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¿Qué hacen las figuras del ajedrez cuando no las estais mirando? he aquí la respuesta
La oscuridad lo invadía todo, mis ojos estaban ya cansados de contemplar ese negro homogéneo e imperturbable. El caballo y el alfil intentaban quitarme el poco sitio que aún conservaba, realmente el habitáculo en el que nos encontrábamos era muy pequeño y el negro contribuía a disminuirlo todavía más. De repente, un estruendo atizó mis desprevenidos oídos y una tremenda sacudida me hizo perder el equilibrio. En ese momento un haz de luz inundó la estancia, dejando ver a un grupo de sorprendidas, aturdidas e indefensas piezas de ajedrez. Muchas de ellas cerraban sus pequeños ojos, cegadas por la potente luz, otras, tumbadas en el suelo debido al repentino seísmo, intentaban en vano levantarse. No hubo tiempo para asimilar lo sucedido, ya que antes de darnos cuenta nos vimos rodando pared abajo, precipitadas al encuentro con nuestro lugar de trabajo, el tablero.
Se trataba de una superficie plana, elaborada con la mejor madera de roble, que alternaba perfectos cuadrados blancos y negros. Me llevé un buen costalazo contra la mencionada superficie. Aún hoy recuerdo ese insufrible dolor que me produjo aquella caída, fue como si miles de diminutas agujas se clavaran en mi piel, aunque por suerte solo tuve que lamentar unas cuantas magulladuras. Mientras me retorcía en el suelo de dolor, una enorme, fofa y sudorosa mano humana me tomó en su interior, fueron tan solo unos segundos que sin embargo a mí me parecieron horas. Las paredes de mi cárcel estaban húmedas y despedían un olor nada agradable, similar al que tiene un peón cuando pasa unos días sin ducharse, el calor emanaba sin remisión de cada poro de aquella áspera piel, tuve la impresión de estar en una caldera a pleno rendimiento. Finalmente, la garra opresora cogió mi cabeza entre sus enormes dedos índice y pulgar y me situó violentamente en el cuadrado que me correspondía. Desde mi lugar, situado en uno de los cuadros centrales de la segunda fila, contemplé como el resto de mis compañeros eran situados de la misma forma que yo en sus sitios correspondientes, aunque mis contrincantes tuvieron mucha más suerte que nosotros, ya que su colocador era de manos más pequeñas y limpias que el nuestro.
Una vez que todos estábamos colocados, pude admirar una magnífica estampa, en frente de mí se encontraba un ejército de piezas blancas perfectamente alineado. El rey, que era el más alto de todos, mantenía el semblante serio, adusto, rudo; como demostrando que era alguien importante. Sostenía entre sus manos un espléndido bastón de oro, con incrustaciones de diversas piedras preciosas que brillaban con la luz. A su lado estaba la dama, coqueta y vanidosa, que se miraba las uñas mientras movía levemente la cabeza y resoplaba de vez en cuando. Los alfiles, a ambos lados de los monarcas, miraban indecisos y serviciales a sus superiores. Piafaban los caballos impacientes mientras que las pesadas torres se acomodaban en las esquinas, listas para presenciar un largo combate cuyo final ellas presidirían.
Comenzó al fin la lucha, la encargada de las piezas blancas, una humana de finas manos, deslizó sus dedos hasta coger uno de sus peones centrales y lo movió dos casillas. Inmediatamente su contrincante respondió cogiendo mi pobre cabeza con violencia y avanzándome también dos pasos. Nos encontramos, pues, uno en frente del otro. Se trataba de Grumble, un peón blanco, ya viejo y muy refunfuñón. Eso sí, se tomaba muy en serio su trabajo, me miraba con cara agresiva clavando sus ojillos en los míos, tenía ganas de batalla. Yo era aún joven e inexperto y además no me gustaba nada la pelea, era pacífico por naturaleza, siempre preferí una buena partida posicional, donde los dos ejércitos sitúan sus piezas y juegan sus bazas de forma sutil, como velando sus intenciones, que una cruenta lucha táctica en donde las piezas mueren en pos de la victoria. Tras cuatro o cinco jugadas de la humana, pude percibir su intención, ella quería una partida posicional, ¡bien! Hoy tendríamos una tarde tranquila, lenta y tal vez aburrida para mí, pero tranquila. Me movieron en la primera jugada y hasta el final de la partida no volví a cambiar de lugar, observé atento todas las fases de la batalla. Cuanto antes el rey se resguardó en su castillo, bien alejado del centro donde podría ser presa fácil de las huestes enemigas, luego los alfiles, caballos y la dama tomaron la iniciativa y poco a poco fueron ganando terreno a nuestras piezas, hasta que después de una ardua guerra, cuando muchas de las piezas habían caído ya y las torres habían entrado en juego, nuestro rey fue acorralado. Desde mi inmóvil posición vi como las torres enemigas le dieron la estocada final, sin que yo pudiera hacer nada, habíamos perdido la partida, las piezas blancas habían dispuesto una estrategia muy buena, nosotros solo pudimos defendernos hasta que al final sucumbimos. Los dos contrincantes humanos, tras acabar la partida, nos dejaron libres según habíamos quedado en el tablero en la posición final, el azar había decidido que hoy no pasáramos la noche en nuestro horrible calabozo.
Yo soy un peón, un insignificante y pequeño peón, la clase más baja de la sociedad escaqueada. Como tales no tenemos prácticamente ninguna responsabilidad, no se nos da importancia alguna, nuestra capacidad de movimiento es ínfima al lado de otras poderosas piezas como la dama, que pueden moverse a lo largo y ancho de todo el tablero. Nosotros solo podemos movernos hacia adelante, pasito a pasito, lento pero seguro. Si queríamos llegar a ser alguien en la vida, teníamos que conseguir dar ocho pasitos sin morir en el intento, si no lo conseguíamos seguiríamos como estábamos, hundidos en la mediocridad. Debido a esto, las tensiones entre nosotros, los peones, eran muy grandes, y había constantes discusiones. El afán por ser alguien famoso y conocido nos cegaba. Hace unos años cuando aún era un peón de reserva, vi como uno de los míos traicionaba a su mejor amigo en la carrera por la “coronación”, ahora él es famoso y tiene prestigio, pero perdió un tesoro mejor, la amistad.
Yo había renunciado a la coronación, y más si lo tenía que hacer defraudando a mis mejores amigos, la fama no era tan importante, tenía que haber alguna otra forma, más honrada, para subir escalones. Un día conversando con Brun, mi mejor amigo, tuve la idea que da pie a esta historia.
- ¿Has visto? Timely ha conseguido la coronación. ¡Qué suerte!- dijo Brun.
- ¡Bah! Tonterías, mientras unos pocos afortunados consiguen la gloria, nosotros estamos aquí muertos de hambre- contesté.
- Pues eso, hay que luchar por la coronación-
- Yo no lo haré así, tiene que haber alguna otra forma...-
- ¿Cómo que?-
- No sé, pero se me tiene que ocurrir, algún día llegará la idea-
- Eso solo son bobadas tuyas Revér, acuérdate, siempre tienes la cabeza llena de pájaros, eres un soñador, eso que dices de la “otra forma”, son solo sueños- contestó Brun.
- ¿Oye? Ahora que lo pienso, ¿Y por qué los peones estamos aquí abajo, sin posibilidad alguna de progresar? ¿Por qué este orden natural?- dije yo como diciendo ¡Eureka!
- ¿Qué? Pues por que si, porque siempre ha sido así y siempre lo será- contestó Brun dando su respuesta por obvia.
Fue en aquel momento cuando, como un repentino vendaval, alguien vino y nos capturó con toda rapidez. Sobrevino la oscuridad, nos habían metido en aquélla habitación minúscula otra vez. Incluso allí nosotros teníamos reservados los peores lugares. Para más inri, los negros estábamos separados por un enorme muro de los blancos, y Brun estaba al otro lado de la pared, le llamé, pero nadie contestó. Así pues, envuelto en la negrura de la oscuridad sonaba en mi cabeza aquella última frase de Brun: “Porque siempre ha sido así y siempre lo será” retumbaba en mi cabeza como un eco ensordecedor. ¿Por qué el mundo en el que vivía era así? Me preguntaba. Era injusto, ¿Por qué yo y todos mis compañeros teníamos que sufrir mientras otros estaban tan a gusto y no les faltaba de nada? Y además ¿Por qué nos separaban entre blancos y negros? No entendía nada, solo sabía que era injusto, muy injusto. Yo quería sentir la libertad que tenía la dama para moverse por todo el tablero, pero no, solo podía moverme hacia delante, como un tortuga. Había que hacer algo, no podía quedarme de brazos cruzados mientras veía como éramos discriminados y segregados porque lo decía un “orden natural”, no estaba dispuesto a aceptarlo, tenía que luchar por la igualdad. Por fin, tras dar muchas vueltas a la cabeza me dormí hasta que el rutinario terremoto me despertara indicando que una nueva partida debía comenzar.
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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Curioso relato. |
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18-05-2005 15:10 |
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La verdad, como cuento infantil está genial, en serio. Una pequeña historia de como un peón vence a un rey y proclama la igualdad entre las fichas del tablero. Bien narrada, muy amena y de trama bien definida, sin rodeos ni acciones innecesarias. Sólo un detalle: ¿Cuál era el plan del protagonista cuando saltó al suelo?
En cuanto a las faltas, te diré que repites varias veces "solo" en vez de "sólo". Y tienes algunos fallos de puntuación. Pero nada que no me suceda a mí también.
Muy bueno. ¿No te has planteado mandarlo a un concurso de relatos infantiles?
Un saludo.
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RE: Curioso relato. |
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18-05-2005 15:19 |
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Mucha gracias Mik, están resucitando mis textos, que estaban cubiertos por un dedo de polvo, jeje.
Gracias por las puntualizaciones. Una revisión no le vendría mal. Hace bastante tiempo que lo escribí, nunca me había plantado enviarlo a ningún sitio, no sé; quién sabe.
Saludos.
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A ver, a ver |
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01-08-2004 17:26 |
Bueno, este cuento tenía una errata en el nombre del autor, voy a ver si lo han solucionado...parece que sí.
Felicidades DOB.
Un saludo.
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Sigue así |
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02-07-2004 00:12 |
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Me parece muy bueno que de algo complejo, puedas sacar una relato interesante y con algo de fantasía, esta muy bien escrito y esta muy bueno.
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RE: Sigue así |
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01-09-2004 22:00 |
Muchas gracias Devik
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El factor humano. |
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04-06-2004 00:23 |
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La redacción me ha parecido bien y sin muchas erratas para un texto de esta extensión. Si acaso indicarte que los dos “negros” del principio del relato, hubieran quedado mejor como “negrura”, y también que las nociones y guiños al juego en sí, sembrados aquí y allá, me han gustado mucho.
El argumento, que en un principio me pareció maravilloso, empezó a decaer a partir de que las manos que los manipulaban se convirtieron en humanos, mujer y hombre…A partir de ahí se pierde algo…quizá naturalidad…quizá una especie de aire de fábula que tenía…no te lo sabría decir, pero el caso es que al final no me deja un buen sabor de boca.
Esa es mi opinión.
Un saludo.
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giñigiñi |
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27-03-2004 20:20 |
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Y van dos...
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Título |
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25-03-2004 13:50 |
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Ahora que me doy cuenta, también cabe decir que el título no me parece muy adecuado para el relato, aunque sea bastante personal. Quedaría más bien algo que entre más en el contexto fantástico más que el actual título.
Un saludo.
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buena idea |
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11-03-2004 03:35 |
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la idea es de lo más original y está bien llevada, con diálogos simples. Parece un cuento y es eso lo que uno se espera. Desgraciadamente, si es un cuento, le fallan algunas cosillas.
Como cuento, está mal planteado pues no cuenta nada aparte de lo superficial, de lo que se lee. En cierto momento parece que sí nos quieres contar algo: El peón intenta luchar por su libertad y la desigualdad, hasta ahí bien, perfecto para aplicar a una historia infantil que enseñe valores humanos. Pero de pronto aparece la humana. ¿Quién representa?, yo diría que, por lo menos, a Dios.
Búscale un doble sentido a tu relato, nárranos algo que ocurre en la vida real, con lenguaje sencilo ( pero no tonto) y con un planteamiento fantástico que hable de aspectos de la vida real dentro del doble sentido. Entonces tendrás un cuento.
Un buen ejemplo sería "Arturo y Clementina" de Adela Turín. La historia de una tortuga que está cansada de su situación. Representa de manera excelente la liberación de la mujer.
excepto alguna tilde diacrítica, no comentaré nada más acerca de la ortografía. Algunos otros errores ya te los han puesto.
Hay demasiados puntos suspensivos en tu relato que ralentizan el mismo. El caso que más me ha dolido ha siddo el siguiente:
"me iba a coger... me estaba cogiendo... ya alargaba su mano.... ¡Y entonces llegué a la puerta!", la velocidad se detiene, como si estuviesen moviéndose debajo del agua. Coloca comas en lugar de puntos suspensivos, le dará mucha más velocidad a un momento de acción como este.
"eran los pasos de un gigante ¡pum! ¡pum! ¡pum!" - no te recomiendo que coloques onomatopeyas en un relato, aunque sea infantil.
"sonaba en mi cabeza aquella última frase de Brun: “Porque siempre ha sido así y siempre lo será” retumbaba en mi cabeza como un eco ensordecedor" -- la idea "sonaba en mi cabeza" está repetida con "retumbaba en mi cabeza"
"¿Así me quieres hablar de algo, eh?" --supongo que falta un "que"
"¡Oh! Pero pequeño, esto es así, siempre ha sido así, no podemos cambiarlo, además, los dioses Humanos lo han querido así- Contestó él con una voz suave." -- 1º, el "así" se me antoja cargante en este trozo. 2º, no hace falra que nos pongas que es el rey el que dice esta frase, cuando se refiere al peón como "pequeño" ya sabemos quien habla.
"y el eco lo escupía amplificado" --un tanto agresivo
algunos despistes:
"pasé días intentando confeccionar mi plan. " si se pasa Días planeando que va a saltar por el borde de la mesa creo que la frase de más abajo- "era un buen momento para hacer lo que había estado pensando (que no planeando)."- sobra puesto que, de echo, sí ha estado planeándolo. Aunque por otro lado, planear una cosa tan simple durante días es un tanto absurdo ¿no?
"Continué observando todo lo que había en aquella estancia" esto es imposible puesto que- "había caído en una especie de selva, rizos de tela azul me llegaban a la altura de la cabeza."- si los rizos le llegan hasta la cabeza, no ve nada.
Como conclusión final. Creo que el relato es un verdadero filón. Pulido con un objetivo predeterminado ( contar la cruda realidad a modo de cuento) saldría una excelente obra, es a eso a lo que te animo.
Un saludo.
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buena idea |
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11-03-2004 03:35 |
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la idea es de lo más original y está bien llevada, con diálogos simples. Parece un cuento y es eso lo que uno se espera. Desgraciadamente, si es un cuento, le fallan algunas cosillas.
Como cuento, está mal planteado pues no cuenta nada aparte de lo superficial, de lo que se lee. En cierto momento parece que sí nos quieres contar algo: El peón intenta luchar por su libertad y la desigualdad, hasta ahí bien, perfecto para aplicar a una historia infantil que enseñe valores humanos. Pero de pronto aparece la humana. ¿Quién representa?, yo diría que, por lo menos, a Dios.
Búscale un doble sentido a tu relato, nárranos algo que ocurre en la vida real, con lenguaje sencilo ( pero no tonto) y con un planteamiento fantástico que hable de aspectos de la vida real dentro del doble sentido. Entonces tendrás un cuento.
Un buen ejemplo sería "Arturo y Clementina" de Adela Turín. La historia de una tortuga que está cansada de su situación. Representa de manera excelente la liberación de la mujer.
excepto alguna tilde diacrítica, no comentaré nada más acerca de la ortografía. Algunos otros errores ya te los han puesto.
Hay demasiados puntos suspensivos en tu relato que ralentizan el mismo. El caso que más me ha dolido ha siddo el siguiente:
"me iba a coger... me estaba cogiendo... ya alargaba su mano.... ¡Y entonces llegué a la puerta!", la velocidad se detiene, como si estuviesen moviéndose debajo del agua. Coloca comas en lugar de puntos suspensivos, le dará mucha más velocidad a un momento de acción como este.
"eran los pasos de un gigante ¡pum! ¡pum! ¡pum!" - no te recomiendo que coloques onomatopeyas en un relato, aunque sea infantil.
"sonaba en mi cabeza aquella última frase de Brun: “Porque siempre ha sido así y siempre lo será” retumbaba en mi cabeza como un eco ensordecedor" -- la idea "sonaba en mi cabeza" está repetida con "retumbaba en mi cabeza"
"¿Así me quieres hablar de algo, eh?" --supongo que falta un "que"
"¡Oh! Pero pequeño, esto es así, siempre ha sido así, no podemos cambiarlo, además, los dioses Humanos lo han querido así- Contestó él con una voz suave." -- 1º, el "así" se me antoja cargante en este trozo. 2º, no hace falra que nos pongas que es el rey el que dice esta frase, cuando se refiere al peón como "pequeño" ya sabemos quien habla.
"y el eco lo escupía amplificado" --un tanto agresivo
algunos despistes:
"pasé días intentando confeccionar mi plan. " si se pasa Días planeando que va a saltar por el borde de la mesa creo que la frase de más abajo- "era un buen momento para hacer lo que había estado pensando (que no planeando)."- sobra puesto que, de echo, sí ha estado planeándolo. Aunque por otro lado, planear una cosa tan simple durante días es un tanto absurdo ¿no?
"Continué observando todo lo que había en aquella estancia" esto es imposible puesto que- "había caído en una especie de selva, rizos de tela azul me llegaban a la altura de la cabeza."- si los rizos le llegan hasta la cabeza, no ve nada.
Como conclusión final. Creo que el relato es un verdadero filón. Pulido con un objetivo predeterminado ( contar la cruda realidad a modo de cuento) saldría una excelente obra, es a eso a lo que te animo.
Un saludo.
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Singular sin duda |
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10-03-2004 16:37 |
Yo siempre he creido que lo primero para escribir algo es tener una buena historia, si es original o singular mejor. Esta está bien escrita y la fábula que presenta me parece interesante. Me gusta en concreto el tono desenfadado y simple de la narración (pues al fin y al cabo lo narra un simple peon). Pero a raiz de la intervención de la humana el texto pierde algo, te saca de la fábula y eso personalmente no me gusta.
Al final, cuando se promulga la igualdad para moverse a todas las fichas, pensé que la última frase sería: "...y así nació el juego de las damas"
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bastante guapo... |
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10-03-2004 01:29 |
al principio dijiste como " el peón x tenía más experiencia que yo" o algo así, aunque deberían tener la misma....creo yo, hay algún fallito ortográfico, que es lo que se puede decir porque lo demás está muy guapo....
-"solo tuve que lamentar unas cuantas magulladuras. Mientras me retorcía"
-"nosotros solo pudimos defendernos"
-"solo son bobadas tuyas"
-"solo podía moverme hacia delante"
estos y alguno más sería sólo...
-"-¿Cómo que?-".. creo que estaría mejor ¿ como qué?
"¿Oye?", por contexto queda mejor sin signos de interrogación...
-"Pues por que si".......porque
-"si no que apenas medía un palmo (de una mano de peón) más que yo."
-"si no por la igualdad y la libertad"
en estos dos sería sino.....
pero bueno es lo que puedo decir, cositas sin importancia...
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cinco estrellas |
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08-03-2004 22:34 |
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Que maravilla de relato, sobretodo lo mejor es que es original, sin elfos hechiceros y demás cosas a las que estamos acostumbrados, en un juego cotidiano has encontrado algo en lo que inspirarte, la historia es buenisima, tio pocas veces se leen relatos asi de buenos.
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Una historia fantástica (en los dos sentidos) |
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08-03-2004 20:41 |
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Una historia fantástica (en los dos sentidos). Alguna que otra falta de ortografía, pero nada muy grave. Y aunque lo fuere, no las recuerdo... te has librado. Aunque, ahora que lo pienso, me acabo de acordar de uno que me ha llamado la atención porque todo el mundo comete: el dichoso haber, no es así sino a ver. A VER si alguien se acuerda.
Es muy original, y, aunque el final resulta demasiado rápido y con poco peso, está muy bien.
Un buen vocabulario y las pausas correctas la convierten en una buena narración, además.
No sé que más decirte, sí que es una gran historia para Walt Disney como han dicho. Me la imagino, Réver el valiente.... No estaría nada mal.
Un saludo, y haz más.
PD: A ver, si el día que haga yo una historia, no la hago tan bien. Entonces todo lo que he criticado se volverá contra mí (no viene a cuento)
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esta bien |
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08-03-2004 19:42 |
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Bien escrito, con buenos diálogos y descripciones. Sin embargo, encuentro el relato un tanto desenfocado. Empieza con una partida típica de ajedrez, y parece que ésta va a ser fundamental en la trama, pero acaba súbitamente y la cosa pasa a una conversación entre peones. Parece que, según lo escribías, hubieras cambiado de idea sobre la esencia de la historia.
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Interesante |
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08-03-2004 17:44 |
Interesante historia, la verdad es que es amena, divertida y sobre todo innovador, no has pensado trabajar para Walt Disney, le pones el típico peón payaso, el peón gruñon y par de canciones (a decir verdad muchas canciones) y peliculon!!!!!
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Es diferente |
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07-03-2004 22:29 |
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Es un relato curioso en el que narra una história diferente.
Lo que más me ha gustado es la parte en la que el peón se descubre a la humana, esque el imaginarse a un peón saltando y moviendo unos cortos brazos, por lo menos a mi me hace un poco de gracia jeje.
bueno a lo que vamos el relato está muy bién escrito y narrado yo no le encuentro ninguna pega excepto por unos fallos sin importancia.
Espero k sigas escribiendo más artículos como este.
Un saludo.
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Curioso |
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07-03-2004 21:43 |
Un cuento curioso, desde luego. Está bien escrito y resulta interesante, aunque me pregunto cómo se podrá jugar una partida de ajedrez con todas las piezas haciendo lo que les da la real gana.
¡Prefiero los tableros jerarquizados!
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Ejem... |
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07-03-2004 20:12 |
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...ejem, sí, un buen cuento.
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Un buen cuento |
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07-03-2004 19:23 |
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Discurre un poco pausado para mi gusto pero la historia es muy buena y está muy bien escrito. Un saludo.
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