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Eramos un grupo de aventureros del AD&D que estabamos vagabundeando por un dungeon en el que el master había invertido mucha mala leche. Nos habiamos separado y en mi grupo estabamos tres personajes de bajo nivel, entre los que se contaba mi mago que era un 'mago salvaje'. Estos magos se carcterizan por tener algunos hechizos bastante aleatorios y por lo tanto peligrosos de usar. En esos momentos yo disponía de uno ('Oleada salvaje' creo que se lamaba) que cuando lo lanzabas el master tiraba en una tabla aleatoria y podía pasar de todo. Aunque lo más frecuente es que fuese algo inutil y ruidoso o peligroso para el propio lanzador.Tras abrir una puerta sin tomar las debidas precauciones, nos encontramos siendo perseguidos por os pasillos del dungeon por un capitan drow y unos 25 drows más con muchas ganas de ponernos sus nada amistosas manos encima (y debajo, y por todas partes los muy malvados).Nos acorralaron en un pasillo estrecho, y despues de agotar nuestros echizos y posibilidades y a punto de ser machacados, llego la hora de ver si la 'Oleada salvaje' servía para algo o por lo menos moriamos llevandonos a algun drow con nosotros.Lancé los dados y el master con expresión pensativa leyó el resultado en la tabla: 'Desaparecen 30 m cubicos de materia inerte en la zona del objetivo. Bueno....pues supongo que los drows se quedan en pelotas.'Los drows asustados y despelotados se pusieron a correr en dirección contraria perseguidos por nosotros tres que lanzabamos alaridos victoriosos y blandiamos nuestras armas vengadoras. Nuestros compagneros del otro grupo, se quedaron de piedra al llegar a una intersección en forma de T y ver a unos 26 drows histericos y en pelotas huyendo despavoridos, perseguidos por sus freneticos compagneros que apenas podían mantener el paso del descojone que llevaban encima.
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