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Koei y Virgin Play nos ofrecen un nuevo juego de estrategia por baldosas basado en la novela El Romance de los Tres Reinos.
Antes de empezar con el artículo, desde mi situación privilegiada, me permito el lujo de dar mi opinión sobre un tipo de juego, que considero no consigue la suficiente repercusión en nuestro país. La estrategia, y concretamente la de este juego, dentro de tableros (comúnmente llamados de baldosas), es un género que mueve millones en países como el del Sol Naciente, y que ya empieza a triunfar al otro lado del charco, pero que aquí no acaba de despegar. Cierto es que en la industria del PC, la estrategia es un género que mueve a muchos aficionados, pero hablando propiamente de consolas, nos encontramos ante otro cantar. De tal manera, en España nos perdemos, y mucho me temo, seguiremos perdiéndonos en el futuro, juegos de la talla y calidad como son "Fire Emblem", "Disgaea", o toda la saga "Super Robot Taisen", recopilando en un único juego a todas las grandes estrellas de los robots de series de animación japonesas. Afortunadamente, el notable éxito de juegos como "Advance Wars", o el de este "Dynasty Tactics", cuya segunda parte procederé a analizar, dan cierto aire de esperanza a este género tan extendido en otros países.
Siendo un juego de Koei y con ese nombre, "Dynasty Tactics", es bien probable que más de uno pueda pensar que hay una relación con otro gran título de la compañía, el famoso "Dynasty Warriors". Y efectivamente, "Dynasty Tactics" vendría a ser la versión a gran escala y con la estrategia como herramienta principal de "Dynasty Warriors", una saga que ha gustado a los jugones de todo el globo, y que en nuestro país no ha sido excepción.
Jugabilidad
"Dynasty Tactics 2" nos sitúa en el papel de cuatro comandantes de grandes ejércitos chinos, todos ellos con un objetivo concreto, que pueden ir desde la restauración del dividido Imperio Chino, hasta el de crear una nueva dinastía dominante. El apartado político está muy bien llevado en este sentido, ya que los diferentes líderes no interactuarán entre ellos únicamente para guerrear, sino que con algo de sabiduría, podremos crear alianzas o tratados que potencien todavía más la fuerza de nuestros ejércitos.
El sistema de juego está dividido, principalmente, en dos apartados. El modo de control y toma de decisiones sobre nuestro pequeño imperio, y naturalmente, el de batallas contra otros señores de la guerra. Empecemos por el que más tiempo consumirá de nuestras partidas, y sin duda, el más espectacular, el modo de batalla.
Las razones para entrar en batalla podrán ser variadas, pero principalmente nuestro objetivo será derrotar al ejército enemigo, y hacer algún que otro prisionero. La acción de la batalla se sitúa en el popular tablero dividido en baldosas, tan común en este tipo de juegos, donde el primer paso será distribuir sabiamente las diferentes unidades de nuestro ejército. Cada unidad puede estar compuesta por un número elevado de fieles soldados, dirigida cada una por uno de nuestros altos mandos, o por el mismo comandante jefe. No todas las unidades son iguales, su líder es el que otorga a cada unidad ciertas habilidades y opciones especiales, sin contar naturalmente, las clásicas estadísticas de liderazgo o motivación, entre muchas otras. Estas habilidades consisten en las llamadas "Tactics", opciones de ataque especiales (o incluso de defensa) que tienen diferentes funciones. Hay muchas, y es importante ir aprendiéndolas todas, pero para poner algunos ejemplos, algunas "tactics" permiten atacar al enemigo haciéndole retroceder, aumentar la moral de las tropas adyacentes, o cargar con todas nuestras fuerzas contra la unidad rival. El principal atractivo de las "tactics", es la capacidad de hacer combos entre diferentes unidades, siempre y cuando tengan las "tactics" necesarias. Si sabemos situar correctamente nuestras unidades en el tablero, según sus habilidades especiales, podremos regocijarnos observando como con un sólo combo, podemos acabar con el ejército rival en un único turno. Las "tactics" también pueden enlazarse, para que una sola unidad consiga hacer varias seguidas, pero requerirá del apoyo de otra unidad.
Fuera de los campos de batalla, tampoco tendremos tiempo para el descanso, ya que la estrategia va más allá de combatir contra nuestros rivales. Gracias a la correcta utilización de los menús del juego, podremos controlar todas las funciones de un pequeño o gran imperio, y todo eso, naturalmente, sin contar la interactuación con nuestros enemigos, que podrían llegar a ser con algo de diplomacia nuestros aliados, o incluso nuestros prisioneros. Dentro de las opciones para controlar nuestros dominios, obviamente, la mayoría están orientadas al control de nuestros ejércitos y a reclutar a nuevos lideres y formar nuevas unidades. No se da demasiada importancia al control político de nuestras ciudades conquistadas, siendo éste, en mi opinión, el único punto del que carece el juego, pero opciones no hay precisamente pocas.
Podremos como decía, crear nuevas unidades y entrenarlas, consiguiendo que desarrollen únicamente aquellas "tactics" que más nos interesen para el campo de batalla, y a más alto nivel, crear ejércitos, y moverlos por todo el mapa, dispuestos a conquistar el mayor número de territorios. Finalmente, también existe la opción de entrenar a espías que nos hagan el trabajo sucio, investiguen a nuestro enemigo e incluso consigan que nuevos amigos se unan a nuestra causa. Tras tomar todas nuestras decisiones, acabaremos nuestro turno, éstas se pondrán en marcha, y en caso de haber un conflicto, pasaremos al modo de batalla ya comentado. Así tantos turnos como sea necesario para conseguir nuestro objetivo, sea cual sea, según el gran señor de la guerra que elijamos controlar. Y como ya os debéis imaginar, no será precisamente un camino corto y sencillo.
Y éste es, a grosso modo, el funcionamiento básico del juego. Puede parecer complicado, y lo es, no vamos a engañarnos, pero ese es principalmente uno de sus fuertes. Nadie ha dicho que controlar un imperio sea fácil, y esa es precisamente la sensación que transmite el producto. El juego viene acompañado de un primer pequeño tutorial que nos enseñará todas las leyes básicas del mundo de "Dynasty Tactics 2", creedme, de muchísima ayuda, ya que muchos juegos igual de complejos dejan totalmente abandonado al jugador a su suerte. Una vez aprendidas todas estas normas, todo será tan "fácil", como acostumbrarse a ellas a base de más y más partidas, hasta dominarlo perfectamente, y la verdad es, que no es tan difícil como pueda parecer. De hecho, el juego bien dominado, engancha durante largas horas.
Gráficos
Alguien puede pensar, que siendo un juego de estrategia, donde la jugabilidad prima por encima de todo lo demás, se debe restar importancia a los gráficos, cuyo uso no es demasiado importante, porque, al fin y al cabo, representar un tablero tampoco requiere de demasiados efectos gráficos. Terrible error. Aunque es cierto que quizás los menús de control pueden pecar de ser algo simples, no lo es así el modo de batalla de "Dynasty Tactics 2". Cada una de nuestras acciones, sea de ataque o defensa, vendrá acompañada de un pequeño vídeo en el que veremos representada la acción, con grandes ejércitos cargando contra sus enemigos. Estas escenas son a mi parecer, magistrales, reflejando de forma muy correcta la acción, y con cierto regusto a películas de semejante temática. Estas pequeñas secuencias pueden saltarse, aún durando sólo unos pocos segundos, pero personalmente, y a pesar de que llevo ya una considerable suma de tiempo jugando, todavía sigo disfrutando de ellas, por muchas veces que las haya visto ya. El resto serán básicamente menús desde donde controlar toda la situación, y los tableros de batalla, sencillos pero completos.
Música & Sonido
Al igual que en gráficos, he de reconocer que este apartado me ha sorprendido, y muy gratamente. "Dynasty Tactics 2" cuenta con una estupenda banda sonora, de clara ambientación oriental, y con todo tipo de melodías, desde las más tranquilas y relajadas que ambientarán los menús, hasta las más moviditas para los momentos de batalla. Por poner un símil, podríamos decir que es muy parecida a la de películas de temática oriental, como "Tigre y Dragón" o films similares. En general, consigue dar al juego esa ambientación oriental tan cuidada y tan común durante todo la partida. En cuanto a los efectos, tampoco desmerecen, especialmente en esas pequeñas escenas que adornarán los movimientos de nuestras tropas en el campo de batalla, con los gritos de los soldados y su mismo líder enfrentándose a sus enemigos. Los discursos de cada líder con la "tactic" especial para aumentar la motivación de las tropas, son simplemente espectaculares. Lastima que estén en inglés, aunque el doblaje ha sido perfecto. También algunas conversaciones dentro del menú de control están dobladas, aunque se echa de menos, como es costumbre, el español.
Conclusión
¿Os gusta la estrategia por turnos, o los popularmente conocidos "juegos de baldosas"? ¿Y la ambientación oriental? Pues éste es, sin duda, vuestro juego ideal. Impregnado por completo del ambiente oriental tan de moda hoy en día, y con estrategia pura y dura, que nos permitirá calentarnos un poco las neuronas. Es un juego algo complicado de llegar a dominar, como he intentado dejar claro en el análisis, ya que son muchas las opciones y no es fácil llegar a controlar tantas cosas simultáneamente, pero uno acaba acostumbrándose, y puede llegar a disfrutar totalmente del juego. Lo que es un servidor, la verdad es que al principio sentía algo de desconfianza hacia el título, pero afortunadamente, a diferencia de lo que me esperaba, descubrí un juego muy interesante. Requiere tiempo y esfuerzo, con lo que no es un juego recomendable para aquellos que no ansían dedicar demasiadas horas en un producto, pero sí para aquellos que disfrutan adentrándose en la profundidad de un juego tan complejo, que da tanto de sí, y que permite tantas horas de diversión y entretenimiento.
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