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El famoso simulador futbolístico de Konami vuelve al mercado con una nueva entrega.
Hasta que el juego "International Superstar Soccer" comenzó a dar guerra, la distribuidora Electronics Arts descansaba tranquila. Sus "FIFA" no habían tenido, hasta entonces, grandes problemas de competencia. El secreto: la espectacularidad del juego. Así, Konami aprovechó la escasa originalidad de los últimos "FIFA" (era demasiado sencillo hacerse con las rutinas), para debutar con su hoy, popular saga. Desde entonces han aparecidos numerosas versiones de "Winning Eleven" (como se llama en Japón) para Playstation y Playstation 2 hasta llegar a este fantástico "Pro Evolution Soccer 3".
Jugabilidad
Si alguna ventaja tenía la llegada de la generación "Pro Evolution Soccer" a Playstation 2, fue la eliminación de facilidades en las grandes estrellas (un claro ejemplo era el de Roberto Carlos, antes inalcanzable por velocidad para cualquier jugador). Sin embargo, este último "Pro Evolution Soccer 3" retrocede sobre sus antecesores de la saga, sobretodo, en cuanto al remate se refiere. Jugadores de élite deben tener ventajas sobre otros jugadores de menor calidad, pero la diferencia de acierto es excesiva. El remate merece un capítulo aparte por dos mejoras observables: Ya no resulta imposible para los delanteros competir para cabecear un balón en el área (en anteriores versiones era muy difícil ver un gol de cabeza) y escasean los remates inverosímiles, ausentes de toda lógica física (no chilenas o tijeretas, sino aquellos en los que el rematador golpeaba el balón con el tronco en una posición imposible). Las jugadas a balón parado suponen una continuidad en la saga, al principio es ciertamente difícil acertar con un balón en la portería contraria, sin embargo, con el tiempo, se observa que pocos balones no se dirigen a la escuadra con la nueva línea de medida de potencia, por lo que la consecución del gol depende más del azar o del aspecto aleatorio de la máquina. A pesar de que las habilidades individuales siguen marcando diferencias entre equipos, con el tiempo otras cualidades del juego pueden sustituir esta carencia de aptitudes en los jugadores. La táctica, la disposición del equipo y sobre todo, la suerte, suponen una traba para la técnica de los grandes jugadores. No sólo encontramos las clásicas combinaciones de botones que disponen tus jugadores de diferente forma, también podemos tirar fueras de juego con los defensores o hacer saltar a los jugadores de la barrera. Incluso, y ya es jugada de profesionales, tu delantero puede llevarse el marcaje de más de un defensa dejando hueco para algún compañero susceptible de aprovechar la situación de despiste. Las licencias del juego siguen siendo un punto y a parte, sólo algunas marcas deportivas permiten al juego utilizar nombres de equipos y jugadores libremente. Así, encontramos que Holanda tiene a Davids teñido de rubio (a priori para distinguirlo de Seedorf) con el nombre de Darit, y, sin embargo, figura como Davids en la Juventus. De hecho, en versiones anteriores, Ronaldo no aparecía en la alineación titular de Brasil y ahora lo encontramos como delantero centro y con su nombre bien escrito. De esta forma, es curioso ver al Chamartín o al Manzanares, en lugar de Real Madrid o Atlético de Madrid. Estas licencias sólo son problema para los jugadores y los equipos de liga, ya que las selecciones nacionales mantienen su nombre normal. Suponemos que porque se corresponden con el nombre de un país, que no es legislable. La visión de juego es uno de los aspectos que sale ganando con esta versión. El pase al hueco corría peligro de trivializarse, ya que con pulsar el triángulo algún jugador aparecía sólo delante del portero. Ahora esta opción debe ser controlada con el mando analógico lo que supone un grado de dificultad mayor.
El arbitraje sigue ofreciendo un debate: ¿Este juego ofrece realidad por lo mal que arbitran? o ¿conviene mejorar este aspecto del juego?. La novedades: la ley de la ventaja está mal aplicada, el criterio de faltas y tarjetas es irregular y, sobre todo, el exceso de manos (curiosamente cuando tu jugador se encuentra en el área a punto de marcar tiende a dar con la mano al balón) llega a cansar. Poco a poco se han ido incorporando regates a la saga, desde el clásico recorte a pierna cambiada que ya encontrábamos en las primeras versiones de Playstation, hasta el reconocible regate de Zidane consistente en girar sobre la pelota. En el juego se pueden agrupar los regates en dos tipos: aquellos que se hacen por combinación de botones (muy útiles y que resultan dependiendo de la calidad del jugador) o los clásicos de cambios de velocidad y dirección. Estos últimos son fáciles y hacen que no sea de extrañar ver a un jugador recorrerse todo el campo, sin que sus rivales puedan hacer nada, y meter gol. Ciertamente, un aspecto por mejorar. Aunque también hay un último regate a reseñar: el sombrero, el cual reside en llevar la pelota por encima del jugador y de su contrario, zafándose de su marcaje. Añade espectacularidad y no siempre sale, ya que el jugador contrario se puede adelantar al regate. Como último detalle, mencionar que a medida que vayas avanzando en el juego podrás conseguir puntos PES que te permitirán acceder a nuevos estadios, reacciones del público, equipos, jugadores e incluso peinados.
Gráficos
Se han mejorado hasta el punto de que se pueden observar expresiones faciales y lesiones visibles. La personalización del jugador no se limita a la apariencia física (un peinado, una cara, o el número de la camiseta), en esta versión los movimientos de los jugadores también se personalizan. Se reconoce el golpeo de falta o córner de Beckham y los regates de determinados jugadores. Esto es una novedad por la ampliación de movimientos, ya que lo vimos desde el primer "Pro Evolution Soccer" con la célebre carrerilla de Roberto Carlos al tirar las faltas. También resulta curioso como movimientos menos conocidos de jugadores han sido aplicados al resto, como el final de carrera de Kluivert, en el que agita los brazos cansado. Un aspecto negativo del juego es la actualización, ya que no resulta complicado ver a jugadores ya traspasados a otros equipos jugando en su anterior club, como es el caso de Makelele, aunque no es reprochable, puesto que el juego de Konami no tiene este tipo de características muy en cuenta. Las gradas presentan alguna novedad, pudiendo ver como la gente interactúa con sus jugadores, dependiendo de cómo transcurra el partido, e incluso cambian de ropa según el clima. Aunque este aspecto deja que desear respecto de sus competidores, se aprecian ciertos cambios a mejor, como el creciente número de reacciones de los jugadores frente a situaciones, tales como meter un gol, fallarlo, faltas a favor y en contra. Un paso al frente respecto de anteriores versiones, ya que las mismas reacciones jugada tras jugada llegan a cansar.
Música & Sonido
Si los gráficos son una tarea a mejorar en el juego, la música y el sonido no lo son menos. Los comentarios son de escasa calidad, no es nada difícil encontrarse con que los dueños del micrófono se contradicen en comentarios como: "Holanda está haciendo una gran segunda parte", y el otro le conteste algo así como: "sí, debería mejorar su juego". En cualquier caso, ni el soporte musical, ni los cánticos y, ni mucho menos, los comentarios, han sido el gran triunfo de la saga de Konami, puesto que eso ya es tarea de los competidores, y la fuerza de este juego no radica en este aspecto.
Conclusión
Con un mercado ya repartido entre dos contendientes y un público deportivo explorado, parece difícil hacer una versión superior del juego. Es posible que, con el tiempo, cada jugador se quede con la versión que más se adapte a sus requerimientos, puesto que mejorar en la jugabilidad es difícil y en los gráficos, prescindible. La falta de rigurosidad en aspectos como la actualización de jugadores, las licencias, la formación de los equipos o los gráficos hacen pensar que la características centrales de "Pro Evolution Soccer" siguen siendo su jugabilidad y su fútbol real. La mejor versión desde que la saga se trasladara a Playstation 2, sin duda alguna.
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