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Un ciego pide limosna...
Había un ciego pidiendo limosna en una esquina. Pasa un turista y al querer colocarle la moneda en el jarro de metal, pega con el borde y cae. El ciego se agacha, coge la moneda, y la introduce en el jarro. El turista lo mira y le dice:
- ¡Maldición! ¡Usted es un estafador! ¡No es ciego! Y anda engañando a la gente,¡Sinvergüenza!
El ciego responde:
- Cálmese señor, sucede que el ciego está enfermo y yo lo estoy supliendo.
- Ah, ¿Y usted a qué se dedica?
- Yo soy el sordomudo de la otra esquina.
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