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Este relato, explica como fue creado, y en que circunstancias, el talos. Una maquina de matar que engrosó en el ejercito eldar oscuro, poco despues de su caida:
Era la noche perfecta para hacer aquellos experimentos, oscura, fría y siniestra. Estábamos todos: Thelag, Drazhar, Urien, Banheart, Lelith y yo, O’Semse, el Gran Íncubo y guardaespaldas del Arconte de la Cábala del Corazón Negro.
La habitación en la que nos encontrábamos estaba situada en el último sótano de la más alta torre de la ciudad de Commoragh. Era una habitación espaciosa con diferentes mesas de trabajo, y muchas herramientas de castigo y tortura. Las esquinas estaban llenas de telarañas y moho debido a la alta humedad. La habitación estaba iluminada por varios candiles de aceite vegetal colocados en las diferentes esquinas de la amplia sala.
Estábamos sentados alrededor de una gran mesa de castigo, utilizada ahora como escritorio de Thelag, el hemónculo de la Cábala. Se suponía que este personaje tenía que estar en aquella sala a una hora prevista para no hacer esperar a los señores de la Cábala, pero no se presentó puntualmente.
Veinte minutos más tarde de lo previsto, entró en la sala un ser de forma humana, pero encorvado y lleno de sangre, era Thelag. Lo seguían seis esclavos arrastrando un objeto sobre ruedas. El objeto era grande, de unos 8 metros de alto, y parecía pesado. Tenía forma de escorpión y poseía un habitáculo muy pequeño en el que apenas cabía un ser humano. Nada más entrar, el hemonculo pidió disculpas a los señores presentes, ya que algo así podia llevarle a la muerte. Él era el subordinado de Urien y por lo tanto estaba a su cargo, y sólo él podía saber su futuro.
Thelag se dirigió silenciosamente hacia el centro de la sala. Todos nosotros lo mirábamos expectantes observando cómo los esclavos, sin apenas vestiduras y llenos de cortes y ganchos, arrastraban pesadamente el objeto hacia el centro de la estancia.
El hemónculo habló con voz entrecortada y ronca, pero de una maldad que helaba el propio aire.
“Destapad el Talos e id a buscar a mi esclavo preferido” Dijo dirigiéndose hacia los esclavos.
Mientras Thelag esperaba a los esclavos, empezó a programar los botones de aquella máquina infernal. Diez minutos después entraban los esclavos con un marine capturado en la última batalla. Era fornido y bajo y se notaba en su mirada que sentía un odio intenso hacia los eldars oscuros. En cuanto entró en la habitación, se quedo frió al contemplar a todos los señores de la Cábala y la máquina infernal que estaba en el centro de la sala. Yo supuse que el veterano marine ya sabia lo que le esperaba.
Cuando los esclavos introdujeron al marine en el talos, un piloto rojo comenzó a parpadear y Thelag presionó un botón de inyección que estaba justo al lado. La máquina tras un repentino zumbido, empezó a flotar en el denso aire. Poseía un retroreactor a presión en la parte trasera de la nave que le permitía avanzar y mantenerse en el aire a la vez. Era una especie de máquina de torturas con forma de escorpión, que poseía unas poderosísimas pinzas y una letal potencia de fuego gracias a su aguijón.
“El marine muerto y conectado al casco metalizado, está unido a la máquina por cientos de tubos, que extraen su fuerza vital para hacer funcionar la máquina” explico Thelag.
Tras esa explicación, el hemónculo arrastró o una pesada mesa de torturas que las pinzas del talos partieron por la mitad sin apenas emplear su enorme fuerza.
“Estas pinzas son capaces de mutilar cualquier armadura sin apenas esfuerzos. Un sentinel seria presa fácil para esta máquina. Incluso un tanque imperial puede ser destruido sin problemas. Los conectores son altamente eficaces y resistentes. Eso sí, el esclavo debe ser renovado semanalmente ya que un cuerpo tiene una cantidad de fuerza vital finita.”
Los señores quedaron impresionados frente a la gran monstruosidad y su potencia en un supuesto combate. El gran señor de la Cábala del Corazón Negro, Asdrúbal Vect, pidió personalmente al hemónculo que montase unos cuantos Talos para probarlos en la próxima batalla contra sus enemigos los eldars. Si el talos daba buenos resultados Thelag tendría una buena recompensa.
Todos los señores se retiraron poco a poco, tras observar detenidamente y de cerca el talos. Aquella máquina infernal crearía estragos en el fragor de la próxima batalla.
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