¿Compartir música es piratear? |
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11-06-2002 09:35
Por: deus101
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El fenómeno de los últimos años, el P2P, ha supuesto una interminable polémica que hoy aún colea con las campañas antipirateo y la quiebra de la plataforma de intercambio más famosa: Napster.
Es legítimo que los poseedores de los derechos de autor se indignen cuando se ve que los "top manta" están ganando una pasta a su costa sin dar cuenta a nadie por ello. Si el pirateo tiene una definición es esa: organizarse "mafiosamente" a mala fe para explotar la obra de otro y beneficiarse ilícitamente. Eso es lo que ocurre con las bandas organizadas que tienen sus copiadoras de cd's trabajando a destajo día y noche para poner las copias en la calle a cambio de un lucro censurable.
En este sentido cabría preguntarse si habría que matizar la definición de pirateo y compartir música por ordenador como conceptos peligrosamente comparables pero con una diferencia de fondo notable. Creemos que compartir música siempre ha sido lícito y no discutido pues lleva haciéndose desde que se inventó la cinta virgen. Que tire la primera piedra el que NO se hayan grabado un disco de un amigo en su cinta recién comprada. Lo mismo ha ocurrido siempre con las películas: cuántos de nosotros hemos grabado una película de cinta a cinta o desde la misma televisión.
Visto esto, hay que decir que las grandes empresas dueñas de los derechos de sus artistas y producciones han abierto la caja de pandora y todo lo tildan de atentado contra sus derechos. ¿Por qué ahora antes no? Puede que la diferencia sea que antes la copia se hacía a una escala mucho menor, pues bien es sabido que internet es un foro inmenso que magnifica cualquier insignificancia hasta proporciones cósmicas. Siguiendo la lógica de las empresas, quizá no sólo habría que perseguir a los usuarios que copian música y la comparten, sino también a los fabricantes de copiadoras de CD, de CD's vírgenes, de cintas de video y audio e, incluso, a la misma internet por facilitar tales cambios.
En definitiva lo que hay es una perspectiva obtusa del asunto por parte de las grandes empresas, pues las cosas no son blancas o negras. A aber: si un usuario tiene música en su equipo que comparte con otros, y él la baja SIN ANIMO DE LUCRO, no debería ser legítimo perseguirle cual delincuente, ni a él ni a las plataformas que facilitan tales intercambios. En cambio, sí que debería ser perseguido el que se baja música sistemáticamente para grabarla en CD's y venderla por ahí. Es todo una cuestión de matices, matices que las empresas no quieren ver, no porque pierdan dinero, sino porque dejan de ganarlo, que no es lo mismo.
Para terminar un ejemplo de que la estrategia de las empresas no es la que mejores resultados acarrea: Napster. Napster producía beneficios ingentes hasta que se hizo de pago. No todo en el mundo se paga, y los internautas ya tienen bastante con pagar sus cuotas mensuales de internet (por servicios bastante pobres, dicho sea de paso). Ahora Napster ha quebrado. Las empresas pueden estar tranquilas, pues han dado un paso más para cobrar por todo, aunque objetivamente no les afecte ni concierne.
¡Ave capital!
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