Historias de un libro (II) |
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28-07-2004 13:53
Por: Canijo
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Más de las historias que giran alrededor del misterioso libro.
…bajo la luz de la luna gala, los asesinos de la insignia blanca asaltarán las casas de sus víctimas…
París, 24 de agosto de 1572.
Francia lleva diez años sumida en un constante estado de de inestabilidad, provocado por las disputas religiosas entre católicos y hugonotes. Catalina de Medici, madre del actual rey Enrique III, ha convencido a su hijo para que autorice una medida que, aprovechando la presencia en la ciudad de la mayoría de líderes de los seguidores franceses de Calvino, pretende acabar de un sólo golpe con el problema protestante y las guerras religiosas.
Varias horas después de la medianoche, los tañidos de multitud de campanas llaman a reunión a los conjurados de distintas partes de la ciudad. Mientras, un grupo de nobles católicos llega desde el Louvre para dirigir a las turbas de hombres armados.
Una marea de sombreros altos, con una cinta blanca adornando sus copas, se va extendiendo por la ciudad envuelta en una creciente cacofonía de disparos y alaridos de miles de hugonotes, que son arrancados de la cama y masacrados antes incluso de alcanzar un estado de plena vigilia.
Laurent Batoise, su esposa Marie y sus dos hijas, acaban de salir de la ciudad cuando oyen en la lejanía el ruido de los primeros disparos. Como muchas otras familias calvinistas, habían llegado a París una semana antes para celebrar el enlace entre el protestante Enrique de Navarra y Borbón y la católica Margarita de Valois, boda que iba a significar el fin de las disputas religiosas, al menos en territorio francés.
Marie lanza una disculpa muda en forma de mirada a su esposo, pero no obtiene respuesta del hombre que, con la vista clavada en el horizonte, tira de una carreta en la que sus dos pequeñas hijas lloran sentadas entre su mal preparado equipaje.
La relación del matrimonio Batoise ha pasado por momentos críticos en los últimos cuatro días, a raíz del descubrimiento por parte de Laurent de un libro abandonado en la buhardilla de la casa cedida por los familiares de Marie. Aquél que había sido un alegre y cariñoso padre de familia y eficiente cirujano de grandes aptitudes, se convirtió, de la noche al día, en un ser huraño que abandonaba sus quehaceres cotidianos en pos de una irrefrenable y enfermiza ansia de lectura del mencionado documento.
Todo culminó hace unas horas, cuando Laurent despertó a su familia y les ordenó que se prepararan para una partida urgente. La discusión que se originó fue extremadamente violenta por parte de Marie, pero su esposo sólo respondía a los furibundos improperios con estoicismo taciturno y repitiendo una y otra vez “El libro me ha dicho que esta noche va a haber una matanza”.
Ahora, con el estruendo que llega a sus oídos desde la ciudad, Marie comprende que su marido ha salvado las vidas de toda su familia, mientras contempla con creciente aprensión los pliegues rectilíneos que desvelan la presencia del libro escondido bajo la camisa de Laurent.
…cuando las palabras de un muerto desvelen mi naturaleza…
Chicago, 15 de febrero de 1929.
El cuarenta y uno de South Wabash era uno de los pocos edificios de antes del incendio de mil ochocientos setenta y uno que aún quedaban en pie en la ciudad. Resultaba curiosa la estampa que formaba junto a la nueva edificación del más rabioso Art Déco que acababan de levantar en el número cuarenta y dos: la sobriedad austera de una casa hecha estrictamente para vivir se enfrentaba a la estilizada modernidad de una construcción que adornaba la calle en la misma medida en la que cobijaba a sus inquilinos.
Aparqué más adelante, para no llamar la atención con la humareda y ruidos que nuestro moribundo Ford T emitía como epílogo a su existencia. Al salir del coche me ajusté la gabardina para evitar las dentelladas del frío viento de febrero, me calé el sombrero y me encaminé calle abajo con la cartera bajo el brazo y tratando de calcular con cuánto tendría que untar a los dos polis que había visto al pasar para que me permitieran echar una ojeada.
Al llegar a la entrada de la casa del finado, los dos agentes que la flanqueaban me lanzaron una mirada inquisitiva, previa al “Siga caminando, aquí no hay nada que ver” que me esperaba a menos que les soltara algo convincente.
-Buenos días agentes, pa...
En ese momento el detective Sears salió de la casa, supongo que para despejarse un poco, lo cual resultó una gratísima sorpresa.
Chester Sears era un tipo flacucho, pequeño, desgarbado y medio calvo. Este dechado de virtudes estaba casado con más de doscientas cincuenta libras de auténtica pionera americana que lo mantenía tan a raya, que probablemente era el único que había tenido que dejar por completo el alcohol a raíz de la promulgación de la “Ley Seca”, guardada celosamente en su casa por todos los guerreros indios de la historia encarnados en aquella temperamental mujer. El pobre Chester sólo tenía una vía de escape para toda su frustración, una pequeña perversión, y es ahí donde entrábamos en escena Eddie y yo: al tipo le gustaban, más bien le obsesionaban, las fotografías de desnudos femeninos, en especial aquellas que él definía como “reales”, es decir, las tomadas sin el consentimiento de sus protagonistas; de esas de las que teníamos un buen puñado en la oficina. Gracias a este descubrimiento, que Eddie hizo no sé, ni quiero saber, cómo, habíamos tenido en más de una ocasión acceso a información de la policía o a la escena de algún delito. La nuestra era una relación altamente beneficiosa para ambas partes: nosotros conseguíamos información útil para resolver algunos casos y él tenía algo placentero en lo que pensar mientras se sumergía en la inmensidad de su esposa.
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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no me equivoqué |
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01-10-2004 18:53 |
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Te dejé un mensaje en el foro literatura, no recuerdo bien el tema, es sobre que la sección se está perdiendo o algo así.
Definitivamente no me equivoqué, decidí empezar a leer tus relatos tras ver algunas de tus respuestas.
Creo que tenemos gustos en común.
Joder te aseguro que compro libros peores, que gran relato y tengo la suerte de leer los dos seguidos. Espero leer más, sobre este mágico libro.
Esto huele a novela.
Te agradeceria me recomendaras otro poblador digno para leer sus relatos. Voy a repartir mi lectura por distintos autores, comprendeme no quiero que paresca que te acoso o algo asi. Con eso de que lo gay esta de moda, hay que tener cuidao. (un poco de humor Sevillano).
Primer relato que voto con lo máximo.
Gracias, gracias, gracias.
PD: yo lo compraría.
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RE: no me equivoqué |
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01-10-2004 19:52 |
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Uff, como tú comprenderás, ahora mismo estoy demasiado emocionado para responderte como te mereces, pero lo intentaré; justo después de agradecértelo de corazón.
Si te digo la verdad, yo tuve muchas dudas con este relato, y aún tengo tantas que escribir la tercera parte me resulta…casi desagradable. Pero vaya, viendo estos comentarios…a por él, que seguro está escondido en algún rincón de mi mente, el joio.
¿Sentirme acosado porque me comentes y me pidas nombres para participar más activamente en el rollo de los comentarios? Lo que me parece es que has llovido del cielo, y bienvenido seas.
A ver:
–Babilonia: yo no sé lo que tiene esta chiquilla pero parece que sus relatos se escriben solos; es suave, suave, suave. Los argumentos tienen todos un toquecillo truculento, e incluso creo que tuvo una mini época de “perversión de clásicos”.
–Akhul: léete su saga de la metrópolis (cinco relatos). Los personajes son muy consistentes, la estructura muy profesional…y todo lo que te puedas imaginar de un tipo que lleva mucho tiempo con esto y tiene talento.
–Variwell: está colgando toda una novela. Yo creo que tiene un problema de pulido y quizá de “montaje”, pero si le pillas el gustillo…vas a disfrutar.
–Sempervirens: más que nada cuelga en el foro, pero ya tiene un artículo también. Yo no me he pasado aún, pero por una joyita que le leí y la fama que tiene…dale caña.
–Mira en “El honor de los últimos”. Allí hay un comentario de weissnicht (otro paisano) y léete su “Un demonio”.
–Échale un vistazo a las tres votaciones para el relato del mes del foro, allí se dan pista buenas sobre lo mejorcito que hay colgado.
–De los clásicos que ya no publican te recomendaría a Toritaka y Geomorph.
–Y también están Chus, DOB, Alex, Minath, Jerjes y deus101.
Lo que pasa es que, aparte de que hay mucho material bueno como para orientarse con facilidad, en esta lista también se mezcla el gusto y otras cuestiones personales… Pero vaya, que tienes un catering de calidad para ponerte como el quico.
Bueno, y tú…¿no te animas a darle caña a las teclas? Aquí hay “personal cualificado” para echarnos una mano en el rollo de aprender…y disfrutarlo, que es lo que cuenta.
Un saludo, paisano.
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Ajj, sigamos |
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16-08-2004 23:39 |
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Estuve apunto de (a punto de) Uff.
Me acerqué a donde estaba, ( ese «a donde» va junto, incluso, añadiría «con disimulo») coloqué la cartera descuidadamente sobre él (no queda muy claro cuál es el objetivo, por lo que sería mejor poner «aquel diario»), saqué un pañuelo del bolsillo y cogí un vistoso collar que no andaba muy lejos.
y el diario, procurando (agregar coma)
–Oye Frank –dijo Chester cuando ya me había girado hacia la puerta–, el caso es mío, y no me gustaría que nadie cometiera (ninguna) estupidez que lo pudiera echar a perder.-----(Lo correcto es que fuera «alguna» en lugar de ninguna, pero como lo dice un personaje, pasa, porque sólo los personajes pueden darse licencias para no hablar como es debido)
que buscaba seguía allí, pero el diario (insertar una coma)
«Ya sólo quedan unas horas para que ese tipo de la O.T.O. venga a librarme de este objeto maldito y de los que lo codician, y no puedo evitar que me consuman la impaciencia y el nerviosismo.
Está vivo, ahora estoy seguro. Lo estaba examinando por última vez, repasando con la lupa una de las marcas de su tapa cuando, delante de mis propios ojos, la marca desapareció, como si se suturara. Incluso me pareció notar un estremecimiento de gozo en el libro. Estoy seguro de que pasó, no estoy loco. Y lo peor fue después, justo cuando estaba guardándolo, lo abrí de forma inconsciente, instintiva, y a diferencia de todas las ocasiones anteriores en las que solo había visto una amalgama cifrada de caracteres hebreos, podía “entenderlo”. No lo puedo explicar correctamente ahora mismo, pero sé que no lo estaba “leyendo”, lo estaba “entendiendo”. Decía cosas confusas, a la manera de las cuartetas de Nostradamus, en particular recuerdo una frase: “el vendedor de tiempo me leerá y saludará a la siguiente aurora con la lengua”. Pero no quise seguir leyéndolo y lo guardé, en espera de que mañana se lo lleven.
Señor, a ti me encomiendo para que me libres de esta carga». (Todo esto debiera haber ido entre comillas, porque no queda claro que la cita sea del diario) (Segunda cosa: Lo que se ha dicho de ese tipo de diarios es que lo usaban las damas, pero quien escribía era Barnett. Eso, en un principio me confundió, porque esperaba que según la pauta anterior, que quien apareciera escribiendo fuera, en efecto, una fémina).
Incluso, me pareció-----poner coma
Y lo peor fue después, justo cuando estaba. (Poner punto en después y comenzar «Justo» en alta)
en las que solo había visto (ese «sólo» va con tilde)
****
Justo acabado de leer el párrafo, Eddie entró en el despacho con su acostumbrado ímpetu y culminando su aparición con un portazo.
–¿Ya estás aquí? ¿Cómo te ha ido?
–No demasiado mal –le contesté–. Por cierto, consigue una copia extra de las fotos de la Señora Pickerman.
*****
Este párrafo, en términos teatrales, deja como en nada la lectura anterior. Debieras haber reforzado la tensión, ya que se supone que es una lectura que por lo menos resulta inquietante, por ejemplo, que Eddie le preguntara a Frank, «¿Por qué esa cara, viejo?»
Si acaso quizá deberías (Aunque quizá..., eso habría puesto yo)
a fondo esto, a ver qué (falta una coma)
Eddie se acerco (acercó) Falta la tilde
¡Que tipo con más suerte ----en los exclamativos igual corren las tildes para los «qué, cómo, etcétera----
Informe de contraloría.
Bien, recabados los antecedentes, espero haber hecho bien mi trabajo. Hmm, algo me dice que los relatos de detectives no se te dan bien. Ahora, si les agregamos el elemento sobrenatural, hay dos cosas que debieran ser manejadas a la perfección, antes de meterse a mezclar ambas. El resultado es más bien básico, o no logra enganchar, ya que, como relato de detectives, primero, adolece de los guiños clásicos del género. Van dos entregas y no hay mayores datos de Eddie y Frank, qué pistolas usan, si alguno de los dos sirvió en la Gran Guerra, si tuvieron un pasado como pandilleros, o qué los convirtió en detectives. Hay mucho dato que falta, y que en un relato de estas características no debiera escatimarse. Luego, el elemento sobrenatural, no sé si las citas a otras épocas hagan algo más que sentar el hecho de que vamos a tratar con cosas probablemente demoniacas. En fin, me parece que has sido víctima de un relato que te convirtió en un mero escriba sin tenerte del todo preparado, porque la idea, difícilmente podrá quedar bien desarrollada, a menos que la despliegues en una novela de mediana extensión, digamos, unas 200 páginas. El modo mediante el cual debieras atacarla sería algo así como irla enriqueciendo en las cosas de que adolece, a medida que te vayas documentando, porque las alusiones históricas, ambientales –ojo que parece que en el 29 fue lo de la gran depresión, o algo con el Hindenburg, dos acontecimientos que dificilmente van a pasar desapercibidos, al menos a ojos del prota–, en este tipo de historias son fundamentales.
Pero nada que el gran Canijo no pueda arreglar. Después de todo, si de estas páginas va a salir el próximo Raymond Chandler, sospecho que va por tu lado, brother, así que sumérjase en la biblio de sus gángsters y retóquela, que todavía puede dar mucho más de si. Es un abanico de posibilidades. Claro que, amerita constancia y paciencia. Vamos a ver si la tienes, hermanito. Paciencia, eso decía mi abuelita.
Un abrazo.
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RE: Ajj, sigamos |
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17-08-2004 11:23 |
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Vaya, yo había visto relatos por partes en esta página, pero comentarios por partes... Habrá que probarlo.
Muchísimas gracias por pasarte Vari y en especial por el buen rato que le has tenido que echar a este comentario.
Al final habéis sido seis lectores del relato no está nada mal. Ahora recojo sugerencias y me pongo con la tercera.
Un saludo.
P.D. Mira el correo Vari, te quiero hacer una consulta.
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Henos aquí, finalmente, je, je |
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16-08-2004 22:13 |
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Prepárate chaval, que aquí vamos:
«Chicago, 15 de febrero de 1929.
El cuarenta y uno de South Wabash era uno de los pocos edificios de antes del incendio de mil ochocientos setenta y uno que aún quedaban en pie en la ciudad. Resultaba curiosa la estampa que formaba junto a la nueva edificación del más rabioso Art Déco que acababan de levantar en el número cuarenta y dos: la sobriedad austera de una casa hecha estrictamente para vivir se enfrentaba a la estilizada modernidad de una construcción que adornaba la calle en la misma medida en la que cobijaba a sus inquilinos».
---No os preocupéis que no es nada, pero soy de la posición de que la dirección habría quedado mejor en número. Por ejemplo, decir: El 41 de South Wabash era uno de los pocos edificios de antes del incendio de 1871.----- Fíjate que tú mismo empiezas la cita poniendo 1929 en números, ¿eh? así que no creo estar tan perdido. Sigamos, lo mismo con el 42, ahorra espacio. Ahora bien, es distinto cuando te refieres a personas, la edad de ellas u objetos. Ejemplos, eran tres tipos; corrían veintitrés caballos, o tenía veintitrés años, aunque todo esto es medio subjetivo, pero así al menos lo he leído por allí. Sigamos.
Lo único que parecía haber resistido al «seísmo» era un vistoso perchero de bronce---- ¿Qué es seísmo? Digo, leo harto pero no sé el significado de eso, cuidado con usar vocabulario muy de elite, ¿eh? A lo más uno puede confundirse y pensar que es un error, que en realidad debió haber ido la palabra «sismo», relacionándola con todo lo anterior.
El vestíbulo de la planta superior era idéntico al de la inferior (salvo) por el hecho de que en él se abrían tres puertas en lugar de dos.
Una coma antes de «salvo» habría quedado más elegante, porque ese salvo opera como un «excepto por el...».
Ojo con esta descripción:
La estancia en cuestión estaba presidida desde el centro por una regia cama de roble con dosel incluido; en mitad de la pared izquierda estaba la ventana que daba a South Wabash, con un bonito escritorio a la derecha y una caja de caudales a la izquierda, ambos con signos evidentes de haber sido forzados y registrados; y una pequeña biblioteca de tres piezas, ahora convertida en tres estanterías vacías, ocupaba todo el otro tercio de habitación. El conjunto de libros que antes convertía aquella estructura de anaqueles en una biblioteca estaba esparcido por todo el suelo, mezclado con utensilios de escritura, documentos y, como había dicho Hinkel, un pequeño número de joyas y monedas de oro, o al menos eso parecían.
La estancia en cuestión estaba presidida desde el centro por una regia cama de roble con dosel incluido(; en mitad) (Dejaste de hablar de la cama, por lo tanto corre el punto seguido y empezar a hablar de la pared como otra idea, seguida desde luego. Además, la idea que se enlaza de la ventana de la pared no es característica de la pieza, porque empiezas a decir que la ventana daba a South Wabash y luego sigues con la pieza (con un bonito escritorio a la derecha y una caja de caudales a la izquierda, ambos con signos evidentes de haber sido forzados y registrados). Esto empieza a ser enredado como descripción, porque hace que el lector cambie de dos puntos de referencia. A saber 1, la cama y 2, la ventana).-----y una pequeña biblioteca de tres piezas, ahora (convertida) en tres estanterías vacías, (el que la hayan desocupado no amerita que deje de ser una biblioteca; sólo es una biblioteca vacía, luego, el «convertida» no corre------- ocupaba todo el otro tercio de habitación. El conjunto de libros que antes convertía aquella estructura de anaqueles en una biblioteca (la redacción es como menos, rara, porque se sabe que se está detrás de un libro misterioso, pero bastaba con referirse lisa y llanamente al resto de los otros libros, que, como sigue -----) estaban esparcidos por todo el suelo, mezclados con utensilios de escritura, documentos y, como había dicho Hinkel, un pequeño número de joyas y monedas de oro, o al menos eso parecían.
Esta redacción también es rara, o amerita al menos un par de cambios:
«–Bien –comenzó Chester como si redactara su informe–, esta mañana, a eso de las 9:00, recibimos en la comisaría una llamada de una tal Stella Robinson alertándonos de que algo había pasado en la casa donde trabajaba como asistenta, el número cuarenta y uno de la calle South Wabash. Los dos agentes que se personaron en el lugar de los hechos descubrieron en su inspección el desorden que ves y el cadáver de un hombre, al que más tarde la señora Robinson identificó como su jefe, Martin Barnett, tendido en esa cama de ahí».
, esta mañana, a eso de las 9:00, recibimos (en la comisaría) una llamada----- Es sólo un detalle de estilo, pero yo le estoy escuchando a Chester lo que me dice; luego, no me interesa dónde estaba cuando recibió la llamada, porque él es el policía, no el sospechoso. Mira cómo cambia la forma de hablar o la información que se necesita dependiendo de quién sea el que la diga.
una llamada de una tal Stella Robinson alertándonos —habría puesto una como antes de «alertándonos», porque ambas ideas son opuestas, pero también largas.
alertándonos de que algo había pasado en la casa ----habría agregado un «aquí», entre «pasado» y «en la casa», con coma antes de «en la casa» (ya vas a ver cuánta economía de texto reditará inmediatamente después) donde trabajaba como asistenta, (el número cuarenta y uno de la calle South Wabash).----Helo aquí, al haber insertado ese sencillo «aquí», te evitas reiterar que la casa, el sitio del suceso estaba en el cuarenta y uno, joder, más encima con letras. El lector ya sabe dónde es la dirección.
Los dos agentes que se personaron (apersonaron)
–Parece que tenéis muy poco por el momento –apunté mientras buscaba entre los libros esparcidos por el suelo aquellas características que un rato antes me había descrito Hinkel–. ¿Seguro que nadie oyó nada?
por el suelo (aquel cuyas) aquellas características (creo que falta) que un rato antes (habría eliminado el que, sustituyéndolo por un «hace»
Luego, habría quedado .....«mientras buscaba entre los libros esparcidos por el suelo, aquél cuyas aquellas características hace un rato».....
–¿Y el resto de cuartos? —los cuartos, falta el «los».
Salimos de nuevo al vestíbulo de la planta superior y de ahí nos dirigimos al cuarto derecho de los dos que quedaban enfrente: era una especie de pequeño almacén de muebles, cuadros y otras mercancías (al que le había sido arrebatado el orden por la fuerza). ----Men, el lector ya sabe que la casa está patas arriba, podrías haber puesto algo tan irónico como «que habían recibido un trato similar al del resto de las habitaciones»
De vuelta en la habitación de Barnett, traté de poner en claro mis ideas: me encontraba en la escena de un crimen de móvil impreciso, buscando quizá lo mismo que un asesino que, por su firma, no parecía ser un refinado profesional. -----Es dudoso, porque si el lector intuye que el móvil era el robo de dicho libro, era difícil que Frank no lo estableciera, al menos, como primera hipótesis. (Y conste que cuando el lector es más inteligente que el prota, o que el prota es más estúpido que el lector, el relato pierde interés)
embarcarse de vuelta Europa ---de vuelta «a» Europa.
La única certeza que tenía era que para poder saber a ciencia cierta si lo que buscaba estaba en algún rincón de ese caos que era la casa de Barnett y hallar más indicios, había que hacer una inspección mucho más detallada del lugar y sin la presencia del bueno de Chester ni de ningún otro agente.
que tenía, era------cierta, si lo-------del lugar, y sin la presencia del bueno de Chester, ni de ningún (faltan comas)
en algún rincón de ese caos que era la casa de Barnett (brother, ya quedó hasta el hastío de claro que la casa no estaba para recibir visitas, como de buen cristiano)
interrumpió Cherter mi cadena (Es Chester, ¿sí?)
Bien, me falta un poco menos de la mitad, así que en un segundo comentario continuaré, ¿eh? es que me contacto desde el trabajo, así que necesito un poco de calma. Volvemos después de los comerciales, je, je
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Hombre, vamos a ver eso, ¿eh? |
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03-08-2004 23:44 |
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A más tardar mañana abro fuego compañero, que ahora estoy esperando que me pasen a buscar para ir al cine, pero paciencia, brother, que usted sabe que estoy atento al lupo, je, je. En mientras, va mi cheque por 10*. Saludop.
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RE: Hombre, vamos a ver eso, ¿eh? |
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04-08-2004 15:51 |
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Escuchando el track 6 (a mí me gustaría poder llamarla por su nombre) espero tu comentario.
Una cosa, ten cuidado con dejar el cheque antes, porque no te lo puedo devolver y el relato bien podría ser una cagada (aunque agradezco mucho tu confianza).
Salud, buen Metal y litros de birra para ti.
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No podía perdérmelo |
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01-08-2004 21:10 |
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Me habían llegado voces que la cosa pintaba bien por aquí y lo cierto es que no me ha decepcionado un pelo. Me he leído las dos partes (que por cierto, cosa fea esta de publicar con espacios de tiempo tan separados) y te puedo decir que son dinámicas, bien escritas, que enganchan bastante y que formas parte de... ¿un relato de 50 páginas? ¿De una novela? ¿Qué?. Aunque la originalidad es no abunda, siempre es agradable leer una aventurilla policiaca. Mis 4*.
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RE: No podía perdérmelo |
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02-08-2004 00:28 |
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Vaya Elrikes, Muchísimas gracias. Yo creía que además de mis tres ángeles de la guarda nadie más se pasaría (por lo que has mencionado de la tardanza. No tengo perdón), pero ahora me encuentro con que ni más ni menos que babilonia y tú también os pasáis…genial.
Te voy a responder a la pregunta (aunque no creo que de forma satisfactoria): después de haber mandado los primeros relatos decidí hacer algo más “serio”, con documentación y demás. En la biblioteca encontré un libro de las cruzadas y ahí comenzó la cosa. Después de escribir los dos primeros párrafos, y debido a mi afición a Lovecraft y sus “libros especiales”, a que escribir toda la historia en 1099 requería una cantidad de documentación brutal y a que acababa de ver “El Halcón Maltés” y “Hampa Dorada” (con mi actor favorito Edward G. Robinson), la cosa degeneró en esto.
Hasta después de terminar esta parte todo lo que tenía era una idea del esquema general, nociones de algunas cosas que “tenían que pasar”, y una idea de lo que contendrán el prólogo y el epílogo de la última parte. Hasta ahí el relato iba a ser de cuatro o cinco partes. Una vez esbozado en papel el argumento general, y viendo la extensión que he necesitado para escribir la segunda parte, la cosa creo que se alargará más, aunque espero que no, porque “me estoy quedando corto de acontecimientos”.
En la tardanza, aparte de que se perdió y tuve que reenviarlo (el primer envío fue más o menos cuando “El testimonio…”), también influyó el que no confié en ninguno de los dos textos hasta que los publicaron y leí vuestras críticas, y que estuve varios meses sin línea
Bueno, espero no haberte aburrido mucho.
Un saludo.
P.D. Creo que sé quién te habló del relato. Dale las gracias de mi parte, porque yo se las he dado ya tantas veces que me da vergüenza que me tome por pelota.
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Yo también faltaba. |
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01-08-2004 06:35 |
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Muy buena la continuación. Los detalles, como han dicho, están muy bien cuidados.
Espero la culminación para dar una opinión global del relato.
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RE: Yo también faltaba. |
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01-08-2004 14:44 |
Vaya, babilonia, no sabía que siguieras esta saga, me alegra mucho.
Pues a ver si soy capaz de conseguir que os siga gustando la cosa, con ésta ya tuve muchas dudas, pero por el momento…
Muchísimas gracias por pasarte.
Un saludo.
P.D. Vista la incipiente ancianidad de varios de los que escribieron en el post de Vari, y que a todos nos gusta la música más o menos macarra, ¿por qué no formamos una banda que se llame “Geriatriks”?
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Esto promete |
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31-07-2004 12:45 |
Faltaba yo, lo siento por la tardanza, pero he estado algo ocupado. Una historia fascinante. Lo malo es la publicación por entregas, uno pierde el hilo y tarda un poco en ponerse en situación, por lo demás las ganas de leer no sólo se mantienen, sino que aumentan considerablemente. A la espera de "Historias de un libro (III)"
P.D "...quién o quiénes..." yo creo que no llevan tilde. "de esas de las que..." ésas lleva tilde. "no sé, ni quiero saber, cómo". Yo pondría "no sé cómo, ni quiero saberlo..."
Un saludo.
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RE: Esto promete |
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01-08-2004 14:35 |
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Pues sí que echaba de menos tu comentario DOB, para qué te voy a mentir, pero como sabía que ya estabas de vacaciones y eso, pensé que tendría que esperar más tiempo; una nimiedad comparada con el lujo de tenerte aquí.
Muchísimas gracias tío.
Un saludo.
P.D. Me tengo que poner ya con la que te debo a ti y con lo que le debo a Vari.
P.D.2 Vaya metedura de pata con lo de “esta ya no me la publican”, ¿no? A ver si aprendo a tener el pico cerrado (o más bien los dedos quietos).
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Tenía que decirlo |
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28-07-2004 19:28 |
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Impresionante lo de las fotos, ¿de dónde habéis sacado el desnudo femenino?
Un saludo.
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RE: Tenía que decirlo |
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29-07-2004 11:37 |
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De internet, compañero. Puedes encontrar cualquier cosa que quieras, lo que viene muy bien para documentarse gráficamente. "Google: nude 1920" y tienes un magnífico repertorio de fotos de época.
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Al fin! |
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28-07-2004 14:31 |
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La segunda entrega al fin publicada! (y me pregunto como pudiste pensar que la habian rechazado). Ya te comenté lo que me parecía (es decir muy buena) y mejor que la primera por haber incluido muchos mas detalles que consiguen ese transfondo de la época (que la primera no era nada mala tampoco).
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RE: Al fin! |
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28-07-2004 18:05 |
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Pues no sé que decirte, Chus. Ya cuando entregué la primera parte tuve muchísimas dudas, y recuerdo que cuando me la publicaron se convirtió en mi relato con más aceptación. Es posible que sea excesivamente inseguro respecto a lo que escribo, no sé.
Bueno, muchísimas gracias por pasarte. Que lujazo es tener colegas como vosotros, siempre dispuestos a leer lo que escriba.
Un saludo.
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RE: Al fin! |
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28-07-2004 19:21 |
Canijo dijo: Pues no sé que decirte, Chus. Ya cuando entregué la primera parte tuve muchísimas dudas, y recuerdo que cuando me la publicaron se convirtió en mi relato con más aceptación. Es posible que sea excesivamente inseguro respecto a lo que escribo, no sé.
Bueno, muchísimas gracias por pasarte. Que lujazo es tener colegas como vosotros, siempre dispuestos a leer lo que escriba.
Un saludo.
Por mi no hay problema en leerte lo que publicas, es mas, como te dije ya una vez es un placer  .
Lo de cortar las frases,... no se, no me parece incorrecto. En el caso de esta historia no esta mal, le aportan realismo, pero en alguna otra (como la que ya saves) no se deveria cortar a mi parecer, ya te comenté el porque de mi opinion ¿no recuerdo mal verdad?
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RE: Al fin! |
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28-07-2004 19:32 |
chus1818 dijo:
Por mi no hay problema en leerte lo que publicas, es mas, como te dije ya una vez es un placer .
Lo de cortar las frases,... no se, no me parece incorrecto. En el caso de esta historia no esta mal, le aportan realismo, pero en alguna otra (como la que ya saves) no se deveria cortar a mi parecer, ya te comenté el porque de mi opinion ¿no recuerdo mal verdad?
Recuerdas perfectamente, tío.
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Creía que nunca llegaría esta continuación |
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28-07-2004 14:19 |
Así que me he visto gratamente sorprendido. De hecho más que sorprendido, pues, si no me falla la memoria, me ha parecido bastante mejor que la primera.
El texto está lleno de detalles que dan una dimensión más profunda a la ambientación: el afición por las fotos de desnudos, la descripción de los edificios y de las habitaciones, los apuntes históricos. Creo que has conseguido un capítulo muy rico y sugerente. El comienzo, en particular, me ha encantado.
Aún así tengo algunos apuntes que hacerte (sólo para que no tengas piedad cuando continúe mi saga de metrópolis
Creo que el poner el diálogo cortado
"-Buenos días agentes, pa..."
no resulta. Hubiera quedado mejor narrado.
También tienes algunas comas que creo que convendría repasar ("sombrero<,> todos parecían buenos."; creo que ahí iría un punto mejor)
Y finalmente, no creo que resulte muy correcto escribir los números con cifras, al menos si es un texto literario.
Como ves son detalles sin importancia, pero puestos a criticar... En fin, una magnífica continuación que espero que traiga en breves una tercera entrega. Buen ritmo, buena redacción y buen trasfondo: un buen trabajo. Un saludo
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