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Historia sobre dos gangrel compañeros de piso y de trabajo (porteros de discoteca).
Jim estaba allí, en la puerta de aquella discoteca, de pie, controlando a la gente que entraba y salía. La noche anterior había tenido que echar a un hombre que estaba armando escándalo y provocando peleas en el local.
Fue ese mismo hombre el que volvió aquella noche con varios de sus amigos para vengarse de la humillación que había sufrido. Jim le miraba con indiferencia. La gente se apartó de la zona. Todos y cada uno de sus visitantes estaban borrachos. El primero se lanzó sobre el portero, y su compañero ni se inmutó. Ese mismo hombre fue estampado contra la pared de la discoteca. Se le echaron encima todos los demás amigos. Una furia inmensa se apoderó del gangrel. La Bestia había tomado el control.
Jim profirió un grito que terminó en una especie de gruñido. Todos se fueron corriendo, excepto aquel al que había echado a patadas la noche anterior. Lo agarró del cuello de la camisa y lo levantó con facilidad en el aire. Lo asió y lo lanzó con TODAS sus fuerzas (y un poco más) contra la puerta del local. La puerta saltó en pedazos, y el hombre cayó unos diez metros hacia dentro. El vampiro lo volvió a coger y lo volvió a lanzar, esta vez fuera de la discoteca. Cuando iba a matarlo ante todo el público expectante, su compañero lo golpeó con todas sus fuerzas, aturdiéndolo y arrojándole al suelo.
Esa misma noche, Jim fue despedido por agresión a un cliente y por daños graves al local, y su compañero por no detenerlo a tiempo.
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