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Rescate (Capítulo 1.-Preludios)


Relatos

24-08-2004 18:59
Por: Criatura del Averno

Soy nuevo por aquí, y este es el primer capítulo (o más bién, una introducción) de la historia de una partida de Rol. Lo que empieza como una simple misión, puede acabar con el siniestro plan de un ser de la Oscuridad. Espero que no seais demasiado duros conmigo...

I

Cuando aparecieron por la puerta de la sala del trono, Su Majestad Alhraed DeMoreby, pese a su profunda tristeza, no pudo evitar un sobresalto. Por mucho tiempo, no había visto otro ser vivo más que humanos y algún que otro caballo, y la aparición de dos no-humanos (dos no-humanos que él mismo había mandado llamar) le había recordado que en el mundo hay criaturas más poderosas de lo que sus más atrevidos sueños pudiesen llegar a esbozar. Pero Kalos, su Primer Ministro, parecía tranquilo, de modo que Su Majestad trató de mantener la compostura que le correspondía.


Rescate, capítulo 1, preludios
El primero de los visitantes era un individuo que apenas mediría más de un metro si es que llegaba a él. Pese a que era más bien delgado, se distinguía en él una constitución fibrosa, que le otorgaba una resistencia que pocos hubiesen imaginado en un cuerpo de apariencia tan frágil. Su cara, prácticamente lampiña excepto por un asomo de barba que le crecía en la perilla, casi se veía empequeñecida por unos ojos enormes, almendrados y brillantes, de mirada más divertida que alegre. Vestía unas ropas estrafalarias, como un equilibrista de circo, de color azul, rojo y verde entremezclándose en círculos y espirales. Sobre ella, llevaba un chaleco de color amoratado, sujeto a la cintura con una correa, y de ella colgaban multitud de saquitos, viales y frascos, de los cuales aproximadamente la mitad estaban llenos de extraños componentes. Bajo su brazo derecho, portaba un libro, bastante grande considerando el tamaño de su poseedor, de tapas rojas. De la parte inferior de este, colgaba otro saquito, que contenía un frasco de tinta y un cálamo. En su mano izquierda sujetaba una vara de madera, en la cual se apoyaba al caminar, aunque no parecía necesitarla. De la parte superior de esta pendía un estuche para pergaminos, de forma cilíndrica. Avanzando tan rápidamente como le permitieron sus piernas, no demasiado largas, alcanzó el pie del trono e hizo una elaborada reverencia, con un ligero toque burlón que no pasó desapercibido a nadie.

-Salve, Rey de Hinnuvel. Me llamo Finzo Darrin Cron Ziamud Vollmr Trelemec Snide Serina Ria Akwar, al que llaman “El Listo”, y no sin razón, si me lo permite –el visitante alzó la vista. Siempre disfrutaba terriblemente al ver como su nombre desorientaba a todas las criaturas no-gnomos (pues esa era su raza, un gnomo)-. Pero mis amigos me llaman Finzo, aunque Finzo “El Listo” hace más honor a la realidad.


Rescate, capítulo 1, preludios
Pero antes de que el rey o el consejero pudiesen reaccionar siquiera, el segundo visitante ya había llegado al pie del trono. Era apenas más alto que el gnomo, aunque era varias veces más ancho de hombros. Al contrario que su compañero, que hacia gala de ropas ligeras, para poder moverse sin dificultad, el nuevo visitante vestía una pesada armadura metálica decorada en plata y oro, que le cubría prácticamente todo el cuerpo. En el brazo izquierdo portaba un escudo de grandes proporciones, con el emblema de su dios, es decir, un martillo y un yunque, labrado con gran pericia en la superficie metálica. En un cinturón que rodeaba la base del pectoral de la coraza llevaba enfundada un hacha de una sola hoja, pero de una calidad inmejorable y bellamente decorada con tallas rúnicas. Su cara, prácticamente oculta por un casco de metal y una espesa barba parda que le llegaba casi hasta la cintura, hacía gala de unos pómulos angulosos y unas cejas gruesas, bajo las cuales habían unos ojos pequeños y prácticamente hundidos a los costados de una nariz grande y aguileña. Era claramente un enano, un guerrero forjado a sangre y fuego en las raíces de las montañas. Olvidando la elaborada reverencia del gnomo, se limitó a inclinar la cabeza a modo de saludo.

-Soy Durgin Armourbreaker –se limitó a decir.

Ambos compañeros miraron a aquel que les había llamado. Rey de Hinnuvel y de todo el Trirregne, era con mucho el ser más rico (y por ello, poderoso) de más de quinientos kilómetros a la redonda. Y sin embargo, hoy ninguna joya había para demostrarlo. El rey iba vestido con una túnica sencilla, sin colgantes, anillos y ni siquiera corona. Parecía obvio que algo no iba bien. Porque todo indicaba que el rey iba de luto.

Finzo frunció el ceño. Puesto que el rey parecía haber decidido no hablar, él miró a su alrededor. Sólo el aspecto del monarca revelaba su pesar, pues, por lo demás, la sala parecía tan lujosa como cabía esperarse de un salón real. Cortinas de oro y carmesí cubrían los ventanales. El trono, tallado en piedra con una pericia más propia de la raza enana que de la humana, resplandecía bajo la luz de cientos de candelabros de oro, algunos de ellos capaces de crear una luz tan luminosa y hermosa que parecía obvio que la magia había influido en su proceso de creación. Aquí y allá, destellaban rubíes, esmeraldas y diamantes. Definitivamente era extraño.

-Monseñor –murmuró el gnomo-. ¿Qué es lo que ocurre?

No bien hubo pronunciado estas palabras, el rey dejó caer su peso contra uno de los brazos de su trono de piedra y, cubriéndose la cara con las manos, comenzó a llorar. Al fin, y ante la cara de incomprensión de los compañeros, Kalos, el consejero, decidió intervenir para solventar el asunto. Avanzando unos pasos, su delgada figura se interpuso entre el trono y los viajeros. El ministro era un hombre joven, mucho para ostentar un cargo tan importante, pues sobrepasaría en poco los veinte años. Era una persona casi cadavérica en delgadez, de piel pálida y pelo negro y largo, que caía sobre sus hombros. Vestía una túnica morada, con los bordes dorados.

-Os ruego, viajeros, perdonéis a Su Majestad, pero de unos días a esta parte no ha recibido demasiadas alegrías. Su hijo... ha desaparecido misteriosamente y en el peor momento.

Quizá el consejero esperaba que tal declaración turbara a los aventureros, pero, en ese caso, se llevó una desilusión. El gnomo sencillamente asintió pensativo, como si ya se esperase algo así. En cuanto a Durgin, su faz no había cambiado de expresión desde que había entrado, y parecía más una estatua de piedra que un ser vivo.

-Déjame conjeturar –dijo entonces el Finzo. De su voz había desaparecido el tinte burlesco que la caracterizaba-. Hinnuvel, no, todo el Trirregne está cerca de tener problemas ¿una guerra, tal vez?. Una guerra, entonces. El Príncipe (si no recuerdo mal ese es el título que los humanos otorgan al hijo de un rey), es muy querido por su pueblo, si es que he oído bien lo que se comenta en la calle. Así, pues, su desaparición sería un duro golpe para todos, y más todavía en momentos como estos. Por eso –y en ese momento alzó un dedo acusador hacia Kalos-, habéis decidido mantenerlo en secreto. Por eso no habéis enlutado el palacio, solo el rey, entristecido y sin nadie que se atreva a contradecir sus palabras, se ha sacado las joyas. ¿Me he equivocado en algo?

Por primera vez, el rostro del enano varió su expresión para esbozar una tenue sonrisa. Había viajado mucho con Finzo, y aunque el gnomo no era un guerrero, su dominio de la magia (pues el gnomo era un mago, y un gran mago, de hecho) había sido útil a lo largo de sus viajes mil y más veces, ya en los combates como en cualquier otro momento. Pero más aún, Finzo era increíblemente inteligente. Muchas veces había oído deducciones así, y otras tantas veces había visto las caras de sus sorprendidos interlocutores. La cara de la que el Primer Ministro hacía gala en estos momentos.

-N... no ¡No, en nada! –exclamó Kalos-. Nos tememos que el Príncipe haya sido secuestrado por nuestros enemigos, con el fin de crear la confusión. Vosotros os habéis ganado una bien merecida reputación y por eso...

-Por eso quieres que lo rescatemos –sentenció Durgin-. Pero dime una cosa, consejero ¿Qué te hace creer que sigue vivo?

 

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Esa horrible fortaleza
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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Mooooooolaaaa
13-06-2005 14:24
Un comienzo estupendo, buena presentación de los personajes, descripción de la situacuón y una misión que realizar. Muy bien.
Sólo decir que el gnomo es un pekeño plagio de dragones y mazmorras pero weno tampoco pasa nada.
buena suerte con los siguientes.

   Buen arranque
09-06-2005 11:45
De vez en cuando me atrevo con una historia larga, que voy leyendo fragmento a fragmento. Al ver la decimocuarta parte publicada me ha lanzado con la tuya. Decirte que el principio promete, el ritmo es bueno y el buen perfilado de los personajes hace que uno rápidamente empatice con ellos. Tal vez alguna de las descripciones de ellos se hacen demasiado largas, pero proporcionan un acercamiento a los personajes muy cercano.

Me ha encantado la aparición del Malvado al final. En poco seguiré con la segunda.

Un saludo!!

   Me gustó esta primera parte
26-09-2004 02:35
Vamos a ver las siguientes.

   Gracias
30-08-2004 01:19
Gracias a todos por vuestros comentarios. Estoy encantado de que os haya gustado mi primer intento de escribir algo, y os agradezco las opiniones. Ya estoy trabajando en el segundo capítulo, y espero que también os guste.

   Muy bueno!!!
27-08-2004 18:01
Esta mu muu bien el relato. Faltan algunas cosillas, pero aún así esta muy bien. Lo que está claro es k me he kdao con ganas d leer más como éste. Espero ver más escritos tuyos.
Bks!!

   Pues me ha gustado mucho!
26-08-2004 16:44
Tu ritmo ha sido excelente! No soy muy amigo de los personajes 'yo soy el que más puedo, y tengo cara de sobrado' (en este caso... Casi todos), pero aún así la historia me ha enganchado mucho!

Espero que sigas pronto!

   Sin prisa pero sin pausa
25-08-2004 11:47
Te has tomado tu tiempo para presentar al grupo de personajes, e incluso en ocasiones, como dice Deus101, eres un poco exaustivo. No obstante, los has narrado de un modo muy bueno, consiguiendo que no se haga pesado.

Me ha gustado especialmente como llevas la acción y como coordinas las escenas con la trama. Creo que ése es el punto fuerte de tu relato. El final, con la aparición del Malo (con mayúsculas) ha sido sublime.

Me gustaría que te pasaras por mi artículo "Consejos para adaptar partidas a relatos épicos"; seguro que puedes aportar algo. Un saludo y enhorabuena por tu relato.

   Magnífico
24-08-2004 19:06
Enhorabuena. Creo que has logrado crear un relato que engancha al lector gracias al ritmo y a la personalidad de sus personajes. Eso no es fácil, créeme. Ya tengo ganas de leer los siguientes capítulos. Sólo te diría una cosa menos positiva: si consiguieras que no se notase tanto que es una partida de rol narrada, lograrías un escrito de mayor calidad literaria. Quizá en las descripciones, que a veces son un poco sistemáticas y da la impresión de que estamos repasando una ficha de D&D :-p

No dejes de escribir!!

Un saludo.



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