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Aquí está la segunda parte de "Una noche en el infierno", una aventura del Zombie donde el sobrevivir parece una odisea.
La noche continuaba oscura, expectante.
No se veía nada, las luces de toda la ciudad se habían esfumado y las únicas luces eran las que procedían de los faros del coche. En todo el trayecto hacia el hospital no vimos a nadie, algo fuera de lo normal pasaba en Raccon City.
Mi compañero Marcus iba al volante y a su lado uno de los pandilleros, Alex, se miraba la herida de la mano, sangraba un poco pero tenía buen aspecto. Detrás estábamos la joven herida, Murphy el hermano de Alex y yo. La joven tiritaba y tenía mal color.
- Marcus date prisa, esto no tiene buena pinta.- Dije mientras secaba el sudor de la chica.
- Tío hago lo que puedo, este trasto no corre más Mike.
Llegamos al hospital, era un hospital de dos alturas, tampoco necesitaba mucho más el pueblo. Seguíamos sin ver a nadie. Bajamos del coche y fuimos hasta la entrada de emergencias. Al entrar vimos que estaba todo revuelto, las camillas estaban volcadas y la recepción destrozada. Las paredes eran de color blanco, pero ahora estaban llenas de sangre al igual que el suelo, y un rastro de sangre se perdía por debajo de las puertas que daban al interior del ambulatorio. El hospital estaba iluminado debido a las baterías de emergencia, pero no sabíamos cuanto iban a aguantar.
Alex dejo a la joven, Jane, en una camilla. Fui hacia la recepción y probé el teléfono, no había línea. Entonces me di cuenta q había un cuerpo en el suelo, inmóvil. Pero cuando Álex se acercó a comprobar si el cable estaba conectado de repente se levantó e intentó morderle en un brazo, pero Álex se revolvió y de un disparo en la cabeza dejó inmóvil de nuevo al cuerpo.
- Pero que es esto; Álex, Murphy, id y revisad el ambulatorio, mirad si hay alguien con vida. Id con cuidado.- dije.
- Mike voy a por algo para curar a la chica, intenta contactar con la comisaría. - me dijo Marcus.
- No hay línea.
En ese momento oímos un gemido, salimos a la puerta y vimos un centenar de sombras en la calle y se acercaban a nosotros, unos andando, otros arrastrándose. Estábamos acorralados.
- ¡Mike ayúdame a poner la mesa en la puerta!.
Colocamos la mesa bloqueando la puerta.
- Esto no va a aguantar mucho -dije.
Mientras tanto Álex y Murphy estaban asegurando el resto de habitaciones. Entraron el la primera, era una sala pequeña con un armario de medicamentos y una camilla. Cuando Álex se acercó al armario la ventana estalló en mil pedazos. Un hombre asomaba por la ventana, estaba pálido y le faltaba la mandíbula. Por el cuello le bajaba un líquido amarillento que salía de la boca y tenía los ojos inyectados en sangre. Álex golpeó al hombre y cerró la persiana, y luego colocó la camilla en la ventana.
- Tío estos zombies no descansan nunca -dijo Murphy.
- No hasta que cenen, y nosotros somos el plato principal -dijo Álex mientras se dirigía a la siguiente sala.
En la sala había cuatro camillas, tres de ellas estaban llenas de sangre y de restos humanos. El suelo estaba lleno de sangre y los pies se pegaban al éste a medida que se avanzaba. Pero lo q realmente llamó la atención de los pandilleros fue la última camilla, había un bulto tapado con una sábana, y se movía.
Se acercaron cuidadosamente pero antes de que se diesen cuenta algo salto de debajo de la sábana y se enganchó al cuello de Murphy. Álex entonces miró a la camilla; vio una rata enorme, del tamaño de un gato, estaba como roída y a través de la piel se podían ver los fluidos interiores bullendo. Álex abrió fuego sobre la rata y esta cayó al suelo abatida. Murphy sentía un dolor muy agudo en el cuello, metió la mano en su bolsillo y sacó una navaja al tiempo que apuñalaba repetidamente a la rata, hasta q se derrumbo en el suelo. Rápidamente Álex bloqueó las ventanas con las camillas.
- Tio estas bien -dijo Álex acercándose a su hermano.
- ¡Mierda, me duele una barbaridad!, sí, estoy bien, pero no hay tiempo que perder.
Entonces se escuchó un grito de un hombre y segundos después el de una mujer, provenían de arriba.
Estábamos de pie frente a la barricada improvisada, ya estaban golpeando al puerta, no duraría mucho más.
- Marcus, ¿como vas de munición?.
- Me quedan dos cargadores, 30 balas.
- A mi me quedan 6 cartuchos en la escopeta y dos cargadores también en la pistola, pero con eso no haremos nada.
Miré a mi alrededor en busca de una idea, y vi una manguera de incendios.
- Marcus y si usamos la presión de la manguera para mantenerlos a distancia.
- Eso no será muy útil, pero...
Se dirigió a donde estaba la recepción y cogió un cable, el del ordenador.
- Les freiremos.
Desenrollé la manguera y Marcus abrió el grifo. Llenamos la entrada de agua y nos pusimos en la puerta que daba al interior del ambulatorio. Entonces oímos un grito y luego otro. Pero antes que pudiésemos reaccionar la mesa que contenía la puerta se partió y dejó entrar al mar de zombies. Entonces solté el cable y salimos corriendo hacia dentro. Durante unos instantes unos destellos de luz inundaron el pasillo. El olor a carne quemada fue muy desagradable. La luz del edificio se apagó.
Cuando la luz de emergencia del hospital se encendió, Álex y Murphy subían las escaleras corriendo, en busca del origen de los gritos. Al llegar vieron a la Jane al final del pasillo en un rincón, paralizada por el miedo, y de pie al lado suyo a un hombre vestido con una bata blanca tenía en sus brazos a otro hombre, estaba mordiéndole en la cabeza, los crujidos se escuchaban en todo el pasillo.
Murphy sacó dos pistolas del cinturón, eran dos 9 mm bañadas en oro, y salió corriendo hacia el zombie. Álex empuñó su revólver también pero cuando empezó a correr hacia Jane un golpe en una de las puertas los sobresaltó, la puerta salió disparada hacia él, pero pudo esquivarla a tiempo, pero no pudo evitar caer de espaldas. La imagen que salió de entre las sombras era espeluznante. Era una figura encorvada del tamaño de un hombre, caminaba a cuatro patas, la piel era negra con algunos destellos marrones. Por toda la piel supuraba una sustancia verdosa y el olor era nauseabundo. La cabeza era como la de un humano, pero no tenía pelo y la boca era grande, repleta de colmillos y masticaba algo, goteaba sangre y restos por la comisura de los labios. Un disparo sonó en el aire, Álex había errado. Pero antes de que pudiese efectuar otro disparo la criatura se abalanzó sobre él. En ese momento Murphy corrió, disparando ambas armas sobre la criatura. La sangre parda-negruzca salía a borbotones del lomo de la criatura. La criatura cayó sobre Álex, muerta. Murphy ayudaba a Álex a salir de debajo del cadáver cuando un sonido gutural surgió del final del pasillo, el zombie los miraba fijamente. Sin cruzar palabra ambos vaciaron el cargador sobre el zombie, no volvería a molestarlos más.
- ¡Vamos Álex cógela ya y vayámonos!.
Marcus y yo llegamos al final del pasillo, no podíamos ver nada de la entrada, un humo negro inundaba el pasillo.
- ¿Donde están todos? -dijo Marcus.
- No lo se, deben estar arriba.
Fui hacia las escaleras, la puerta estaba abierta y me di cuenta que había unas escaleras que daban a un sótano. Vi como bajaban del primer piso Álex, Murphy y la joven cuando de pronto se pararon y me gritó Álex:
- ¡Detrás de la puerta!.
Marcus empujó la puerta manteniendo la presión, se oyó un gemido. Me asomé y vi que entre la puerta y la pared había un zombie. Apunté a la cabeza y disparé, el cuerpo quedó inmóvil.
- Vale, ahora que hacemos. No podemos salir por donde hemos entrado -dijo Marcus.
- Y las ventanas están tapiadas, imposible salir por ahí. Lo tenemos...-Álex se calló al escuchar un disparo proveniente de arriba.
- ¿Pero que pasa, no habéis visto si arriba quedaba alguien? -dije.
- Colega, ni te imaginas lo que hay arriba, lo último que quiero es jugar al escondite en este sitio -dijo Murphy.
- De acuerdo, Marcus sígueme, vosotros mantened la posición y si veis algo que se mueva, disparad.
Subimos al piso superior y vimos los cadaveres de los dos hombres y la criatura, que estaba boca arriba con los ojos perdidos en el horizonte. Entonces vimos una puerta cerrada, la única que quedaba. Me puse en el lateral de la puerta y Marcus en frente.
- ¡Quien anda ahí!, hay alguien ahí dentro -grité. Nadie respondió.
Hice una señal con la cabeza a Marcus y de una patada tiró la puerta abajo. Entramos los dos cubriendo la habitación. La habitación estaba bien amueblada, con cuadros elegantes en las paredes y con un tapiz en la pared del fondo. Había una escritorio y tras él un hombre vestido con un traje. Estaba sentado en el sillón, hacia atrás, y tenía la cabeza ladeada. Se había volado la cabeza. Nos acercamos al hombre y vimos el revólver en el suelo, y también nos dimos cuenta que el ordenador estaba encendido. Pudimos leer:
" Jamás tuve que aceptar esas muestras que me enviaron, me dijeron que era solo un experimento sin peligro, pero no es así. Me propusieron que las guardase, ¡que ingenuo fui!. Al que lea esto; Salga de aquí, no hay salvación posible. "
Fui hacia la impresora, funcionaba, entonces imprimí el testimonio. Marcus se me acercó y me dio lo que parecía una insignia.
- Mike mira lo que he encontrado en el escritorio.
Era el insignia de la corporación Umbrella.
- Salgamos de aquí, esto ha de salir a la luz.
Cuando llegamos abajo vimos horrorizados como los zombies ya estaban en el pasillo. La única salida era el sótano, con lo que bajamos rápidamente. Era el garaje del ambulatorio, un par de ambulancias estaban aparcadas y en un lateral de la estancia se veía un almacén, las puertas de salida estaban cerradas.
- Álex abre las puertas, yo voy a poner en marcha la ambulancia -dije.
- Yo voy a coger algo en el almacén para curar a la chica, dame dos minutos -dijo Marcus mientras corría al almacén, Murphy lo seguía de cerca.
Dejé a la chica en la ambulancia y me senté en el asiento del conductor, las llaves estaban puestas. Álex ya volvía y las puertas se estaban abriendo. Entonces vi asomar por debajo de las puertas cinco sombras, eran perros, pero estaban podridos, la piel en algunos sitios ya no estaba y en su lugar un amasijo de carne y pus rellenaba los huecos.
- ¡Vamos, rápido! -grité. Los perros empezaron a correr. Justo cuando estaban a dos metros de la ambulancia se escuchó la puerta de atrás.
- ¡Arranca, rápido!.
Puse la marcha y aceleré a fondo, llevándome por delante a los perros. Salimos a la carretera principal.
- Vamos a descubrir que es lo que pasa aquí.
" Bueno xic@s, de momento hasta aquí puedo contar, espero que os guste y si queréis ya continuaré con la historia. Depende de vosotros ;)"
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