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Kevin vuelve de casa de su amiga. Cuando esta a punto de llegar a su casa, le sucede algo que le cambiara su vida por siempre
Es viernes, una noche oscura y ventosa. Son las once de la noche, y el pequeño Kevin vuelve de casa de su amiga Lucy, como la llama el. En verdad, para kevin es mucho mas que una amiga. Aunque esto nunca se ha atrevido a confesarselo, ya que segun muchos, Lucy es la chica mas guapa de todo 5º de primaria.
Kevin iba pensando en sus cosas, tipicas en un niño de 10 años. El partido de fútbol del sábado, el cumpleaños de Richard el domingo... Iba a ser un gran fin de semana, el mejor que recordaba.
Ya estaba a punto de llegar a su casa. Estaba en el paso de peatones que se encuentra enfrente de su colegio, en solo un par de minutos, estaria en casa hablando con Lucy a traves del ordenador. Había quedado con ella para hablar, y quizá, quién sabe, para revelar lo que sentía. Se había armado de valor, y estaba dispuesto a hacerlo. Era feliz.
Esperó a que el semáforo se pusiera en verde, miró a ambos lados, y cruzó la calle...
De repente, se oyó un acelerón. Miró hacia su izquierda, y vio un coche directo hacia él, a toda velocidad. Se quedó petrificado, no sabía qué hacer. En el último momento, dio un salto para esquivar el coche, pero no fue suficiente. La parte delantera del coche impactó de pleno en su abdomen, a la vez que notó dentro de sí un fortísimo "crack". Su pequeña columna se habia partido en dos. Cayó al suelo. No notaba nada de cintura para abajo, era como si no tuviese piernas. Aunque sí notaba un gran dolor en el resto de su cuerpo. Habría preferido no haber notado nada en ninguna parte de su cuerpo, ya que el dolor apenas le permitía mantenerse consciente.
Volvió a oír un acelerón. El coche que le atropelló estaba dándose a la fuga, dejándolo abandonado, en mitad de la calle, cerca de una muerte segura. Sus párpados empezaron a pesarle demasiado, y estaba perdiendo visión. Su respiracion era cada vez más forzada. Sabía que su final estaba cerca, sabía que iba a morir en cualquier momento.
En un último momento, consiguió articular dos veces la misma palabra:
-Lucy... Lucy...
Sabía que se acababa todo, que no podría volver a verla. Ni siquiera había tenido la oportunidad de despedirse de ella.

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En ese momento, oyó algo. Eran unos pasos, que se acercaban. Miró a su alrededor, pero no había nada, no veía nada.
Los pasos se volvieron a oír, esta vez más cerca, pero no veía nada, ahí no habia nada, estaba el completamente solo, abandonado, moribundo en mitad de una oscura calleja.
Algo le rozó el brazo. Se sobresaltó, no había nada, nada podía haberle tocado. En ese momento, una mano le cogió del otro brazo.
Estaba asustado, no sabia qué era lo que pasaba. Tenía miedo. Más que miedo, terror.
Algo le levantó del suelo, y sus piernas quedaron colgando, rozando el suelo. Notó que alguien lo llevaba corriendo hacia un callejón, pero ahi no había nadie, estaba el solo, no sabia lo que pasaba.
Ese algo lo posó encima de unos cartones, en el callejón, y apareció una mujer, morena, muy bella.
-No te preocupes chico, ya estas a salvo.
En ese mismo momento, desfalleció. Toda su vida se le pasó por delante: su primer cumpleaños; el primer día de clase; el momento en el que conoció a Lucy. Y finalmente, el atropello.
Ahí terminó, se apagó la última llama que yacía en su interior. Expiró. El pequeño Kevin, ese chico simpático, que caía bien a todo el mundo, había muerto...
Pero en ese momento, algo sucedió. notó en la lengua un líquido espeso, dulzón, cálido. Notó en su garganta algo extraño, notó vida...
Abrió los ojos, y vio a la mujer, que se había hecho un corte en la muñeca, y dejaba gotear la sangre en su boca. Se sintió con fuerzas, algo había cambiado, pero... ¿el qué?
Kevin no tardaría en saber que habia sido abrazado.
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