Middtler: Prólogo (II) |
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08-10-2004 12:19
Por: Mitsuhide
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Ésta es la continuación del prólogo, aquí empieza a contar cosas importantes.
Durante cientos de años el hombre evolucionó y se crearon las primeras ciudades: Etherigatra, Sabanosoba, Masagakissa, Daymisso, Wallassegma, y Hessarme. Si, lo sé, son nombres muy largos y difíciles de pronunciar pero el hombre estaba experimentando un florecimiento cultural que hoy en día todavía está sucediendo.
Fue una época larga y dura. El hombre tuvo que aprender a cultivar y a defenderse. Unos fueron a refugiarse en las seguras llanuras, otros fueron a las frías montañas en busca de paz, otros al cálido desierto en busca de sabiduría y serenidad y otros fueron al oscuro bosque para refugiarse y aprender a sobrevivir.
Ya habían humanos en las cuatro esquinas del mundo trabajando y avanzando poco a poco.
Al cabo de 3.000 años aparecieron ciudades nuevas y comenzaron las conexiones entre culturas. Entonces se inventó el comercio. Las primitivas naciones comerciaban carne, pescado, trigo, objetos y esclavos. El ser humano ya estaba alcanzando una calidad de vida y relaciones con otros pueblos hasta entonces amistosas. Pronto la vida se jerarquizó y aparecieron los reyes. Los reyes se hacían regalos entre sí y todos eran amigos.
1.000 Años después comenzó la guerra, los reyes de entonces empezaron a tener serias hostilidades hasta llegar el punto de que empezara la guerra. Se armaba a los ciudadanos con lanzas, arcos y flechas e iban a la guerra con armaduras de cobre y rodilleras.
Después de aproximadamente cien años las rivalidades se calmaron un poco y comenzó otra vez una era de paz. La gente empezó a preocuparse sobre qué pasaría si hubiera otra guerra así que se comenzó a investigar armas como la espada y la maza y accesorios como el yelmo para protegerse de las flechas. Armaduras más completas con placas de láminas y consignas de guerra. Las ciudades crecieron más aun y empezaron a adquirir independencia arquitectónica respecto a las demás ciudades. Se podía definir como entrando en la Edad Media.
Pasaron dos mil años más y entonces se descubrió la pólvora. Y se empezaron a crear las órdenes de caballería y las primeras armas de fuego y se edificaron grandes murallas alrededor de las ciudades, y torreones y almenas y todo giraba en torno a la guerra. Se podía calificar como una época de decadencia cultural. Habían guerras por todos lados, por aquí, por allá y guerras internas y guerras civiles y habían guerras hasta por mujeres y hubo una guerra hasta por una mascota!!!
Fue una época de gran sufrimiento hasta que el Cielo decidió tomar cartas en el asunto y gritó sonoramente:
- ¡Basta ya!.
El suelo tembló, los niños lloraban, los pájaros dejaron de cantar y la atronadora voz llegó hasta todos los rincones de Middtler y dejó boquiabiertos a todo el mundo. Los soldados dejaron de luchar, los arqueros dejaron caer las flechas al suelo y los caballeros se cayeron al suelo debido al estruendo. Cuando hubo silencio el Cielo dijo:
- Durante miles de años habéis convivido felizmente, haciendo regalos y ahora os peleáis como niños ¿Se puede saber qué os está atormentando?
Un hombre robusto se dirigió al cielo y dijo:
- ¡Los Wallasos saquean nuestras aldeas!.
Otro hombre dijo:
- ¡Lo hacemos porque vosotros secasteis nuestro río con vuestros cultivos y apenas hay agua para nosotros y esa es nuestra forma de protestar!
- ¡Bonita forma de protestar!
- ¡Y no olvidemos que hace unos años vosotros matasteis a uno de los nuestros sin ningún motivo!
- ¡Fue un accidente!¡Ese hombre estaba en una zona declarada de caza por el rey Vállaso Mattini III hacía tan sólo meses!
- ¡Y vosotros utilizásteis ese pretexto para acabar con uno de los diplomáticos más importantes de de Wallassia!
Entonces el Cielo dijo:
- ¿Y por esos ridículos motivos os peleáis? No merece la pena derramar sangre por una causa tan ridícula. Y ahora, volved a vuestras casas.
Sí, la guerra cesó pero no todo iba a acabar ahí. Después de dos siglos volvieron a haber pequeñas guerras pero ninguna sigue durando hoy en día.
Ésta es la historia del mundo tal y como la suelen contar aquí, en Etheria. Etheria es llanura antaño verde y florida, aún sigue conservando parte de su antiguo encanto, pero la mayoría de restos de la historia de mi tierra han sido destruidos tales como: Castillos, Estatuas (algunas se siguen conservando), Palacios, documentos, y un largo etcétera.
Etheria está pasando una fase de cambio de ideas y costumbres, está dejando atrás las viejas costumbres, las órdenes de caballería, la heráldica y la magia que caracteriza a este lugar.
Es triste pensar en la cantidad de cosas grandiosas que mi pueblo está olvidando: héroes que dieron su vida por el futuro y cantidad de gente que hicieron cosas magníficas que se están quedando en el tiempo.
Me llamo Elder y vivo en Isia, un pueblo situado muy cerca de Ethesa, la capital de Etherium. El paisaje de mi pueblo no es muy bonito. Se ve la Gran Ciudad con más de 5 millones de habitantes, la ciudad más grande de Middtler sin duda. Se puede apreciar una plaza con una fuente en el centro con la imagen de un ángel sujetando a un guerrero caído en la batalla. Nunca la he entendido pero tiene que tener relación con la gran batalla de la independecia humana cosa que no explicaré, rodeando la fuente está la posada (Un edificio de ladrillos blancos con vigas de madera, lo típico en la ciudad) casas al mismo estilo y un gran edificio con un campo de tiro detrás.
La imagen de Etheria es de un ángel, vayas a donde vayas, siempre habrán estatuas de ángeles. Los ángeles protegen Etheria de sus enemigos y siempre están allí cuando los necesitamos, es como una imagen protectora que da confianza a los ciudadanos, pienso.
Siempre he querido ser un Alterneer, una unidad de mosqueteros de élite que se encarga de “misiones imposibles”, siempre son la reserva en todos los ejércitos de Etheria y normalmente se encargan de asegurar la retirada del ejército en casos extremos podiendo mantener a raya a hombres enfurecidos cargando a toda velocidad triplicándoles en número. Sí, son aunténticos héroes, me costó bastante integrarme en el grupo de entrenamiento (en donde tienes que prepararte durante tres años para convertirte en Alterneer), yo era el “nuevo” pero poco a poco fui mejorando y demostrando mis habilidades.
Pasaron los años y por fin terminé el entrenamiento, me pareció que llevaba toda una vida allí, pero lo logré, por fín era un miembro honorífico de los Alterneer.
Esa mañana me levanté temprano, el sonido de los pájaros me despertó dulcemente y una fuerte luz de verano entraba por la ventana. Ese, era el gran día. Tube un sueño, sí, tube un sueño. En el sueño aparecía cansado y exháusto, estaba arrastrándome por un desierto sin parar, hacía un calor apabullante y el horizonte se veía difuso debido al calor y al sudor, caminando y caminando hasta que caí al suelo y entonces me desperté. Estaba tirado en el suelo como en el sueño.
Bajé al salón y me encontre que el desayuno ya estaba servido. Vivía con un amigo de mi padre puesto que él murió hace 19 años. Era un hombre bastante misterioso, con una corta barba canosa más bien plateada, el pelo igual pero más largo y algunas cicatrices, tenía toda la pinta de ser licenciado de guerra. Siempre que le preguntaba acerca de mi pasado él callaba o simplemente cambiaba de tema. Lo único que sé de él es que se llama Eldarth y que era amigo de mi padre.
Eldarth que estaba al otro lado de la mesa comía pan, mantecado y una manzana. Al oir que me sentaba levantó la mirada y me dijo con una sonrisa algo forzada:
- Hoy es un gran día, come bien.
Eldarth podía parecer algo frío pero en el fondo se preocupaba por mí. Muchas veces lo había demostrado cuando lo necesitaba y siempre me decía “Te pareces a tu padre”, pero ¿En qué me parezco? Lo único que sé de mi padre es que fue un gran tirador y que se casó con la hija de un conde muy importante, sin duda mi padre llegó a ser un hombre muy importante pero ¿Qué le paso realmente?¿Por qué no he vuelto a saber de él? Eran preguntas que nunca llegué a conocer.
Cuando terminé el desayuno me acerqué a Eldarth y le di un abrazo.
Eldarth metió la mano en el bolsillo y cuando vió que me iba dijo:
- ¡Espera!
Yo di la vuelta y me acerqué a él.
- Quiero que te lleves esto.
Entonces sacó un colgante del bolsillo con la figurilla de una estrella y un ángel con algo que parecía una espada en vertical, era un colgante bastante extraño. Eldarth me lo dio y dijo.
- Esto me lo dio tu padre cuando… se fue, me digo que te lo diese cuando fueras mayor y bueno ahí lo tienes.
¿Cuándo se fue? Si, yo siempre he creído que mi padre murió pero él no ha dicho nada de que mi padre esté muerto, simplemente me ha dicho que se fue, todavía tengo esperanzas de verle algún día, supongo.
Cogí una gran bolsa con todas mis pertenencias y salí a la calle. Había un sol radiante que parecía que me estaba diciendo: ¡Buenos días Eldar!. La larga y extensa hierba del terreno se ondulaba con el suave viento como al ritmo de una canción. Caminé hasta el campo de entrenamiento que estaba justo al lado.
Empujé la puerta y allí ví a todos mis compañeros esperándome sentados: Haaser, que era bastante tozudo y con un buen bigote llevaba unos pantalones con tirantes y una camisa blanca bastante buena como para llevarla tan mal, Geoden, que era bastante despistado, bruto y algo gordo se podría decir llevaba la ropa que usa siempre una camiseta grande y blanca y unos pantalones rayados como de bufón con un cinturón dorado que él decía “Me lo regaló el Rey” y que se pone siempre, El entrenador Vidarth que llevaba el uniforme de batalla de los Alterneer (Una camisa con la heráldica de Hadaralf “el Grande” rayada por la mitad y de color rojo en un lado y amarillo en el otro, un casco similar a los que usaban los exploradores españoles de la época de Cristóbal Colón salvo que es más similar a ponerse una gorra de hierro al revés, unos pantalones negros o marrones y unas botas decentes).
También estaba Héctor que es un amigo de la infancia con pelo color negro y bastante serio a primera vista. Como entró en el entrenamiento el mismo día que yo ese día los dos nos convertimos en Alterneer.
Me despedí de todo el mundo en el pueblo de Isia, hasta de los pájaros que me despiertan todos los días temprano, Héctor no mostraba el mismo entusiasmo.
Así que juntos fuimos caminando hacia Ethesa la “Gran Ciudad” que estaba justo al lado, donde nos asignarán.
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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Otor universo, eh? |
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08-11-2004 14:05 |
El sistema avanza en el tiempo, y azuzado por el caos inherente a la termodinámica que hace avanzar el tiempo, se hace mas complejo, forma estructuras nuevas, las cuales quizá sirvan para formar otras, las interacciones aumentan en número y aportan mas complejidad que acelerará la evolución del sistema, el cual ignora que este camino solo conduce al colapso...
jejeje, que forma de decir que el mundo avanza, eh? De momento te seguiré dando el don de la duda, he de ver lo que surge de aquí, pero no me defraudes, por ahora estás siendo original. así que como ahora me vengas con algún topicazo te meteré dos leches, eh?
Eso sí, revisa los textos con otro ojo, no todo son florituras, a veces es mejor que ciertos aspectos se conserven simples y efectivos, que dejar que una buena explicación se eche a perder por llenarla de florituras engorrosas. No todo es belleza, la comprensión también juega un papel FUNDAMENTAL, sobretodo en la creación e historia de mundos. Te daré un pequeño consejo: cuando des muchos nombres, como has hecho aquí, procura en ocasiones detrás de cada nombre añadir algo para que el lector lo recuerde (ej: pepito, el que vivía en la montaña), por que cuando se dan muchos nombres de golpe y luego se usan todos ellos en un breve espacio de tiempo, el lector se lía y eso quita puntos.
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Hm... |
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30-10-2004 14:56 |
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Hay algunas faltas de ortografía y bastantes fallos de puntuación, pero el relato está bien. Esperemos a ver qué sale de aquí, como dice Godmir.
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Poco a poco |
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08-10-2004 12:21 |
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... a ver qué sale de aquí.
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