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Tarde o temprano, cada ser vivo encuentra desafios que debe superar para continuar con su existencia. Los compañeros comienzan ahora la parte peligrosa de su misión, un verdadero bautismo de fuego, en el que la muerte puede acechar a la vuelta de la esquina.
-¿Lo saben ellos? –preguntó Thalia, con voz queda. Su gesto expresaba una extraña mezcla de dolor, sorpresa e indignación-. ¿Se lo has dicho?
Pook negó con la cabeza.
-Yo no he dicho nada. Lo cual no quiere decir, claro, que no lo sepan. Supongo que Finzo debe sospechar algo, o quizá no. Ellos no han visto lo que yo. En cualquier caso...
-¡Cállate! ¿Pero tú no has dicho nada, no?
Pook negó con la cabeza de nuevo. En realidad, le había comentado al gnomo el cambio que presenció en Thalia cuando el inconveniente del anillo. Así que no podía saber si el mago había llegado a la misma conclusión que él, pero sí podía imaginárselo.
-Estoy completamente seguro de que no saben nada –mintió descaradamente el mediano.
***
Durante bastante tiempo, los compañeros siguieron el curso del río, durmiendo sobre las propias barcas, ya que no había sitio donde vararlas. Sin la luz del sol para guiarles, no tenían idea de cuánto tiempo había pasado, pero parecía obvio que, al menos, varios días. Finalmente, cuando habían comenzado a imaginar que el río no acabaría nunca, hallaron un camino que se internaba en la roca de la margen izquierda del mismo. Ninguno dudó en que debían parar allí. Estaban hartos de tanta agua.
-Neigeborne –dijo Durgin, cuando ya hubieron pisado tierra firme-, adelántate unos metros e infórmanos de lo que hay más adelante. Si estos túneles son transitados por los trasgos, habrá trampas suficientes como para... bueno... habrá muchas trampas. Y también corremos peligro de una emboscada.
-¿Puedo ir yo? –preguntó Pook.
La respuesta fue unánime. El mediano estaba lo bastante loco como para moverse con el sigilo de un gato, con el fin de que ni siquiera un explorador grimórlock pudiese oír sus tenues pisadas... mientras cantaba a pleno pulmón lo primero que le viniese a la mente.
Tinieblas avanzó cautelosamente, pegada a la pared de piedra, mirando detenidamente todo lo que existía a su alrededor. Pese a que no podía ver en la oscuridad como lo hacía el enano, su herencia genética la capacitaba para distinguir claramente formas y, tenuemente, colores, donde un ser humano a duras penas podría distinguir su propia mano si la miraba.
De pronto, la semielfa distinguió una leve iluminación, unos metros más adelante. Intrigada, apretó el paso para llegar a una gran sala de roca natural, de forma más o menos circular, en el que un pequeño túnel vertical, labrado en el techo, conectaba con la superficie, dejando pasar un rayo de auténtica luz solar. Al otro lado de la sala, el pasillo continuaba, y arriba a la derecha, una segunda gruta se abría paso en la dura piedra. Pero lo más desconcertante es que, en el centro de la sala y apiñándose en torno al tenue rayo de luz, había decenas de hongos gigantescos, casi del tamaño de un hombre, de un siniestro color blanquecino.
Algo le dijo a Neigeborne que los trasgos no pasaban por allí. Quizá fuese un simple presentimiento, pero esos hongos no le daban buena espina. Con cautela, se acercó para examinarlos...
Y entonces chillaron.
Era un sonido horrible, agudo y penetrante. Tinieblas, sobresaltada, dio un paso atrás... pero su agudo oído pronto captó un segundo sonido, además de el horrible aullido de esas cosas. Gruñidos, y arañar de la roca, en la gruta que nacía a su derecha. Quizá fuese una madriguera... De pronto la semidrow comprendió la terrible realidad, el significado del estruendoso chillido de los hongos.
“La comida está servida”
***
Obviamente, los compañeros escucharon el sonido que los hongos chillones habían provocado, pero si eso les sobresaltó, el grito que escucharon después les asustó de verdad. Era la voz de Tinieblas, un grito de terror y de horrible dolor. Sin perder un instante, se lanzaron como tan rápido como se lo permitieron sus piernas, corriendo para intentar ayudar a su compañera... todos salvo Finzo.
El gnomo se quedó quieto, los ojos cerrados, moviendo la mano derecha y murmurando una salmodia. En pocos segundos, sus pies se alzaron a un palmo sobre el suelo, flotando suavemente. En ese instante, sus ojos se abrieron, y con un gesto de decisión, se lanzó hacia delante. Y, a la velocidad del rayo, el diminuto mago voló a través del pasillo, adelantando y dejando atrás a sus compañeros, mientras sus manos comenzaban a moverse y sus labios pronunciaban otro hechizo, esta vez ofensivo.

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Cuando llegó a la sala, Finzo recibió un duro impacto emocional, que casi le hizo perder la concentración. Ante él se alzaba, imponente, una gigantesca criatura con aspecto de langosta o de cangrejo. Era una bestia inmensa, que caminaba encorvada sobre sí misma, cubierta por un duro caparazón de crustáceo y apoyándose en cuatro extremidades palmeadas. Su cabeza era pequeña, de insecto, pero con una boca ancha de la que colgaban unos largos tentáculos rojizos, rezumantes de una baba pegajosa. Por debajo de la cabeza, el monstruo tenía dos grandes garras, terribles pinzas dentadas, que mantenía alzadas del suelo con una tremenda fuerza. Sujeta por la pinza derecha, Tinieblas forcejeaba por no ser dividida en dos partes sanguinolentas. No parecía que pudiese aguantar mucho más, y de su boca caía un tenue hilillo de sangre.
El gnomo no perdió el tiempo. Reuniendo todas sus energías, se echó hacia atrás y conjuró un rayo azulado, que recorrió la sala e hizo impacto pleno en la asquerosa aberración. La bestia chirrió y cayó hacia atrás, sosteniéndose con la garra libre, pero no liberó a la semielfa. Persuadido de que tenía que acabar pronto con esa tormenta eléctrica ambulante, el monstruo no perdió más tiempo. Llevándose a la aterrada semielfa a la boca, la apresó con sus tentáculos para tener ambas pinzas libres.
Tinieblas ni siquiera pudo reaccionar. Pronto se sintió sujeta por una masa de tentáculos que la sujetaban de brazos y piernas, y que la llenaban de esa pegajosa baba. Su boca goteaba sangre, y en el vientre y la espalda tenía multitud de magulladuras y cortes provocados por el estrujamiento al que el monstruo la había sometido. Pero eso no era lo peor, sino que la ladrona estaba empezando a notar que perdía el uso de sus propios brazos... esa baba la estaba paralizando. Cuando, por fin, los tentáculos la soltaron, cayó al suelo como una muñeca de trapo rota, sin poder mover un solo músculo.
Con su presa inmóvil y sin posibilidad de escapar, la bestia se dirigió hacia el mago, que se desesperaba por ser más rápido que el monstruo para lanzar un nuevo hechizo. Alzando ambas manos, el mago conjuró un segundo rayo. Pero el monstruo ya estaba sobre aviso, y pudo hacerse a un lado en el último momento, consiguiendo que el conjuro de Finzo a penas le rozase. Aterrado, el gnomo trató de escapar, pero su enemigo ya estaba sobre él, y alzando una de sus gigantescas zarpas, lo golpeó fuertemente. El hombrecillo salió despedido, y se golpeó duramente la cabeza contra la pétrea pared. La oscuridad se adueñó de todo su mundo, y con un gemido, su cuerpo cayó hacia delante, inconsciente.
La aberración, satisfecha, se dio la vuelta para acabar de una vez por todas con su presa. Debía darse prisa, antes de que los efectos de la parálisis se desvaneciesen. Después, la devoraría y dejaría su carroña para que la consumieran los hongos. Pero no su cabeza. No, su cabeza se la llevaría a la madriguera y la guardaría como trofeo. Cuando quedase la limpia y monda calavera, sería tan bella como las demás. Y el gnomo... bueno, el gnomo sería un buen postre.
Caminando sobre sus cuatro patas traseras, el monstruo alzó las pinzas sobre el cuerpo inerte de Neigeborne, notando el dolor que le causaban las quemaduras producidas por el rayo de Finzo. Había sido un hechizo poderoso, el crustáceo jamás había sido víctima de un ataque semejante. Nunca nadie había conseguido traspasar su poderoso caparazón. Pero la venganza era suya, el gnomo pronto estaría muerto. Soportando estoicamente el dolor, la bestia se preparó para descargar su definitivo golpe... y saltó hacia delante, reculando ante un nuevo atacante y una nueva herida. Esta vez había sido el frío metal de un arma lo que lo había golpeado, justo en la línea entre el caparazón y el abdomen, desgarrando la carne hasta ahora indemne. Dolorido, sorprendido y terriblemente furioso, el monstruo se dio la vuelta sobre si mismo para enfrentarse a su nuevo enemigo.
-Al fin te has dado cuenta de que estoy aquí ¿eh, bestia? –bramó Durgin, mientras alzaba su hacha, salpicada de sangre verdosa, como si fuese un estandarte-. Ya te has divertido bastante, es hora de luchar.
La bestia ladeó la cabeza. Otros tres enemigos habían aparecido ante él: el enano loco y, tras él, un mediano y una humana. Lo que prometía ser una caza fácil empezaba a complicarse... ¿por qué estos no huían, como hacían los trasgos? Durante años, se había alimentado de los trasgos que erraban su camino por las laberínticas cavernas y llegaban a su guarida... pero estos eran diferentes.
Mientras el enano daba un paso atrás, interponiendo su escudo metálico entre la bestia y él, Thalia comenzó a murmurar la salmodia de un hechizo. Finzo y Tinieblas se habían enfrentado solos a la aberración, y por eso habían caído. Pero ella y Durgin y ¿por qué no? Pook juntos podían derrotarlo con facilidad. Thalia estaba segura.
El monstruo escuchó la salmodia, y decidió que la humana tenía que ser la primera en caer. Con una rapidez asombrosa, reculó y se lanzó luego, intentando alcanzar a la humana con una de sus garras... que fue cruelmente golpeada por el hacha del enano.
-No les tocarás hasta que no acabes conmigo –gritó el guerrero, defendiendo a sus compañeros-. Ven por mí, si es que te atreves, cosa que dudo.
La aberración bramó y lanzó un golpe con una de sus garras, pero fue detenido por el escudo de Durgin. Intentó arrancarle la cabeza de cuajo con la otra, pero el hacha se interpuso. El enano sabía cuidar de sí mismo y no era fácil golpearlo. Y mientras tanto, líneas de energía mágica en estado puro emergieron de la palma abierta de la hechicera y hendieron de nuevo la carne del monstruo, que bramó de dolor e impotencia. Pook, por su parte, ya lo había rodeado sin que se diese cuenta, y silenciosamente, comenzó a clavarle sus dagas desde atrás. Un golpe tras otro iba desgastando la coraza de la bestia, que se retorcía para intentar golpear al ladrón, pero recibía un brutal golpe del hacha enemiga tras cada intento.
Loco de furia y de dolor, y mientras su propia sangre manaba de decenas de heridas, el monstruo se lanzó sobre el enano, atacándolo bestialmente, lanzando un golpe tras otro con toda la fuerza de la que era capaz. Mientras las dagas de Pook y los conjuros de Thalia iban haciendo mella en su herido cuerpo, el monstruo se concentró el golpear terriblemente una vez y otra al enano, no intentando herirlo, por que era casi imposible, sino desequilibrarlo.
Durgin se vio asaltado por una lluvia de golpes de las tremendas pinzas de su enemigo. Golpeaban su escudo, su arma y su armadura con una fuerza bestial, haciendo bambolearse al guerrero tras cada nuevo intento de tumbarlo. Pero finalmente, uno de los golpes de la bestia le alcanzó en la cara, haciéndolo recular y, como consecuencia, bajar la guardia, de modo que el monstruo descargó otro golpe, de abajo a arriba, que alcanzó al enano en la mandíbula y lo tumbó.
Sin Durgin delante, Thalia se sintió de repente terriblemente indefensa. El gigantesco crustáceo se abalanzó a por ella, con intención de hacerla pagar por las heridas que le había causado. De un contundente golpe en la cabeza la derribó en el suelo, mientras con la otra zarpa se preparó para partirla en dos.
Pero el monstruo se había olvidado de Pook. El mediano, dispuesto a salvaguardar la vida de su compañera, había saltado sobre la espalda de la bestia y había clavado las dos dagas que empuñaba justo donde el rayo de Finzo chamuscara la carne. El ladrón escuchó el chillido de la criatura, satisfecho de su trabajo, mientras sacaba de su cinto otras dos dagas. Pero su enemigo se revolvió, lanzándolo al suelo, y lo inmovilizó con una de sus patas traseras. Ya se encargaría de él después.
Desde el suelo, el enano descargó su golpe en la base de una de las zarpas. Mientras el monstruo se volvía para enfrentarse a un enemigo que creía ya derrotado, Durgin descargó un segundo golpe, amputándola por completo. La sangre verdosa salpicó la estancia, mientras manaba abundantemente de la terrible herida. La bestia, renqueante, ya en los límites de sus fuerzas, descargó un último golpe en la cabeza del enano, que lo dejó inconsciente. Luego, con la pinza que todavía le quedaba, agarró a la hechicera y comenzó a apretar, como había hecho con Neigeborne. Pese a que las fuerzas le fallaban y tenía la vista nublada, a la aberración ya nada le importaba, sino acabar con esas malditas criaturas. Sus calaveras iban a ser unos trofeos perfectos.
Tinieblas se forzó a mover una mano. Sus músculos comenzaban a responderle al fin.
Thalia gritó, y sus gritos resonaron por toda la caverna. Notaba cómo la gigantesca pinza le presionaba el estómago y le desgarraba la piel. Pataleando, intentaba mover aquella cruel garra que la asesinaba, pero era inútil. La vista empezó a nublársele, pero, por alguna razón, notó que las fuerzas le aumentaban.
Tinieblas trató de arrastrase hacia el monstruo. Notaba como su cuerpo volvía a responder, pero aun así tenía miedo de no poder salvar a la joven humana.
Las uñas de Thalia se clavaron en la piel de la aberración mientras comenzaban a transformarse en una especie de garras. Sus ojos brillaban de un modo muy intenso, y notaba cómo las fuerzas comenzaban a equiparársele con las de su oponente. Poco a poco, centímetro a centímetro, consiguió hacer retroceder la terrible zarpa... pero entonces el monstruo redobló la presión. Ambos oponentes estuvieron equilibrados durante un momento, mientras el rostro de la hechicera pareció comenzar a adoptar rasgos animales. Pero el crustáceo era todavía más fuerte, y de nuevo consiguió llegar hasta la carne, aplastando el bajo vientre y la cintura de su adversaria... hasta que su presión disminuyó de pronto, y la bestia se desplomó como un saco.
Neigeborne acababa de arrastrarse bajo su cuerpo y le había clavado sus dos espadas en el corazón.
***
-¿Quién iba a pensarlo...? ¡Un khuul aquí! –exclamó Finzo, cuando se hubo recuperado del golpe-. Estos seres, por lo común, viven en pantanos...
Pese a que en el grupo no había ningún verdadero médico, Thalia tenía algunas nociones de curación, y estaba tratando las heridas y contusiones de sus compañeros con algunas vendas que llevaba consigo. No era un gran trabajo, pero ayudaría durante un tiempo.
-¡Vamos, Tinieblas, ven aquí! –ordenó la hechicera, pero la semidrow no pareció escucharla. Estaba muy ocupada haciendo trizas los malditos hongos chillones. Thalia se encogió de hombros. Ya vendría cuando se diese cuenta de lo que le dolían las heridas.
Finzo, por su parte, había sacado un frasco vacío de algún compartimiento de su cinturón y se estaba dedicando a recoger en él la saliva paralizante del khuul muerto.
-Deberíamos seguir caminando –murmuró Durgin, un tanto aturdido por la lluvia de golpes, aunque el nunca lo admitiría. En realidad, el hecho de que siguiese vivo era de por sí asombroso, pocas criaturas hubiesen soportado algo así-. Ya oísteis a Kalos, la misión debe cumplirse y el tiempo es nuestro enemigo-. Pero Thalia, insensible a sus palabras, arrugó el ceño y puso los brazos en jarras.
-Tenemos que descansar después de esto –dijo-. Ha sido una dura prueba, nos merecemos un poco de reposo.
-¡Un enano no necesita descansar! –sentenció el guerrero. Sin embargo, su voz estaba entrecortada y las piernas le temblaban al intentar levantarse
-De acuerdo, tal vez tu no lo necesites –concedió Thalia, aunque no pudo desproveer a su voz totalmente de su tinte irónico-. Pero los demás sí. ¿Acaso a los enanos no les importa el bienestar de sus compañeros?
Refunfuñando sobre la debilidad de los humanos, el enano volvió a sentarse. Pero, de pronto, recordó que llevaba a la espalda el barril de cerveza y, por alguna razón, decidió que descansar un poco no era tan mala idea.
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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Sigo con ello |
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14-06-2005 12:52 |
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Fiel a mi pomesa, hoy he leído una parte más. Debo decir que me ha encantado, no sólo porque rememoro mis timepos de jugador sino porque los personajes me tienen cautivado y la secuencia de eventos es deliciosa. Me ha encantado el fragmento que empieza y termina por ¡Orcos! y el caos de los combates, donde a pesar del fragor de la batalla es fácil seguir el hilo de los acontecimientos
Por poner algunos peros, sigue habiendo algunas palabras que no encajan bien:
inconveniente del anillo --> incidente del anillo
existía a su alrededor --> había a su alrededor, existía es demasiado fuerte
médico --> curandero, sanador, médico me suena a neurocirujano y no es eso
Por otro lado no me gusta mucho como usas la palabra sanguinolento, pero vamos, aparte de eso (menudencias) puedes estar seguro que seguiré con ello.
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pulgares arriba! |
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01-11-2004 23:15 |
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desde el aburrimiento que me genera mi trabajo transmitiendo via internet unas clases universitarias te aseguro que me enganche mucho con la historia y lamento pensar que no se como sigue. felicitaciones!
es buenisima tu historia
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Por Fin Me He Registrado!!! |
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20-10-2004 21:31 |
Weno Tomás... Tu Peor Pesadilla Ha Vuelto... Jejejjej...
Weno, Para Los Que No Lo Hayan Deducido Todavia, Yo Soy El Auténtico (Pero No Único, Ya Que Ha Habido Unos 15 o 20) Pook Sombradanzarina... Aunque Tambien Era Yo La Actual Neigeborne (En La Partida Era UN Drow Picaro Que Se Llamaba Glitz D'ar Huin 'Ed)... En Fin, La Peor Pesadilla De Cualquier Master... xD xD xD Aunque... Que Sería De Una Buena Partida De Rol Sin El Kender De Turno Tomás?
Weno... Queria Comentar Una Cosa... Tomás... En El Capítulo 13 Me Ha Sentado Muy Mal Lo Que Le Pasa A Neigeborne... Aunque Yo Ya Lo Sabia, Pero No Era Asi Exactamente...  ...
Weno Tomás... A Ver Si Un Dia De Estos Subo A Chiva Y Desempolvo Los Dados... Que Ya Hay Ganas...
Hasta Luego!!!...
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RE: Por Fin Me He Registrado!!! |
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07-11-2004 16:11 |
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Saludos, Pook. Cuanto tiempo ¿no crees?
Te veo muy falto de modestia ¿sabes? Neigeborne no es solo tu personaje, también ha sido de David y de Álvaro. En cuanto a lo del capítulo 13... bueno, ya te lo esperabas ¿no? (bueno, no sigo con esto, porque es un tanto liosos para los que no sepan de que estamos hablando. Además, no quiero adelantar acontecimientos.)
Ya te mandaré el 14.
Nos vemos...
Criatura del Averno.
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Me Ha Gustado Bastante |
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13-10-2004 15:33 |
Pues eso,me ha gustado bastante,aunke,como de costumbre,te voy a sacar defectos XD (pero ke conste ke lo hago como apuntes y criticas constructivas).En primer lugar en orden de texto:
"Por debajo de la cabeza, el monstruo tenía dos grandes garras, terribles pinzas dentadas, que mantenía alzadas del suelo con una tremenda fuerza"<-----bueno,simplemente me gustaria decir que no es una demostracion de fuerza el levantar sus propias pinzas...es la misma demostracion de fuerza k la k haria yo levantando mis manos :P
"Tinieblas forcejeaba por no ser dividida en dos partes sanguinolentas"<-----lo de sanguinolientas...parece k intentastes usar un adjetivo para expresar la situacion,pero creo,y digo creo,k sanguinolientas no me parece adecuado,puesto ke todos saben (y el k no lo sepa es por k no ha visto mucho las noticias) ke partir a alguien por la mitad derramaria mucha sangre.
Weno,en realidad es mas ke nada eso,ke a veces intentas usar adjetivos y/u otros elementos para detallar las criaturas o las situaciones.Aunke creo ke en parte (espero k no sea asi) haya sido debido a los ultimos comentarios ke te puse en el anterior capitulo.
Nada mas,me ha encantado tu narracion y la historia,se nota ke vas cogiendo experiencia en esto,ya ke cada vez lo perfeccionas un poco mas.Eso es wena senyal.
Saludos
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RE: Me Ha Gustado Bastante |
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13-10-2004 15:55 |
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Por cierto,Finzo y neigeborn o como se escriba son el mismo personaje?o no?es ke hay una parte ke enganya un poco.Si es el mismo personaje,pues nada,pero si no,te pegare aki donde es a lo k me refiero.
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RE: Me Ha Gustado Bastante |
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14-10-2004 18:01 |
Bueno... por partes. En primer lugar, gracias por tu opinion. En el tema de las pinzas del bicho... bueno, solo quería dejar constancia de que eran MUY grandes y pesadas. Si tus manos fuesen tan grandes como tu cuerpo ¿podrías mantenerlas levantadas con tanta facilidad?
Por otro lado, lo de "dos partes sangunolentas" lo he usado como redundancia. Es lo mismo que decir blanca nieve o algo así. Se que es considerablemente dificil que te partan en dos y que no sangres... a no ser que tu enemigo empuñe un sable láser
Por último... con el comentario sobre Finzo y Neigeborne... bueno, me has sorprendido, tengo que admitirlo. NO son el mismo personaje, Finzo es un mago gnomo y Neigeborne una pícara/exploradora semidrow. Creo que en capítulos anteriores, así como en el inicio de este, eso quedó bastante claro. Te agradecería mucho que me comentases la parte donde se presta a confusión.
Gracias anticipadas
Criatura del Averno
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RE: Me Ha Gustado Bastante |
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15-10-2004 14:03 |
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"Caminando sobre sus cuatro patas traseras, el monstruo alzó las pinzas sobre el cuerpo inerte de Neigeborne, notando el dolor que le causaban las quemaduras producidas por el rayo de Finzo"
Veras,aki sale el nombre de neigeborne,cuando antes,en todo el relato,apenas habia salido (en el caso ke lo hubiese hecho),y si finzo y neige no son el mismo personaje...es posible ke lo sean tinieblas y el?
Lo digo por ke se supone ke los primeros en llegar ahi se supone ke son Tinieblas (la victima) y Finzo.
PD:no he leido tus anteriores relatos por k hasta hace poco no he vuelto a dragonmania a leerlos.
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RE: Me Ha Gustado Bastante |
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15-10-2004 14:06 |
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Ah,por cierto,keria felicitarte el como narraste la parte del final,cuando el mediano esta tirado en el suelo.Esa parte me parecio de PM.
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Eso lo explica todo |
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15-10-2004 21:08 |
En efecto, como bien has deducido, Neigeborne y Tinieblas son el mismo personaje. Es lógico que no lo supieras, por que eso se explica en el primer capítulo de la historia. Neigeborne fue apodada "Tinieblas" en el gremio de ladrones por el oscuro color de su piel.
Gracias por tus felicitaciones, aunque creo que el jugador que llevaba a Pook tiene más mérito que yo. Soy un humilde narrador
Espero que continues leyendo mi historia.
Criatura del Averno
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Allegro ma non troppo... |
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29-09-2004 17:55 |
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Enhorabuena. Sigues en tu líena de buena narración, aunque he de decir que personalmente tanto combate en un relato me aburre mucho. Lo que me ha encantado es lo del mediano hablando con el jabalí. Ahí te has salido.
Un saludo.
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RE: Allegro ma non troppo... |
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02-10-2004 13:16 |
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Lo se... yo también prefiero un estilo más narrativo que tanto combate... pero esto es la historia de una partida de rol, y estos dos enfrentamientos tenía que ponerlos. El combate contra el khuul fue muy renombrado y, bueno, ¡el jugador que interpretaba a Pook me hubiese matado si no incluía su gran frase! (en aquel momento, el ambiente en la mesa de juego fue el mismo que en la historia... todos nos quedamos mirandolo, sin acabarnos de creer lo que acababa de decir).
Gracias por tu comentario, y un saludo a mis compañeros de juego.
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