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Dio Guevara, charla junto al fuego II


Relatos

14-10-2004 12:02
Por: KeKe

Por dónde me quedé... ah sí, tengo que hablar de la chiquilla de Ettiene, mi sire Justine Saint-Claire. Le contaré un poco más de su historia.
-¿Otra copa?

Quizás te haya parecido un poco cortante el final, incluso yo me doy cuenta, pero si te digo la verdad, de todos los años que he pasado junto a mi sire nunca pude sacarle nada más de la verdadera historia de mi linaje, he hablado con franqueza y te prometo que no me guardo nada. ¿Quieres saber qué ocurrió con Justine Saint-Claire? Bien, primero vamos a hacer un breve resumen de lo que te conté antes. Sí, sí, ya sé que son muchos nombres, no te preocupes, ahora serán mas todavía... ¡venga venga que era broma! Intentaré que te sea lo más claro posible.

Recordemos pues a esos dos distinguidos hermanos: El Gangrel independiente, Ettiene, residía en un parque parisino, nunca aceptó las órdenes de la “Nobleza”, liderada por la princesa Dianne. Pasota, valiente, ameno, innovador y sobre todo un “living la vida loca”. El Gangrel perteneciente a la primogenitura, Bálan, residía en la mansión, junto a otros vástagos de “alto standing”. Traicionero, malvado, siniestro y manipulador, para que nos entendamos, el típico al que no le dejarías ni esas plantitas tan monas que tienes para que las riegue...

Siento parecer repetitivo, pero he de poner mas hincapié en ello, Dianne, ah... odio ese nombre... préstale atención, no será la última vez que la nombre durante esta noche... por desgracia.

De momento, a menos que digas lo contrario o te quede alguna duda, continuaré por donde me quedé. El lobo blanco, un Ettiene nunca visto se postró a sus brazos, no podía morir sin decir su ultimo adiós. Y a dios debió jurar y perjurar Justine que jamás volvería a derramar una lágrima, me jugaría el cuello si no sujetara mi cabeza que lo pensó. Fuera por ese juramento, por no parecer débil a los demás o por simple falta de sentimientos, nunca la vi lamentarse por algo. Siempre admiraré esa faceta suya, mujer de hielo se podría decir. En el momento en que se deshacía en cenizas entre sus dedos el cuerpo del Gangrel, hubiese querido tropezar de nuevo en el parque y acabar su corta vida de las tinieblas, su amor se había ido, no podía perdonar al culpable. Anduvo semanas por los barrios bajos, alimentándose de mendigos, perros y demás seres que comparten con nosotros la noche, si algo se le daba bien a esa joven huérfana era sobrevivir. Se recordaba una y otra vez al despertar del letargo cuánto se odiaba a sí misma por lo que era, tanto más como odiaba a sus hermanos de maldición. Atrevidos pensamientos y palabras salían de aquella ya perdida neonata, y digo perdida porque ya no queda ni el mas mínimo rastro de humanidad en ella, ese fue el motivo de que nos distanciáramos, no pude nunca comprender por qué hacía... Umm, lo siento, me dejé llevar por los recuerdos, eso vendrá mas tarde.


Dio Guevara, charla junto al fuego II
Puede que el mismo Caín le sonriera esa noche, agazapada en la oscuridad, comprendió al momento que alguien también estaba de caza esa noche, ella reconoció a Bálan. Es un curioso hecho, pues jamás le había visto, las enseñanzas de Ettiene daban su fruto. ¿No le parece obvio que se tratara de él, cuando este vástago perteneciente a una de las casas más nobles de la camarilla, bien vestido, se dedicara a cazar con sus propias manos, cuando todo lo que se refiere a Sangre podría tenerlo con solo un chasquido de dedos?

Bueno, ya que estamos le daré una opinión personal, quiero pensar que fuimos maldecidos doblemente, no sólo con esos rasgos animalados que nos aparecen en los momentos que nos domina la bestia, sino también, por muy distintos que seamos los unos a los otros, compartimos la emoción de la caza. Esto fue la perdición de Bálan, arrinconaba a un joven, por aquel entonces calculo que no debería tener mas de nueve o diez años. Excitado como debía estar por tan apetecible bocado no cayó en la cuenta que una pantera acechaba en la oscuridad, le observaba. Ummm cuánto hubiera deseado ser yo quien le atravesase el tórax a ese mal nacido, pero no me tocaba a mí ese tipo de venganza... Justine, que ya había esperado lo suficiente como para que el Gangrel sólo se preocupara de morder a su víctima, le sorprendió en un ataque feroz, sus garras traspasaron carne y hueso con la facilidad que se unta la mantequilla. Bálan no tuvo ni el honor de ver el rostro del que acabaría con su pobre existencia. Nunca me gustó esta parte de la historia, ese cerdo se habría merecido una muerte más lenta y dolorosa, claro que yo no sería el torturador, en momento como este me alegro de conocer a algunos Tzmice, bueno, no me tome a mal, tener muchos amigos es importante pues las veces en las que puedes utilizarlos para tu propio beneficio son infinitas si les mantienes contentos. Oh... qué estará pensando ahora de mí, no soy de ese tipo de personas tranquilo, sólo quería notar su reacción, soy un ser casto y puro, sin maldad alguna... ¡JA! Qué chorrada... Continuemos...

Cualquier niño normal habría gritado al ver tan pintoresca escena, pero nunca dije que ese chaval fuese normal, realmente nunca supe qué le hacía diferente al resto, aunque me imagino que no sería la primera vez que se encontraba con alguien de nuestra “raza”.. Logan se llamaba, al cual tuve la desgracia de conocer unos dos años después de que esto ocurriera. De una forma u otra, tuvo mucho que ver con que Justine me eligiera como chiquillo, pero no le culpemos, él no podía saber que ese encuentro supondría tantos cambios, tanto para su vida como para la mía.

Logan quedó paralizado al verla, la Gangrel rebosaba ya una furia que se iba calmando mientras observaba el joven rostro del muchacho, era la primera vez que mataba. Ella por aquel entonces, como ya dije, aún controlaba sus sentimientos, al contrario de lo que hubiéramos hecho la mayoría, no mató a ese testigo, comprendía que eso ponía en peligro la mascarada, como cualquier neonato le dio mucha importancia a esas estúpidas leyes no escritas, claro que, su gran sentido del honor mezclado con su elevada humanidad pudo con la bestia asesina en la que comenzaba a convertirse progresivamente. El joven estaba solo en el mundo, cosa que es bastante normal dado lo repelente que podía llegar a ser, pero al fin y al cabo, era un niño indefenso en un París sediento de Sangre. Justine terminó queriéndolo como a un hijo, jamás se le pasó por la cabeza abrazarlo, eso sería demasiado cruel, ella tenía grandes planes de futuro para el muchacho, quizá no tan grandes para usted o para mí, pues ella, ciega en una estéril cruzada contra la camarilla y todo ser viviente que se mezclara con ella, quiso que al cumplir la mayoría de edad, se entrenara como “cazador de brujas” y así, en una egoísta pero inconsciente forma, la ayudara a cumplir su objetivo, el exterminio de todo ser no-muerto.



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Puede que no le dé demasiada importancia a esto último, dirá que todos los recién creados piensan lo mismo al principio, se odian al comprender que su corazón no latirá nunca más y para qué mentirle, lleva toda la razón, aunque todos al final nos acostumbramos e incluso nos llega a gustar, ella siempre llevó su particular cruzada como un credo y sus garras serían el pastor que guiara al rebaño. Así fue cómo en esos dos años pareció como si el apellido Saint-Claire nunca hubiera existido por esas calles. Aunque no pueda decirlo con certeza, supongo que esta singular pareja salió de París, matar a un miembro de la primogenitura no era un juego de niños, las consecuencias serían terribles si les encontraban, por ello el exilio fue lo mejor durante un tiempo. Demasiado ocupados en mantener el ego bien alto y de subir el caché mediante fiestas sin motivo, los vástagos de la mansión olvidaron a la única chiquilla de Ettine, todos olvidaron menos una. Dianne de Fontvrault, la princesa Toreador encontró en la asesina de Bálan un juguete manipulable, sus sucias artimañas aún no habían caído sobre ella, virgen y débil a las argucias de los que le sobrepasaban en quinientos años de edad, fue llamada junto a su fiel acompañante e “hijo” Logan... Acudieron como “invitados” tal y como puntualizó la anfitriona. Una caza de sangre pendía de Justine por el crimen cometido, lo que hacía prácticamente una obligación presentarse si quería mantener su cabeza en su sitio. A sorpresa de mi sire, no eran los únicos convocados esa noche, tres cainitas y un humano, cada cual con su pareja, habían compartido un recorrido magistral por los perfectamente decorados pasillos hacia la estancia del trono. Vincent Garrald era uno de ellos, un viejo amigo por cierto. Por aquel entonces era un feliz vividor en la casa de Geraldine, su sire y amante, ella le acompañaba en su presentación a la cabeza de familia, por así decirlo. Querían probar lo que valía ese Toreador en su primera misión. Este en vida fue un poeta, no demasiado bueno supongo, ricachón imagino. Ya sabes a que tipo de personas elige este clan. Es guapote, al menos la última vez que pude verlo lo era y de eso hace ya muchos años.

Le gustaba jugar a políticos, se le daba bien eso, de hecho, habría muerto demasiadas veces si no fuese por su “don de gentes”. Es un, como a mi me gusta decirle, Guerrero o luchador en toda regla. Lo admiro, aunque no me cayera demasiado bien a veces. Total, los cuatro estaban allí frente a Dianne que les relataba el objetivo mientras los goulds servían unas copas a estos. “Debéis ir a Bagdad y robar el Virus “tal” de los laboratorios “noseque” La base de la misión era esta, claro que todo entrañaba muchas negociaciones y viajes a otros países, no era tan sencillo como ir, coger y volver. Ten en cuenta que Irak en aquel momento estaba dominada por los Sabbat, aparte de estar sufriendo una guerra. Justine se negó a intervenir en asuntos de la camarilla, esto le habría costado la vida si no fuera porque el final guardaba un toque macabramente humorístico. La princesa que había previsto esta reacción de la Gangrel, ya había infectado la leche que le fuera servida al joven humano con el virus Ébola. Imagínese la cara de los presentes cuando... ¡Voilà! –Te quedan unos treinta días de vida. –Lo que a su vez ponía la fecha límite para completar el trabajo, enseñando un frasquito la princesa continuó –Aquí está el antibiótico que curará a tu cachorro si me traes lo que tienes que traer. –Algo parecido debió decir. De una forma u otra había conseguido que Justine tuviera que participar y servirla quisiera o no por la seguridad del muchacho.

El grupo ya estaba formado, dos vástagos y un humano se pondrían en camino a la noche siguiente. Aún faltaba un miembro del grupo que se uniría posteriormente, Lasher si mal no recuerdo era su nombre, un Malkavian pero en fin... creo que sobran las palabras.

A mi pesar y al tuyo, he de parar y hacer un salto temporal en la historia pues no me corresponde contarla, si te interesa deberías encontrar a Vincent Garrald, él te informará de todo lo ocurrido en aquel viaje y más adelante, sus propias “aventuras” que por desgracia no pude presenciar. Bajo la poca información que dispongo sobre los hechos, no podría contarlo con todo lujo de detalles.

-Bien, demos un paseo.

A continuación te contaré algunas partes de mi vida como mortal, el comienzo de mi no-vida como neonato y más tarde, todo lo que ha acontecido hasta el día de hoy. Pero sólo si quieres que continúe.

 



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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
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   Tu dirección
14-10-2004 21:02
Keke, si lees esto, por favor, ¿me podrías facilitar una dirección de correo (una de verdad quiero decir) mediante la cual podría ponerme en contacto contigo? La petición está a bierta a cualquiera que la conozca :-)

   Ese bardo... ;)
17-10-2004 22:18
Buen relato. Me gusta tu estilo directo, lo hace más actual y llano. Tal vez preferiría que fueran un poco más extensos, no me quedaría con las ganas de saber más. Aunque en realidad lo sepa bastante bien... :P

   La historia va tomando forma
14-10-2004 16:33
Todos estábamos allí. Los recuerdos van quedando fijos sobre el papel y la historia se Dio se entrecruza con la de Vincent dentro y fuera.
Me ha gustado, espero que continúes con la serie y UruLoki también; me gustaría asimismo que los demás escribieran sus propias historias.

   No está mal
14-10-2004 16:30
El relato es interesante y es curioso ver la historia desde un punto de vista distinto al propio. Quizás le falte un pulido de los detalles que corrigiera algunos defectos de redacción y algunas incoherencias en cuanto al trasfondo. Presta atención a detalles como las expresiones coloquiales del narrador o algunas que resultan extrañas al leerlas. Pero en conjunto, resulta interesante.



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