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Rescate (Capítulo 5.- Krom Mandíbula de Hierro)


Relatos

04-11-2004 13:01
Por: Criatura del Averno

Krom Mandíbula de Hierro, Señor de los Ejércitos orco, es solo una más de las piezas en el plan en que Rekhar el trasgo ha hurdido para... bueno... ¿quien sabe cuál será el destino final del plan de Rekhar?

El sonido de las aclamaciones era ensordecedor, un grito inarticulado de miles de gargantas. Krom disfrutaba con ellas, se alimentaba de ellas. El trasgo tenía razón, Señor de los Ejércitos no era nada. Pero Gran Señor de los Ejércitos... ah... eso era otra cosa.

La Jaula era una construcción de madera, tosca pero eficiente. Se llamaba así porque parecía una gigantesca jaula para pájaros, semiesférica y de aproximadamente veinte metros de diámetro. Un centenar de orcos se había subido a los barrotes de madera (cada uno de ellos fabricado con el tronco de un árbol), y al menos dos mil más miraban desde abajo, gritando y clamando sangre, ansiosos por presenciar el combate que se iba a desencadenar. La Jaula estaba en el mismo centro de Garad, delante de la gran torre de piedra de Gablag, y junto a ella, formaba la Gran Plaza, el lugar más importante de toda la ciudad. Tenía dos puertas, una frente a la otra, para que entrasen los contendientes. Solo uno de ellos saldría.

La función más importante de la Jaula era la militar. En la sociedad orca, cualquier guerrero podía desafiar a un superior a un combate a muerte. Si el guerrero vencía, el puesto de su superior era suyo.


Rescate, capítulo 5, Krom Mandíbula de Hierro
Krom alzó los brazos, saludando a su público, que redobló su entusiasmo. Aún así, su cerebro, algo más avispado que el de la mayoría de los orcos (lo cual no es decir mucho), ya estaba balanceando sus posibilidades. En un desafío de la Jaula, el desafiante podía elegir el número de compañeros que llevaría cada combatiente para luchar a su lado, pero era el desafiado el que elegía el momento del combate. Krom había elegido un compañero, pues no podía imaginar que Urka, su enemigo, consiguiese un guerrero tan bueno como el suyo. Pero el Gran Señor de los Ejércitos había elegido el mediodía como hora del combate y eso no podía ser bueno. A los orcos no le gusta la luz del sol, o bien viven de noche o bien viven en subterráneos. Los malditos rayos de luz solar ya estaban hiriendo la vista de Krom. En el nombre de Gruumsh ¿por qué ese idiota había elegido precisamente el mediodía?


Rescate, capítulo 5, Krom Mandíbula de Hierro
El compañero de Krom entró en la Jaula, y los gritos de entusiasmo se redoblaron. Sus pasos resonaron en el suelo, y si bien no se movía con gracia, eso no pareció importar a su afición. El orco sabía que podía confiar en su compañero, porque no había ser humano, orco o cualquier otra cosa que pudiese igualar su fuerza. Krom había conocido a gigantes más débiles que Uhanxi... y también a trolls más listos.

Uhanxi era un ogro inmenso, el más descomunal y fuerte que hubiese conocido este lado del mundo. De casi cuatro metros de altura, la musculatura del monstruo se agolpaba en sus brazos y en su torso, una bestia perfectamente capaz de romper costillas y aplastar órganos internos de un solo puñetazo. Su cabeza, pequeña en comparación con el cuerpo, estaba proyectada hacia delante en el extremo de un cuello similar al de un toro. Portaba como arma el tronco de un árbol. Pero en contrapartida, el ogro era un completo imbécil, retrasado incluso para su, ya de por sí, estúpida especie. Eso lo convertía en el compañero perfecto para Krom, un sirviente de fuerza hercúlea e incapaz de rebelarse ante los mandatos de su amo, ya que su limitada mente no le llegaba a tanto. De hecho, Uhanxi era tan estúpido que no había aprendido a hablar, y sólo comprendía órdenes básicas... como un perro. El Señor de la Guerra estaba muy orgulloso de haberlo encontrado.

Con un chirrido, la segunda puerta de la Jaula se abrió, dejando paso al oponente de Krom. El orco aguardó expectante, a conocer al compañero de Urka... y entonces lo comprendió todo.


Rescate, capítulo 5, Krom Mandíbula de Hierro
-Maldito hijo de enana bizca –murmuró el Señor de los Ejércitos, contrariado.
Urka no iba acompañado, sino montado en una inmensa criatura acorazada. Era un cuadrúpedo de aspecto levemente reptiliano, cuya gigantesca cabeza (de poco menos de un tercio de el total de su longitud) y su espalda estaban protegidos por grandes placas óseas. Sus patas delanteras estaban armadas con poderosas garras, y en sus terroríficas mandíbulas podían apreciarse tres hileras de afilados dientes. Krom conocía a esa criatura, porque había luchado contra una de ellas para abrir uno de los túneles exteriores de Garad. Era un terrarón, un tiburón de tierra. Aquel monstruo había devorado a más de la mitad de su escuadrón, y este parecía todavía más grande.

-¡Y el sol! –gritó el orco, desesperado. Urka era un cobarde, iba a dejar que su montura luchase por él. Mientras que el astro solar hería cruelmente los ojos de Krom, el gigantesco terrarón estaba en perfectas condiciones. El orco miró a Uhanxi. Ni siquiera con la ayuda del monstruo podía ganar este combate. Estaba muerto.

***

-¡Luz! –gritó Thalia, agradecida, mientras caía al suelo de rodillas.
Los compañeros finalmente habían llegado al bosque donde se alzaba la ciudad de Garad, aunque todavía estaban lejos de ella. El oscuro túnel acababa en una simple abertura practicada en el húmedo suelo. Finalmente, la luz del día iluminaba de nuevo su piel.

Pook fue el último en salir. Caminaba como un zombi, sin chistes ni canciones. La cruel herida infligida apenas le permitía moverse, y tenía los ojos vidriosos. Todos los compañeros estaban preocupados por él, pero nadie lo dijo en voz alta. No querían asustar al mediano, aunque ni siquiera estaban seguros de que les oyese. Neigeborne se acercó a su viejo amigo, intentando sonreír.

-Oh, vamos Pook... ¿vas a dejar que un estúpido orco te derrote? ¡alegra esa cara! Piensa que Finzo, Durgin y Thalia no saben nada de todas las historias que me has contado. Todas tus aventuras, tus travesuras... ¿recuerdas Pook? ¡Háblales de todo eso! ¡Pero si ni siquiera saben nada de tus hermanos!

-¿Hermanos? –cuestionó Finzo, lo bastante alto para asegurarse de que el ladrón lo escucharía. El gnomo lamentaba ver a su amigo en ese estado. Finalmente había conocido a alguien más bromista que él mismo, y ahora parecía consumirse.
Pook, con una levísima sonrisa, empezó a hablar, pero su voz era entrecortada, y no tenía su tono habitual.

-Tengo treinta y seis hermanos –dijo el mediano-. Y todos se llaman igual que yo. Yo siempre digo –la historia de Pook fue interrumpida de repente por un gesto de dolor-... yo siempre digo que mis padres tenían mucho tiempo libre, pero muy poca imaginación.

Por un momento, los compañeros quedaron pasmados. Obviamente, nadie daba crédito a una sarta de desvaríos como esa, pero todos (incluso Durgin) le instaron a seguir hablando. Poco a poco, la cara de Pook se fue animando, y aunque el dolor era insoportable, el mediano casi se lo estaba pasando bien. Más esperanzados, emprendieron la marcha a la ciudad orca.

Neigeborne alzó la mirada, sonriente, y comenzó a seguir al resto del grupo. Por un momento, las piernas le flaquearon y se le nubló la vista pero, estoicamente, siguió su camino. Pronto se sintió mejor. Se había estado encontrando mal desde el combate, pero ella era fuerte. Aguantaría, la marcha no se iba a retrasar por su culpa.

***

Krom se lanzó hacia delante y corrió, hacha en mano, hacia su oponente, mientras repasaba mentalmente todo lo que sabía de los terrarones que le pudiese proporcionar una nimia ventaja. Eran cazadores, depredadores insaciables. Sin duda se dirigiría primero hacia la presa de mayor tamaño.

-¡Uhanxi, quieto! ¡Quédate quieto! –gritó el orco.

El inmenso ogro tanteó su porra mientras el monstruo se dirigía hacia él, con lo que Krom quedaba detrás de la bestia. El orco iba armado con una gran hacha que tenía que sujetar con ambas manos, pero dos hachas arrojadizas se cruzaban en su cinturón... por si acaso. Uhanxi notó cómo el suelo temblaba bajo las patas del terrarón, pero aguantó en su puesto, fiel a su señor. Sobre su montura, seguro de su victoria, Urka reía. Krom frunció el ceño, intentando a la desesperada urdir un plan. En esta ocasión, la simple fuerza bruta no le iba a servir.
Y el monstruo atacó.

No atacó con un simple mordisco, sino que se alzó sobre las patas traseras, como un inmenso oso, para golpear a la vez con todas las armas que la Naturaleza le había otorgado. El tiburón de tierra cerró sus mandíbulas sobre el hombro y el brazo derecho del ogro, hundiendo sus dientes en la carne, mientras golpeaba cruelmente con sus zarpas el estómago de su rival. Uhanxi aulló de dolor, pero no iba a dejarse derrotar tan fácilmente. Dejando caer su clava, aferró por el cuello al monstruo con su brazo izquierdo, empujándolo para obligarle a recular y soltarlo. Finalmente, el terrarón retrocedió ante el empuje de su oponente, pero cuando las mandíbulas recularon, se llevaron consigo piel y carne. Uhanxi aferró su porra, mientras su brazo derecho manaba sangre de mil heridas. Estaba mareado, pero aguantaba en pie.

-¡Prepárate para golpearlo, Uhanxi! –gritó Krom, mientras sujetaba su gran hacha solo con la mano izquierda, para extraer una de sus hachas arrojadizas-. ¡A mi señal!

El ogro dio un paso atrás, y sujetó el tronco aún más fuerte. Krom se colocó justo tras la bestia, preparándose para lanzar su hacha. El terrarón se alzó de nuevo sobre las patas traseras, abriendo mucho la enorme boca.

-¡AHORA!


Rescate, capítulo 5, Krom Mandíbula de Hierro
Uhanxi descargó su golpe mientras el tiburón de tierra estaba todavía alzado, impactando de pleno en el pecho de la bestia, y obligándola a retroceder unos pasos en su precario estado. En ese instante, Krom lanzó su hacha, pero no al monstruo, sino a su jinete. El arma se hundió profundamente en el costado de su víctima, haciendo que Urka dejase escapar un grito de dolor. El inesperado golpe y, ahora, la terrible herida, le hicieron perder por unos instantes el equilibrio, dando media vuelta sobre si mismo.

Sin perder un segundo, Krom saltó, utilizando su mano libre para atenazar el brazo de su enemigo, y se dejó caer, llevándose al jinete del terrorífico monstruo consigo. Ambos cayeron al suelo con un golpe sordo, y rodaron sobre si mismos para alejarse de su respectivo enemigo. El orco sabía que había conseguido una ventaja importante, pero incluso herido, Urka era un terrible oponente. Todavía no había ganado.

Oprimido por el dolor, Uhanxi se dejó llevar por la furia y golpeó repetidamente a su enemigo. Una y otra vez, la tremenda maza golpeó a la bestia en la cabeza y los flancos, mientras el ogro gritaba salvajemente tras cada impacto. El tiburón de tierra nunca había hecho frente a un enemigo tan alocado y terrible, pero eso no lo asustó, pues esas bestias no temen a nada. Retrocediendo unos pasos, el terrarón se lanzó hacia delante, utilizando su cabeza blindada como un ariete, lanzando al ogro por los aires.

 

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Rescate, capítulo 5, Krom Mandíbula de Hierro
Rescate, capítulo 5, Krom Mandíbula de Hierro

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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Buen ambiente
15-06-2005 10:34
Quizá la parte que más me ha gustado hasta ahora, me encanta el ambiente que describes de la ciudad orca, como describes su sociedad y como preparas al lector para un combate rápido pero muy intenso.

Además la forma de intercalar las escenas con Pook herido y el grupo preocuapdo es soberbia. Quizá en el que mejor entrelazas las diferentes escenas.

Al contrario de lo que comentaba en otros, la lectura de este no se atasca y al terminar deseas más.

Muy buen trabajo. Mañana, más!!

   Gracias por vuestros comentarios
06-11-2004 11:52
Estoy muy contento de que os haya gustado el capítulo. A decir verdad, tenía mis dudas sobre publicar dos capítulos seguidos con tanto combate... pero bueno... tengo que respetar la partida ¿no?

Muchas gracias, en serio. Me animais a seguir escribiendo :-D

Saludos

Criatura del Averno

   RE: Gracias por vuestros comentarios
07-11-2004 17:33
CUando termines de narrar esta partida, te recomendaría que intentases escribir relatos de cosecha propia, que no tengan que estar ambientados en un mundo de D&D. Creo que tienes mucha calidad narrativa y me gustaría mucho ver cómo te defiendes con otros registros.

Ya me contarás. Un saludo!

   Muy entretenido
05-11-2004 04:26
aunque pienso que una ambientación propia le habría dado más interés. Gracias por compartirlo!

   :-D muy bueno!!
04-11-2004 16:45
Me ha gustado mucho. Es el primero que leo y pienso que la historia es buena y la forma de escribir esta muy bien. Es entretenido, y la pelea esta bien descrita, no se hace nada pesada.

   Muy entretenido
04-11-2004 13:38
Sigue en la línea entretenida de siempre. A pesar de que a mí los combates me aburren (no soporto a Salvatore, por ejemplo), he de admitir que este se me ha hecho muy ligero de leer. Enhorabuena.



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