Gwen Stefani: Love.Angel.Music.Baby |
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23-01-2005 16:49
Por: trifaze
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Gwen Stefani se lanza en solitario con un disco de pop ecléctico.
Tras saltar a la popularidad con "Tragic Kingdom" de su banda No Doubt y convertir Don´t Speak en una balada-himno alternativo, regresar después con un más adulto "Return Of Saturn" que no tuvo igual acogida, la banda dio su último paso con "Rocksteady", que aparcaba el sonido ska-punk californiano de la banda y se ponía a la moda del hip hop comercial y otros estilos afines. El cambio fue propiciado por una Gwen Stefani que visto lo visto y consciente de que era el mayor reclamo de la banda, ha decidido encauzar su carrera en solitario.
What You Waiting comienza en plan actuación de piano en directo, para de pronto comenzar un frenético ritmo de house en un tema en que da tintes rockeros a la música de Killye Minogue. Todo apunta a una carrera en solitario más dirigida al consumidor, más estilo MTV y así es. Rich Girl viene después adentrándonos en terrenos del r'n'b con todo un Dr. Dre a los controles con la colaboración de Eve rapeando y jugando con el popular estribillo de "if I was a rich man" pero adaptado a su sexo, claro.
Poco queda de los primeros tiempos del ska-punk-pop de No Doubt y más del sonido de su último disco, que ya flirteaba con el hip-hop. Así pues contamos con productores de verdadero renombre como The Neptunes en la desnuda y rimada Hollaback Girl que por otra parte se adorna con sonidos de trombones. Otro tema con ese punto algo macarra es Crash, producida por su compañero de No Doubt, Tony Kanal que aporta a la new-wave algunos toques urbanos.
Danger Zone, producida a medias por Nellee Hopper y Dallas Austin resulta de lo más lúcido. El primero es el que acapara más temas del disco pero ambos son, cada uno a su modo, clásicos en acercar la música popular al dance. Hopper emergió de la escena de Bristol y ha trabajado con artistas como Björk, Tracy Chapman o Sade. Por su parte Dallas Austin propició algunos éxitos de figuronas de los 80 como Michael Jackson o Madonna.
Aprovechamos que la Ciccone ha salido a relucir para decir que podemos ver en Stefani una secuela suya en el buen sentido, al menos por la vocación de hacer pop de baile y experimentación con cierto aire retro. Y es que canciones como Serious emparentan a las rubias, además de otros temas de pop en que su voz fresca y dulce toma el protagonismo. Buenos ejemplos son Cool o The Real Thing, patrones new wave con una producción a medio camino entre los 80 y la actualidad.
La parte más acelerada la pone Bubble Pop Electric producida y compartida con Johnny Vulture (seudónimo de Andre 3000). Aquí los beats se revolucionan y obligan a cantar a Gwen de manera urgente sus deseos de montárselo en el asiento trasero del coche. La parte más creativa de Outkast vuelve a aparecer, esta vez con su nombre en Long Way To Go y la verdad que puede sentirse orgulloso de co-firmar dos de los mejores tracks del disco. Además esta última es un alegato a la igualdad tanto sexual como racial en la cual invocan incluso a Martin Luther King.
Otros temas con menos gancho son Luxurious y su aire de funk y r'n'b relajado o el ochentero tributo a la cultura (sobre todo estética) japonesa de Harakuju Girls que juega con los suaves ritmos de house. Es en estos temas que ni pinchan ni cortan donde el disco flojea más. En poco se queda la presencia de Gwen si no explota su voz en los estribillos, ni utiliza su background rockero para aportar ritmos excitantes.
Un párrafo aparte se merece el libreto para ver hasta que punto es fundamental la estética en el disco. Sus páginas se adornan con fotografías de la artista con su corona en un trono y el barroquismo se completa con letras góticas y capitulares a modo de libro de cuentos medieval. Todo ello ornamentado con tonos dorados y dibujos que nos remiten a mundos fantásticos estilo Alicia en el País de Las Maravillas con un toque japonés.
Así pues, lejos de ser un simple álbum de pop con el que la cantante ha querido desmarcarse de su banda, Love.Angel.Music.Baby navega desde el hip-hop a la new-wave, desde las letras de amores de instituto a la moda y los clubs u otras reflexiones algo más profundas. En definitiva el disco es un juguete disperso que la ya diva ha utilizado para explorarse a sí misma. Seguramente en el futuro defina más su propio estilo ya que, a juzgar de la aceptación del disco nadie duda de que tendrá continuidad.
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