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Hassan es un soldado de Africa, ha luchado junto a sus amigos contra los Destructores desde hace casi 18 años.
Hassan y sus hombres han sido contratados por Sernar, miembro de la Unión Científica para protegerlos hasta lo más profundo de la selva del sector 67 de Africa.
Hassan caminaba por las selvas del sector 67 de África, un lugar antaño llamado Kenia. Los inmensos árboles tapaban el cielo con sus grandes hojas, haciendo que la poca luz que pasaba fuese de tonalidad verde. El húmedo suelo lleno de vida se movía debajo de sus botas negras, a cada segundo, miles de sensaciones distintas abrumaban sus sentidos mejorados mediante la tecnología de suplante.
Siguiendo a Hassan estaban sus amigos de unidad, y unos científicos de la Unión Científica. Un hombre anciano y cuatro jóvenes, de muy buen ver todas. Vestían unos uniformes marrones bastante buenos para ocultarse en la selva, pero no llevaban apenas armas, y aquello era algo no muy sensato en los tiempos que corrían.
Sus compañeros de unidad eran 2 árabes llamados Ashin y Rhayan, sus hermanos pequeños. Luego estaban Temble y Surik, unos Masai que conocía desde hacía casi 18 años, eran sus hermanos de supervivencia, y en aquellos tiempos, era algo tan importante como la relación de sangre. Todos iban vestidos con uniformes de camuflaje con varias tonalidades de verde, y marrón. Llevaban rifles de asalto modelo AK79-Supervivencia diseñados para poder estar armados con un misil personal justo debajo del cañón. Granadas de explosión fría y unos buenos machetes para cortar cabezas de Destructores.
Caminaban a un ritmo constante, los científicos seguían el ritmo sin muchas dificultades. Sus pesados bártulos llenos de aparatos de investigación eran transportados por estos, Hassan y sus amigos eran luchadores, no porteadores.
Habían dejado la Fortaleza de Nessenter hacía como mínimo una semana, caminando horas si parar, adentrándose en la selva. Los cerebritos les habían ofrecido una suma muy elevada por sus servicios, pero lo que querían no era dinero, necesitaban armas, munición y comida para mantener a sus familias. Con lo que habían sacado de aquel negocio tenían suficientes provisiones para 2 años.
Al final descansaron, los Africanos no lo necesitaban, estaban habituados, pero los científicos estaban al borde la muerte por agotamiento. Montaron un perímetro de seguridad alrededor de una inmensa instalación abandonada, Hassan sabía lo que era, un RCONS, un Reconstructor. Una maravilla de la tecnología humana de la Era de la Paz, el cortísimo periodo de paz que siguió al fin de la Guerra del Águila, y finalizada por la llegada de Apolion. El aparato tenía un tamaño superior a los 100 metros de alto, y como si un iceberg se tratase, buena parte de su masa estaba bajo la tierra. Su forma era cilíndrica los primeros 60 metros, pero terminaba en una bola de cristal azul donde operaban los encargados de manejar aquella mole. Unas patas de metal viejas, pero resistentes sujetaban el RCONS con unos ganchos del grosor de un hombre. Tenía varias entradas, pero todas estaban bloqueadas mediante códigos de seguridad. Surik que tenía conocimientos sobre códigos previos al Gran Desgaste estaba ocupado abriendo una de las puertas. Temble estaba a su lado, mientras las chicas miraban maravilladas el RCONS.
Ashin y Rhayan instalaban las minis torteas de detección en un radio de 20 del aparato, Hassan se disponía ayudarles, pero el científico anciano se le acercó.
Era un hombre de piel clara, tenía un rostro afable, surcado de arrugas, su barba tenuemente pelirroja se fundía con unas patillas inmensas, tenía una barriga generosa, pero su constitución era fuerte, al igual que su espíritu, reflejado en aquellos ojos de brillo dorado aumentados tras unas gafas gruesas de pasta negra.
-Yo trabajé en los primeros RCONS.
Hassan miró el inmenso aparato, en los ojos del anciano se veía el orgullo de un artesano ante su mayor obra de arte.
-Mi padre me habló sobre los RCONS, decía que eran artefactos divinos enviados por los siervos de Alá para reparar el mal que los malditos demonios de mas allá del mar había hecho a nuestra tierra.
La estruendosa risa del viejo resonó como una explosión en los oídos hipersensibles de Hassan.
-Su padre era alguien bastante... atrasado tecnológicamente, ¿me equivoco?
El Africano sonrió, dejando ver unos dientas blancos.
-Mi padre era ante todo un hombre de fe.
-Y eso es algo muy importante en esta vida, sobretodo en estos tiempos tan oscuros.
-Pero yo no soy mi padre, me he criado en una Fortaleza y sé lo que es un RCONS. Son unas maquinas que usan las mismas tecnologías regeneradoras que los Hospitales de campaña, solo que devuelven la vida vegetal, estimulando el crecimiento de unas semillas alteradas para dar vida árboles de resistencia y tamaño superior.
-Bravo. Pero se le olvida que la última parte del Proyecto RCONS era la puesta en libertad de animales ya extintos del ecosistema, clonados en Roma, y modificados para una rápida adaptación al medio y una fertilidad superior.
-Vaya, se me olvidó, hace ya mucho tiempo de mi tesis en la Universidad de la Meca. ¿Puedo hacerle una pregunta, ¿doctor Sernar?
-Depende.
-¿Qué busca usted en la selva?, Alá sabe bien que allí lo único que hay son Colonias de Destructores y ruinas de hace miles de años, que jamás han despertado interés.
Sernar se sentó en una inmensa raíz, se enjuagó la piel con un pañuelo de seda sintética. Resopló algo en italiano, luego le miró a los ojos, una mirada que recorrió el cuerpo de Hassan como si un rayo fuese.
-Muchacho, he visto como mi mundo era desgastado y destruido por unos seres sin alma ni moral. Entiendo las claves de la evolución del Hombre en esta Tierra por la que luchamos, pero nunca he llegado a comprender cómo se han adaptado tan rápido los Destructores a nuestro mundo, y mucho menos el porqué nos atacan y asesinan. Creo que en aquellas ruinas puede estar lo que busco.
-Respuestas.
-Preguntas.
El silencio se adueñó de los viajeros durante unos segundos, solo se oía el ruido de la operación de Surik, hasta los animales se callaron. Fue Sernar quien rompió el silencio.
-¿Cuánto tardará, señor Surik?-gritó al Masai.
-Estos cacharros no han sido usados desde hace casi 50 años, y están bastante jodidos. Tendré que arreglar algunas cosillas, pero creo que en unas horas estará listo. -El habla Europea del mecánico era fantástico, tras limpiarse la piel de grasa (una tubería atascada había ensuciado al hombretón) siguió hablando- Lo cierto es que desde la Universidad no había visto una tecnología de seguridad tan buena.
-¿Desde la Universidad?-preguntó una de las chicas, una joven de rasgos asiáticos que tenía el pelo corto, a Temble, el cual sé hecho a reír con cierto aire de nostalgia en sus ojos.
- Qué tiempos aquellos en los que nuestra única preocupación era meternos en los cuartos de las tías. ¿Verdad hermanito?
-¿Y lo que nos costó meternos en los archivos de la Universidad de Oxford para poder obtener los exámenes?... joder, eso si que eran buenos tiempos.
-Señores, les recuerdo que va dentro de unas horas será de noche, y todos sabemos lo que pasa si uno esta en la selva en medio de la noche -dijo con voz socarrona Hassan.
-Vale, captado jefe. En una media hora puede que esté.
A lo lejos se oyó un ruido similar a una explosión, haciendo que la selva aullase de miedo.
-Destructores...
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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Hmm... |
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11-02-2005 02:47 |
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En verdad entusiasma el comienzo, pero sucede algo que ya he visto otras veces, y que creo se debe a un prejuicio de los propios autores, en relación a que prefieren hacer los relatos lo más breves que se pueda (por que se supone que los relatos muy largos espantan a los potenciales lectores). Pero, dado que esto es literatura, aún cuando esté hecha por gente que está aprendiendo, de alguna manera, pienso yo, con el tiempo debiera ir adquiriendo cierta madurez, brother. La brevedad a veces no es sinónimo de calidad. A mi parecer, un texto está recargado cuando incorpora elementos que podría denominarse superfluos; o sea, que la historia no se altera si estos son suprimidos. Pero en el caso de tu relato, precisamente se echa de menos un par de explicaciones al marco teórico (la idea en cuestión); un tratamiento más extenso de la ambientación; así como descripciones que me sentaron un poco forzadas. Como sea, siempre estoy leyendo lo que cae por aquí, brother, así que será un placer leer la segunda parte de esto, ojalá, espero, con un poco más de profundidad. Hasta entonces un abrazo.
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RE: Hmm... |
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11-02-2005 02:49 |
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¿Comienza una aventura? |
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10-02-2005 11:50 |
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Es muy corta para valorar lo que puede salir de esta aventura. Parece interesante, aunque seguro que esto lo descubrimos en las siguientes entregas.
Lo que no me ha gustado es que la narración, como comenta Babilonia es demasiado apresurada, aunque esto creo que es debido a que utilizas frases muy largas, que resulta complicado leer correctamente. En algunos lugares deberías haber empleado puntos en lugar de comas para separar mejor las acciones y hacer la lectura más clara y sencilla.
Veremos cómo continúa.
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Hola |
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09-02-2005 03:04 |
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Esta primera parte parece prometedora pero está algo acelerada. Veamos lo que nos traes en la siguiente.
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