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Ni tampoco a Finzo. La voluntad del gnomo era tan poderosa como su inteligencia. Su mente podía enfriarse y observarlo todo con un razonamiento lógico carente de emociones. Y aunque notó la oleada de terror y nauseas que sacudía su cuerpecillo, se decidió a ignorarla. Su enemigo se alzaba ante él, con una fuerza y un poder inigualables. Si se dejaba llevar por el miedo ¿qué posibilidades tendría contra un oponente así?
En otra ocasión, quizá Tinieblas hubiese flaqueado. Era mejor atacando de improviso que cara a cara, y su entrenamiento no consideraba el enfrentarse al terror en estado puro. Pero había reconocido la figura y el blanco cabello de Naukhell, pese a que su piel había palidecido. En vida, había sido un drow. Y algo se encendió en ella junto a ese conocimiento. En esa criatura estaba su sangre, esa parte de su sangre que la había marginado, que la había hecho ser odiada por todos. Esa parte de sus sangre que había matado a su madre. Ya no había miedo en ella, sino odio. Un odio profundo y visceral, casi irracional, que consiguió que Neigeborne se mantuviese en pie y desafiante, con sus espadas preparadas para el ataque.
Corvos, por su parte, era el hijo de un demonio, un habitante de los planos inferiores. Sabía que el miedo a lo sobrenatural no era para él. Abriendo sus alas, y sujetando sus retorcidas dagas, el semiinfernal se preparó para el combate. El liche podía ser poderoso, pero no podría contra todos. Aún así, no pudo evitar sentir como las rodillas le temblaban ligeramente al dar un paso. Y su voluntad se redobló al siguiente instante. ¡Era el hijo de un demonio! ¡Un demonio! Ese estúpido no podría asustarle. ¡Antes muerto que retroceder ante él!
Pook miró extrañado al liche. No sabía lo que era el miedo, y los ojos rojos como brasas le parecían curiosísimos. En cuanto a esa sensación que sentía en el estómago... bueno, sería hambre.
Naukhell alzó su horrendo cráneo, burla a la elegancia de los elfos, y miró extrañado a los compañeros. Por primera vez, habían soportado su mirada. Por primera vez, le habían desafiado.
¡El liche sonrió!
-Sois valientes –murmuró su voz, y sonaba como los cristales de hielo al romperse. Fría, gélida. Venida de más allá de la muerte, como un viento helado-. Disfrutaré con vuestra muerte. Pero os juro en el nombre de Nerull que os otorgaré posiciones de honor en mi ejército, después. Comprendo que no sea un consuelo...
-¿Hablas, Naukhell? –dijo Lurien, y en su mirada podía verse un gesto duro, desafiante -¿No será que quieres postergar el momento de tu definitiva muerte?
Pero el liche aumentó su cadavérica sonrisa -¿Matarme? Idiota, te sobreestimas. No tienes el poder necesario.
-Eso lo veremos...
-E incluso aunque los dioses te sonrieran, y destruyeses mi cuerpo... no me habrías matado. Volvería en pocos días, te buscaría y acabaría con tu miserable alma. Eso, si los dioses te sonrieran.
Y entonces, rió. Rió de un modo terrible, falso. Grandes carcajadas frías como la nieve. No parecía una risa. No era una risa. Era una burla de la alegría, solo un plagio de la vida. Una sombra.
-Entonces tendremos que encontrarla –dijo Finzo, sonriendo, sin dejarse intimidar por la fría risa-. No llevas anillos ni joyas, así que supongo que será la típica caja ¿no? ¡Que poco original!
Todos los compañeros le miraron, extrañados (excepto Pook que, olvidando al liche, se había ido a observar una de las lucecillas que flotaban sobre los huesos). Pero su frase había causado su efecto en Naukhell, que había dejado de reír.
-Bien, entonces tendré que apresurarme en mataros –dijo el liche, alzando las manos.
De pronto, todos se sintieron arrastrados por un fuerte viento, como un huracán. Uno a uno, los aventureros fueron alzados del suelo y llevados por los aires, hasta golpearse contra la pared. Lurien intentó batir sus alas para luchar contra la corriente, pero no lo consiguió. Solo Durgin, ayudado por el peso de la armadura, tuvo el suficiente tino para clavar su hacha en el suelo y aferrarse a ella, mientras sus amigos eran arrastrados contra la piedra.
-Un poco de viento no hará daño a un enano –gruñó, mientras miraba desafiante al liche, interponiendo su escudo entre ambos-. No te tengo miedo.
-Pues deberías... y más ahora, que no puedes usar tu arma.
Instantáneamente, Durgin se di cuenta de la considerable laguna de su plan. Pero antes de que tuviese tiempo de intentar idear uno nuevo, un albor rojizo brilló en la mano del maligno hechicero, alargándose para formar una espada de pura luz. Con un gesto de crueldad en el rostro, el liche descargó su golpe contra el enano que, indefenso, pugnaba por interceptar su escudo. Pero la espada lo alcanzó y lo lanzó por los aires, haciendo que soltase su arma y arrojándolo junto a sus compañeros.
-Sois muy valientes... y muy estúpidos –rió Naukhell, mientras se acercaba a los indefensos aventureros que, sin poder mover un músculo, esperaban su inminente muerte.
-Puedes matarnos –dijo Lurien, con voz carente de emoción-, pero...
-No sigas, paladín de la Luz –la interrumpió el hechicero, con voz sardónica-. Pienso hacerlo, créeme.
Pero entonces se escuchó un rugido que proyectó ecos por toda la caverna. Venía de muy cerca, de uno de los túneles que llegaba hasta la inmensa sala. Naukhell se volvió, contrariado, mientras Finzo, aprovechando la momentánea falta de concentración del liche, lanzó su contraconjuro.
-No eres el único que puede utilizar la magia, Naukhell –murmuró el gnomo, cuando sus pies, como los de sus compañeros, volvían a posarse en el suelo. Pero el liche no le mostró más atención de la que le hubiese merecido una mosca. Tenía problemas más apremiantes.
En la otra punta de la sala había un orco, inmenso, que sujetaba un hacha con ambas manos. Estaba desnudo, a excepción de una hombrera metálica que aún colgaba inerte de su masa muscular, la única pieza de su antigua armadura que había sobrevivido a su transformación en tigre, hacía ya varias noches. Tenía un ojo vacío, y el cuerpo cubierto de cicatrices.
-Demasiado pronto –murmuró Naukhell para sí. Había previsto que Gablag tardaría más en llegar hasta la inmensa sala.
-¡Liche! –gritó el Señor de la Guerra-. ¡Dame el colgante! ¡AHORA!
Pero el hechicero ya no escuchaba. Había extendido las manos hacia los lados, mientras la luz de sus ojos se volvía más brillante. La energía mágica se extendió por toda la sala, con una onda expansiva rojiza, mientras el liche se alzaba levitando hacia el techo de la sala, envuelto de rayos carmesíes, que recorrían su cuerpo y desaparecían a sus pies. Sus manos abiertas se revistieron de llamas.
-Ven por él.
Y sin embargo, en ese preciso instante, Naukhell sintió un dolor lacerante en su hombro. Rayos de luz habían surgido de la palma abierta de Finzo y lo habían golpeado. El liche volvió la cabeza con una mueca de desprecio, y se preparó para mandar al molesto gnomo con su dios... pero Lurien volaba ya hacia él, espada en mano y seguida por Corvos.
Gablag, por su parte, había visto ya a Durgin y al pequeño mago. Con un rugido de furia, y casi rompiendo el mango de su hacha, solo de la presión de sus puños, se lanzó contra los compañeros. La sangre se agolpaba en las venas, mientras el orco alzaba su arma, aullando.
-Durgin... –murmuró Finzo-. Esto escapa a mi control....
-Pero esta vez no estáis solos –dijo una voz a sus espaldas. Neigeborne se había acercado hasta el gnomo y, agachándose para ponerse a su altura, le puso la mano en el hombro-. Veamos si esa bestia puede con todos nosotros... estamos aquí para ayudaros ¿no, Pook?
-¿Eh? ¿Qué? –dijo el mediano, que seguía mirando las luces que flotaban sobre los huesos.
***
-¡Idiotas! ¿Os atrevéis a plantarme cara?
El liche estaba desplegando todo su inmenso poder, mientras Lurien y Corvos apenas podían acercarse a cinco metros de su oponente, barridos una y otra vez por las energías mágicas. La paladín había esquivado por muy poco el último rayo que el hechicero le había lanzado, y aún así notaba su quemadura en el costado. Incluso la Luz de Lurien palidecía ante un oponente tan terrible. Ya apenas podía verse la silueta de Naukhell en medio de la luz roja que lo rodeaba.... fuese lo que fuese lo que estaba preparando, iba a ser terrible.
Corvos se cubrió los ojos cuando la luz de Naukhell se hizo más y más fuerte. De algún modo, notaba como si el liche le estuviera robando las energías, y usándolas para completar su propio hechizo. Pero eso era imposible... ¿no?
Su hermana también lo sentía. Notaba como la espada se hacía por momentos más pesada, y un dolor horrible le recorría el cuerpo. Abrió la boca para gritar, pero no surgió ningún sonido. Tenía los ojos cerrados cuando un rayo rojizo rodeó su cuerpo y la conectó con el del liche. Igual que Corvos.
***

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-¡APARTA! –gritó Gablag, mientras golpeaba a Tinieblas con su enorme brazo, haciéndola retroceder varios metros, cerca de donde había mandado a Pook. Ciego de rabia, avanzaba hacia el gnomo que lo había humillado. La boca le babeaba.
Pero Durgin se interpuso.
-Por encima de mí, Gablag.
-Por encima de ti, entonces –rugió el orco.
Gablag alzó su hacha.
Pook y Neigeborne se levantaron, ignorando sus magulladuras para volver al combate. Al mediano le sangraba el labio.
Durgin interpuso su escudo, intentando bloquear el golpe.
Finzo preparó su siguiente conjuro.
Lurien y Corvos cayeron al suelo como sacos, mientras la paladín intentaba forzar sus energías para sanarse. Parecía como si el liche le hubiese sacado la sangre de las venas.
Naukhell acabó su hechizo.
Cuando el liche pronunció la última palabra de la salmodia, la luz roja que lo envolvía se extendió por toda la sala, cegándolos a todos. La tierra tembló bajo su poder, mientras su voz, ahora poderosa y distante, como ya la habían oído cuando el eco modificó las palabras del gnomo, decía una única frase.
"Que los muertos se alcen de sus tumbas."
La tierra se resquebrajó con un estallido ensordecedor. Se escuchó un rugido surgido de las entrañas de la tierra, tan grave, tan poderoso, que empequeñecía el tono de voz de Gablag. Algo se alzó en el aire, venido desde abajo, con un horrible chasquido de huesos. Se oyó un sonido extraño, como el cuero al ser sacudido, o como las alas de Corvos al desplegarse.
Como las alas de un dragón al desplegarse.
***
Cuando la luz se hubo desvanecido, el liche ya no estaba. Pero de las gargantas de cada uno de los compañeros, y de la del propio Gablag, emergió un sonido ahogado.
Con la piel colgando de los huesos mondos, alzando su asqueroso cuello de serpiente y con él, el horrendo cráneo, en medio de la sala había aparecido un inmenso dragón, surgido de la gigantesca grieta que la atravesaba de parte a parte. Sus ojos vacíos lanzaron una mirada a los compañeros.
El liche había ordenado, y el dragón muerto se había alzado para matar a los intrusos que se habían atrevido a desafiarlo.
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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Acercándome al final |
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24-06-2005 10:30 |
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La descripción del terror inspirado por los pasajes y el propio liche me ha parecido soberbia. La calidad del relato mantiene el nivel y me empieza a apenar ver que llego al final de la historia.
En la sección de los peros te diré que la presencia del liche pierde mucho hablando tanto, me parece aceptable que los personajes se sobrepongan al miedo, pero un liche tan parlanchin resulta menos aterrador.
Y por lo demás lo de siempre, la historia me parece bien hilada salvo por el hecho de que no termino de ver la relación entre un colgante que al principio ni existía y el príncipe ni mucho menos por qué Finzo lo sabía todo aparentemente desde el principio y sin embargo acabaron en la ciudad orca.
En definitiva si quisieras dejarlo como una novela, habría ciertos puntos que necesitarían de algo más de adaptación y sobre todo, una conexión lógica entre la parte de los orcos y esta (incluso aunque al final lo expliques todo, el lector necesita algo que permita seguir el hilo)
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RE: Acercándome al final |
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24-06-2005 10:32 |
Mañana más !!! (se me olvidaba  )
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RE: En realidad... |
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24-06-2005 13:52 |
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...tienes razón sobre que debía de haber expuesto mejor el hilo conductor. La historia nació más como un entretenimiento que otra cosa, y pensada más para los que participamos en la partida que para gente ajena, así que di por hechas algunas cosas (no se me ocurrió publicar Rescate en Ociojoven hasta que estuvo bastante avanzada).
En realidad, Finzo no lo tiene tan claro desde el principio. Es muy inteligente, no adivino. Sospecha que el principe no lo tienen los orcos, pero la historia de utilizarlo como rehen para la guerra parece plausible, y decide que primero deberían comprobarlo. Cuando descubre que, realmente, Gablag no sabe nada de ningún príncipe, busca un posible culpable.
Aquí entra Naukhell, nuestro quedirísimo liche. Finzo sabe que ese monstruo es una de las pocas criaturas con poder suficiente como para raptar al hijo de un rey en las inmediaciones de la capital de su pais sin que nadie lo note. Es una sospecha tenue, pero posible, y además el liche está en posesión del único objeto con el que pueden salvar a Thalia. Asi que merece la pena probarlo.
El razonamiento que llevó al gnomo (y por consiguiente, al resto del grupo) hasta el templo de Nerull fue, mas o menos, este. Si no lo he escrito en la historia, ha sido un error mío, y lo lamento.
Confío en que os siga gustando Rescate
Criatura del Averno (conocido como Rekhar en otros tiempos)
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Pasable |
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08-04-2005 15:28 |
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La descripción del Liche me ha parecido buena, daba sensación de miedo. Pero luego se desinfla y no puede dominar a ni uno de los personajes. Qué triste.
Lo demás me parece un poco tópico, pero es lo que corresponde a una partida novelada.
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RE: Hmm |
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31-03-2005 02:20 |
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muy bien!!! |
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26-03-2005 02:23 |
debo de admitir que tu estilo de narracion es muy bueno, aunke klaro, se te pasan algunos errores pero se perdona debido a la calidad de tu historia, sigue asi ke ya me dejaste kon los ojos pikados!! XDD
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Mola |
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04-03-2005 10:47 |
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Esta bien relatado,te felicito.Debo decir que aunque tu historia (novela,cuento,como quieras llamarlo) es la unica de las que hay por aqui ahora que me haya llamado la atencion lo bastante como para haberla leido casi desde el principio (no tenia ganas de ponerme a buscar el primer capitulo).
Sin embargo,aqui estoy una vez mas para darte alguna critica negativa (pero constructiva).Una de cal y una de arena,como se suele decir 8) .
Para empezar,esto:
"En su momento había sido una criatura de aspecto elegante, élfico. Los rasgos de la cara y las manos eran finos todavía, y era alto y delgado."
No te ofendas,pero me he partido de risa leyendo esto,jeje.Como que "alto y delgado"?es un liche,no querras que este gordo como un Sultán o cachas como el Chochonegro,no? Supongo que te referias a su forma,a sus huesos en general.Te sugiero que en este tipo de situaciones no te cortes a la hora de comentar a lo que te refieres."Era alto y de huesos finos/delgados" o lo puedes poner como habias hecho,pero en pasado,"era alto y,en sus tiempos de "vivo",delgado",por ejemplo.
Nada mas por ahora.Un buen relato,y espero leer la continuacion...pronto a ser posible =) .
Groobab
PD:para ser una partida de rol relatada,me extranya que no haya muerto nadie aun (siempre hay alguien en todos los grupos de rol que muere cada 2 por 3,jeje), a parte del ogro y del orco ese Comosellame (segun comentaste lo manejó un jugador).
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Muertes y liches delgados |
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04-03-2005 21:53 |
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Bueno... por muy muerto y esquelético que esté, siempre habrá una diferencia entre su constitución élfica, y por tanto, escuálida, que, por ejemplo, se fuese el esqueleto de un enano o un orco. Y no me refiero al grosor de los huesos, como propones, sino a su figura general. De un clérigo enano que se hubiese convertido en liche, no podría decir que estubiese "delgado".
En cuanto al tema de que no ha muerto nadie todavía... has hablado pronto. Pues yo te anuncio que la negra sombra de la Parca se cierne ya sobre uno de los compañeros... (que poético que me ha quedado).
Sin nada más que añadir, se despide...
Criatura del Averno
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RE: Muertes y liches delgados |
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07-03-2005 10:07 |
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Era precisamente a eso a lo que me referia con llamarle "delgado"...en cuanto dijiste "sus finos rasgos" ya lo habias detallado todo,y con lo de que en vida fue un drow,lo cual lo deja aun mas claro.
Nada nada,es que lo de delgado en un tio que esta en los "huesos" (nunca mejor dicho,jeje) me hace gracia XD.
Un saludo.
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RE: Mola |
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04-03-2005 10:52 |
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"Debo decir que aunque..." Olvida el "aunque" ese en mi comentario,que estaba pensando en otra cosa O.o .
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Muy bueno |
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02-03-2005 14:41 |
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Sigues con el listón el alto. Sólo te pido que te apures con la continuación, que nos dejaste a medias!
Relee el artículo, que tienes algunos errores menores ("su" en vez de "si", creo recordar, entre ellos).
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RE: genial |
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17-12-2005 12:18 |
me encantan tus relatos. estoy cogiendo ideas de tu relato para acerme el mio proio para un juego de rol que estoy construyendo. porfavor saca mas capitulos y no llegues al final. es como si leyera una historia de un autor de verdad. alarga la historia mas. te voy a pedir un favor, me podrias acer algun mapa de las tierras de tu historia para situarme mejor en ella??? estoy muy interesado. me puedes contestar a mi correo electronico. mi correo es arnau_mago@hotmail.com. te pido ese favor. gracias
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