Yo, escritor aficionado |
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22-02-2005 17:17
Por: Alexgodmir
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Reflexión, quizás desvarío, sobre escritores y gente que escribe.
¿Dónde está la diferencia entre un escritor profesional y uno aficionado? Algunos, quizás la mayoría, responderán a esta cuestión de forma sencilla, enarbolando una palabra como si fuera algo surgido de los labios de Dios. El vocablo en cuestión no es otro que publicar. Para muchos un escritor se convierte en profesional cuando publica algo de forma que se podría calificar como comercial (si bien esto no tiene por qué implicar obligatoriamente una contraprestación pecuniaria). Sobra decir que colgar algo en Internet no es contemplado como una publicación real por la gran mayoría. Yo durante mucho tiempo formé parte activa de esta opinión. Pero con el tiempo a mis espalda se me reveló una idea que en nada tenía que ver con ello.
Quizás sería más fácil describir la parte contraria, es decir, definir qué es un escritor aficionado. A priori dentro de este heterogéneo grupo se encuentra la mayoría de personas que escriben. Pero esto a mi parecer no es sino una manera equivocada de verlo. No podemos confundir una “persona que escribe” con un escritor. ¿Cuál es la diferencia? Pues objetivamente hablando una mera cuestión de cantidad, aderezada con algo de calidad (sin olvidar un nivel mayor de voluntad). Una persona que escribe tiene algunos textos, sean prosa o poesía, con posiblemente una calidad dispar, dependiendo del estado de ánimo y momento en el que plasmó su inspiración. Un escritor, en cambio, tiene muchísimos textos y probablemente la calidad de los mismos sea tan dispar como el otro. Así pues, ¿cuándo una persona que escribe deja de plasmar una inspiración y comienza a narrar a voluntad? Eso es decisión de cada uno, pero sin duda la mayoría se quedan con el calificativo de personas que escriben.
Pero volvamos al escritor, el profesional o que aspira a serlo (el aficionado). Independientemente que haya publicado o no, detrás de alguien que se tome el tema en serio, hay muchas horas de trabajo de revisión y de planificación. Pues sí, la planificación lo es todo en la escritura. Desde un cuento hasta una poesía, sin olvidar una novela, han sido requerido horas de trabajo. Es como construir un edificio poco a poco. Hacerlo del tirón, sujeto a los delirios provocados por alguna musa inspiradora, está reservado a los románticos empedernidos. Si bien es cierto que toda persona que escribe necesita una motivación, también lo es que su capacidad de hacernos romper el infranqueable muro del papel en blanco se agota con facilidad. Así que tras el entusiasmo inicial, la explosión de creatividad, sólo nos queda voluntad. Aunque algunos se sientan tentados a esperar que vuelva la musa a tocarles esto no sería demasiado serio. La inspiración te indica el camino por el que puedes iniciar una andadura narrativa, pero no caminará por ti.
¿Cuándo traspasa uno la frontera que separa el que escribe del escritor? No hay una respuesta absoluta para esto. Algunos se dedican a escribir para liberar su inspiración y un día cualquiera se encuentran devorando libros con técnicas de expresión escrita o colaborando en talleres de literatura. Otros, en cambio, tienen claro que desean llegar a ser escritores y se preparan a fondo, leyendo, documentándose. La línea que separa una afición sana de una intención de ser algún día profesional la delimita la propia persona. En el mundo hay infinidad de gente que tiene don para las palabras y capacidad para ser grandes escritores, pero en cambio les falta la intención, la voluntad o simplemente carecen de experiencias o imaginación suficiente para hacer un texto que valga la pena leer. Nunca olvidemos que, al fin y al cabo, hasta la persona menos propensa a las letras puede tener un momento de inspiración y escribir algo maravilloso. El reto es ser capaz de repetirlo. Como individuo yo sólo puedo hablar de mi persona y mi experiencia. ¿Cuándo comprendí que deseaba ser algo más que una persona que escribe? Pues sencillamente el día que cogí mi coche y me hice ochenta kilómetros para ir a un pueblo donde era posible que existiera todavía una localización susceptible de ser incluida en uno de mis escritos. No era capaz de concebir narrar algo ocurrido en ese lugar sin verlo con mis propios ojos. Aunque debo ser sincero respecto a esto, la verdadera conciencia sobre el concepto “soy algo más que un tipo que escribe” me vino la segunda vez que fui a visitar el lugar, pertrechado de una cámara y una grabadora de voz.
¿Cómo reconocer un escritor o aspirante? A priori es difícil por la propia significación de escritor. Plasmar algo sobre papel implica una acción en solitario. No se suele escribir en medio de una cafetería repleta de gente (salvo que se estén tomando notas o barajando ideas). Escribir es algo íntimo y personal, no se comparte con nadie el momento de “la creación” (aunque sí se deja leer después a alguien cercano o de confianza). Aun así cada uno es un mundo distinto, como todas las personas, y no se puede hablar de verdades absolutas.
Hay señales que nos pueden indicar el camino. Una persona que, como yo, es capaz de visitar lugares tan sólo porque desea escribir algo sobre ellos tiene todos los números para serlo. Una persona que disfruta de paseos en solitario y de los silencios, o escucha atentamente lo que todos dicen sin intervenir demasiado, pero con el interés vivo de un colegial, podrían serlo también. Cabe destacar que el hecho que una persona sea solitaria, o no le guste hablar demasiado, no implica en absoluto que sea un escritor en potencia. Pero si a eso le sumamos que le guste la lectura y de vez en cuando haya escrito por el simple placer de hacerlo, ya tenemos más posibilidades.
Tras este desvarío me permito clarificar los conceptos que he mencionado y figuras importantes para los callistas de la pluma:
Persona que escribe: Cualquiera que, valga la redundancia, escriba. La calidad de sus textos puede variar desde lo deplorable hasta lo excepcional, si bien en todos los casos sus escritos serán fruto de una inspiración, una motivación o consecuencia de algo que le haya ocurrido. Alguien que esté dentro de este grupo rara vez se habrá puesto a escribir porque sí, sin tener nada realmente interesante que narrar (vamos que no se levanta un día y dice “voy a escribir un relato sobre romanos” sin tener ni la más remota idea de ese periodo histórico y sus costumbres).
Escritor Aficionado: Aquí estoy yo. Son las personas que escriben, como las anteriores, pero con más ímpetu. Narran sobre cualquier tema que les resulte mínimamente interesante sólo por el hecho de averiguar si son capaces de desenvolverse con éxito. Un claro ejemplo son los ejercicios de escritura (muchísimos de los textos que hay de mi autoría colgados en Ociojoven pertenecen a este grupo). Últimamente los escritores aficionados han optado por descartar sus intenciones de perseguir editoriales y dedicarse a la autoedición, es decir, darse la satisfacción personal de ver su obra en un formato profesional (conozco varias personas que se han decantando por ello y no es una opción cara, de verdad).
Escritor profesional: Es exactamente el mismo del caso anterior, que por diversas circunstancias, normalmente perseguir editores y agentes hasta aburrirles, consiguen ver publicadas sus obras en medios serios (libros, artículos en revistas o periódicos especializados, etc.). Dicho de forma divertida, un escritor profesional es el que ha logrado convencer a alguien que lo suyo es tan bueno como para que gaste dinero en ello. Puede que algunos aquí se echen las manos a la cabeza y digan que diferenciar los aficionados de los profesionales tan sólo por su éxito en tratar con las editoriales es una aberración. Puede que sí, pero yo me ciño a mi experiencia y la de otras personas que conozco. He leído cosas realmente buenas que quizás nunca salgan de un cajón y otras patéticas que no sólo han sido publicadas, sino traducidas a varios idiomas.
Aclaración: Quiero dejar claro que hay abismos de calidad y profesionalidad entre escritores y escritores, tanto en autores "profesionales" como aficionados.
Musa: Más o menos todo el mundo conoce esta figura, así que no pienso extenderme en ella. Sólo diré que es casi imprescindible para dar los primeros pasos en la escritura o cuando la constancia del que escribe titubea. El problema a mi parecer es que muchos escritores se vuelven adictos a la sensación de tenerla. La musa es como una droga que no echamos en falta hasta que dejamos de tenerla (como la sal en las comidas). De todos modos el hecho de no tenerla no implica obligatoriamente que lo que escribas deba ir irremisiblemente a la papelera. Una vez superas el periodo de abstinencia se puede vivir sin ella y los altibajos que puedan derivar de la relación con la persona que ejerce de musa es algo que no entra en la ecuación, lo que aporta tranquilidad. Esta última frase la digo desde la experiencia. Aun así debo confesar que no me importaría recuperarla.
El crítico: Es la persona que lee lo que escribimos. Por buenos que seamos con las palabras y aunque tengamos una gran idea, necesitamos que alguien valore nuestro trabajo. Esta figura es más importante que la musa, ya que sin ella nuestros escritos nunca serán algo realmente bueno. Cuatro u ocho ojos ven más que dos. A nosotros, como autores, se nos pueden escapar detalles que otros vean y así podamos corregir, antes de decidir dar por concluida nuestra obra. Es capital que las personas que lean lo que escribimos tengan unos mínimos conocimientos literarios y les guste leer, o sus opiniones no pasarán del omnipresente baremo “me gusta - no me gusta”. En muchos casos el crítico y la musa suelen ser la misma persona, si bien esto es quizás un error por el factor emocional de la opinión (que tu musa te diga que no le gusta sin más tiene de lejos mayor relevancia que una elaborada valoración positiva justificada de un experto).
Bueno, tras esta parrafada, bien calificada de desvarío por el que escribe estas líneas, espero que los que hayan aguantado hasta el final comprendan, aunque sea de forma superficial, mi punto de vista. Yo soy un escritor aficionado, puede que no demasiado bueno (o quizás muy malo). Pero, ¿qué queréis que os diga? La esperanza es lo último que se pierde.
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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mi opinion del texto |
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21-09-2007 05:34 |
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en mi opinion estan criticando mucho al aficionado, si un aficionado le gusta escribir q escriba nadie se lo va a inpedir en este texto hablan mucho del verdadero escritor para ser escritor no se estudia con eso se nace aunque no voy a negar que cada escritor debe tener su vocablo propio original de el .
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Excelente |
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16-06-2005 00:40 |
A mí me ha encantado, supongo que esto tiene ya cierto tiempo, no lo sé, lo encontré gracias al post de Finisterra hablando de las musas...
Y bueno me ha encantado tu forma de exponer tu reflexión, muy buena ciertamente, yo creo que entraría dentro del escritor aficcionado, aunque aun me quede mucho camino por recorrer, sin duda estas páginas siempre ayudan.
Un saludo
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Interesante... |
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02-06-2005 15:26 |
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Una exposición muy interesante, pero no tengo demasiado claro donde empiezan y acaban cada una de las divisiones. ¿Es la intencionalidad del que escribe el único criterio para encuadrarlo en un grupo o en otro o también depende de la aceptación que tenga? La intencionalidad separaría al que escribe, del aficcionado, pero de ahí a profesional, en teoría, sólo estaría el paso de la aceptación por parte de un editor.
¿Convierte eso en escritor "profesional" a cualquiera que consiga publicar un libro?
Me ha gustado mucho, pero sigo pensando que encuadrar en grupos cerrados es muy difícil.
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Me encantas este tipo de reflexiones |
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12-03-2005 18:25 |
Sí, porque es algo que hasta que no lo lees no te das cuenta. Estoy contigo Alex. Y creo que la cuestión de fondo para porqué hay diferentes tipos de escritores (o persones que escriben y tal) es lo mucho o poco que aman a este arte. Puede que haya románticos empedernidos que lo intenten u otros que se lancen a la hoja en blanco por sencilla curiosidad pero sólo los que intentamos explicar una historia, intimamente ligada a la naturaleza humana, sobrevivimos.
De todos modos, un poco la olla sí que se te ha ido, ¿eh?
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SABORES |
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09-03-2005 21:02 |
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El problema no se encuentra en las personas que no viven o experimentan ningún cambio en sus vidas, en las que por situaciones varias puedan llegar a mantenerse extremadamente vinculadas a algún hilo, ni en las que viven con los ojos cerrados y terminan por no abrirlos. No se encuentra en ninguna enciclopedia, no brinda un resultado que se pueda deducir de alguna investigación elaborada o por el pensamiento divagante de alguna persona.
El problema es en realidad de las personas que no se encuentran dentro del mismo, que no se ven afectadas por las pelusas que dan alergia. Es de ellas porque ven ajenas las cosas de las demás, ven distinto a lo normal, tienen horizontes demasiado amplios, sus sombras son del camino del sismo salvaje.
Ciertas respuestas le pueden ser asignadas al problema. Pero la respuesta es simple, tiene contraindicaciones como todo lo que nos brinda algún bienestar. Esta transita por las calles con nombre de prócer, por las casas que tienen ventanas, por las conversaciones que tienen algún fundamento. Pero sin embargo dobla en las calles sin nombre, en las casas sin ventana y en todas las conversaciones absurdas.
Que triste es tener este problema estático, natural, de existencia y que viene de las alturas más lejanas, desde el aire extranjero, de la esperanza del barrio con sus veredas cariñosas que nos saluda todas las mañanas. Esta tristeza se puede compartir para que no sea tan pesada su existencia, la noción de territorio, el sentimiento de permanencia, continuar sobreviviendo.
Miles son los motivos para no verse sentado a una silla giratoria que gira y quien sabe cuando deja de hacerlo, que cambia constantemente con subibajas y suelos aventureros, but siempre existe un pero que nos dice porque no probar para poder saber hablar, para poder aprender a hacerlo.
Otros miles son para no verse masticando un sándwich de jamón y queso con la boca abierta, ni sentir los disgustos de las personas del almacén, ni padecer la mordedura de otro cigarrillo criminal.
¿Qué será más fructífero?
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Sobre sabores |
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09-03-2005 21:08 |
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En realidad mi intención era enviar un articulo propio.. pero nose como se hace.. y salio oublicado en este foro como una opinion a un texto que no lei.. si alguien me puede ayudar.. quiero saber como escribir mi propio articulo?
desde ya gracias
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Pues yo soy una persona que escribe!! |
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22-02-2005 18:40 |
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Y eso que llegué a menterme en el cementerio de Sabarís para ambientar mi novela "El Testigo". Mi problema radica en la falta de continuidad. No soy constante y eso me excluye del escritor aficionado.
De todos modos está muy bien el artículo aunque tienes un pequeño fallito:
"Yo durante mucho tiempo formé parte activa de esta opinión. Pero con el tiempo a mis espalda se me reveló una idea que en nada tenía que ver con ello."
"El tiempo a mi espalda" o "el tiempo a mis espaldas", ¿no?
Un saludo
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Hola |
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23-02-2005 23:45 |
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Me gustó mucho el artículo. Yo todavía no me considero escritora aficionada aunque tengo afición por la escritura, por ahora soy lectora aficionada con aspiraciones de escribir.
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Bueno... |
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23-02-2005 12:57 |
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Personalmente no soy partidario de tu opinión Alex. Creo que alguien que escribe y un escritor aficionado son exactamente lo mismo. Una afición es aquello que haces cuando puedes o te viene de gusto; por ejemplo yo soy un jugador de rol aficionado, es decir juego cuando puedo o me viene en gana, no pro ello estoy desarrollando partidas constantemente. Cada uno como escritor aficionado hace lo que puede, hay quien escribirá constantemente y hay quién lo hará cuando le pegue uan patada su musa o su inpiración. El único que es distinto es el profesional, él escribe por obligación, por que sus ingressos dependen de ello, es el único que debe diferenciarse. Hacer clases entre los otros no me gusta, parece como si hubiese niveles a parte del puramente calitativo.
Respecto al artículo en sí te diré que explicas cosas muy redundantes y que la inmensa mayoría conocen, teniendo en cuenta tu experiencia como escritor, podrías haber puesto casa menos conocidas para la mayoría y así hubiesemos aprendido algo más.
Un saludo
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23-02-2005 12:39 |
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Yo siempre he estado entre "las personas que escriben" por lo mismo que Mik: falta de constancia. Aunque ultimamente... desde que descubrí OJ creo que voy entrando poco a poco en la fase de escritor aficionado. Ahora, bastante a menudo, abro una hoja de word y me pongo a escribir lo primero que se me pasa por la cabeza (trozos sueltos de posibles relatos), sin embargo antes nunca lo hacía.
Bueno, a lo mejor solo estoy pasando por una época de entusiasmo con la escritura y se me pase pronto, pero espero que no sea así. No sabía que podía llegar a engancharme tanto esto de escribir.
En fin... muy buen artículo tio.
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Estoy con Jerjes |
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23-02-2005 12:37 |
En lo que dice. La reflexión está bien, pero creo que tiene un fondo algo erróneo. Es decir, tal vez no querías hablar de escritores profesionales o aficionados, puesto que la diferencia entre ambos es evidente. El profesional vive de ello y el aficionado no, por la razón que sea.
En tu artículo parece que quieras pensar que la gente tiene dudas respecto a la diferencia entre estos dos escritores, cuando realmente estoy convencido que nadie los confunde. El análisis realmente complejo es el que separa al escritor aficionado de la persona que escribe. ¿Existe realmente una separación entre ambos? Creo que ése debería haber sido el tema a tratar y a analizar y el que hubiera generado más debate.
El problema del texto es que, como dice jerjes, está desordenado. O está mal organizado, como quieras verlo. Un montón de ideas que se relacionan pero que saltan de un lado a otro, rompiendo el hilo de la reflexión. Tal vez, si hubieras analizado primero los tres tipos de "escritores" que tratas de ver y posteriormente, a modo de conclusión hubieras tratado de relacionarlos, te hubiera quedado más redondo.
Pero bueno, es un tema interesante, del que se podría debatir. Ya lo tenemos de fondo, así que te animo a continuar el debate en el foro, en el post que ya has puesto. Yo lo encauzaría como "¿Existen diferencias entre una persona que escribe y un escritor aficionado"?
Bueno todo esto es una recomendación.  Ya me dirás.
Un saludo.
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Hmmm |
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22-02-2005 19:16 |
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Afortunadamente aún eres bastante joven y eso te da el tiempo que necesitarás para llegar a esa soñada condición de escritor profesional. No obstante, con calma, hermanito, cada cosa con calma. Es de elogiar la madurez con la que te has expresado en este artículo, y ojalá que los años te hagan ser aún mejor. Un abrazo, brother.
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RE: Hmmm |
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22-02-2005 19:17 |
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Interesante |
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23-02-2005 00:33 |
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Me ha encantado esta frase:
"Escribir es algo íntimo y personal, no se comparte con nadie el momento de “la creación” (aunque sí se deja leer después a alguien cercano o de confianza)"
Por lo demás me han parecido unas reflexiones interesantes, aunque algo desordenadas. En lo del escritor profesional discrepo un poco. Para mí es quien hace de escribir su profesión, vamos, que vive de ellos. Y puede serlo tanto un premio nobel como un guionista de telenovelas.
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RE: Interesante |
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21-09-2007 05:48 |
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Estoy contigo en lo que dices en el segundo parrafo en cambio en el primero voy a darte mi opinion pienso q es verdad q un escritor escribe para el y no deberia dar a enseñar sus escritos pero tan poco si no lo rebela las demas personas no se podran dar cuenta cuan buenos son sus escritos me gustaria q alguien me respondiera ami esto debemos escribir para nosotros o debemos dejar que alguien vea nuestro talento asi sea una persona de confianza? les dejo la pregunta a ustedes .
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Sólo llegue a la mitad del texto... |
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22-02-2005 23:37 |
y luego me leí lo de tus conceptos, sobre escritores..
Es algo por demás obvio, pero resulta interesante como lo expresas.
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Buen artículo |
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22-02-2005 21:13 |
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La verdad es que me ha gustado mucho el texto. Me siento identificado con la figura de persona que escribe, aunque sinceramente, ahora que tengo que plantearme mi futuro profesional no he descartado el ser escritor. No sé si escribo bien o mal (me dicen que bien, pero nunca se sabe...) pero lo que sí sé es que disfruto escribiendo, creando algo que sale directamente de mi imaginación, y esa experiencia me parece tan positiva que sé que durante toda mi vida (escritor o no) voy a seguir escribiendo.
Saludos
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