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El espía no respondió, sino que empezó a mostrar una cruel sonrisa de confianza.
Entre tanto, seguía el combate en el Salón del Trono. Lobo saltó a la izquierda del Demonio Rojo y le disparó un rayo, que el monstruo se encargó de paralizar con su mano. Entonces, Lance se aprovechó y saltó por la derecha del tirano hacia su cabeza y lanzó un mandoble hacia ella, pero el monstruo levantó el brazo derecho con rapidez y bloqueó la espada. El Maestro Lung, viendo que el Demonio Rojo había bajado la guardia, invocó el poder de Zorbom y disparó un rayo que desgraciadamente rebotó en el estómago del monstruo. El Demonio Rojo rió a carcajadas y usó su aura negra para lanzar a los tres compañeros contra las paredes. Con algo de suerte, los tres consiguieron evitar el choque y aterrizaron juntos y de pie. El monstruo rió de nuevo y abrió su tercer ojo, que se iluminó con una brillante luz roja. Un potente rayo emergió del ojo, obligando a Lance, Lung y Lobo a esquivarlo. La explosión tiró al suelo a los tres amigos, que se levantaron inmediatamente después. El Demonio Rojo miró divertido a sus rivales y juntó las energías de los tres ojos, lanzando un único y terriblemente poderoso meteoro que provocó una titánica explosión, la cual arrojó contra las paredes a los tres amigos.
Mientras tanto, Leonel se encontraba en frente del espía del Demonio Rojo, mirándole a los ojos. Lot estaba detrás de él, mirando sin interés la escena. Los ojos de Leonel echaban chispas de ira hacia el malvado espía.
-¡Venga! –gritaba-. ¡Dímelo ya! ¿Qué quieres decir con eso?
-¡Está bien, está bien! –respondió el espía, levantando las manos en actitud reconciliadora-, ¡te lo diré! ¡Buf, menudo carácter! ¿Es que te has olvidado del enigma?
-¿El enigma? –exclamó Leonel-, ¿qué enigma?
-¿No te acuerdas? –replicó el espía-. Acordaste con el Demonio Rojo que sólo podrías recuperar el poder si solucionabas el enigma. Si no lo conseguías, morirías.
-¡Es verdad! –exclamó el buen demonio-. ¡Ya me acuerdo!
-¿Qué? –se quejó Lot-. ¡Ese trato es ridículo!
-No te metas en esto, por favor –dijo Leonel-. Esto es entre él y yo. ¡Venga! ¿Cuál es el enigma?
-Te lo diré encantado –respondió el espía-. “Arranca una y frota mi cabeza. La que antes era roja ahora es negra”.
Leonel se quedó boquiabierto, sin ser capaz de resolver el enigma que, por otro lado, era bastante sencillo. Su cerebro no daba para tanto. Entonces, Lot perdió la paciencia y, mirando al espía, dijo:
-Es una cerilla.
-¡Eh! –gritó el espía, furioso-. Es Leonel quien tiene que resolverlo, no tú.
-De acuerdo –respondió el buen demonio-. Es una cerilla.

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El espía del Demonio Rojo se quedó sin habla y observó cómo Leonel bailaba de victoria y le hacía burla. ¡Ese idiota había sido más listo que él! De repente, el espía miró con odio a Lot y, furioso, se arrojó sobre él con un terrible chillido, pero el veterano guerrero sacó su arma con rapidez y, golpeando al demonio con ella en la cabeza, liberó su energía y desintegró al monstruo. Leonel sonrió a su compañero y se dispuso a recuperar su poder y su inteligencia. Se acercó cuidadosamente a la esfera y posó sus rojas manos sobre su superficie. Los efectos no se hicieron esperar. En seguida, la bola empezó a brillar con fuerza y una luz rodeó el cuerpo de Leonel. Lot observaba impresionado la escena. Nunca había visto nada igual. Cuando la esfera dejó de emitir resplandor alguno, reventó en miles de fragmentos y se produjo un largo silencio. Leonel, que aparentemente no había sufrido ningún cambio, estaba mirando extrañamente sus manos, sin poder comprender. Lot se acercó a su compañero y, tras posar la mano derecha sobre el hombro derecho del demonio, le preguntó:
-¿Has recuperado tus…?
-No –respondió Leonel, interrumpiendo a su amigo-. No entiendo por qué, pero no. Dejémoslo. Tenemos que ayudar a Lance.
En la Sala del Trono continuaba el combate, que claramente se inclinaba a favor del Demonio Rojo. Tanto Lance como Lung y Lobo habían intentado por todos los medios golpear al monstruo, pero todavía no lo habían conseguido. Con la poderosa energía de sus tres ojos, el Demonio Rojo obligaba a los tres compañeros a moverse continuamente. De repente, Lance se plantó delante del tirano y, acumulando toda su energía en la espada, disparó un potente rayo. El Demonio Rojo se quedó quieto y esperó sonriente a que el meteoro le cubriese todo el cuerpo. Tras la explosión, Lance gritó triunfante. El monstruo no podía haber sobrevivido a ese ataque sin defenderse. Sin embargo, poco después la carcajada del Demonio Rojo les sobresaltó a todos menos a Lung, quien no creía que pudieran vencer a su enemigo tan fácilmente. El tirano rió de nuevo y se preparó para darles el golpe de gracia, pero una voz a sus espaldas le detuvo. Cuando se volvió, reconoció las caras de Leonel y de Lot, uno furioso y el otro completamente sereno.
-Maldito –gruñó Leonel-. No sé cómo, pero no conseguí mi poder. ¿Qué le has hecho al objeto mágico?
-¡Vaya! –rió el Demonio Rojo-. Así que no conseguiste tu poder ni tu inteligencia. Entonces sigues siendo tan estúpido como siempre.
Leonel rugió de furia y se lanzó al monstruo, a pesar de que Lot trató de evitarlo. El Demonio Rojo miró sonriendo a su rival y le permitió que le diese una patada en el estómago. Pero descubrió su error cuando la patada le provocó un dolor atroz y casi le hace caer al suelo. El tirano miró a Leonel, que sonreía.
-¿En serio te crees que no lo he conseguido? –dijo-. Era parte de mi plan.
El cuerpo del buen demonio se iluminó y su forma cambió. Ante los ojos de sus compañeros y del monstruo apareció una criatura de aproximadamente un metro ochenta de altura, delgado y fornido. La cara recordaba a la de un elfo, pero tenía unos intensos ojos rojos que indicaban que no lo era. El pelo negro crecía alborotado hacia arriba y tenía dos orejas puntiagudas de elfo. Vestía un traje verde a la manera élfica y llevaba a la espalda una capa roja que le llegaba a los tobillos. El Demonio Rojo miró furioso a su rival. Se sentía humillado y engañado. Leonel hizo caso omiso de la furia del monstruo y dio un enorme salto para ponerse a la altura de la horrible cara del tirano. Le dio un puñetazo en la barbilla que le hizo alzar la cabeza, seguido de otro en el estómago, obligando al monstruo a doblarse de dolor. Cuando el Demonio Rojo estaba agarrando su barriga con ambas manos, Leonel le dio una fuerte patada en la coronilla, y el monstruo cayó al suelo de bruces con gran estruendo. El buen demonio invocó sus poderes oscuros y disparó un poderoso rayo con ambas manos que alcanzó de lleno al tirano. Tras la explosión, Leonel aterrizó de pie en frente de sus compañeros. Lance se le acercó despacio y le dijo:
-¡Es increíble! ¡Menudo poder tienes! ¿Entonces conseguiste tu poder y tu inteligencia?
-Eso parece –murmuró Lot-. Este condenado me ha engañado por completo, pero ha obrado bien. Podía haber metido la patada si supiese algo de sus planes.
-Estáis en lo cierto los dos –dijo Leonel-, pero no bajéis la guardia. Aún está vivo.
Cuando el humo provocado por la explosión se dispersó, todos vieron que lo que decía Leonel era cierto. El Demonio Rojo estaba tumbado y gravemente herido, pero vivo. Con gran esfuerzo, el monstruo se irguió y miró colérico al buen demonio. El tirano rugió furiosamente y le envolvió una destellante aura que le ocultó por completo. Un estallido de luz y de color obligó a los cinco compañeros a cerrar los ojos. Cuando los abrieron, descubrieron asombrados que el Demonio Rojo también había cambiado. Su estatura había disminuido hasta tener la altura de un hombre, y también tenía forma humanoide. La cola había desaparecido y contaba con dos robustas piernas. El pelo que le había aparecido era rojo como el color de su cara, aunque de un tono algo más claro. Pero, mientras que su estatura había reducido, su poder había aumentado terriblemente.
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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09-04-2005 20:17 |
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Esta parte no ha terminado de convencerme, ha perdido calidad con respecto a la anterior, aparecen algunas faltas ortográficas, la descripción de la batalla no parece estar muy trabajada, se me ha hecho un poco aburrida y monótona a excepcion de la aparición de Leonel pero que tampoco me ha terminado de convencer su actuación. En fin, es solo mi opinión.
Un saludop.
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Esa transformación |
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02-04-2005 14:41 |
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Es lo único que no me a gustado. Me receuerda demasiado a... bueno seguro que los aficionados al manga le encontrarán multitud de similitudes. Simplemente a mi no me gusta. Pero evidentemente es sólo una opinión.
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mmhh... |
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04-04-2005 06:11 |
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hola gandalf!!
a ver, cómo siempre estás haciendo bombardeo publicitario ^_____^ para que leamos tus relatos... hoy que tengo un poco de tiempo, voy a tomarme unos minutos...
Primero: no, no me he leído la serie entera. Algunos capítulos del principio y algunos de tu otra entrega (las intrigas de la corte)... bueno, y me escuché tu canción de "hiroshima", que me gustó bastante ^^ , así que juzgo sólo este capítulo aisladamente.
Segundo: veo bastantes repeticiones de palabras. Creo que una revisión no le vendría mal.
Por fin: creo que lo más valioso de esta serie es tu constancia para acabar algo tan largo. Sin embargo, empero que no te ofendas si te digo que creo que necesitas pulir algunas cosas. Te lo digo con ánimo constructivo y desde mi inexperiencia, así que tómatelo por favor sólo como un consejo que pretende ser útil, de otro aficionado.
Mayormente, creo que el problema está en la acción. Para mí, la estética es demasiado comic/dibujos animados: el demonio lanzando rayos laser por los ojos, un montón de ataques de energía que se confunden y de repente otro demonio pegándole patadas... (por cierto, que lo de puñetazo/patada en la coronilla suena muy mal en una pelea...), pero eso es cuestión de gustos....
Pero luego...no sé, la acción no se ve clara. Fíjate en que los protagonistas han sido lanzados un montón de veces contra las paredes, para ponerse de nuevo en pié de un salto acrobáticamente, han esquivado otro montón de rayos... no parece haber emoción, ni uno sabe lo que puede hacer el bueno (o el malo) para ganar ventaja o poner en peligro al otro... le han cortado la lengua al demonio y como si nada... no sé... y luego, casi lo matan a patadas...
Igualmente, la pelea del principio entre Eric y Lance, que debía ser la culminación de una larga historia y algo emocionante, ha resultado un poco insulsa, y la reacción de eric a mí (juzgando aisladamente, eso sí te lo concedo) no me parece justificada por los diálogos...
Bueno, por otro lado, no me parece malo. Es mi opinión personal, totalmente discutible. He leído cosas de Salvatore que no me han gustado nada y que pecaban (para mí) de muchas de las cosas que te he señalado. espero que te pueda servir de ayuda. NO dejes de escribir y mejorar.
Gracias por compartirlo!!!
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mmhh... |
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04-04-2005 06:10 |
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hola gandalf!!
a ver, cómo siempre estás haciendo bombardeo publicitario ^_____^ para que leamos tus relatos... hoy que tengo un poco de tiempo, voy a tomarme unos minutos...
Primero: no, no me he leído la serie entera. Algunos capítulos del principio y algunos de tu otra entrega (las intrigas de la corte)... bueno, y me escuché tu canción de "hiroshima", que me gustó bastante ^^ , así que juzgo sólo este capítulo aisladamente.
Segundo: veo bastantes repeticiones de palabras. Creo que una revisión no le vendría mal.
Por fin: creo que lo más valioso de esta serie es tu constancia para acabar algo tan largo. Sin embargo, empero que no te ofendas si te digo que creo que necesitas pulir algunas cosas. Te lo digo con ánimo constructivo y desde mi inexperiencia, así que tómatelo por favor sólo como un consejo que pretende ser útil, de otro aficionado.
Mayormente, creo que el problema está en la acción. Para mí, la estética es demasiado comic/dibujos animados: el demonio lanzando rayos laser por los ojos, un montón de ataques de energía que se confunden y de repente otro demonio pegándole patadas... (por cierto, que lo de puñetazo/patada en la coronilla suena muy mal en una pelea...), pero eso es cuestión de gustos....
Pero luego...no sé, la acción no se ve clara. Fíjate en que los protagonistas han sido lanzados un montón de veces contra las paredes, para ponerse de nuevo en pié de un salto acrobáticamente, han esquivado otro montón de rayos... no parece haber emoción, ni uno sabe lo que puede hacer el bueno (o el malo) para ganar ventaja o poner en peligro al otro... le han cortado la lengua al demonio y como si nada... no sé... y luego, casi lo matan a patadas...
Igualmente, la pelea del principio entre Eric y Lance, que debía ser la culminación de una larga historia y algo emocionante, ha resultado un poco insulsa, y la reacción de eric a mí (juzgando aisladamente, eso sí te lo concedo) no me parece justificada por los diálogos...
Bueno, por otro lado, no me parece malo. Es mi opinión personal, totalmente discutible. He leído cosas de Salvatore que no me han gustado nada y que pecaban (para mí) de muchas de las cosas que te he señalado. espero que te pueda servir de ayuda. NO dejes de escribir y mejorar.
Gracias por compartirlo!!!
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