|
Segunda batalla: Guerreros del Hierro
Como era de esperar (nadie más había hecho masacre a parte de nosotros), me tocó enfrentarme al hueso del torneo. Sus huestes contaban con un Basilisk, un Vindicator, un Predator, una unidad de Aniquiladores, dos unidades de Arrasadores, dos tácticas y Príncipe Demonio con su escolta en rhino.
La misión consistía en controlar al final de la batalla un elemento de escenografía en el centro del mismo y el nivel de dificultad era Alfa (vamos sin reglas especiales). Consciente del fuego que mi rival era capaz de desplegar intenté ocultarme lo mejor posible entre la escenografía.
El azar de los dados quiso que el honor de comenzar recayera en mi rival. Salvo el Vindicator, que tapaba al rhino, y ambas unidades de Arrasadores, nada más se movió. Comenzó disparando el Predator contra mi Leman Russ. Sus cañones láser lograron penetrar dos veces el blindaje del tanque, destruyéndolo además. Ante mi sonriente rival cogí dos dados y dije: “Tengo Maz chapa” (para los que no lo conozcan es una modificación de vehículos orkos que da al que lo equipe una salvación invulnerable de 6+ contra cualquier impacto superficial o interno). ¿Adivináis qué saqué? Sí señor, DOS seises. Aun así no se dió por vencido y utilizó dos de sus Arrasadores contra el mismo objetivo. Ambos lograron impactar, uno superficialmente y otro de forma interna. El superficial me impedía disparar y el otro destruía el tanque. Una vez más cogí los dados y dije alegremente: “Maz chapa”. Pues bien, mis carcajadas inundaron todo el local al lograr salvarme de la destrucción por tercera vez (el resto de jugadores se acercaron a ver qué ocurría alarmados por las risas). Mi enemigo pasó ya del tanque y disparó con los aniquiladores contra el kamión de los veteranoz. Logró hacer dos impactos superficiales (la pantalla de energía del chapuzaz desenfilaba el vehículo, que estaba junto al kamión del kaudillo). Uno impedía mover y disparar y el otro lo destruía. Por tercera vez recurrí al mantra “Maz chapa” (esta vez con un coro de curiosos mirando expectantes la tirada y diciéndolo al mismo tiempo que yo). Pues... ME SALVÉ de la destrucción (mi rival estaba echando humo a esas alturas ya). Los otros arrasadores, por desgracia para él, tan sólo lograron repetir el resultado de no mover y disparar contra el kamión de los veteranoz. El Vindicator disparó e impactó contra dos orugas, contando con su destrucción. Pero, ¿adivinad qué ocurrió? Me volví a salvar con “Maz chapa” en una de ellas (la partida a esas alturas era un puro cachondeo y a cada cosa que decía mi rival yo le replicaba: “Maz chapa”).
Mi primer turno comenzó con todos los orugas y buggies supervivientes avanzando hacia sus tanques y transportes. Los chicoz duroz se bajaron de su kamión y se acercaron a unas ruinas en busca de cobertura. El kaudillo y su escolta se plantó en el centro de la mesa a esperar, tapado en parte por el elemento de escenografía central (esperaba aguantar el bombardeo, sí bien sabía que era casi imposible). En la fase de disparo logré penetrar el blindaje del Basilisk con un buggy, impidiendo que disparara el turno siguiente. Los petatankez no hicieron nada contra el predator y los chicoz duroz acribillaron sin piedad a una unidad de marines del caos, dejando tan sólo vivo a uno de ellos. Las orugas que dispararon contra el Vindicator no lograron penetrar su blindaje.
El segundo turno de los Guerreros de Hierro se prometía tan prolífico en disparos como el anterior, si bien el Basilisk esta vez estaría quieto. Salvo los Arrasadores y el rhino, que se colocó cubriendo la retaguardia del Vindicator, nada se movió. El Predator (esta vez sí) destruyó al Leman Russ y el Vindicator bombardeó al Kaudillo y su escolta, matando de refilón a un noble. Los aniquiladores y una unidad de arrasadores dieron buen cuenta de dos buggies y la otra unidad de arrasadores mermó a los chicoz duroz. El único superviviente de la unidad de marines del caos disparó su rifle de plasma en fuego rápido y murió por el sobrecalentamiento. Aunque antes de hacerlo logró destruir el kamión de los petatankez y matar a tres de ellos.
El segundo turno orko se inició con el movimiento del único buggy superviviente, colocándose en el flanco del Basilisk. Los petatankez avanzaron hacia el Predator y los Veteranoz salieron de su escondite para colocarse con su vehículo en un lateral del elemento de escenografía central, estando así “tan sólo” a la vista del Basilisk, el Predator y una unidad de Arrasadores. Los Chicoz Duroz abandonaron las ruinas que los protegían, con la intención de llegar al combate contra esos mismos Arrasadores. El kamión del kaudillo se colocó estorbando la línea de visión del vindicator y protegiendo al comandante de su ejército. En la fase de disparo el buggy destruyó al Basilisk, si bien los petatankez no lograron hacer nada al Predator. Los chicoz duroz dispararon sus akribilladorez contra los arrasadores, hiriendo a uno. En la fase de combate asaltaron a los seguidores del caos, sin lograr hacerles nada y pereciendo.

|
El tercer de los Guerreros de Hierro comenzó con el avance de ambas unidades de Arrasadores y del Vindicator. En la fase de disparo los Arrasadores acabaron con el Kamión del Kaudillo y el Vindicator logró pillar de pleno a la escolta de noblez, desintegrando a tres de ellos. Los Aniquiladores dieron buena cuenta de los Petatankez con ayuda del predator. Los Arrasadores que había matado a los Chicoz Duroz dispararon contra el camión de los Veteranoz, destruyéndole el arma e inmovilizándolo.
El tercer turno dio la oportunidad a los orkos de intentar dar la vuelta a la batalla. El kamión de los veteranoz fue reparado por el ayudante kanijo y movió hasta colocarse cerca de la unidad de marines tácticos del caos, que apenas había hecho nada en toda la batalla (mi rival esperaba conquistar el elemento con esta unidad o la del general). Los veteranoz se bajaron, dispuesto a pisotear a los seguidores del Caos. El buggy superviviente buscó la parte trasera del Predator y el Kaudillo y su muy mermada unidad se quedó tapado entre los restos de su kamión y el elemento de escenografía. El buggy petó el Predator (un misil por la retaguardia, muy sutil). Los veteranoz asaltaron a los marines y se los merendaron (literalmente). En ese momento vino el punto crucial de la partida. Mis orkos podía arrasar hacia los Arrasadores. Si llegaban suficientes podían dar buena cuenta de los monstruos del caos (llevaban achicharradorez y un noble con puño de combate). Al estar trabados no podría ser objeto de disparo y el príncipe demonio en rhino, junto a su unidad, no podría bajarse del vehículo y asaltar tras moverse su transporte (y si bajaban antes no llegarían moviendo y cargando). El caso es que los dados rodaron y no llegué... ¡por dos centímetros!
El cuarto turno de los Marines del Caos supuso la derrota. Los Arrasadores y la escolta del general machacaron a disparos a los veteranos y luego asaltaron al noble, único superviviente (que como imaginareis murió). El kamión de estos fue destruido.
El último turno orko supuso la carga del honor del Kaudillo contra los Arrasadores más cercanos, acabando el líder orko muerto por los puños de combate de estos (que también fueron erradicados del campo de batalla de todos modos). Victoria para el Caos por masacre, pero de las buenas.
Tercera batalla: Tau
Se me cayó el mundo encima al saber que me enfrentaba a Tau. Ya había tenido bastante con que me acribillaran y bombardearan durante la partida anterior. Por suerte mi rival no venía con esas intenciones, sino a jugar para pasarlo bien. Llevaba dos Castas de Fuego, dos de Kroots, una de Exploradores Tau con su Mantaraya, un Cabezamartillo, un par de Apocalipsis, dos unidades de Drones y el Comandante con dos escoltas en Armaduras Crisis.
La misión “sorpresa” resultó ser una mera batalla campal con infiltración, despliegue rápido y reservas. Podría describir la batalla con detalle, pero ya me he alargado demasiado con la segunda y ésta no tuvo ni de lejos la misma emoción (sí bien me lo pasé muy bien jugando con el general Tau, un tío con el que sin duda quiero repetir por la ausencia de conflictos o mamoneos de juego). Mi rival no conocía el Kulto a la Velocidad y desplegó muy adelantado, incluso infiltrándose con los kroots. Aunque comenzó él no tuvo demasiada suerte con sus disparos (no destruyó nada con el tanque ni las Apocalipsis). En mi turno dejé sin armas el cabeza martillo, mi Kaudillo y sus chicoz vapulearon a los kroots, si bien aguantaron sin huir, y los Veteranoz hicieron lo propio con una Casta de Fuego y en el arrasamiento posterior se trabaron con los otros kroots. Lo chicoz duroz jugaron a béisbol con una unidad de drones y arrasaron contra los mismos Kroots que los Veteranoz. Aunque en su siguiente turno erradicó a los petatankez y un kamión, además de un buggy, la batalla estaba sentenciada. En su fase de combate me comí a los kroots completamente y en mi turno hice lo propio con los exploradores, la Casta de Fuego restante y los otros drones. Las Crisis y Apocalipsis cayeron el turno siguiente y tan sólo le quedó al final del cuarto turno el mantaraya y el cabezamartillo, ambos inmovilizados y sin armas. Como es de imaginar fue una masacre a mi favor.
Final y conclusiones
El torneo se lo llevó el Guerrero de Hierro, tras vapulear a base de bien al jugador con Khorne. El segundo puesto me lo llevé yo, empatado con el ejército del Caos de Nurgle y cuarto resultó ser el de Khorne.
Debo decir que durante este torneo me lo pasé muy bien, incluso en la partida que perdí por masacre. Creo que a partir de ahora, si el tiempo me lo permite volveré a jugar más con el Kulto a la Velocidad. La próxima vez antes de cada batalla recitaré mi mantra: “Maz chapa”.
|
 |