High On Fire: Blessed Black Wings |
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22-02-2005 23:21
Por: Locky P.
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High On Fire, uno de los trios más apocalípticos de la actualidad pone en escena su nueva andanada de virulento metal.
Blessed Black Wings es la apocalíptica propuesta que ofrecen High On Fire, un visceral trío norteamericano formado por Matt Pike (guitarra y voz), Des Kensel (batería) y Joe Preston (bajo), este último, ex Melvins y ex Thrones, sustituto de George Rice, anterior miembro del grupo.
Producido por Steve Albini, cuyo historial reúne experiencias junto a Nirvana y Neurosis, el álbum apuesta por un sonido primitivo, de extrema crudeza y con inclinaciones anárquicas.
Al escuchar Blessed Black Wings, se deben dejar de lado posibles prejuicios sobre las leyes de la distorsión, porque el sonido por el que apuesta este visceral trío, queda fuera de cualquier límite. La libertad de los ritmos, la aparente sensación de descontrol, la afinación barriobajera y los alaridos histéricos forman un universo rompedor.
Todos los cortes están envueltos en una atmósfera abrupta, cargada de un sonido sucio y corrosivo. Cada instrumento, incluso la voz, lucha por encontrar su espacio sin que parezca importarle el resto. Justamente, ese punto es lo que consolida la personalidad del grupo y el que le da un carácter especial a su música.
Devilution, el tema que abre la grabación, es una muestra de la rudeza demoledora que High On Fire imprime a sus composiciones. Es un corte marcado por la absorbente presencia de la batería y los crujientes riffs de las guitarras. The Face Of Oblivion la ejecutan con cantidades industriales de distorsión, vigorosos riffs y unos sorpresivos y ásperos solos, cortos pero hirientes.
Hay momentos donde el ritmo parece haber perdido el norte, como en Cometh Down Hessian y Blessed Black Wings aunque, entre berridos infernales y riffs asesinos, Des Kensel tiene la suficiente capacidad para sacarse de la manga (lease baquetas) algún redoble innovador.
El descaro de High On Fire tiene su momento más desconcertante en Brother In The Wind, un tema donde Matt Pike, supongo que a propósito, canta de forma desentonada en mitad de una lluvia de guitarrazos y un embarullado ritmo.
La parte final no tiene desperdicio. Silver Back se desarrolla entre gritos infernales y guitarras chirriantes, mientras que en Sons Of Thunder demuestran que también pueden sonar cohesionados si lo desean. Es un corte muy instrumental con la batería marcando un ritmo en clave de himno, acompañada de trallazos de guitarra y una atmósfera que va in crescendo hasta el éxtasis final.
Blessed Black Wings, aglutina la parte irreverente del punk con la contundencia del thrash y la corrosión del metalcore. Como si Motorhead y Venom hubieran decidido fusionarse para ofrecer una propuesta de matiz esquizofrénico.
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