En las ruinas de Terra (V) |
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15-03-2005 19:20
Por: Alexgodmir
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Quinta parte de esta saga ambientada en warhammer 40k.
El capitán Lúpulos ya le estaba esperando cuando apareció. El sargento Axiac lo saludó formalmente, al tiempo que tomaba asiento en la única silla disponible. La otra la ocupaba el hermano bibliotecario Ecolas, el cual sostenía la copia del vocodiario del hermano Xela.
– Ya lo he investigado a fondo – dijo el psíquico –. Salvo algunos fragmentos que he seleccionado el resto carecen de importancia para nuestra misión – y añadió –, aunque permiten confirmar con mayor seguridad la veracidad del mismo.
– ¿Se revelan los motivos por los que no volvió con nosotros? – preguntó Lúpulos.
El bibliotecario asintió con la cabeza.
– Será mejor que lo escuchen – dijo mientras conectaba el aparato.

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Creo que el Emperador tiene un plan. Tiene que ser eso o no comprendo por qué estamos preparando un pequeño contingente de asalto. Según he oído comentar al sargento Tador vamos a entrar en la nave insignia del traidor Horus. Pero ignoro cómo con sus escudos activados. Según he oído está aliado con todos los dioses del Caos. Salvo nuestro sagrado Emperador, o quizás alguno de los Primarcas fieles, nadie puede detenerlo. El hermano Lanac dice que seremos una maniobra de distracción para que el Emperador sea evacuado de Terra, pero yo no lo creo. No abandonará a los suyos a su suerte, morirá antes de eso. Además tenemos con nosotros un pequeño contingente de Ángeles Sangrientos, que seguro lucharán hasta el final.
(...)
Esta tarde, mientras me dirigía al hangar tres para presentarme ante el sargento Tador, me he cruzado con un grupo de Adeptus Custodes. Llevaban dos contenedores con el símbolo personal de Emperador, uno de ellos enorme. No me he podido resistir y les he preguntado qué hacían allí. Como imaginaba no me han contestado, así que al marcharse he mirado los archivos de acceso a las instalaciones. Sé que no debería, pero la curiosidad me ha podido. Además no he dejado rastro de mi consulta, las máquinas y yo siempre nos hemos llevado bien. Me he quedado sorprendido al saber que transportaban la armadura de combate del Emperador y su espada. Al decírselo a Lanac se ha reafirmado en su teoría.
(...)
No entiendo cómo se ha podido llegar a esto. Se supone que todos los Primarcas son hijos bendecidos por el Emperador, puros e incorruptibles. Pero unos cuantos de ellos se han pasado al bando del mal, adorando a los dioses de Caos en busca de poder y reconocimiento. Todos los seres son pecadores en potencia y el verdadero valor pasa por resistir el camino del mal. Me gustaría poder ser tan poderoso como para acabar con todos los enemigos del Imperio y garantizar la paz en todo el universo. Supongo que el Emperador piensa lo mismo y se inquieta pensando en lo que deparará a la humanidad en el futuro si pierde esta batalla.
(...)
Me he llevado una grata sorpresa al conocer los planes tras la sesión informativa. El sargento Tador nos ha dicho que vamos a entrar en la nave de Horus y garantizaremos un pasillo para que el Emperador pueda llegar hasta el traidor y acabar con él. Combatiremos junto a nuestro señor. Él mismo nos ha dirigido unas palabras al aparecer caminando por entre las tropas, completamente equipado para el combate con su reluciente armadura y su espada descansando en la vaina. Su rostro denotaba gran preocupación y nos ha hecho a todos partícipes de lo importante que será esta misión. Puede que yo muera en ella, pero lo haré a su servicio.
– Como habéis escuchado – dijo el bibliotecario – el hermano Xela no parece mostrar signos de duda o traición
– Sí – interrumpió Axiac –. Por eso me cuesta creer la acusación.
– Aun así y muy a mi pesar es cierto que robó la espada – volvió a hablar Ecolas con tono solemne.
El sargento pareció descontento las palabras del psíquico. No quería ni plantearse la posibilidad que el hermano Xela fuera realmente un traidor. Ecolas hizo un gesto para que todos guardaran silencio, se disponía a continuar con el siguiente fragmento.
Hace horas que los hermanos Lanac, Etiam y yo damos vueltas por esta inmunda nave del Caos. Los escudos protectores al parecer fueron desconectados y pudimos trasportarnos dentro. Pero los dioses del Caos hicieron algo, porque nosotros aparecimos en la sala de máquinas completamente solos. No había rastro del resto de nuestra unidad, ni del Emperador o el Primarca Sanguinius.
(...)
Los motores y mecanismos de toda la nave están cubiertos de extrañas membranas que rezuman un líquido negruzco. Aunque los detectores de movimiento no captan nada no puedo dejar de sentirme inquieto. Hemos comenzado el ascenso hacia el puente de mando por las escalas, evitando los ascensores. Me parece muy extraño que nadie controle el estado de los aparatos, si bien parecen funcionar por sí solos. Los planos de la nave que estudiamos antes de comenzar la misión han resultado completamente inútiles, al haber el Caos dejado su marca en la antigua maquinaria creada en Marte. Caminamos hacia lo desconocido.
(...)
Empiezo a sentirme algo mareado, noto como si me pesara la armadura. Mi mente se llena de extrañas voces, susurros que me inquietan. No se lo he confesado a mis compañeros para no preocuparles, pero su silencio me hace temer que les ocurra lo mismo.
(...)
En uno de los accesos hemos encontrado los restos del sargento Tador, junto a los de varios compañeros más. Le faltaban piernas, brazos y a algunos la cabeza, como si se los hubieran arrancado. No hay rastro del Emperador, pero me temo lo peor, ya que el sargento estaba muy cerca de nuestro señor cuando se inició el teletransporte y probablemente estaba con él. Debemos proseguir con cautela.
(...)
El hermano Etiam ha muerto. Iba encabezando el grupo y del techo ha surgido un monstruo serpentiforme que le ha arrancado la cabeza. El hermano Lanac y yo disparamos nuestras armas, pero no parecía que éstas lograran detenerle. Si no hubiera sido por la aparición del capitán Eplaton y su grupo habríamos perecido. Les había ocurrido algo similar a nosotros, perdiendo además a cuatro hermanos en luchas contra los engendros que pueblan la nave. Uno de su grupo, el hermano bibliotecario Marmisa dice haber captado la presencia del Emperador, pero de forma muy débil.
– Según consta en los archivos – habló el capitán Lúpulos –, el capitán Eplaton localizó al Emperador moribundo gracias al esfuerzo del hermano bibliotecario Marmisa.
– Por desgracia – interrumpió Ecolas – ese esfuerzo de rastrear dentro de la nave del Caos acabó por enloquecer a este psíquico.
– Y a los demás hermanos de la Guardia Dorada – completó Axiac –. Pero aún no he notado indicios de traición en Xela.
– Lo cierto es – dijo el psíquico – que yo personalmente no lo considero una traición. Es cierto que robó la espada, pero los motivos que dejó grabados en el vocodiario – y añadió –, si son ciertos, serían quizás justificables.
– ¿Cómo? – preguntó Lúpulos sorprendido.
El bibliotecario conectó de nuevo el vocodiario, indicando con un gesto que la respuesta estaba allí.
Hemos encontrado al Emperador. Está muy débil, casi muerto. A su lado estaba el cuerpo inerte del traidor Horus y el del Primarca de los Ángeles Sangrientos. No hay enemigos a la vista y unos extraños sonidos que recorren toda la nave parecen indicar que esta está siendo abandonada por los poderes del Caos, ahora que su paladín ha muerto. El capitán Eplaton ha ordenado cargar con el cuerpo del Emperador y salir de la nave. Durante un instante me quedé paralizado, mirando la espada incrustada en el cuerpo de Horus. Quizás fue mi imaginación pero el arma ya no resplandece, como si hubiera agotado su poder. Supongo que así será, que el Emperador habrá necesitado toda su fuerza para matar al traidor. El capitán me ha ordenado que recoja la sagrada arma y así lo he hecho. Al arrancarla del cuerpo he sentido un escalofrío, como si el metal se hubiera llevado parte de su víctima.
(...)
Me he rezagado del grupo que transporta al Emperador. No sé cómo ha pasado, pero iba caminando tras el hermano Lanac y, al girar un recodo me he encontrado completamente solo. Es como si me hubieran teletransportado. Sé que debería estar preocupado, al encontrarme solo a merced de los demonios que pueblan la nave. Pero no lo estoy. Tener la espada del Emperador cerca me reconforta.
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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interesante |
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28-10-2005 14:43 |
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me gusta... me gusta mucho, especialmente la parte del vocodiario, el asalto a la nave de horus, la transformacion en engendro...
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Felicidades |
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24-07-2005 04:32 |
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Indiscutiblemente amigo, eres de los mejores
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Hmm |
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24-03-2005 02:48 |
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Este capítulo me parece más completo que los anteriores, especialmente en cuanto a que introduce elementos explicativos que ayudan a formarse una idea sobre la misteriosa espada que anda dando vueltas por ahí. Supongo que es un paréntesis, porque, a menos que me haya perdido, creo que al mismo tiempo se está desarrollando una acción paralela (lo de los tipos que deben internarse en la ciudad escoria para hacerse de un guía). Mantiene el interés y bueno, coincido con los colegas en que sería bueno tener entregas más seguidas, que se hacen pocas con el pasar de los días. Un abrazo, brother.
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RE: Hmm |
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25-03-2005 12:55 |
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No es una acción paralela, sino la transcripción del vocodiario que inició toda la historia. Un breve inciso que argumenta más lo que ocurre, como bien dices.
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RE: Hmm |
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25-03-2005 23:34 |
Alexgodmir dijo: No es una acción paralela, sino la transcripción del vocodiario que inició toda la historia. Un breve inciso que argumenta más lo que ocurre, como bien dices.
Glup, ya me lo parecía (que me había perdido)
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cojonua |
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19-03-2005 00:38 |
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cada vez se pone mas interesante etoy deseando ke agas la siguiente.
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la ostia |
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18-03-2005 12:00 |
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esta wuapiximo! sigue asi, espero la siguiente entrega
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PEro que... |
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15-03-2005 20:13 |
PASADA a sido la mejor parte de este relato madre mia, es como si lo que leyeras es tan bueno que te dieran ganas de leerlo otra vez realmente me encanta.
Saludos
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RE: PEro que... |
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15-03-2005 21:47 |
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me parece estupendo este relato
esta in
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Excelente |
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17-03-2005 14:27 |
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t felicito tio cada vez t superas mas!!! espero impaciente la proxima entrega!! gracias x el relato , todo un detallazo!
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Gracias |
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17-03-2005 11:23 |
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Me alegra ver que esta saga, que comencé a escribir sin demasiada convicción, gusta. Cuando pueda seguiré colgando más fragmentos.
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... |
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16-03-2005 20:10 |
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simplemente genial
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Una pasada |
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15-03-2005 20:21 |
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Esta parte es fantastica, cada vez se pone mejor, ya tengo ganas de leer la siguiente parte.
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Muy bueno |
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16-03-2005 12:15 |
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Me ha gustado mucho, es entretenido y haces que aumente el interés por la trama.
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Muy bien. |
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16-03-2005 11:11 |
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Me encanta, me encanta, y cada vez me encanta más. Como han dicho, éste es el mejor de las partes que he leído.
Le doi un cinco, de cinco (me refiero a lo de las estrellas ésas).
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Genial!! |
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16-03-2005 03:55 |
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Muy bueno tio, me está encantando! la historia,los dialogos, la narración, las descripciones. etc De veras, no se le puede poner ninguna pega. Enhorabuena! Sigue así!
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mu guapo |
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15-03-2005 21:09 |
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la ostia tio. la narracion del diario muy conseguida, sigue asi, ¿para cuando el libro?
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