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Terror y Suspense

29-03-2005 20:04
Por: Mik616

Marta trabaja en una cafetería. Hoy atenderá a un cliente un tanto extravagante llamado Jacob, que nunca habla con nadie. Sin embargo, con ella hablará aunque Marta hubiese preferido que no lo hiciera.


Oculus. Mik_616.techMarta trabaja en una cafetería. Hoy atenderá a un cliente tanto extravagante lla

-Es ese -le susurró Paula al oído-, el del traje negro y gafas de cristal blanco.

-Lo imaginaba más alto -respondió Marta mientras sacaba brillo a un vaso largo-. Tienes razón, parece triste.

-¿Parece? Mírale bien. Está en las últimas. Hace más de cinco años que trabajo en esta cafetería y todos los viernes se arrastra hasta aquí y se sienta en la mesa de la esquina. Siempre en esa mesa. Si está ocupada, espera, pero no creas que se dirige a la barra. No, que va. Espera fuera hasta que queda libre, entonces entra y se sienta, sin decir nada, sin hablar con nadie, como un fantasma. A mi me pone los pelos de punta. Y esas gafas. Fíjate bien. Los cristales son de color blanco. ¿No es extraño? Te juro que hubo una temporada que estuve obsesionada con esas gafas. Las busqué por todas partes. Cuando entras en una óptica y preguntas por unas gafas de cristal blanco la gente se te queda mirando como si fueses idiota. Es un tipo muy raro -dijo para terminar, después se dirigió a la caja y, con la inercia de la costumbre, despachó dos cafés con leche, un cortado y una caña.

Marta se quedó pensativa, observándole. La mesa de la esquina era la menos iluminada. Hasta ahora no se había dado cuenta pero todas las mesas del local tenían la misma separación entre ellas. Todas menos una que estaba un poco más alejada, como medio metro, no más. Lo suficiente para sentirse fuera a pesar de estar dentro. Tal vez por eso prefiriese aquella mesa. Estaba sentado casi de espaldas a ella, mirando a la gente de la calle, o quizás las luces del semáforo, o la farola de estilo neogótico que acababa de poner el ayuntamiento a lo largo de toda la vía. Desde su posición no podía precisarlo, sin embargo tuvo la certeza de que en realidad no miraba nada, en realidad tenía la vista perdida en un punto que sólo él podía ver. Un punto más allá de cualquier cosa.

-No le mires así que se va a dar cuenta -le recriminó Paula al volver a su lado-. Aunque sea algo rarito es el cliente más fiel que tenemos, y no están las cosas como para espantar a los asiduos, ¿no crees?

-¿Cómo se llama?

-Jacob. Es judío, ¿sabes? Y, según me contó Paco, está podrido de dinero -Paula le contempló con una mueca de desagradable indiferencia-. Pobre niño rico.

-¿Puedo atenderle yo? -preguntó cogiéndola por sorpresa.

-¿Estás segura, niña? -Marta no respondió. No, no estaba segura-. Está bien - dijo con severidad-. No creo que le importe. Además, así te curtirás en el ancestral arte de sostener una bandeja -Marta dejó escapar una risita infantil mientras juntaba las palmas de las manos en un gesto de involuntario entusiasmo-. Como se te caiga la bandeja la liamos.

-Voy a preguntarle qué quiere.

-No hace falta. Siempre pide lo mismo: té con mantequilla salada -dijo con un bufido-. La gente rica no sabe qué hacer para sentirse distinta. Ve a por la bandeja de plata, aquella con esos adornos tan rococós, que el té ya lo preparo yo.

Marta se dirigió a la trastienda con pasos cortos y rápidos. Cogió la bandeja y la sostuvo con las dos manos observando su propio reflejo juvenil y desenfadado. Estaba un poco sucia debido a la oxidación del propio metal, así que la limpió con un trapo asegurándose de frotar bien en las esquinas para que pareciese recién forjada. Cuando salió, el té ya estaba listo.

-Sólo tienes que llevárselo. Déjalo en frente suya, ni muy alejado ni muy cerca del borde, y vuelves aquí. No le hables a no ser que te hable primero. ¿Entendido? -Marta asintió con la cabeza, colocó el té en la bandeja y se acercó a la mesa de la esquina con lentitud contenida. A medida que se acercaba pudo verle mejor: tenía el pelo negro y brillante de no lavarlo, la piel amarfilada y barba de varios días. Vestía un traje negro que le llegaba a los tobillos y que, a pesar del calor que debía darle, no se había quitado. Con una mano tamborileaba la mesa, absorto, ausente.

-Hola -dijo, y al momento se mordió los labios. Jacob giró la cabeza con estudiada pasividad. Por primera vez pudo distinguir sus ojos a través de la blanquecina nube de los cristales. Los contornos se difuminaban con rabiosa precisión obligando a imaginar, más que a visualizar, las córneas de brillo húmedo, casi lechoso; el iris verde claro, muy claro, de una tonalidad dudosa, sucia, confusa; las pupilas gris oscuro, mejor perfiladas, dilatadas, ansiosas. Jamás unos ojos le habían inspirado tanta tristeza.

-Hola, Marta -el sonido de su nombre la sobresaltó. ¿Cómo lo sabía? ¿Se lo habría dicho Paula? No, imposible. Nadie había hablado con él en más de cinco años.

-¿Quién te dijo mi nombre? -preguntó mientras le servía el té tal y como Paula le había indicado.

-Nadie -la respuesta la puso nerviosa. Se imaginó a una persona obsesiva, paranoica, que tiene que averiguar la vida de toda la gente de su entorno para sentirse seguro. Un millonario excéntrico que siente poder al conocer todo lo que pueda de los demás sin contar nada de sí mismo. Un loco con dinero-. Es difícil de explicar pero si te sientas a mi lado estoy dispuesto a contártelo.

-La bandeja...

-Déjala en la mesa -ordenó con voz hueca, sorda, carente de melodía-. No molestará.

Marta no supo qué hacer: si le ignoraba podría enfadarse y no volver, y la despedirían por ello; si se sentaba... Nadie se sienta a charlar con un cliente. También la despedirían. Sin embargo, la curiosidad por saber más inclinó la balanza. Un personaje como Jacob, ¿qué podría saber? ¿Qué podría contarle? Marta se sentó con la cabeza baja y la certeza de que se estaba jugando el puesto. A pesar de su atrevimiento tuvo que hacer un esfuerzo para levantar la vista y permitir que sus miradas se cruzasen. Jacob parecía tan terriblemente triste, tan desesperadamente afligido, que le dio lástima.
-¿Por qué sabes mi nombre? -volvió a preguntar.

-Es una larga historia. La culpa de todo la tuvo una enfermedad congénita que me privó de la vista. Nací ciego, Marta, y durante mucho tiempo viví en una completa oscuridad -con ademán cultivado asió la taza y bebió-. La palabra “ojo” tiene su origen en el idioma más antiguo conocido, el sánscrito. Significa “foco”. Para la gente de aquella época el ojo no era un órgano sensorial que captaba la luz del entorno traduciéndola en imágenes. Ellos creían que el ojo no detectaba la realidad, la creaba. Yo viví treinta años sin entender el término “realidad”. ¿Puedes imaginar la agonía de un niño que únicamente puede considerar real aquello que toca? El universo se reduce al tacto y el término “distancia” pasa a ser un concepto exclusivamente auditivo.

-Disculpe -le interrumpió Paula-. ¿Le está molestando? Es nueva y todavía no tiene claras sus obligaciones -la frecuencia de su voz palpitaba ligeramente.

-No se preocupe. Yo le pedí que se sentase -respondió, sin tan siquiera mirarla. Paula se quedó de pié por unos instantes, balanceándose de derecha a izquierda como una mecedora. Marta se encogió de hombros y bajó la cabeza de nuevo. Tierra trágame, pensaba. Por fin, Paula se fue, no sin antes chasquear la lengua como hacía siempre que algo no le gustaba.

-¿Por donde iba? Ah, si, mi ceguera.

-No entiendo que relación hay entre tu ceguera y mi nombre -le interrumpió Marta con los brazos cruzados y el ceño fruncido.

-La hay porque ahora puedo verte -respondió molesto-, pero también puedo ver tu nombre, igual que ahora mismo veo como tu compañera, Paula, convencida de que soy un pervertido, está llamando a la policía -Marta echó un vistazo rápido a la barra. Paula les espiaba con el auricular del teléfono pegado a la oreja-. Es mejor así. De esta forma no os culparán de nada.

-¿Cómo sabes que está llamando por teléfono? Estás de espaldas a ella -volvió su vista de nuevo a la barra y abrió los ojos de par en par-. ¿Cómo sabes a quién está llamando? -Hizo ademán de levantarse pero una mano fría y huesuda la retuvo agarrándola de la muñeca. El tacto áspero le produjo escalofríos-. Suéltame -susurró.

-Tranquilízate, Marta -dijo apartando la mano-, lo estás haciendo muy bien. Pronto terminará todo y podrás irte a casa.

-¿Quién eres? -preguntó con voz cascada y ojos enrojecidos, a punto de derramar un mar de lágrimas.

 

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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   RE: Hay para mucho más
20-12-2005 20:09
Mik616 dijo:
Hola Toritaka (...) nos leemos.


Saludos de nuevo, compañero.

Soy yo el que debe agradecer que el autor se digne a comentar mi comentario, que en absoluto ha sido elaborado ni me ha supuesto invertir tiempo consciente. Así que lo dejamos en ambos complacidos con la experiencia... lo cual abre claramente la puerta a continuar intercambios de opiniones, tanto aquí como en el foro.

Como bien sabrás he tenido dos accidentes graves de tráfico, ambos con motocicleta (bichos de 600 cc) y también ambos sin mediar por mi parte falta o negligencia, es decir, fue culpa de un contrario. Lo digo por el tema de la policía: en mi caso no sólo tardaron (en el primer accidente pasaron más de veinte minutos y no estaba en una ciudad grande) sino que, en el primero (el segundo todavía está en tramitación jurídica) ejercieron su labor con un cúmulo de errores tal que tuve que pedir cuentas. Evidentemente, puede ser un caso excepcional, pero se ajusta más al tópico por lo cual no puedo decir que mi realidad, mi concepto de verosímil, sea otro. Entiendo, no obstante, que realmente no hay mucha diferencia con lo que dices y, además, para el tema no es pertinente. En todo caso, creo que no queda claro en el texto, no en tu presente explicación, esa actitud policial. Creo que ello se debe a que el ritmo de la acción es rápido, estamos en el clímax, en el desenlace del relato y esa actitud tranquila es un contrapeso que no ayuda a mantener la tensión en un relato tan breve de esta temática. No es que sea un demérito fundamental, sólo un detalle que quizás se podría retocar para dinamizar así la narración. Así que dependerá del lector entender si es verosímil pero se puede matar dos pájaros de un tiro al modificarlo porque te guardas en salud por el tópico policial y ayudas al fluir de la narración. Insisto: no es algo esencial, sólo un pequeño detalle que si no crees pertinente o no estás de acuerdo, fuera.

Sobre el argumento: sólo añadir que creo que hay una idea que puede dar como fruto un buen relato, mejor que éste, si se trabaja la misma. En los relatos de esta temática, jugar la baza de la casualidad es arriesgado y normalmente está todo atado, lo digo en relación a que sea Marta, una camarera arquetípica, personaje plano, quien lo haga. Quizás sólo añadiendo porqué Jacob cree que es la más indicada se aporte algo, lo ignoro.

Sobre la intuición... no lo sé, sigue sin convencerme del todo. Se puede añadir fácilmente algún elemento que ayude a comprender. Sintácticamente hay un error puesto que primero se ofrecen unas posibilidades y luego se elige otra que no estaba enumerada sin mediar un elemento tal como un "pero", una puerta abierta por la que entra la posibilidad no enunciada. No sé si me explico con claridad. Los elementos no racionales no se pueden articular en elementos más grandes racionales, es decir, si enumeras unas posibilidades (lo cual es un modo claro de razonar) no puedes poner un punto y seguido y anunciar, sin más, que tuvo la certeza de que en realidad... éste "en realidad" no me basta, aunque como es algo muy subjetivo y veo que puede ser el elemento cuya falta antes echaba de menos, no insisto.

Detalles:

(1) Gracias por aclararme lo de la "lentitud contenida". No obstante, ya que sacas a coalición una figura retórica, el oxímoron, debo decirte que creo estás en un error: "estudiada pasividad" no es realmente una contraposición de significados como "rapidez contenida" ¿no crees?

(2) Respecto al pelo, me parece perfecto el levísimo ajuste (además, cachete aquí a mi atención como lector puesto que pocos ancianos tienen el pelo negro).

(3) El traje: te explicas y lo entiendo, pero la construcción sintáctica no me convence. Se puede reajustar también con facilidad.

(4) "Absorto, ausente". Supongo que aquí poco hay que decir, tenemos un lexicón diferente y conceptos diferentes, esto como los colores.

(5) "Paula se quedó de pie (...) balanceándose de derecha a izquierda como un péndulo...": ¡perfecto! ;-)

(6) Lo del uso de figuras retóricas propias de la lírica en un relato breve de tensión no es, para mí, pertinente. Lo único en lo que dudé al decirlo es que usas ese recurso sólo en el punto más emotivo de la narración, lo que podría ser una excusa adecuada... pero no sé, no me cuadra.

(7) Repetición fonética ("Astillas" con variantes): se da, para mí no hay duda alguna. Es más, hay ejemplos de este recurso en lírica que se ajustan a este modelo. También debo admitir que, como en el caso anterior, quizás sea algo positivo en la medida en que, efectivamente, la repetición fonética implanta con más fuerza lo que se pretende decir: en este caso, el siseo parado en seco por el golpe de aliento de la "t" más la suavidad de la "ll" es una buena representación de la acción en sí de "astillarse". Quizás me voy intentado justificarlo, pero podría funcionar. Subjetivo, pues, en todo caso.


Nada más, reiterar que no ha sido molestia alguna, al contrario, un honor el hecho de que alguien desee mi comentario sobre un texto. Y más teniendo en cuenta que mi voluntad es irme paseando por los artículos para comentar lo que me guste, lo que no y lo que creo que podría servir al autor o a mí para entender mejor la obra. Es, realmente, en el intercambio de pareceres como el que tenemos del que se puede extraer algo: crítica, reflexión, réplica, reflexión, contra-réplica, etcétera. Al final, aparte de entenderse, se puede ver la exégesis real de lo criticado y en ese poso hallar nuevas herramientas para mejorar la técnica de uno mismo, de ambos.

En todo caso, que no me haya llegado o no me cuadre tampoco es importante teniendo el cuenta que es claramente la opinión minoritaria: a todos les ha gustado en mayor o menor grado. Nada, reléete el comentario de Akhul, que vale tanto o más que el mío. Hay gente a quien no le gusta Quevedo, y es un poeta cojonudo. Hablando más en serio, hay un elogio importante en mi comentario y es que se puede sacar partido de este relato para elaborar algo mucho mejor, lo cual no se puede decir siempre.

A tu disposición,
Toritaka.

   RE: Hay para mucho más
21-12-2005 17:22
Toritaka Ootori dijo:

(1) Gracias por aclararme lo de la "lentitud contenida". No obstante, ya que sacas a coalición una figura retórica, el oxímoron, debo decirte que creo estás en un error: "estudiada pasividad" no es realmente una contraposición de significados como "rapidez contenida" ¿no crees?

A tu disposición,
Toritaka.


Tienes razón, la expresión "estudiada pasividad" no está formada por dos términos totalmente opuestos. Podríamos decir que sólo se aproxima. Sin embargo "puñalada felíz" tampoco debería ser un oxímoron ya que tampoco se trata de una contraposición de significados. A pesar de ello se la trata como tal.

Pues nada, sólo decirte que es una pena que ya sea demasiado tarde para introducir las correcciones del relato en la antología. :-(

Un saludo

   Fascinante
20-07-2005 12:36
Es uno de los mejores relatos que he leido últimamente. Me ha encantado de principio a fin y creo que no le sobra nada. He leído por encima algunas críticas y creo que los elementos "poco verosímiles", lejos de restar calidad a la historia, aumentan su potencial.

Sí, es un cuento: nadie tiene gafas blancas, ni es un cadáver ambulante, ni los turcos siguen teniendo bazares con alfombras mágicas... pero por un momento todo eso encaja en una vulgar cafetería como las que conocemos y todo tiene sentido, ¡y no puedes evitar que se te pongan los pelos de punta a medida que el final se acerca inexorable y los policías siguen siendo demasiado realistas para evitar la tragedia que se masca en el aire -como hubiera dicho mi compañero de terraza, el María-!

Fabuloso. Sencillamente genial. Me encanta y me envanece que lo hayas escrito -a veces está bien que te confundan con alguien-. Un saludo

   RE: Fascinante
20-07-2005 16:47
Gracias, Akhul, por los elogios, viniendo de ti me saben mejor.
Por otra parte... ¿Te han confundido conmigo? ¿Cómo ha sido posible?

Un saludo y gracias por pasarte. ;-)

P.D: Todavía no tengo editor, je,je,jeeee

   RE: Fascinante
27-07-2005 12:07
Mik616 dijo:
¿Te han confundido conmigo? ¿Cómo ha sido posible?


Hubo quién me preguntó, cuando me ausente hace unos meses, si no había vuelto con otra máscara a la página...

ps.- no me olvido de mis otras tareas, pero estamos en plena galerna

   Interesante...
14-06-2005 01:00
Vaya, vaya... No esperaba encontrarme nada así por aquí.
Me ha parecido un relato muy bueno, pero tiene sus puntos negativos.
1º La entrada en escena de la policía creo que sobra, resta verosimilitud a la historia y no es necesaria.
2º El sempiterno médico. Es algo que jamás comprenderé: ¿qué sucede?, ¿es que acaso solo ocurren desgracias cuando hay un médico cerca o es que estos son unos "gafes"?
3º No es creíble que el singular protagonista relate su historia con total tranquilidad a esta camarera en particular, sin razón aparente.
También hay por ahí algunos otros defectillos y en algún momento la puntuación no me ha parecido la más correcta, no obstante, en general, me ha gustado (sobre todo la descripción de los ojos, recargada, parecida a mi estilo y el tema con sus puntos de leyenda (el rey Salomón), de tensión y de "misticismo" (en el sentido de poder ver toda la realidad en su conjunto).
Sigue escribiendo, ok? Me gusta tu estilo.
Byes!

   RE: Interesante...
23-06-2005 15:38
Gracias por los comentarios, Selene. No eres la única que prescindiría de la policía, al parecer no resultó muy verídico, pero bueno, si algun día tengo tiempo y ganas lo reescribiré tomando en cuenta vuestros consejos.

Un saludo

   Muy bueno.
26-05-2005 17:42
Desde mi posición de humilde lector aficionado, puedo decirte que éste relato es uno de los más absorbentes e impactantes que he leído en mucho tiempo. Digno de estar en cualquier recopilación de narrativa de terror, a pesar de todos los "defectillos" que contiene; peores relatos he leído en libros impresos, te lo puedo asegurar.

Yo he entendido la ceguera y vacuidad de los ojos de Jacob como una metáfora de la realidad percibida y enseñada, aquella que el ser humano experimenta desde su nacimiento y que su cerebro moldea mediante las enseñanzas recibidas a lo largo de los primeros años de vida. Sin duda, Jacob veía cosas que otros no podían ver.

Por cierto, no sé si será obsesión mía (que puede ser XD) pero veo pinceladas Lovecraftianas en esa aseveración sobre la realidad "lo real es demasiado horrible, mejor sería que nadie lo viese jamás", creo que funciona muy bien en el relato, a mi personalmente me ha encantado.

Las referencias crípticas a la procedencia de las gafas (más bien de los cristales) le da un toque de misterio magnífico (me recuerda también al cristal de Leng Lovecraftiano....obsesión, obsesión...XD)

Sobre las reacciones de Marta, no las veo tan extremas, aunqie si me han chocado las reacciones de la policía, hay un momento en el que todo ocurre con excesiva lentitud, intuyo que es ese el efecto que querías transmitir, aunque no acaba de cajarme.

Me ha gustado mucho el relato, creo que el desarrollo y el ritmo narrativo son muy adecuados, desvelas los acontecimientos con naturalidad y mantienes un suspense casi histérico hasta el tercio final. ¡Muy bueno, si señor! :-O

   RE: Muy bueno.
26-05-2005 18:26
En efecto, Dan, el relato, más allá de lo que podría deducir cualquiera, es una metáfora de la realidad percibida subjetivamente por las enseñanzas que nos condicionan y nos atan.
La gente ve lo que quiere ver y cree lo que quiere creer y para ellos eso es la realidad. Pero, amigo mío, la realidad no la conoce nadie. ;-)

En cuanto a tu obsesión por Lovecraft, tranquilo, no es una obsesión, es una realidad. Yo también mamé mucho de este escritor y me quedé con lo que más me gustó de él: el terror sujerido es un gran invento. Decir que algo es terrible, que es mejor que no se vea y, por tanto, no mostrarlo da pié a que el lector se imagine algo que en la vida se le ocurriría al escritor.

Muchas gracias por pasarte y comentarlo, tio.
Soy consciente de los defectos del relato, pero me alegro de que, a pesar de todo, te haya gustado.

Un saludo

   Ahí van
07-05-2005 20:45
Bueno, te pongo los detalles que he visto en esta segunda lectura, aunque muchos ya te los habrá señalado ese "pedaso de monstruo" que es er Canijo.

"-Es ese (lleva tilde) -le susurró Paula al oído-, el del traje negro y gafas de cristal blanco."
"Si está ocupada, espera, pero no creas que se dirige a la barra. No, que (exclamativo: tilde) va."
"A mi (tilde, el mi posesivo no lleva tilde, pero este sí) me pone los pelos de punta. "
"Déjalo en frente suya (no sé hasta qué punto este “suya” es correcto, a mí me rechina), ni muy alejado ni muy cerca del borde, y vuelves aquí. No le hables a no ser que te hable primero."
"-Marta asintió con la cabeza, colocó el té en la bandeja (cabeza---- bandeja, creo que es mejor evitar esa rima) y se acercó a la mesa de la esquina con lentitud contenida."
"Paula se quedó de pié (no lleva tilde) por unos instantes, balanceándose de derecha a izquierda como una mecedora."
"-¿Por donde (interrogativo: tilde) iba? Ah, si (tilde), mi ceguera."
"-No entiendo que (interrogativo: tilde) relación hay entre tu ceguera y mi nombre"
"-La hay porque ahora puedo verte -respondió molesto-, pero también puedo ver tu nombre, igual que ahora mismo veo como (el como lleva tilde, no sé si llamarlo interrogativo…) tu compañera, Paula, convencida de que soy un pervertido, está llamando a la policía"
"Los dos policías intentaban tranquilizarla para que les explicase que (tilde) estaba sucediendo y si realmente podía considerarse una alarma."
"Marta le prestó atención. Las lágrimas se deslizaban por la(s) mejillas formando surcos de sal, ríos de angustia"
"Paula corrió empujando a la multitud que se movía sin sentido, sin saber a donde(tilde) ir o qué hacer, y abrazó a Marta dejando que apoyase la cabeza sobre sus hombros. "

Y eso es todo ami, ami,amigos.

   RE: Ahí van
07-05-2005 22:13
Joer, ¡¡gracias DOB!!
Cuando dijiste interrogativos pensé que te referías a las frases entre signos de interrogación.

Es que soy de ciencias, je,je,je. ;-)

Pues eso, nos leemos

   Otro buen relato
05-05-2005 14:15
Mik, ¡los interrogativos! jeje.
Muy bueno el relato, lo que yo creo es que tiene más jugo, hay cosas que no quedan del todo urdidas, y aunque en principio no las pensaras, están ahi. Creo que es más bien una historia de novela corta que de cuento. Bueno, ya te han señalado muchos detalles, y yo no veo así ninguno que resaltar. Esó sí, estoy de acuerdo contigo en que el punto central es el hecho de quitarle las gafas, y no el que el tipo lo conozca todo.

Adioses.

   RE: Otro buen relato
07-05-2005 18:30
¡¡¡Hombre, DOB!!!
¡¡En un plis plas has barrido mi ficha de relatos!!
Gracias por pasarte y por el comentario. En cuanto al relato, tal vez le haga unos arreglos, pero llegar a novela corta... no creo.

Por cierto, ahora no caigo con las faltas de interrogativos que mencionas, me harías un gran favor si me dijeses en cuales he fallado.

Un saludete

   RE: Otro buen relato
07-05-2005 19:33
Mik616 dijo:
¡¡¡Hombre, DOB!!!
¡¡En un plis plas has barrido mi ficha de relatos!!
Gracias por pasarte y por el comentario. En cuanto al relato, tal vez le haga unos arreglos, pero llegar a novela corta... no creo.

Por cierto, ahora no caigo con las faltas de interrogativos que mencionas, me harías un gran favor si me dijeses en cuales he fallado.

Un saludete


Pues me pongo a ello mi buen amigo Mik. :-)

   Muy bueno, pero algún detalle...
30-04-2005 19:57
Detalles:
-A mi me pone---“mí”
- o la farola de estilo neogótico---creo que era “las farolas”
- Déjalo en frente suya---no estoy seguro de que esto sea correcto
- y que, a pesar del calor que debía darle, no se había quitado---creo que era mejor dejar todo esto en: “, a pesar del calor que debía darle.”
-Déjala en la mesa -ordenó con voz hueca, sorda, carente de melodía-. No molestará.---creo que no era “ordenó”, al menos no concuerda con lo que yo me estoy imaginando
-Ah, si,---“sí”
-mismo veo como tu---“cómo”
-Su nombre es oculus---no sería mejor escrito como en el título
-de donde cojones había salido---creo que este detalle se sale de la elegante narración anterior, me rechina demasiado
-explicase que estaba---“qué”
-chándal adidas azul marino---no hace falta la marca, pero si eso creo que sería en mayúscula

Me ha gustado mucho, con la calidad en la redacción que tienen todos tus textos (si acaso algún detalle que creo se te ha escapado), y el argumento es muy, pero que muy interesante, aunque quizá te hayas dejado algunas partes muy jugosas por contar, como dice Jerjes (que bien podrías hacerlo en una “versión extendida”, ¿no?).

Lo que sí veo un poco peor son un par de detalles: primero que da a entender como que llega a un bazar turco y se cree todo lo que le dice el tipo, está muy seguro de ello. Bien podría ser así, pero me choca, creo que quedaría bastante mejor si es algo que ya está buscando, siguiendo alguna leyenda con la que se haya topado, y al final lo encuentra en el bazar (aunque quizá esto requiera esa “versión extendida”).

Otra cosa es el detalle de la policía: al principio Paula está muy preocupada por si Marta puede espantar a un cliente asiduo, importante según sus palabras, y después, porque el tipo le dice a la camarera que se siente junto a él… ¡¿Paula cree que es un violador y llama a la policía!? Pisha, esto me ha parecido rarísimo. Aparte, quizá despista un poco, como dice Jerjes.

En fin, esa es mi opinión.
Un saludete afectuoso, compadre.

   RE: Muy bueno, pero algún detalle...
01-05-2005 18:30
Gracias por pasarte, compadre.

Entre tú y Jerjes habéis conseguido que me entre el gusanillo de reescribirlo. Si encuentro tiempo haré una prueba a ver que tal queda.

La idea de la búsqueda de las gafas es interesante, y está claro que debo perfilar mejor el caracter de Paula para que la llamada a la policía no sea tan forzada.

En cuanto a las faltas, mil gracias. Cualquier cosa por pulirlo un poco.

Un saludete afectuoso ;-)

   No funciona del todo
13-04-2005 19:19
El relato está bien escrito, pero hay elementos que no acaban de funcionar. La intervención de la policía sobra totalmente; nada aporta al relato, resulta inverosímil y despista al lector.

El hecho de que Jacob elija a Marta para librarse de su tormento no está explicado. Aún diría más, la naturaleza del tormento, la posesión de todo conocimiento, que debería haber sido el tema del relato, apenas recibe atención. Te has centrado demasiado en querer sorprender al lector, dejando de lado lo que podía haber sido la parte más interesante del relato.

   RE: No funciona del todo
14-04-2005 08:08
Gracias por leerlo, y criticarlo, Jerjes.
Reconozco que la policía no hace nada, pero no los incluí porque si, sino porque Paula está convencida de que Jacob es un pervertido capaz de cualquier cosa. Me pareció la reaccción más verosimil por su parte. ¿Me equivoqué? ¿Sería más lógico que cogiese un cuchillo de cocina y le amenazase con él delante de todos los clientes? No sé, no sé. Aunque es muy probable que no describiese adecuadamente la aversión que Paula siente por Jacob.

En cuanto al tema del relato... verás. La motivación que me indujo a escribirlo fue únicamente la acción de quitar unas gafas para descubrir que tras ellas no hay nada. Todo lo demás lo escribí para generar el climax adecuado para que esa acción fuese posible e impactase. Qué Jacob lo vea todo (y con esta expresión abarco todas las posibilidades, incluso las temporales) es secundario, y preferí no indagar en este asunto ya que sería muy facil cometer algún error. Yo, personalmente, no sé como sería "verlo absolutamente todo" pero si puedo imaginarme como reaccionaría alguien cuando descubre que tras unas gafas sólo hay dos hoquedades negras.
Una aclaración, Jacob no elige a Marta, sabe que Marta tendrá la osadía de quitarle las gafas y por eso comienza a frecuentar el local incluso antes de que ella trabaje en él.
Reconozco que el relato no es perfecto, y tus observaciones me han dado una nueva perspectiva. Por eso te doy las gracias.

Un saludo

   Hmmmm...
10-04-2005 14:07
Por cierto, una de las cosas que no me ha acabado de gustar es el uso de generalismos.

   Hmmmmmm...
10-04-2005 14:04
Interesante relato, muy bien narrado, con un suspense muy interesante, aunque hay detalles que no me han convencido ni gustado...



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