|CINE Y DVD| VIDEOJUEGOS | MÚSICA| LITERATURA | COMICS | MANGA|TECNOLOGÍA|TIEMPO LIBRE
|    DRAGONMANIA     |   Juegos de rol   |   Miniaturas   |   Juegos de cartas   |   Literatura  |  Juega y Fórrate 
| Publicidad | Concursos | Foros |
  Noticias |  Reseñas |  Fantasía |  Ficción |  Terror y Suspense |  Poesía |  Otros Relatos |  Opinión |  Ranking |  Actividades |  La Galería |  Juegos para tu móvil |  Tienda Libros

E lfentanz (II)


Relatos de Fantasía

28-03-2005 10:17
Por: Oscuridad

Segunda entrega de Elfentanz. No fué escrito para ser dividido en entregas, así que disculpen si se corta el ritmo entre una y otra.

E L F E N T A N Z (II)



techSegunda entrega de Elfentanz.  No fué escrito para ser dividido en entregas, así que disculpen
-Querida, me harías el favor de chequear si tenemos agua?- dijo Leo.

Johanna fue hasta el fregadero y abrió la llave. Por unos segundos la tubería no hizo más que producir ruidos extraños, pero luego un agua cada vez más clara brotó del grifo.

-Pues sí, parece que tenemos. Este lugar es maravilloso. Por qué nunca nos habías traído aquí?

-Para serte sincero, casi me había olvidado que existía. Viví aquí por unos dos o tres años, cuando era niño. Luego nos mudamos a la ciudad, para mi fortuna. Ya sé que a veces se dice que el campo es el mejor ambiente para los niños, pero quien dijo eso no tuvo que vivir en un chalet perdido en medio de ninguna parte.

-Pues a mí me parece muy civilizado- replic¢ Johanna-. Tenemos agua, electricidad, teléfono, y el pueblo no está a más de cuarenta minutos en carro.

-Qué puedo decirte? Son estos tiempos modernos. Acortan las distancias...

Johanna sonrió, y plantó un suave beso en los labios de Leo.

-Esto le hará bien a Ellen- dijo ella-. Ya verás.

Leo la abrazó con fuerza. Mejor que sí. Mejor que esto le sentara bien a Ellen. Porque se estaban quedando sin opciones... Y, sin importar con cuánto ahínco lo intentaran, Johanna no parecía ser capaz de embarazarse una segunda vez.

-La habitación de huéspedes en el piso de arriba será mi estudio. Conectaré allí el modem, y podré trabajar sin salir de la casa- dijo él.

-Yo podría intentar conseguir un trabajo a medio tiempo en el pueblo. Supongo que incluso un lugar como ese debe tener una tienda en la que yo pueda servir de dependienta- comentó Johanna-. Este verano, si Ellen se mejora...

Leo asintió. Ambos sabían que eso no pasaría nunca. Desde que habían sabido de la enfermedad de Ellen, por una especie de acuerdo tácito Johanna había dejado de trabajar para dedicarse por entero a su hija. Le tocaba a Leo, experto en computadoras y ocasional escritor de historias cortas, el ganarse el sustento de la familia. Lograba hacerlo. Y la reciente muerte de su tía abuela Karen, que entre otras cosas le había reportado la propiedad de este lugar, también había significado algún dinero adicional para los Markwort.

-Bajaron ya las cosas del carro?- preguntó Ellen, apareciendo en el umbral-. Tengo algo de hambre.

-Ya lo haré, querida- dijo al instante Johanna-. Estás cómoda? Qué tal tu habitación?

-Muy bien, a pesar de que hay una capa de polvo como de dos centímetros cubriéndolo todo. Apreciaré no tener que subir escaleras.

-Me preocupa que tu habitación esté en el piso de abajo y la nuestra esté arriba.

-Sobreviviré, mamá. He dormido sola por varios años, gracias. Oye, papá, debiste haberte divertido de lo lindo cuando vivías aquí. Este lugar es fantástico.

-Pues... sí, supongo que lo hacía- respondió Leo, repentinamente desconcertado. Qué era lo que recordaba de su vida aquí?-. Me parece recordar que hay un río por allí. Algún día vamos a buscarlo juntos.

-Seguro- dijo Ellen, y se marchó para continuar con su exploración de la casa.

En ese momento regresó Johanna con las primeras bolsas de víveres que habían comprado en el pueblo.

-Te ayudaré- ofreció Leo.

-Gracias, amor. Ah, y cuando tengas tiempo corta algo de leña. Tengo planes para esa chimenea.


* * *


Leo sudaba mientras partía la leña. Estaba en el patio trasero de la casa, y a sus oídos llegaba el sonido de Ellen tocando la guitarra. Era una melodía triste. Ellen era normalmente una muchacha alegre, considerando sus circunstancias, pero en su música se revelaban las emociones que no podía exteriorizar frente a sus padres. La fortaleza de la familia Markwort, especialmente la de Johanna, dependía en gran medida de la actitud de Ellen. Resultaba extraño que dos personas adultas y maduras tuvieran que apoyarse en una muchacha de dieciséis años con un defecto congénito, pero así era. Sin la alegría, o aparente alegría, de Ellen, esta familia se derrumbaría en poco tiempo.

-Eres viejo- dijo una voz infantil a espaldas de Leo.

Leo se volvió sobresaltado. Quien le hablaba era una muchacha rubia y esbelta de unos trece o catorce años, encaramada indiferentemente en un travesaño de madera a unos pocos metros del hombre.

-Pues... supongo que sí, comparado contigo- dijo Leo, pasándose la mano por su incipiente barba con absurda vergüenza-. De dónde vienes? Esta es la propiedad de los Markwort.

-Ya sé- dijo la niña, con sus enormes ojos marrones aún fijos en él.

-Oye, quién eres? No deberías estar aquí. Acabo de mudarme a esta casa, pero sé que no hay ninguna otra en varios kilómetros a la redonda. Esta es mi tierra.

-Dije que ya lo sé- replicó la niña, como fastidiada de que él tuviera que repetirlo.

-Cuál es tu nombre?

-Ylysse.

Leo frunció el ceño.

-Sólo Ylysse? Pues bien, pareces estar muy lejos de casa. Tengo carro. Podría llevarte si quieres.

La niña negó con la cabeza.


techSegunda entrega de Elfentanz.  No fué escrito para ser dividido en entregas, así que disculpen
-Estoy cerca de casa. Te das cuenta de que está atardeciendo?

Leo observó la tonalidad rojiza del cielo, sin ver a qué conducía la observación de Ylysse.

-Puedo verlo. Mira...

-Esta noche habrá canciones- dijo con convicción Ylysse. Luego:- Quién es esa que toca?

Leo volvió la mirada hacia la casa. La guitarra de Ellen seguía llegándoles clara y audible.

-Es mi hija Ellen. Es joven, algo mayor que tú. Tal vez podrías conocerla...

Leo se calló de golpe al ver que estaba solo. Ylysse ya no estaba sentada en el travesaño.

-Qué demo...?- se dijo el hombre, a punto de adentrarse en el bosque en pos de la niña. Pero una voz, algo dentro de él, le dijo: "No creo que sea una buena idea".

El sudor que cubría el torso de Leo le hizo sentir frío, acariciado por la fresca brisa del atardecer.

Leo empezó a recoger la leña que había cortado.


* * *


-Durmieron bien, todos?- preguntó Johanna, en la mesa del desayuno.

-Muy bien- respondió Ellen, con más color del habitual en sus mejillas-. Papá, por aquí cerca hay algún campamento o algo?

-Por qué lo dices?- preguntó Leo, con una repentina opresión en el pecho.

-Es sólo que anoche me pareció escuchar canciones. Más bien como cánticos, como personas celebrando. No hay por aquí un área de temporadistas o algo por el estilo?

-No, querida. Toda esta tierra es de tu padre en muchos kilómetros a la redonda- apuntó Johanna-. Leo, tal vez deberías pedir a la policía que revisara la propiedad. Tanta tierra, abandonada por tanto tiempo... no me sorprendería que algunos ocupantes la estuvieran usando.

-La policía ya estuvo aquí- dijo Leo-. Los llamé antes de venir, y les hice prometer que uno de ellos le daría una vuelta a la propiedad. No encontraron signos de que alguien hubiera estado aquí en un buen tiempo.

-Me alegro. Hubo un lugar, no recuerdo donde, en que la policía encontró esqueletos de animales y lugares que eran usados para ritos. Uno de los...

-¡Johanna!- la amonestó Leo.

-¡Es algo que sucede! Ahora que estamos en el campo, debemos saber que no todo es saludable contacto con la naturaleza. Aquí no hay...

-Estuve escuchando la radio hasta tarde, mientras trabajaba- dijo Leo-. Eso debió ser lo que tú oíste, Ellen.

-Te acostaste a la misma hora que yo, querido- comentó Johanna.

-No podía dormir, y me levanté a media noche.

-Ah- dijo Johanna, dando por terminada la discusión. Ellen no dijo nada más, pero se quedó observando detenidamente a su padre.


* * *

(Continuará)

 



El príncipe de las mentiras (Trilogía Avatar 4)
El príncipe de las mentiras (Trilogía Avatar 4)
Precio: 20,00 €
 Imágenes
techSegunda entrega de Elfentanz.  No fué escrito para ser dividido en entregas, así que disculpen
techSegunda entrega de Elfentanz.  No fué escrito para ser dividido en entregas, así que disculpen
techSegunda entrega de Elfentanz.  No fué escrito para ser dividido en entregas, así que disculpen

 Vota este artículo


 Recomienda
 Emails separados por comas
| Formato imprimible |
Comentarios Votos Estrellas
4 3 ****
 
 
COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Se hace presente...
09-04-2005 20:44
...que la historia no esta narrada para dividirla pero aun asi se le puede seguir el ritmo, manda las entregas lo0 mas seguidas que puedas para que sean publicadas pronto y no se pierda mucho el ilo porque si se parase un tiempo mas o menos largo tendriamos que volver a leer las anteriores entregas.

Un saludop.

   RE: Se hace presente...
10-04-2005 20:05
Dado que el escrito ya estaba completo, mandé todas las partes juntas (4 o 5, no recuerdo bien), así que ya toda la historia está en manos de OcioJoven. Manda tus peticiones a ellos, que lamentablemente yo no puedo hacer nada.

   me ha encantado ^_______^
06-04-2005 08:56
es muy hermoso y es muy bonito como legado.
gracias por compartirlo!

   Interesante
03-04-2005 18:06
Me ha gustado menos que la primera parte, quizá porque es muy breve, pero sigue siendo muy interesante. Espero con impaciencia la continuación.



Otras webs de Planeta Ads Network:

manga - ociojoven | ultimas noticias - adn | cursos a distancia - ceac | cursos de ingles - home.es | series infantiles - planeta directo | noticias madrid - adn | cruceros - ociocruceros | fotografia - conocio | naves starwars - planeta deagostini | administracion de empresa - e-deusto

Publicidad: Remortgages - Credit Cards - Personal Finance - Mortgages - Mortgage calculator
Copyright Ociojoven Networks Publicidad Sobre nosotros Pobladores Aviso legal Trabaja con nosotros