|CINE Y DVD| VIDEOJUEGOS | MÚSICA| LITERATURA | COMICS | MANGA|TECNOLOGÍA|TIEMPO LIBRE
|    DRAGONMANIA     |   Juegos de rol   |   Miniaturas   |   Juegos de cartas   |   Literatura  |  Juega y Fórrate 
| Publicidad | Concursos | Foros |
  Noticias |  Artículos |  Batallitas |  Opinión |  Guía del Rol |  Juegos de Rol |  Módulos |  Análisis |  El Saco de Dados |  Actividades |  La Galería |  Juegos para tu móvil |  Tienda Rol

Rescate (Capítulo 13.- Muerte)


Relatos

28-03-2005 21:46
Por: Criatura del Averno

La amenaza de un liche nunca es pronunciada en vano, y la muerte afila su guadaña mientras planea sobre los compañeros. Hay muchas formas de morir... y la traición es la más peligrosa de todas ellas.

I

Neigeborne hizo bailar sus espadas, dando un salto atrás para hacer un balance de la situación. El gigantesco dragón que se alzaba en mitad de la sala era su enemigo ahora, pero no iba a darle la espalda a Gablag. El propio orco parecía confundido, sin saber exactamente que hacer, o a quien atacar... y bien ¿quién no lo estaba?


techLa amenaza de un liche nunca es pronunciada en vano, y la muerte afila su guadaña mientras plan
El dragón muerto alzó su enorme cráneo y preparó su primer golpe, con las mandíbulas desencajadas, monstruosamente abiertas. En vida había sido una bestia magnífica, un gran dragón plateado, inteligente y bondadoso. Pero ahora, su cadáver descarnado de escamas podridas solamente cumplía ordenes del liche, y no tenía una inteligencia ni un cerebro propio que le ayudase en el combate. De modo que fue la casualidad la que dictó que el monstruo atacase en primer lugar a su oponente más voluminoso. Lanzando su cabeza con la velocidad de una serpiente, sin un rugido, sin un sonido, el dragón atacó a Gablag.

Pero el Señor de la Guerra era un guerrero nato, y rápidamente se dio cuenta de que debía hacerle frente al enemigo más apremiante. En el preciso instante en que las gigantescas mandíbulas se cerraban con un horrible chasquido, el orco se hizo a un lado y, aferrando su hacha con toda la fuerza de su enorme musculatura, descargó su golpe en el costado del putrefacto cuello. El hacha se hundió en la carne y el hueso, pero el dragón no pareció notarlo. Ni siquiera tenía nervios que sintiesen el dolor.

El ataque de Gablag fue como una señal. Olvidando por un instante que, hacía solo unos segundos, consideraban a ese orco como uno de sus peores enemigos, se lanzaron hacia el gigantesco monstruo, luchando hombro con hombro con el Señor de la Guerra. Finzo volaba ya, murmurando el que debía ser su próximo hechizo ofensivo, mientras que el poder curativo de Lurien ya la había sanado del daño que le había causado el terrible hechizo del liche. Tras curar también a su hermano, desplegó sus blancas alas y atacó al monstruo, espada en mano. Durgin y Pook se unieron a la carga, hasta el punto en que el dragón se vio rodeado de golpes y ataques, sin poder responder contra todos ellos.

Y entonces Tinieblas empezó a bailar.

Dando una vuelta sobre si misma, esquivó un terrible golpe de las garras de la bestia, que se estrellaron en el suelo e hicieron crujir la roca, mientras sus espadas golpeaban una y otra vez el cuerpo de su enemigo. Giraba, danzaba, y sus armas hacían lo propio, brillando bajo la mortecina luz de los fuegos fatuos, creando una fantasmagórica ilusión al contraste con su oscura piel. El odio brillaba en sus ojos, con una intensidad y una fuerza inigualables. Un drow. Esa monstruosidad la había creado un drow. Era incapaz de pensar en otra cosa.

Se agachó en el preciso instante en que la cola, como un látigo, de la bestia muerta cortó el aire, rozando el pelo de la semidrow y haciéndolo volar a sus espaldas. Y entre el ensordecedor y silbante sonido de algo tan enorme al moverse tan rápido, Neigeborne tuvo una idea. Instantes antes de que pasara de largo, clavó en la cola una de sus espadas y se aferró a ella, dejándose arrastrar por la inmensa fuerza del dragón muerto.

***

Gablag descargó otro terrible golpe, capaz de partir en dos a un gigante, mientras una bola de fuego lanzada por Finzo destrozaba parte del costado del monstruo con una llamarada y una ensordecedora explosión. Pero la bestia no pareció inmutarse, y seguía atacando una y otra vez, empleando su boca y sus garras, e incluso sus alas, como una perfecta máquina de destrucción. No le importaban los golpes, y carecía de órganos vitales que se pudiesen ver afectados. Los ataques de Pook, que buscaban sus puntos más débiles, no le asustaban, porque no tenía puntos débiles. No le temblaba el pulso. No se cansaba.

Lurien se detuvo un instante para recuperar el aliento. Sus golpes no parecían surtir efecto en el enorme corpachón del monstruo. Por primera vez en su vida, se sintió impotente, sin fuerzas suficientes para derrotar a su enemigo. Eso la encolerizó tanto como la descorazonó. Gritó de furia y de frustración, y golpe tras golpe, abrió una brecha en la carne putrefacta del pecho del dragón, hasta que pudo ver las costillas carentes de vida. Descargó un último golpe de su espada sobre el blanco marfil del hueso y lo rompió con un asqueroso crujido.

La bestia ni siquiera se inmutó.

Corvos trató de acercarse volando a la cabeza de la bestia, preparado para hundir sus dagas en la boca del monstruo. Pero ni siquiera su agilidad demoníaca era suficiente para derrotar las defensas del dragón muerto. Varias veces estuvieron las terroríficas mandíbulas a punto de alcanzarlo, hasta que, mientras el semiinfernal se protegía de un nuevo mordisco, el monstruo le golpeó con una de sus alas, lanzándolo contra el suelo a una velocidad vertiginosa. Se sintió caer, y desesperado, abrió al máximo sus alas. Por fortuna para él, eso consiguió frenar la caída en el último instante, pero por alguna razón, decidió cambiar de plan. No era una buena idea acercarse tanto a la boca de la bestia. Eso estaba bastante claro.

Durgin acababa de golpear una de las patas del dragón con su hacha de guerra, encendida mágicamente en llamas, cuando escuchó un silbido. Por el rabillo del ojo, pudo ver la enorme cola del dragón que volaba hacia él. El guerrero fue lo bastante rápido como para hacerse a un lado en el último instante, pero aún así, lo apresurado de su movimiento le hizo perder el equilibrio y caer al suelo. Cuando la cola hubo pasado de largo, Durgin sacudió la cabeza y se levantó. Solo entonces se dio cuenta de que Dágnal le había desaparecido de las manos.

***

Neigeborne notaba el aire golpeándole la cara, pero no se inmutó. Tampoco le importó que las manos se le estuviesen agarrotando, ni que su plan fuese, prácticamente, suicida. Era el momento de la dulce venganza. Dejando caer la espada libre al suelo, y sujetándose a la que estaba profundamente clavada en la carne del dragón, había “tomado prestada” el hacha del enano con la mano que aún le quedaba libre. Sintió como el calor de las llamas que recubrían la hoja del arma le reanimaba la mano entumecida. Era el momento.

Soltando la espada, y manteniéndose en precario equilibrio durante unos instantes, Tinieblas saltó hacia atrás y de espaldas, dando una vuelta en el aire, con una gracia y una agilidad solo propias de un felino. Neigeborne la pantera, largo tiempo había pasado desde que la llamaron así. El mundo entero pareció ladearse vertiginosamente, y por un instante que pareció un siglo, la semidrow pensó que su plan iba a fallar. Pero entonces, vio los jirones de carne aferrados a la columna vertebral que formaban la espalda del dragón y, con un golpe seco y poderoso, hundió el hacha de Durgin en ella.

***

Gablag rugió de frustración y machacó carne y hueso con un nuevo golpe de su arma. Tenía el hombro herido, y le sangraba copiosamente el costado (las garras del monstruo ya lo habían rozado en más de una ocasión), y el dragón parecía ser una mole imposible de derribar. Además, sentía como la bestia que llevaba dentro desde que el hombre-tigre le mordió forcejeaba por salir, para formar parte del combate. Lo notaba, empezaba a pensar por él, a dirigirle. ¡No! ¡Él era Gablag el Sanguinario, Señor de la Guerra y Rey de Garad! ¡No lo iba a dominar ningún gato rallado! Sabía que necesitaba el colgante del Lobo... y para conseguirlo, tenía que acabar con el dragón. No había otro modo. Un nuevo golpe de su hacha alcanzó al monstruo.

Finzo golpeó al monstruo con todo lo que tenía. Uno tras otro, su hechizos habían arrancado carne y tendones de la bestia, como una lluvia de fuego y rayos, capaces de arrasar un pueblo entero. Pero sus energías comenzaban a agotarse. Estaba cansado, y comenzaba a dudar de que pudiese mantener su hechizo de vuelo durante mucho tiempo más. Concentró sus últimas fuerzas en nuevos conjuros de rayos de luz. Era lo último. Ya no le quedaba nada más. De su mano extendida brotó una tenue luminosidad amarillenta, y luego se sintió desfallecer, y la negrura invadió su mundo. El gnomo cayó de los aires, con los ojos cerrados. Había sido demasiado para él.

Pook le echó un vistazo a su inútil daga, demasiado pequeña para causar daños serios en un monstruo que no tenía órganos vitales, por que no estaba vivo. Soltándola, se llevó las manos a la cabeza para cubrirla y corrió, en un intento por salir del alcance de la cola de látigo del dragón. ¿Qué otra cosa podía hacer?

***

Neigeborne corrió, literalmente, por la espalda y el cuello del dragón, subiendo hacia la cabeza como una exhalación. Sujetaba el hacha de Durgin con ambas manos, para descargar sus golpes con toda la fuerza con la que fuera capaz. Tenía el ceño fruncido, y un gesto de decisión en sus ojos rojos. Su larga coleta de pelo blanco como la nieve flotó en el aire a sus espaldas, la estela de un cometa que se movía tan rápido que a duras penas podía verse. Con un salto, se sentó a horcajadas sobre el cuello del monstruo, justo por detrás de la base del horrendo cráneo. La semidrow gritó de furia y descargó su primer golpe, hendiendo la carne y el hueso. Un ligero olor a quemado le llegó hasta la nariz y, alzando el hacha del enano, descargó un segundo golpe. Dágnal hizo bien su papel.

El dragón rugió, y sacudió la cabeza para quitarse esa molestia de su cuello, pero la semidrow seguía descargando golpes compulsivamente, como si no hubiese nacido para otra cosa, hundiendo cada vez más la hoja en la carne desnuda y putrefacta.

Gablag y Lurien comprendieron a la vez la eficacia del plan de Neigeborne. La falta de la cabeza (en el caso de que la semidrow consiguiese amputarla) no mataría al monstruo, pero si lo desproveería de su arma principal. De modo que ambos, moviéndose cada uno hacia un costado del monstruo, sin consultarse pero al mismo tiempo, como sincronizados, golpearon con sus armas cada una de las garras del monstruo. Las muñecas de la bestia eran gruesas como troncos de árbol, tal vez más. Cualquier humano necesitaría más de diez o doce golpes para conseguir separar algo así del resto del cuerpo. Lurien necesitó descargar dos veces la espada. Gablag únicamente lanzó un hachazo.

El monstruo rugió de impotencia, al verse desprovisto de sus garras delanteras. Además, tenía una de las alas inutilizada por los conjuros del gnomo, mientras que Corvos, Pook y Durgin (este último, a puñetazos) se estaban encargando de la otra. De modo que, cuando el último hachazo propinado por Neigeborne le cortó los últimos tendones que mantenían unido el cráneo al cuello, con un chasquido, la enorme bestia se agitó con una convulsión titánica y cayó al suelo, desarmada y sin posibilidad de seguir luchando. Muerto por segunda vez.


techLa amenaza de un liche nunca es pronunciada en vano, y la muerte afila su guadaña mientras plan
Pero en su última sacudida, Neigeborne, agotada por su arrebato de odio y su proeza de agilidad, no pudo aferrarse al cuello del dragón muerto, y salió despedida, golpeándose duramente contra la pared de piedra y cayendo al suelo, como un muñeco roto. Lurien contuvo la respiración. Había escuchado claramente el crujir de los huesos de Tinieblas.

***

Finzo estaba todavía inconsciente cuando una enorme mano, casi garruda, lo agarró por el cuello.

***

Lurien se abrió las alas y marchó a socorrer a Neigeborne, temiendo ya lo peor. Pero antes de que pudiese moverse si quiera, una voz grave a sus espaldas la detuvo.

-El colgante es mío. Si lo tocas, le rompo el cuello.

La paladín, mordiéndose el labio, se dio la vuelta. Allí estaba Gablag, cogiendo y sacudiendo a Finzo con una sola mano, como si solo fuese un juguete. Era obvio que había pensado que iba a por el colgante, y no a ayudar a la semidrow. ¡Dioses! ¿y que podía hacer ella ahora?

-Suéltalo, Gablag –gruñó Durgin, que se había acercado y tenía los brazos cruzados-. O te arrepentirás.

Lurien miró a su alrededor. Pook y Durgin estaban con ella, plantando cara al gigantesco orco con gesto resuelto y mirada de furia. Ninguno de los dos se iba a dejar intimidar por esa bestia. Corvos, por su parte, había acudido rápidamente para ver el estado en que se encontraba Neigeborne. El semiinfernal plegó las alas y se inclinó sobre el lugar en el que había caído la ladrona, con la intención de tomarle el pulso. Pero cuando se levantó, negó tristemente con la cabeza, y su voz se dejó escuchar en la caverna, para transmitir su siniestro mensaje.

 

| < 1 > | 2 | Siguiente >>

El príncipe de las mentiras (Trilogía Avatar 4)
El príncipe de las mentiras (Trilogía Avatar 4)
Precio: 20,00 €
 Imágenes
techLa amenaza de un liche nunca es pronunciada en vano, y la muerte afila su guadaña mientras plan
techLa amenaza de un liche nunca es pronunciada en vano, y la muerte afila su guadaña mientras plan

 Vota este artículo


 Recomienda
 Emails separados por comas
| Formato imprimible |
Comentarios Votos Estrellas
10 7 ****
 
 
COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Vuelvo a perderme
28-06-2005 10:39
Este fragmento está bastante bien, aunque me ha gustado menos que los anteriores. La redacción es correcta salvo por un par de palabras que utilizas que creo no significan exactamente lo que quieres dar a entender.

Como punto negativo, la muerte de Tinieblas, no solo porque era el personaje que más me gustaba sino porque creo que su muerte se pierde en el fragor del combate y apenas se le da relevancia.

Con respecto a la historia, las idas y venidas del trasgo, dificultan seguir la trama. Inicialmente parece que el objetivo es rescatar a un príncipe. Para ello acaban en una ciudad orca buscando pruebas aunque temen no encontrarlas, de repente aparecen en unas montañas tras un colgante que buscan muchos por no sé que historias extrañas de hombres-tigre. Con la ayuda de un trasgo cuya principal motivación parece la venganza llegan hasta el todopoderoso loche que protege su más preciado objeto. aunque finalmente se va dejando la defensa del colgante en manos de uno de sus esclavos, al final el colgante se lo queda un miserable orco y los compañeros se largan. ¿Dónde está el liche?¿Qué pasa con el príncipe?

Espero que en las siguientes partes eso se empiece a aclarar!!

Y mañana MÁS!!

   la espera me mata
29-04-2005 05:36
realmente me viene gustando mucho la historia y la forma en q lo relatas.....pero no es por presionar ni nada, pero ya me hiciste adicto a tu historia y hace como un mes q no aparece un nuevo capitulo...a decir verdad me estoy preocupando....no nos iras a dejar asi verdad?...
bueno muy buena la historia y aguante el groso durgin (tengo una particular afeccion a los enanos :-D ...)

   relatos de fantasia
26-04-2005 18:19
{message_hidden_body} En el mundo de la fantasia se vale todo, es un relato bien construido, los personajes fabulosos, aunque la verdad le falta un poco de suspenso, los dibujos Excelentes. Felicitaciones

   comunicate
14-04-2005 23:11
yo opino que este relato es muy bueno sobretodo sus imagenes si son bueneas.:_D

   Hmm
10-04-2005 18:05
Lo más rescatable es el elemento del dragón muerto, así como la transformación de Gablag. Sin embargo, la descripción de las escenas de acción se me hizo un poco tortuosa e incluso llegué a perderme al respecto de lo que estaba haciendo cada personaje. En mi opinión, considero que te esfuerzas demasiado en detallar en qué está cada uno, cuando a lo mejor sería más efectivo resumir un poco más las escenas, buscando un común denominador, por ejemplo, que sean dos o tres de los amigos quienes intenten algo al mismo tiempo, otra acción de los restantes más resumida, no sé. Bueno, es sólo una opinión. Un abrazo, colega.

   RE: Hmm
10-04-2005 18:05

   Bueno
03-04-2005 18:32
Me gusta mucho como escribes y la historia realmente es interesante, pero creo que te excedes con las batallas (es sólo mi opinión). Por cierto, muy bueno el final, me has dejado intrigado, así que espero el próximo capítulo con impaciencia.

   RE: Bueno
11-11-2005 15:00
creo ke es interesante tu pagina

   Se te ve bien
01-04-2005 00:02
Me gusta el relato, la pasión por DyD es exelente, si hay muchas batallas, son bien buenas, ademas es algo que se puede compensar con algunos acertijos o trampas cecretas que le den experiencia a tus personajes me gusta el relato y sigue adelante

   como ya te he dicho... ^____^
30-03-2005 06:33
...en anteriores ocasiones, me gusta mucho como escribes y le das mucha emoción al relato.
Lo que no me gusta tanto, y también te lo he comentado , es que desde el capítulo V no han dejado de pelearse con monstruos cada vez más grandes continuamente. Se parece demasiado a una partida de D&D mata-mata :P Hay gente a la que le gusta... a mí no tanto. Pero técnicamente muy bueno, y siempre me quedo con ganas de saber cómo sigue. Muchas gracias por compartirlo!!

   Excelente...
28-03-2005 22:44
¡Pero si me matas a Neigeborne vamos a tener problemas! :-D

Excelente la reacción del Semi-Demonio. Sigue así.



Otras webs de Planeta Ads Network:

MANGA - OCIO JOVEN | ULTIMAS NOTICIAS - ADN | Cursos a distancia - CEAC | CURSOS DE INGLES - HOME.ES | SERIES INFANTILES - PLANETA DIRECTO | NOTICIAS MADRID - ADN | CRUCEROS - OCIOCRUCEROS | FOTOGRAFIA - CONOCIO | Naves StarWars - PLANETA DeAGOSTINI | ADMINISTRACION DE EMPRESA - e-DEUSTO

Publicidad: Loans - Northern Rock - Final Fantasy X MP3 - Kung fu for a healthy you - Car Insurance
Copyright Ociojoven Networks Publicidad Sobre nosotros Pobladores Aviso legal Trabaja con nosotros