|CINE Y DVD| VIDEOJUEGOS | MÚSICA| LITERATURA | COMICS | MANGA|TECNOLOGÍA|TIEMPO LIBRE
|    DRAGONMANIA     |   Juegos de rol   |   Miniaturas   |   Juegos de cartas   |   Literatura  |  Juega y Fórrate 
| Publicidad | Concursos | Foros |
  Noticias |  Artículos |  Batallitas |  Opinión |  Guía del Rol |  Juegos de Rol |  Módulos |  Análisis |  El Saco de Dados |  Actividades |  La Galería |  Juegos para tu móvil |  Tienda Rol

The Great Lady of Angmar


Relatos

18-04-2005 10:51
Por: Ilirio

- Estoy seguro de ello – contesta cortés nuestro huésped.
Entramos en el castillo. Los ojos de Sauron escrutan las paredes de los corredores, deteniéndose brevemente en cada pintura o tapiz, como si estuviera tasando nuestras pertenencias. Detrás de nosotros, la corte de mi marido al completo sigue nuestros pasos en silencio. Puedo sentir sus ansias de intervenir y hacerse notar, pero no se atreverán a hacerlo mientras no se les pida.
- ¿Habéis traído el Anillo? – estalla de pronto mi marido. Su habitual aire digno y reservado se ha desmoronando dando paso a algo más parecido a un niño que recibe la visita de un familiar lejano y espera impaciente algún regalo.
El Señor Sauron asiente dibujando media sonrisa. Un joven paje de tez tostada por el sol de Mordor, supongo, se adelanta. En sus manos porta un pequeño cofrecillo de madera rojiza con incrustaciones plateadas.
- Como os prometí, gran señor del Norte, aquí está, al alcance de vuestra mano si así lo deseáis. Astal, muéstraselo para que pueda examinarlo.
En un abrir y cerrar de ojos la caja está abierta y Sauron extrae el anillo de la pequeña almohadilla sobre la que reposaba.
No me gusta nada. En mi opinión es horrendo y sólo su aspecto ya presagia desgracia. Aunque la plata de que está forjado es fina y brillante, sus grabados, semejantes a cráneos y huesos, provocan escalofríos. Lleva engarzada una piedra granate, opaca, con una línea negra atravesándola por su centro, como la pupila de una serpiente. No quiero verlo en el dedo de mi Señor, anhelo que lo rechace con sutileza y despida con amabilidad a la comitiva del señor del Sur.
Pero mi marido no piensa igual. Toma el anillo de las manos del Señor de Mordor con dos dedos, casi temblando de emoción. Parece hipnotizado por el brillo de la plata, ensalzado por efecto de los tímidos rayos de Sol de esta plomiza mañana. Tal vez, como hechicero, puede sentir algo que mis ojos no alcanzan a ver.
- ¿Para mí, Señor? – pregunta mi marido profundamente sobrecogido.
- Por supuesto, amigo mío – le contesta Sauron complacido –, si eliges tomarlo. Este es el más poderoso de los Anillos de los Hombres, encierra un gran poder. Es un tesoro que fortalecerá tu reino y mantendrá alejados a tus enemigos.
“Como vos” pienso para mis adentros. De pronto el miedo me atenaza y temo que él haya podido oírme pues apenas lo he pensado se ha girado hacia mí atravesándome con una mirada tan dura que parece perforarme. Un agudo dolor traspasa mi cabeza súbitamente mientras sus pupilas empequeñecen fijas en mí, desprovistas ahora de la calidez de antes. “Estúpida”, me maldigo, es un hechicero, tal vez pueda leer mi mente. Le sonrío pero apenas consigo una expresión forzada y poco creíble. Un terror frío me inunda y siento como si hubiera quebrantado mi mente y estuviera desgarrando mis pensamientos.
- Señor Sauron – se oye al fin la potente voz de mi marido poniendo fin a la situación – conceded un poco de gracia a mi esposa, es muy delicada y no quisiera que se sintiera importunada.
El Señor de Mordor me libera finalmente de su inquisitiva mirada proporcionándome un instante de alivio.
- Os pido disculpas, mi señor – solicita con fingido arrepentimiento.
Aún estoy temblando y mi marido se percata de ello.
- ¿Te encuentras bien? – pregunta preocupado.
- Os ruego me excuséis, mi señor, estoy algo mareada. Quizás algo de vino me siente bien.
- Desde luego – concede el Rey –, haré que os sirvan una copa de inmediato.

literatura, fantasía
Aquella noche me encontré de nuevo ante la ventada de mis aposentos, escudriñando la oscuridad de la madrugada angmarita. La fortaleza de Carn Dûm, está construida sobre el más alto pico de las montañas circundantes y profundos acantilados la rodean, por lo en días despejados la vista puede alcanzar puntos muy distantes del reino. Sin embargo hay poco que ver ahora, la oscuridad ha difuminado el paisaje.
Suenan dos golpes secos y luego se abre la puerta. Es mi marido. Cierra la puerta tras de sí y cruza la habitación hacia donde estoy.
- ¿Qué piensas de él, mi Reina? – me pregunta sin mayores protocolos.
Estoy confusa. Quiero decirle que me ha parecido falso y amenazador y salvarle así de caer en cualquiera que sea el oscuro plan que tenga Sauron en mente. Pero puedo adivinar la admiración que ha despertado en mi marido el líder sureño y no quiero decepcionarle.
- Tiene muchas facetas diferentes – contesto con cautela.
- Así es, mi Reina – explica sonriendo –. Pero creo que es un hombre prudente y sabio. Y el anillo… no puedes imaginarte el poder que encierra, ¡cuán enorme es su poder! Es un gran hechicero, mis conocimientos apenas son trucos de feria comparados con su magia.
De entre todas las respuestas que acuden a mi mente escojo la más diplomática.
- Mi señor, ignoramos los verdaderos motivos por los que os ofrece un presente de tal categoría. Temo que desee establecer una deuda que os convierta en una prolongación de sus dominios del sur. Debéis preguntarle por sus razones. Si no oculta nada, no tendrá inconvenientes en revelároslas.
Mis palabras no le han agradado en absoluto y eso se lee en su rostro.
- Sabéis que os tengo por sabia e inteligente, mi Reina, pero no podéis entender nada de los asuntos de la magia. El Señor Sauron y yo ya hemos tratado el tema. Me entregará el Anillo únicamente como recompensa por mis logros en un campo tan denostado. Recompensa que dice merezco por haber alcanzado un nivel de poder tan impresionante.
Mi marido siempre ha sido vanidoso y la cantidad de aduladores que le rodean en su corte lo demuestra. Según parece, Sauron ha sido más hábil que todos ellos. Olvido el protocolo y me lanzo a sus brazos. Me envuelve en un fuerte abrazo y me besa, disipando momentáneamente mis miedos y dudas. Pero dura poco, porque en seguida oigo algo que temí desde que el zalamero señor del Sur me tomara la mano.
- He tomado la determinación de aceptar el Anillo.
- ¡Mi señor, no!, os lo ruego – pero mis súplicas caen en oídos sordos, ya no escucha, la visión de futuro que le ha mostrado Sauron lo ha cautivado. Un futuro en el que la Tierra Media está regido por dos señores, el del Norte y el del Sur.
- Imaginaos – dice con un fervor que nunca antes se había manifestado – Dicen que las frutas del sur son más dulces que el verano, el vino rico en matices y aromas, la tierra verde y fértil. Os construiría mansiones de plata y marfil y podríais comer dátiles e higos, vestir ricas sedas todo el año. Sé que odiáis el frío. En el sur podríais olvidaros de él para siempre.
Me conoce bien, sabe de mi más secreta debilidad y la está explotando. En el palacio que me ofrece no volvería a sufrir el aliento del invierno ni necesitaría cubrirme de pieles. Por un momento dudo y estoy a punto de animarle a seguir adelante. Pero una ardiente punzada me recuerda de pronto la escena en el pasillo, siento la mirada cargada de odio y crueldad de Sauron y comprendo que no debo dejar caer a mi marido en las manos de semejante monstruo.
Estrecha un poco más su abrazo y me besa de nuevo. Su beso es apasionado, insistente.
- Quiero hacerlo, quiero aceptar el Anillo y convertirme en uno de los nueve señores más grandes de la Tierra Media. Imagínatelo – me tutea ya, ebrio de emoción – tú serías la más importante reina de los Hombres. Todos se inclinarían ante tu majestuosa presencia, te sentarías a mi lado y juntos regiríamos un reino más grande y próspero de lo que jamás hemos podido soñar.
De nuevo estoy a punto de sucumbir a la tentación, pero la imagen de Sauron tortura mi mente.
- Sauron ha profanado mis pensamientos – le confío en un esfuerzo supremo, pero no me está escuchando.
- Mandaría hacerte una corona de oro y diamantes para ensalzar tu grandeza.
- Mi Rey – digo con firmeza – no quiero otra corona que la que ya ostento. Quiero quedarme en el Norte que me ha visto nacer y regir Angmar a vuestro lado.
Su ilusión se desvanece con mis palabras. No entiende mi reacción, el calor de su abrazo desaparece e incluso me separa un poco de su cuerpo. Sólo me mira incapaz de comprender, con la boca ligeramente abierta.
- Si deseáis regir Angmar, así será – dictamina recuperando su frialdad de siempre –. Pero habréis de hacerlo vos sola. No tengo ningún reparo en cederos este reino de roca y hielo. Yo tomaré el Anillo y marcharé hacia la inmortalidad junto a Sauron el Grande, como su mano derecha.
Le miro con incredulidad, incapaz de asimilar lo que acabo de oír. No puede estar abandonándome, en mi cabeza resuenan sus sinceras promesas de amarme y permanecer conmigo hasta el fin de los días; palabras acompañadas de una mirada dulce y tierna que ahora se ha tornado fría e inexpresiva.
Toma mi mano y la levanta para besarla en un acto de puro protocolo, desprovisto de toda emoción.
- Buenas noches, Dama de Angmar, y hasta siempre, pues si mañana no cabalgáis a mi lado, no volveremos a vernos jamás.
La puerta se cierra con un golpe seco y él ha salido para siempre. Tengo la sensación de que hace más frío que nunca.

A la mañana siguiente se aleja en su caballo, seguido de los escasos hombres que componen el séquito de Sauron. Se va el Rey, ataviado con su armadura de cuero y oscura cota de malla. Se va un soñador idealista con los ojos refulgentes, perdidos en un horizonte donde sus proyectos se harán realidad. Se va el hombre que hace no tanto juró amarme hasta que la muerte lo impidiese.
Observo su partida desde el balcón del torreón principal del palacio. Me he puesto mi vestido de seda roja, la diadema de diamantes y el resto de joyas que llevé en mi boda. No contemplaré la marcha de mi marido como si fuese una viuda o una pordiosera.
Sauron está allí, le odio, a él y a ese basto anillo de oro que luce orgulloso en su mano derecha. Muestra una sonrisa amplia, victoriosa, feliz por alguna razón que se me escapa. Incluso desde aquí puedo ver el brillo malévolo de la piedra roja en la mano de mi marido. Parece ser que ya lo lleva puesto.
Ya no siento nada. Sauron y el rey de Angmar desaparecen de mi vista, entre los trompetas y cuernos de los soldados de la fortaleza. Se levanta una leve brisa, que revuelve hasta el último de mis arreglados cabellos y serpentea con descaro por debajo de la falda mordisqueando mis piernas. El vestido se agita, movido por el vientecillo que poco a poco va ganando fuerza y mi melena ondea libre de ataduras. El aire viene directo desde las cumbres nevadas helando las lágrimas que se deslizan mejilla abajo. Sigo atisbando el horizonte aun mucho después de que todo rastro de la comitiva de Mordor haya desaparecido. Un criado me echa una gruesa capa por encima y se retira sigilosamente.
Una llama se enciende en mi interior. Estoy sola, pero importa poco, soy la Reina de Angmar y sobreviviré.

 

<< Anterior | 1 | < 2 >

El príncipe de las mentiras (Trilogía Avatar 4)
El príncipe de las mentiras (Trilogía Avatar 4)
Precio: 20,00 €
 Imágenes
literatura, fantasía
literatura, fantasía
literatura, fantasía

 Vota este artículo


 Recomienda
 Emails separados por comas
| Formato imprimible |
Comentarios Votos Estrellas
6 6 ****
 
 
COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Comentario de un amigo envidioso:
23-04-2005 15:46
Mereces morir por cosas asi ;-)

Genial tio, me gusta mucho, como todo lo literario que haces!

   Historia, intriga...
22-04-2005 19:12
Esta chulo Ilirio!! No he visto el original asiq no puedo contrastarlo, pero el personaje de la Reina es fascinante, esa áurea de preocupación, ansia de poder y a la vez miedo a ella... que la rodea me gusta, además los relatos en primera persona hace que te sientas más adentro de la historia (por lo menos a mi) ;-) Sigue así!!
Saludos!! :-D

   Un gran trabajo
18-04-2005 10:58
Si bien el tipo de narración en primera persona no es de mis favoritas, hay que reconocer que el texto está bien llevado.

Además Ilirio me permitió leer la versión original y me parece que ha hecho un buen trabajo con la traducción.

   Genial como siempre Ilirio!!!!!
18-04-2005 13:35
Tio la verdad es que esta muy chulo este fragmento , y aunque no se como era el original estoy seguro de que con tu manejo del verbo lo has adaptado fielmente , e incluso mejorado para que resultase mas eficaz su lectura .

Como siempre genial tio , sigue escribiendo!!!!!!!!!!!

SALUDOS HERMANO!!!!!!!!!!! >:-)

   Una historia diferente
18-04-2005 22:46
La verdad es q me a gustado mucho al historia, como encara los acontecimientos de la transformacion del Rey Mago en Rey Brujo desde alguien bien cercano al Rey; la Reina. La verdad es q t acabas preguntando q fue d ella más tarde, cuando el Rey Brujo volvió a Angmar transformado para siemrpe.

   mu chulo
18-04-2005 14:17
muy chulo el texto y una traduccion muy correcta... es interesante verlo desde otro punto de vista y de una forma tan interesante sigue asi amigo mio un fuerte abrazo.....



Otras webs de Planeta Ads Network:

manga - ociojoven | ultimas noticias - adn | cursos a distancia - ceac | cursos de ingles - home.es | series infantiles - planeta directo | noticias madrid - adn | cruceros - ociocruceros | fotografia - conocio | naves starwars - planeta deagostini | administracion de empresa - e-deusto

Publicidad: Debt Consolidation - Refinance - Credit Cards - Buy Anything On eBay - Cell Phones<
Copyright Ociojoven Networks Publicidad Sobre nosotros Pobladores Aviso legal Trabaja con nosotros