Soldado de casta |
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22-05-2005 16:44
Por: Canijo
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Cada uno tiene su sitio en la vida, sólo es custión de encontrar la forma de llegar a él.
Márquez entró en la habitación moviéndose como un autómata tembloroso. Su rostro, pálido y copado por pequeñas gotas de sudor, desvelaba la tormenta emocional que batía su interior.
-Has hecho lo que debías, muchacho. Serénate -le dijo el capitán, tratando de aparentar comprensión y compasión a pesar de carecer de ambas.
-Te toca, Perea.
El joven se levantó con movimiento eléctrico y decidido, cargó su fusil al hombro y se colocó frente al capitán.
-Cumpla con su deber, soldado.
-A sus órdenes, capitán.
El muchacho se marchó de la habitación haciendo gala de su habitual marcialidad, tan exagerada y ridícula, que hubiera provocado las risas de sus compañeros si la situación no tuviera un carácter tan endiabladamente funesto.
Pablo observaba con profundo desprecio a los compañeros que ya habían cumplido su parte de la tarea. Todos le parecían aparecidos de una película oriental de fantasmas.
“-¡Maricones! -pensó-. ¿Qué coño creen éstos que significa ser soldados? Hay que matar para ser soldados. Los uniformes están para mancharlos de sangre -Tuvo que contenerse para no emprenderla a golpes con ellos-. El ejército se está corrompiendo con estos mierdosos hijos de papá que no aguantan el olor de la sangre.”
El rítmico sonido de varios hombres marcando el paso les indicó que alguien se acercaba.
-Todos en pie, que viene el coronel -dijo el capitán tras asomarse ligeramente.
En breve cruzó el marco de la puerta la insigne figura del coronel Parra, auténtico prohombre de la L.R.L.P. (Liga Revolucionaria de Liberación Popular). Su pomposo uniforme, extremadamente pulcro y en perfecto estado de revista, era una clara señal de su importancia en el organigrama revolucionario.
-Capitán -dijo Parra al tiempo que saludaba.
-Señor -dijo el capitán devolviéndole el saludo.
-¿Todo bien por aquí?
-Sí, señor. La tarea marcha según lo previsto.
-¿Cómo responden los muchachos de su sección?
-Bien, señor.
El coronel echó un vistazo felino a los cadetes de la sala.
-Que den un paso al frente los que ya han pasado por las celdas.
Nueve cadetes respondieron a la orden del coronel. Parra se arrimó al que tenía más cerca, Alfredo Santos.
-Bien, cadete, ¿cómo se encuentra?
-Creo… que bien…
-¿Cómo? Míreme a los ojos y contésteme como un soldado, hijo -dijo el coronel Parra ligeramente irritado-. ¿Cómo se encuentra cadete?
-Bien, señor.
-¿Es la primera vez que mata a alguien, hijo?
-No, señor… Ya había participado en dos fusilamientos de prisioneros.
-¿Entonces qué es lo que le ocurre?
-Señor, no son… soldados… Son mujeres y niños. Es…
-¡Calla imbécil! -gritó Parra-. ¿Acaso eres tan estúpido que no sabes que esas perras contrarrevolucionarias son las que engendran a nuestros enemigos? ¿No comprendes que ese niño que hoy te mira con inocencia mañana empuñará un machete?
-Eso… eso no se puede… saber… señor…
En ese instante, Pablo derribó a Santos de un fuerte culatazo en el rostro.
-¿Qué demonios haces, estúpido? -dijo el capitán visiblemente alterado.
-Lo siento, señor -dijo Pablo cuadrándose-. No he podido soportar la insolencia de mi compañero. Yo…
-Está bien, basta ya -les cortó el coronel-. ¿Cómo te llamas, hijo? -dijo acercándose a Pablo.
-Pablo Vargas, señor.
-Bien, cadete Vargas, ¿quiere hacerme el favor de mostrarle a este sucedáneo de mierda que tiene por compañero qué es un soldado? -dijo el coronel mirando a Pablo con media sonrisa pintada en su rostro.
-Por supuesto, señor -contestó Pablo siguiéndole el juego de miradas.
-Levanten a esa nena para que venga con nosotros -indicó Parra a sus dos ayudantes-. Enseguida le devuelvo a sus dos cadetes, capitán.
-A sus órdenes, señor.
Los cinco hombres dejaron la habitación y se dirigieron por el largo pasillo hacia las escaleras del fondo. El coronel encabezaba el grupo junto a uno de sus asistentes, mientras el segundo escoltaba a Santos, y Pablo los seguía marcando el paso con toda solemnidad.
Antes de llegar a las escaleras se cruzaron con Perea, que regresaba de los calabozos con el semblante congestionado y absorto en sus pensamientos. El ruido de pasos de la comitiva le alertó justo a tiempo de distinguir los galones y cuadrarse en consecuencia, a lo cual respondió el coronel con un leve gesto de su mano.
Descendieron hasta la última planta, desembocando en una sala circular de la que partían siete galerías de celdas. En el centro de la estancia había un tipo de aspecto simiesco y con uniforme de cabo, el cual se cuadró nada más ver al coronel.
-Descanse. Condúzcanos a alguna celda con detenidos de tipo E.
-Muy bien, señor, síganme -dijo el carcelero al tiempo que sacaba un manojo de llaves de su bolsillo.
Recorrieron una de las galerías a través de un aire denso, irrespirable, hasta detenerse frente a una de las oxidadas puertas. El carcelero la abrió y tras ella se encontraron a una mujer severamente marcada por la tortura, y dos niños de rostro famélico y mirada perdida tendidos en un amplio jergón.
-Bueno, Vargas, cumpla con su deber.
Pablo miró al coronel y después miró a los detenidos. Llamó a ese animal abyecto que dormitaba en lo más profundo de su rencor y lo dejó actuar. Apuntó a la mujer y fue descargando una a una todas las balas contenidas en el cargador de su rifle. Cuando se le acabaron los proyectiles entró en la habitación y aplastó a culatazos las cabezas de los dos niños. Al salir de la habitación cubierto de sangre, vio a Santos vomitando, muecas de espanto en las caras de los dos ayudantes del coronel, y una media sonrisa de complacencia en la faz de éste.
-Bien hecho, cadete. Eres un soldado de casta.
Más de cuarenta años después, el coronel Pablo Emilio Vargas fue condenado a muerte por la autoría material de doscientos noventa y siete asesinatos, su responsabilidad directa en más de cinco mil, y la complicidad y encubrimiento de otros tantos durante los juicios a los genocidas del depuesto gobierno revolucionario. Sus últimas palabras fueron en recuerdo del coronel Parra, su mentor.
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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Breve pero intenso |
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29-11-2005 22:45 |
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Cruel, intenso, estremecedor... A mí me gustan los relatos así. Aunque no aludes a un conflicto en particular, es difícil no pensar en la guerrilla colombiana. No es un relato que deje indiferente.
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RE: Breve pero intenso |
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11-12-2005 13:08 |
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Muchísimas gracias por pasarte, Solharis.
La verdad es que, como dices, intenté no concretar el escenario para que primaran los hechos sobre las documentaciones y demás. Y bueno, si conseguí que te pareciera duro y directo sin meter la pata... pues de lujo.
Un saludete, camarada.
P.D. Ah, y me alegra verte comentando por aquí.
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a lo ridle scott |
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01-07-2005 03:57 |
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Muy buen relato corto, fuerte, real, bien escrito. Logras meter al lector en la historia.
Me gustó mucho.
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RE: a lo ridle scott |
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03-07-2005 20:36 |
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¡Ey niña, muchísimas gracias!
Así que realista y crudo, ¿no? Pues eso es lo que se pretendía, así que me tomo una copita de moscatel a mi salud… y otra a la tuya por el apoyo.
Un abrazo, niña.
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"Made in Canijo", garantía de calidad. |
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28-06-2005 02:16 |
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Muy buen relato -sí, ahí coincido con Jerjes- breve. No me sorprende, no obstante, ya que los textos salidos de tu teclado comparten una unánime buena calidad. Bien redactado y estructurado, si no me gusta más es por tratarse de una historia de dureza terrible, más aún por cuanto resulta una ficción tristemente cercana a la realidad de tantos y tantos países. Sirva -e imagino que era tu intención- de humilde y sentido homenaje a los millones de víctimas anónimas de la crueldad humana.
Mis saludos & enhorabuenas.
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RE: "Made in Canijo", garantía d |
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28-06-2005 14:00 |
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¡Weiss, pisha, muchísimas gracias por pasarte!
¿Puedo suponer que tus recientes comentarios… y eso otro que vi ayer en el panel de publicaciones, es que te podemos considerar de nuevo aquí? Pues de lujo.
Me agrada mucho que pienses eso de mis relatos, y además me motiva (algo que me hace mucha falta). Y respecto a lo otro, quede como homenaje, por supuesto, ya que son los lectores los que dicen qué significa un relato. Yo lo que quería era contar que los Pablitos existen, y que están ahí para hacer posible el horror cuando llegue su momento; sólo es cuestión de darles pie para que ellos saquen a la bestia que llevan dentro.
Un saludete afectuoso.
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No me convence |
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15-06-2005 10:16 |
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Me parece un relato demasiado breve para una historia y unos personajes que darían para mucho más. Aunque está bien escrito, no me ha convencido la manera de abordarlo, demasiado directo y descarnado.
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RE: No me convence |
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17-06-2005 00:48 |
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¡Muchísimas gracias por pasarte, Jerjes!
Bueno, la brevedad es uno de mis mayores problemas. Esto hace que casi siempre que planteo una escena, si no consigo trazarla de manera que se vea lo que yo quiero, y como tampoco tengo una prosa capaz de sostener una historia que no llegue de alguna manera, el texto sepa a poco menos que nada. Touché por ese lado.
Y respecto a la aspereza en la redacción, yo pensé que era lo que pedía la historia, aunque reconozco que en la parte final quise lanzarla con efecto… y es posible que le haya dado al público en lugar de meter gol, jeje.
Venga, un saludete.
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Ya te vale |
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14-06-2005 01:13 |
Ya te vale, por que me has dejado un mal cuerpo y un dolor de estómago sólo imaginandome las escenas. Muy duro, pero muy bien reflejado. Tienes tripas. Aunque esta te la guardo
Poco a poco el tiempo vuelve en mi, y se agradece, aunque no sé por cuánto tiempo, almenos puedeo ir disfrutando de según que relatos :P
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RE: Ya te vale |
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14-06-2005 11:40 |
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¡Coño, Fear, muchísimas gracias por pasarte por aquí!
Y respecto a lo que me dices... pues que me siento muy satisfecho si te ha parecido fuerte pero no excesivo (o al menos no salido de tono). La búsqueda del efecto es clara, pero si tiene su razón de ser...
En fin, dejo ya de divagar. Un saludete.
P.D. Así que tienes tiempo, ¿no? Pues mira tu correo, jejeje.
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RE: Ya te vale |
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16-06-2005 01:30 |
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Jejejeje, bueno lo que me pides es un poco más eternillo, pero haré lo posible en el menor tiempo posible :P
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RE: Ya te vale |
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16-06-2005 01:30 |
Canijo dijo: ¡Coño, Fear, muchísimas gracias por pasarte por aquí!
Y respecto a lo que me dices... pues que me siento muy satisfecho si te ha parecido fuerte pero no excesivo (o al menos no salido de tono). La búsqueda del efecto es clara, pero si tiene su razón de ser...
En fin, dejo ya de divagar. Un saludete.
P.D. Así que tienes tiempo, ¿no? Pues mira tu correo, jejeje.
Jejejeje, bueno lo que me pides es un poco más eternillo, pero haré lo posible en el menor tiempo posible :P
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Muy bueno |
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03-06-2005 19:48 |
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Me ha gustado mucho. Refleja muy bien la crudeza de un momento como ése, me gusta tú estilo y el ritmo del relato, muy apropiado. Se te ha escapado ese "parecían aparecidos", como ya te han dicho, pero no le he encontrado ningún otro error, está bien escrito.
Un saludo.
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RE: Muy bueno |
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07-06-2005 01:57 |
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Muchísimas gracias por pasarte a leerlo y comentarlo.
Con la alegría de que te haya gustado y de que en general parece que la cosa no ha ido mal con este relato me quedo. Ah, y también con las espinitas, en especial la de los dichosos aparecidos. ¡Maldita sea la vez que me crucé con ellos por aquellos bosques perdidos de la mano de Dios!
Un saludete.
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Hmm |
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01-06-2005 23:20 |
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Así es como al menos debería haber terminado en la vida real. Pero en muchas partes los asesinos siguen libres, y los muertos, todavía desaparecidos, “sepultados en tumbas sin cruz y sin nombre”, como dice la letra del tema “Primero de Noviembre”, con que en DamaNegra quisimos rendirles un sentido homenaje. Ustedes se las llevaron canutas con Franco; nosotros con Pinochet, los vietnamitas primero con los gringos y después con Pol-Pot, y los argentinos con Videla. Cada pueblo tiene su pasado oscuro. Un abrazo, Canijo, y gracias por publicarlo. Como para pensar que a veces la literatura sirve para algo más que para entretener.
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RE: Hmm |
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07-06-2005 01:53 |
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Gracias a ti, compadre.
No repetiré lo ya dicho porque, si uno lo piensa, la última reescritura y revisión del relato la hace el lector, y si éste opina que es una cosa y no otra… nada se puede decir.
Además, siempre es agradable que alguien valore un relato nuestro.
Muchísimas gracias por pasarte.
Un abrazo.
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RE: Hmm |
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01-06-2005 23:20 |
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bueno |
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27-05-2005 14:15 |
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Hola paisano, sigo por aqui, me ha gustado el relato, pero no es de tus mejores. Saludos.
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RE: bueno |
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07-06-2005 01:43 |
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Pishaaaaaaaaaaa, ¿sigues por ahí? ¿Pues qué haces que no te dejas caer más por el foro y demás? Venga, que hay ganas de comentarios a la sevilllana.
Un saludete afectuoso.
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WOW! |
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27-05-2005 04:01 |
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WOW! una onomatopeya que en este caso expresa mi admiración y gratitud por haberme hecho leer algo tan digno de cualquier ojo que lo capte sobre la tierra... Esto demuestra como las influencias inciden sobre las persona, como uno se guía por los superiores, examina la cruda realidad de tantos países y momentos históricos... El Golpe del 76 en Argentina, las dictaduras de Italia y de casi toda Europa con el hombre más odiado por el mundo, Adolf, las guerras civiles de los distintos países, los atentados... La profundidad, la cruda realidad que reflejas, los sentimientos... Es tan fuerte...
Solo hay algo que nunca comprendo de las muertes masivas, las tragedias, las guerras... Eso es que a la gente parece importarle demasiado el número, la cantidad... ¿Pero acaso importa? ¿Importa el número? Mientras halla una familia con una lágrima piantada en cada rostro por algo semejante, la tragedia existe...
MIT
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