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Piedra de luz


Warhammer Fantasy

03-05-2005 11:24
Por: Franfrancisco

Se trata de un relato de aventuras a lo Gotrek y Félix. Tres aventureros muy diferentes entre ellos (Marnel, Apolo y Andreas) se han de enfrentar a peligros en el desierto, donde una hueste de Khorne y un ejército de Reyes Funerarios los persiguen. Se trata de mi primer artículo, y ante todo quiero mejorar. Si tiene aceptación lo continuaré ya que tengo un montón de ideas. En el segundo párrafo aparecen muchos acontecimientos, pero quería darle una rápida ambientación. Espero que os guste.

-Venga date prisa en coger eso. Debemos marcharnos ya -dijo Andreas a Apolo.

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Andreas aún no se podía creer lo que estaba haciendo. De orígenes humildes había abandonado su tierra natal para unirse a una extraña pareja: un supuesto mago con aspecto de loco, de nombre Apolo, y un poderoso guerrero, alto y fuerte, cuya hacha emanaba una extraña aura resplandeciente y que respondía al nombre de Marnel. Además sus dos compañeros de aventuras y él se habían visto en la necesidad de unirse a un pequeño contingente de guerreros del caos para salvar la vida. Era o unirse o luchar contra una pequeña hueste de cincuenta guerreros. Tras toparse con el pequeño ejército y viendo que cincuenta contra tres no era una lucha igualada, Apolo utilizó el poder de la dialéctica que tan bien manejaba con el joven señor del caos que comandaba la expedición y logró convencerlo de que tenían un importante mensaje que dar a su gran señor, y que les perdonarán la vida. Extrañamente, el servidor de Khorne, controlando su instinto de derramar sangre y ofrecérsela a su Dios, había accedido ante la petición del mago.

Así, habían de momento salvado la vida, pero tarde o temprano se descubriría la verdad. Antes de que esto sucediera huyeron en la noche y sin darse cuenta, en su huida por el desierto de los muertos, la diosa del destino, caprichosa y malvada, había querido que se toparan con la que parecía la tumba del último rey que tuvo Khemri, Alcadizaar el Conquistador, aquel que las leyendas otorgan el honor de haber vencido al terrible nigromante Nagash. El ansia de encontrar tesoros de sus dos compañeros lo había impulsado a adentrarse en la tumba, aún a pesar de la firme oposición de Andreas a hacerlo. Recorriendo oscuros pasillos, habían llegado hasta una cámara central de altas paredes, iluminada sólo por unos pequeños agujeros ubicados en el techo. La humedad que había allí y el olor a muerte ponían los pelos de gallina a Andreas, pero tanto Marnel como Apolo parecían tranquilos. De no ser porque el poderoso soldado de brazos fuertes había alzado el hacha con aspecto amenazante, incluso podría decirse que habían bajado la guardia, como si nada hubiera que temer de un lugar en el que se decía que los muertos surgían del suelo para desollar a los curiosos que osaban adentrarse en sus lugares de reposo.

Y justamente en el centro de esta sala se alzaba un pequeño altar, coronado por una joya brillante, incrustada en piedra. Andreas no se atrevía a acercarse mucho al púlpito, pues había algo en el ambiente que lo mantenía perturbado, pero Apolo ya estaba frente a éste, y parecía como si intentara leer los extraños símbolos que habían inscritos en las láminas de roca. Tras murmurar algo en un susurro que Andreas no logró entender, Apolo sacó su daga y empezó a rascar por los bordes del mineral precioso.

-Voy, voy, un segundo. Sólo un poco más. Es que está muy…

Con un movimiento veloz a la altura de las bestias más rápidas de las selvas de Lustria, Marnel precipitó su hacha contra el frío púlpito, y con una precisión extraordinaria, la hizo saltar por los aires, cayendo ésta al suelo, al otro extremo de la sala. Aunque pareciese mentira, a Apolo le había dado tiempo a apartarse.

-Sabes de sobra que no soporto que hagas este tipo de cosas -reprochó Apolo visiblemente enojado por la acción del grandote.
-Y tú sabes de sobra que con mi manejo excepcional del hacha, jamás te haría ningún daño a menos que me lo propusiera.

Y así se enzarzaron en una pequeña disputa verbal los dos compañeros de Andreas. Este tipo de pullas que mantenían en esos momentos eran muy habituales en la extraña pareja, pero ese no era el momento, ni aquel el lugar para comenzar con los interminables reproches que solían lanzarse el uno al otro. Por los dioses, pensó Andreas, un pequeño ejército del caos seguramente los estaría en esos momentos buscando para exigirles que les explicaran el por qué de la huida, y para mejorar esto, las leyendas aseguraban que los muertos no eran nada hospitalarios con sus visitas, pero allí estaban estos dos como si estuviesen solos en el mundo. Andreas ya no aguantaba más la situación y avanzó decidido hacia la joya que aguardaba impaciente en el suelo de la instancia.

Percatándose de que Andreas se dirigía hacia la piedra, los dos aventureros enemistados, parecieron comprender que esa pelea se debería solucionar más adelante, a ser posible a unas cuantas leguas de distancia y ya a salvo. Ahora lo más importante era coger el botín y largarse corriendo de allí.

Andreas recogió la piedra con cuidado con las dos manos, casi con ternura como si fuera aquel cachorrillo que tuvo en la infancia y se quedó durante unos instantes observándola fijamente. Emitía un brillo intenso, pero no cegador a pesar de que allí estaban casi a oscuras. Era fascinante lo preciosa que era. Formas extrañas y colores se mezclaban dando lugar a figuras imposibles de imaginar. Durante unos instantes el tiempo se paró hasta que Apolo y Marnel se acercaron y lo despertaron de su ensoñación.

-Vayámonos -sugirió Apolo. Era lo más sensato que había oído Andreas desde hacia muchos días.
-No soporto ni un segundo más este silencio -respondió Andreas cuando salió de su ensoñación.
-Si sigues hablando y no te callas despertarás a los muertos. Me gustaría hacer un poco de ejercicio ahora, pero creo que tenemos prisa -comentó Marnel.

En ese momento, cuando se dirigían los tres hacia la salida por la que habían penetrado en la sala, un ruido fuerte y seco inundó la estancia, como si alguien hubiera dejado caer un viejo libro al suelo, petrificando el corazón intranquilo de Andreas.

-¿Me estás diciendo que escaparon en la noche, mientras mis hombres honraban culto a nuestro Dios?

Teijón estaba realmente muy enfadado por la incompetencia de su subordinado y no podía contener los gritos. No soportaba a los magos, ni a las malas noticias. Es más, Khorne se caracterizaba por odiar las artes oscuras de los hechiceros ya que mataban sin espada. Sí. Llegaba el momento de deshacerse de este tipillo flacucho y miedoso, que aún no había demostrado que dejarle con vida tras pasar a espada a todo su pueblo había sido una decisión acertada. Con un rápido movimiento de su brazo tiró al mago al suelo de un empujón. Una mirada de miedo pasó por la mirada del desgraciado. Sabía que su penosa existencia había llegado a su fin. Teijón desenfundó su espada, y la bajó con toda la fuerza y violencia de la que podía hacer gala. Durante una fracción de segundo, Teijón notó una pequeña resistencia al golpear en el mago, pero ésta se rompió enseguida. Seguramente el mago llevaría algún tipo de protección arcana para evitar ser herido por un arma normal, pero lo que empuñaba Teijón no era un arma corriente, sino un regalo bendecido por su poderoso Dios en los Montes Oscuros perdidos al Norte de los desiertos del Caos. Entrañas, trozos de cerebro, sangre y demás sustancias vitales salpicaban las paredes de la tienda en las que se encontraba el señor del caos, cada vez que éste bajaba y subía la espada contra el cuerpo del desdichado. Ahora tendría que matar a un par de sus mejores hombres en combate cuerpo a cuerpo para demostrar al grupo que no era ningún débil y que gozaba todavía del favor de su Dios a pesar de la huida del trío. Ya tendría tiempo después para buscar a los tres desgraciados que osaban poner en duda su poder, y más en especial a ese maldito mago.

Como en las peores pesadillas tenidas cuando uno se encuentra con fiebres, un grupo de esqueletos comenzaron a entrar en la estancia por la única salida visible. Si querían salir tendrían que luchar y abrirse paso. Andreas metíó la piedra en la pequeña bolsa que llevaba colgada al cinto y blandió su espada con toda el acoplo del que pudo juntar en ese momento. Esas parodias, antes humanos y que ahora se habían convertido en relucientes huesos, iban armadas con unas pequeñas armas cortas, ideales para combatir en pasillos y estancias cerradas, y llevaban una armadura ligera alrededor de la caja torácica, que Andreas no lograba entender qué es lo que protegían, pues debajo no habría ningún órgano vital al que dañar. Con una precisión militar formaron varias filas y comenzaron a cruzar lentamente la instancia.

El trío se había juntado y hacía frente a los muertos con las armas en alto. Andreas, de no ser por el valor que demostraban Marnel y Apolo, ya habría hecho alguna barbaridad como clavarse la pequeña espada en el corazón para evitar que su alma quedase capturada en aquel lugar.

Marnel estaba impaciente, como esperando alguna señal para lanzarse a la carga pero había algo que se lo impedía. Mientras tanto Apolo estaba alzando hacia arriba su pequeña daga y pronunciaba unas palabras en un lenguaje desconocido para Andreas. Supuso que estaría entonando algún encantamiento poderoso, como los que ya le había visto anteriormente usar para castigar y despedazar a sus enemigos. Una vez había visto como se carbonizaban en segundos algunos hombres bestias bajo una bola de fuego invocada por el hechicero pero aquello con lo que luchaban no estaba vivo, y Andreas tenía miedo, incluso de que la magia más poderosa del mundo no pudiera matar lo que ya no estaba vivo.

Un haz de luz se formó encima del hechicero y con un movimiento rápido de la mano lo dirigió hacia las espectrales criaturas. Durante un momento no paso nada. Sólo una fuerte olor a ozono invadió la instancia. Con lo que pasó después supo que Apolo había eliminado unos cuantos de esos seres de ultratumba, pues una fuerte luz y un estruendo sacudió la realidad. Nubes de polvo se levantaron y la visión por un instante se nubló. Andreas notó como una mano se cerraba sobre su brazo y lo empujaba hacía la salida.

-Corre ahora Andreas. Es nuestra única oportunidad.

Andreas comprendió enseguida que aquella mano era de Marnel y también comprendió que estaban aprovechando aquel momento de confusión sembrado por Apolo para escapar. No lo dudó, y sus piernas corrieron más rápido que su pensamiento. Recorrieron la instancia en lo que pareció un parpadeo de ojos y llegaron a los pasillos que antes habían recorrido. Algún esqueleto humano había osado interponerse en el camino del trío, pero Marnel con su hacha en cabeza había dado buena cuenta de él rápidamente. En cuestión de minutos o tal vez segundos, Andreas no lo sabía muy bien debido a la emoción, volvieron a sentir el calor del sol en el rostro.

-Hay que correr y mucho -dijo Apolo-. Presiento que esa piedra es más que una baratija para nuestros amigos.

Andreas no sabía dónde había dejado caer su espada, ¿o tal vez se la arrebató algún esqueleto con un golpe? Sólo estaba seguro de dos cosas: había perdido su arma, aunque tampoco le servía de mucho pues la había blandido muy pocas veces y carecía de gracia alguna para manejarla. La segunda era que debía de correr si quería salvar la vida.

-¿Por qué me has despertado, sacerdote?

La visión del rey Alcadizaar el Conquistador, incluso muerto hacía ya varios milenios bajo un encantamiento de Nagash, era altiva, digna de uno de los mayores reyes que habían pisado la tierra. El sacerdote Cabezoptec sentía autentica devoción hacia su rey, y había luchado contra el paso del tiempo para permanecer con vida y preservar el cuerpo de su señor. Hacía más de cien años que no tenía necesidad alguna de despertarlo. La última vez que lo hizo fue por un ejército de hombres rata que se aproximaban por el sur y que venían con intención de saqueo. Aún recordaba la imagen de su señor, montado en su carro de guerra cercenando cabezas y acabando con el vidente gris que comandaba la expedición Skaven.

-Oh, señor, mi poder no ha bastado para detener a tres intrusos que han osado profanar vuestra tumba y robar la Piedra de la Luz. Además, en estos momentos se dirige hacia aquí un pequeño contingente de guerreros servidores del Caos. Pido consejo de la mente más lúcida a este lado del mundo.
-Siempre me has servido bien sacerdote y confío en tu palabra. Despierta a mi ejército.

 



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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Piedra de luz II
20-05-2005 22:01
Ya está escrita y mandada de hace siete días la segunda parte de este relato. Espero que os guste mínimo tanto como decis que os ha gustado la primera.
No sé qué opinaréis cuando la leais pero os adelanto que van a haber muchas leches, eso os lo aseguro.
Un saludo a los lectores.

   Admito sugerencias
12-05-2005 19:06
Hola a todos. No sé cuando continuaré con la historioa pues se acercan mis exámenes de fin de carrera.
Aún está sin escribir, aunque ya está pensado el final. Si alguien tiene alguna sugerencia, estoy abierto a ella.
Espero este finde tener un par de horas para continuarla.
Un saludo.

   Raro, pero bien
11-05-2005 13:42
No se, un par de cosas como el ejercito de Khorne que se para a hablar???????? y que este delante de la tumba de Alcadizaar (que esta en Khemri no???) me ha parecido raro. Por lo demás la historia es bastante buena y me gustaria ver como sigue

   RE: Raro, pero bien
12-05-2005 19:12
Sé que se suena raro, pero Apollo tiene un poder mágico que le permite persuadir las mentes. Por ello, digo: extrañamente Teijón accede a hablar con ellos refrenando su instinto de derramar sangre.
A mí también me sonaría raro, pero es que creo que Khorne era el Dios del Caos adecuado para la historia. Por ello lo elegí.
Un saludo.

   está bien...
09-05-2005 19:55
siplemente esta bastante bien pero en general no hay mucho que contar...solo que no te desanies es tu primer articulo y te a salio bien y haz la continuaciön ok?
dew

   Sencillamente bueno
09-05-2005 19:06
Es bueno, no dire excelente, me gustaria ver como sigue, y tambien como se ajuntaron, poco tengo que decir de este texto, a mi me ha gustado bastante.

   Fallo!
05-05-2005 16:35
Alcanadizzar (o como se diga) murió muy muy al norte de Khemri, ahogado en un río.

El resto está bastante bien, un buen desarrollo de la trama, interesantes personajes (que de todas formas pecan un poquillo de ingenuos a veces), pero está bastante bien en líneas generales.

   RE: Fallo!
06-05-2005 20:29
hola, he hecho unos pocos deberes. Mira lo que he encontrado:

el rey cubierto de cadenas, fue arrastrado por el desierto hasta el palacio de Nagash,..., No obstante se dice que Alcadizaar se erigió entre las sombras y venció a Nagash, evitando así que lor reyes tuvieran que servir a Nagash el detestado. Página 7 del libro de ejército de los RF.

Creía que Alcadizaar había muerto a causa de alguna herida en combate con Nagash, o algo así. Como en el libro de ejército no pone nada más, supuse que la vida de este rey había acabado ahí. En fin, intentaré subsanar mi error si es verdad que murió ahogado.

Muchas gracias por comentar mi artículo ;-) .

Nota: es creíble decir que el cuerpo del rey fue recuperado del fondo de las aguas, jeje

   Acerca de Alcadizaar
08-05-2005 10:36
Cuando el amigo Alcadi fue capturado, Nagash mantenía una guerra con los Slavens por el dominio del Pico Tullido, así que cuando los Skavens se dieron cuenta de que Alcadizaar había sido capturado, enviaron asesinos, le liberaron y le entregaron un arma. Alcadi fue en busca de Nagash (creo que estaban todos en Nagashizzar) y le acuchilló cosa mala, y creo que fue entonces cuando Nagash perdió la mano y debió forjarse la mano de hierro.

Por lo que a la muerte de Alcadizaar respecta, no conozco más que huyó de allí. Pues que muriera no lo dice en ninguna parte.

Andronicus dixit

   Bien, bien
06-05-2005 15:49
Bueno no está nada mal. Salvo el fallo que decía xoso... saludos

   ¿?
06-05-2005 20:43
No entiendo k hace un kaos por los desiertos de los muertos¿? No me ha gustado eso. El resto bien.

   RE: ¿?
09-05-2005 20:10
posque va a hacer? lo de siempre estar jodiendo la marrana a los demás ejércitos....

   ¿?
06-05-2005 18:41
Que alguien me lo confirme. Alcaadizaar murió ahogado¿? En el libro de ejército de los reyes pone que fue quien derrotó a Nagash.
Muchas gracias a los que me comentan el artículo. No sabéis lo mal que se pasa cuando pasan los días y ves que nadie dice nada ;-) No sabes si gusta o no.



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