Calvin Rusell: In Spite Of It All |
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30-04-2005 15:46
Por: Locky P.
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Desde el profundo sur de Texas, Calvin Rusell, realiza un visión cruda y real de la vida en su nuevo álbum, In Spite Of It All.
Para conectar con la música que hace Calvin Rusell, hay que imaginarse el estado de Texas, sus poblaciones perdidas en mitad de la nada y los tugurios donde los perdedores inundan sus venas de alcohol para olvidar el nefasto presente y un destino sin futuro.
Drogas, borracheras, gritos, trifulcas y, en medio de todo, un hombre y una guitarra contando la desgarrada realidad con una clarividencia que aplasta porque, él, ha sido uno de ellos, un soldado del rock and roll fuera de la ley, tratando de transmitir su dolor a través de la música, con un estilo alejado de las modas pero siempre vigente: el genuino rock del sur de Estados Unidos.
Calvin Rusell procede de ese mundo, su infernal dinámica lo atrapó, como a tantos otros, pero él ha tenido la suerte de sobrevivir y el don para contar su experiencia.
El entorno marca y Calvin no pudo esquivarlo, nació en Austin, en 1948, a los 20 años inicio su trayectoria musical, a los 30 fue el guitarrista rítmico en The Cavemen. Curtido en mil actuaciones, con el tiempo se convirtió en un viejo veterano del rock and roll de los 60.
De naturaleza aventurera, se colgó la guitarra a la espalda y se pateó sin descanso su región, por momentos viviendo como un vagabundo y a veces acabando en prisión.
Calvin ha seguido del mismo camino que otros proscritos y talentosos compositores como Jimmy Dale Gilmour, Willie Nelson, Leon Rusell, Willis Alan Ramsey, Jerry Jeff Walker y Michael Murphy.
Todo el bagaje musical acumulado durante años está presente en In Spite Of It All, un álbum de sonidos erosionados por el viento del desierto, con una guitarra de raíces sureñas de notas corrosivas y una voz rasgada que cuenta experiencias extraídas de la realidad.
Composiciones que son puro sentimiento, fruto de un universo crudo, rudo y marginal, como la dinámicas Oval Room y Just Like L.A.; la contagiosa Live Till I Die, con reminiscencias de T. Rex, o las inevitables y depresivas baladas como Over And Over o In Spite Of It All. Pero, sobre todo, destacan los ásperos acordes guitarreros de Voodoo River y el ritmo cadencioso de All I Need.
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