La voz del viento |
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07-07-2005 01:41
Por: DAN^^
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Un pequeño cuento en el que el miedo a la vida se mezcla con el anhelo de vivirla.
Los ojos verdes del anciano miraban a través del empañado cristal de la ventana frente a la que siempre se sentaba. Las pequeñas gotitas de la fina llovizna que caía sin cesar le devolvían mil reflejos de sus ojos, micro universos de imágenes deslizantes que pasaban frente a él, cayendo en finos regueros plateados. Su propio reflejo le parecía extraño al anciano, ya no se reconocía a sí mismo; se veía demacrado, las arrugas surcaban su cara apergaminada y su barba rala, descuidada, antaño de un agradable tono cobrizo, se había vuelto gris, como las nubes que cubrían el cielo sobre las montañas. El único sonido audible en el interior de la destartalada y solitaria cabaña era el crepitar de la lumbre y el continuo ulular del viento de diciembre. El viento…
Era un niño feliz. Su vida transcurría tranquila en aquella aislada cabaña en las montañas. A menudo iba con su padre a cazar y a cuidar del poco ganado que tenían; su padre… su padre era un hombre muy fuerte y cariñoso, siempre le cuidaba y le enseñaba cómo tenía que colocar los cepos o cómo imitar el canto de las alondras en los bosques. El niño quería mucho a su padre. También quería mucho a Luen, el enorme pastor alemán que siempre le acompañaba a todas partes. Luen era muy fuerte y bueno también y el niño se sentía seguro a su lado, incluso cuando se internaba en la oscuridad de los bosques de abetos.
Un día, su padre lo llevó al pueblo para que le ayudase a comprar algunas cosas. El niño entró en el pueblo cogido de la mano de su padre, sintiendo las miradas de los otros niños sobre su nuca. Se sentía nervioso, nunca antes había estado con otros niños, sólo conocía la vida en las montañas junto a su padre y su querido Luen. Había mucha gente en la tienda, así que su padre le dijo que le esperase en el abrevadero, junto al carro en el que llevarían los víveres que iban a comprar. El niño obedeció a su padre y esperó pacientemente, mirando las nubes pasar, imaginando fantásticas escenas como las que leía en los viejos libros que su padre guardaba en el arcón de la buhardilla.
Mientras esperaba, vio a muchos niños y niñas pasar. Se dirigió a algunos de ellos, pero ninguno le hizo el menor caso. El niño no sabía lo que era jugar con otros niños y tenía muchas ganas de reír y saltar junto a ellos. Pero ellos le ignoraban. Viendo que no le prestaban atención, decidió volver a mirar al cielo e imaginar sus maravillosas historias. El viento soplaba con suavidad, balanceando los juncos que crecían cerca del estanque del abrevadero y haciendo volar su imaginación más allá del intenso azul.
Pronto, el niño empezó a sentirse incómodo; miró en derredor y se dio cuenta de que otros niños le miraban. No le gustaban esas miradas, eran miradas malas, miradas de gente cruel. Le daban miedo. Los niños malos empezaron a reírse de sus pantalones parcheados y de su vieja gorra de tela. Él se sentía enfermo por la actitud de esos niños… ¿Por qué se burlaban de él? Sólo quería jugar, quería la compañía de otros niños. Pero aquéllos se burlaban de él. En un momento dado los niños malos le tiraron una piedra que le dio en una pierna, haciéndole sangrar. El niño empezó a llorar; no entendía por qué querían hacerle daño, él no había sido malo, había sido educado, como su padre le había enseñado… Pero los niños seguían riéndose mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas. El niño se sintió muy triste y solo, quería que volviese su papá. Quería irse de aquel lugar horrible lleno de gente horrible. Los ladridos de Luen asustaron a los niños, que salieron corriendo. Cuando el niño le contó a su padre lo que le habían hecho, su padre lo abrazó y acarició su cabellera rubia, mirándole con cariño. Lo alzó del suelo y le dijo:
-No llores más. Volvamos a casa.
El niño no volvió a bajar al pueblo de los niños malos, le daban mucho miedo. Él era feliz con su padre y Luen. Cuando atardecía, siempre iba hasta una quebrada cercana y se sentaba sobre una gran piedra a escuchar el ulular del viento. El viento hablaba con el niño. La voz del viento le contaba historias de valientes héroes y bellas princesas, de grandes batallas y ciudades de cristal. Todos los días, Luen se sentaba junto a él en la roca lisa por la erosión y acompañaba al niño en su recorrido imaginario, en sus fantásticas aventuras transportadas por el aflautado sonido del viento entre las cumbres.
El niño sentía que a pesar de su felicidad, algo habían dejado los niños malos en su corazón… se sentía un poco solo. No quería darse cuenta, pero sentía que ya no era tan feliz como antes, jugando con su querido Luen y escuchando a su padre tocar la guitarra por las noches; los paseos por el bosque se le antojaban tristes y aburridos, ya no le maravillaban los colores de las flores y la magnificencia de las cumbres que le rodeaban. Se sentaba junto al perro a escuchar la voz del viento, esperando oír algo más, algo distinto, algo nuevo. Y un día oyó una nueva voz.
Era la voz de una niña, una voz prístina y clara que le llenó de calidez. El niño no sabía como era posible aquella maravilla; al principio se asustó, porque recordaba las voces de los niños malos que le hicieron daño. Pero aquella voz era distinta, era la voz de alguien que soñaba con el viento, de alguien como él. Se sintió tan feliz que contestó a la voz y ésta a su vez volvió a hablarle. Desde aquel día hablaron mucho ambos niños; él subía a la quebrada y se sentaba a escuchar, hasta que la voz de ella llegaba con el viento. La niña le explicaba maravillosas historias y él le respondía embelesado, hablándole de sus montañas, de su padre, de Luen y de sus pensamientos. El viento siempre le traía su voz clara y acogedora.
El tiempo pasó y el niño sentía que tenía deseos de ver a aquella niña tan maravillosa que le entendía y le trataba con tanto cariño. Quería verla sonreír y saltar, quería revolcarse por la hierba y jugar a luchar con Luen, quería hacer todo aquello con ella. Y mucho más. Pero la niña estaba muy lejos, muy, muy lejos. Tan lejos que el niño sabía que nunca podría estar a su lado. Y eso le entristecía mucho. Muchas noches, se sentaba junto a la ventana cuando su padre ya dormía e imaginaba que estaba con ella. Solía llorar aquellas noches, tan grande era el anhelo por verla, tocarla…
Un día, su padre se fue a la cama y ya no volvió a levantarse. Aquella noche había hecho mucho viento. El niño no comprendía porqué su papá no se despertaba. Lo llamaba y zarandeaba violentamente, pero éste no se movía. Pronto el niño comprendió que su padre se había ido con el viento, había volado hasta las nubes para ver a su mamá. El niño se sintió muy solo, pues quería mucho a su papá y lloró durante mucho tiempo.
Todos los atardeceres subía a la quebrada para hablar con la niña del viento, eso le hacía más soportable la soledad y la tristeza que le embargaban. Aunque aquella pérdida le hacía sentir más desesperación por no poder estar con su amiga, a la que tantas veces había abrazado y amado en sus sueños.
El tiempo pasó… Luen también acabó yéndose como su papá, pero él al menos tenía la voz de la niña del viento. Muchas veces pensó en bajar al pueblo de los niños malos, pero siempre decidía que no quería arriesgarse a que le hicieran daño de nuevo. Así que seguía solo en aquella cabaña entre las montañas, en compañía de sus sueños y aquella voz. A medida que el tiempo pasaba sintió que cada vez hablaba menos con la niña… ya eran mayores, habían pasado años en los que tanto habían compartido… pero a medida que crecían, parecía que iban perdiendo la capacidad de hablar con el viento. Así que un día, la voz de la niña dejó de escucharse. Y el viento ya no decía nada. Sólo Silencio.
Desde aquel día habían pasado muchos inviernos, muchas primaveras, pero todas eran iguales para él. Nunca bajó al pueblo de la gente mala, allí solo encontraría sufrimiento y desilusión, crueldad y malicia. Tenía miedo, no quería sufrir, pero el estar solo ya le suponía un sufrimiento silencioso e insidioso que iba carcomiéndole. Seguía subiendo a la quebrada día tras día, donde antaño había oído al viento cantar sus canciones, donde había conocido a la niña del viento. Siempre guardó la esperanza de volver a escuchar su voz. Pero ni una sola vez volvió a oír la voz de la niña, ni siquiera el viento decía nada. El viento había muerto.
Los ojos del anciano parpadearon, sacándole de su ensoñación, devolviéndole a la triste realidad de su vida. Estaba solo. Nada se movía en la cabaña, sólo el fuego de la chimenea, ya casi extinto. El anciano se levantó con dificultad y se dirigió a la puerta. Cogió su abrigo de piel y su sombrero, herencia de su querido padre, y salió al frío del exterior. La lluvia caía levemente, sólo chispas de cristal que dejaban marcas oscuras en el grueso abrigo del hombre. Cerró la puerta de la cabaña y caminó lentamente hasta un pequeño huerto con dos cruces de madera. Rezó una breve plegaria por su padre y Luen, ambos enterrados en la tierra que les vio nacer. Miró al cielo; -sé que estáis allí- pensó y se encaminó hacia la espesura.
La figura del anciano se perdió entre los árboles perennes, camino de la quebrada donde antaño había escuchado una voz, donde había soñado, donde había descubierto que quería a otra persona como él. Aún tenía esperanzas, después de tanto tiempo, de volver a oír la voz de aquella dulce niña del viento. Pero dentro de sí mismo siempre supo que lo único que oiría una y otra vez sería el frío ulular de un viento que ya no hablaba. De un viento muerto.
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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Ante todo sentimiento |
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08-07-2006 18:03 |
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Me ha impresionado, aunque me ha deprimido un poquito, supongo que me hago eco de la soledad de toda la vida de esa persona. Y creo que en esto está su valor, me he sentido igual que el protagonista.
Yo nunca estuve tan sola fisicamente como el prota de tu relato pero las sensaciones que plasmas me han evocado mi propia soledad y mi sentimiento de ser diferente a los demás y un tanto incomprendida.
He leido los comentarios y aunque formalmente estaría muy de acuerdo con algunos que te rectificaban cosas de estilo, en realidad no lo estoy. A ver si me explico: Una cosa es como yo escribiría el relato y otra cosa es lo que me ha provocado leerlo.
Hay personas, sobre todo escritores que cuando leen algo estan viéndolo desde su propio punto de vista y su propio estilo y te dicen lo que pondrían así o asá.... pero hay tantos estilos como escritores en el mundo y desde luego no puedes tener el estilo de todos. Academicamente es una cosa pero en realidad lo que entra es que seas realmente tu cuando relatas... y eso creo que es lo que más muestras.
Personalmente un texto que esté formalmente muy depurado (sin palabras repetidas o palabras como "como sin acento" escritas de forma equivocada no tiene por qué impregnarte y meterte dentro de la historia. Para mi lo principal es eso, que el lector se encuentre en la piel del protagonista desde el principio y bajo mi punto de vista tu lo consigues en ese relato.
No importa que la historia no tenga nudo, que sea lineal, que no pasa nada, porque realmente lo que quieres hacer sentir es eso... que no pasa nada en la vida de esta persona. Es el estilo propio de tu relato y creo que muy válido.
Desde luego a mi me ha gustado mucho y me ha transportado a esos parajes que describes con tanta plasticidad.
Muchas gracias por permitirme leerlo.
María
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solo detalles |
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28-11-2005 01:04 |
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el texto esta muy bien es muy lindo
solo deberias tratar de no repetir mucho algunas palabras
como "la niña del viento" kisas deberias emplear ademas otros terminos para expresar lo mismo
solo eso ....
suerte
adios
Erzsebet
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Me gustó pese, a esos detalles... |
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14-09-2005 21:16 |
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Detalles:
- pueblo para que le ayudase a comprar algunas cosas. El niño entró en el pueblo---sobra algún pueblo
- sintiendo las miradas de los otros niños sobre su nuca. Se sentía---sobra alguna sensación
- El niño no sabía como era---“cómo”
- sentía que tenía deseos de ver a aquella niña tan---lo veo mejor sin “que tenía”
- no comprendía porqué su papá---“por qué”
- allí solo encontraría sufrimiento---“sólo”
Bueno, el texto está muy bien llevado, y tiene sus detalles brillantes por aquí y por allá. Así que poco tengo en contra de la redacción.
En cuanto a la historia, me parece muy bonita y muy auténtica hasta llegar a la muerte del padre, porque el antecedente de las trampas no me parece suficiente para eliminar la aparente cojera argumental del niño que se cría sólo, deja un hueco.
No sé, creo que con un par de detalles estratégicamente colocados (algún apuro y cómo lo solventa, una bonita explicación de un procedimiento…) se hubiera evitado. Y la voz de la niña… Pues queda bien como amigo imaginario y para simbolizar un poco el paso a la madurez cuando desaparece, pero quizá le vea algo de humo…
En fin, me gustó pese a esos detalles.
Y esa es mi opinión.
Un saludete.
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Muy bueno |
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11-09-2005 00:24 |
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Me ha gustado mucho cómo narras el relato, esta muy bien escrito, y consigues transmitir al lector la tristeza de la historia. Me ha gustado que fueras tan directo dada la ingenuidad del protagonista, aunque quizá sería mejor narrarlo en primera persona.
Un pequeño error que he visto: "El niño no sabía como era posible aquella maravilla" ese "como" lleva tilde.
Y esta frase no me gusta cómo está construida:
"Luen era muy fuerte y bueno también y el niño se sentía seguro a su lado" ese "también" resulta un poco confuso (o al menos para mí) porque en un principio no sabía a qué te referías.
Un saludo. Espero leerte más.
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Mik dio en el clavo |
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06-09-2005 15:53 |
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Al acabar de leerlo estaba pensando porqué el relato no me convencía, a pesar de que estaba bien escrito, incluso con ritmo.
Mik tiene razón, en el cuento no pasa nada, no hay nada en la vida del personaje que resalte especialmente, a pesar de que con la voz de la niña misteriosa podrías haber resuelto esta cuestión.
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Joder, que triste! |
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26-07-2005 21:04 |
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El relato está muy bien, Dan, pero es muy deprimente, ¿no crees? Un hombre que vive toooda su vida en una cabaña resignándose a la soledad. Sin ganas de conocer a nadie a parte de una voz que trae el viento y que deja de oir. Esa es la idea principal del relato, pero para sorprender al lector tienes que hacer un giro que le de la vuelta a la historia o a algún elemento de la misma. Es lo que se denomina (en lenguaje cinematográfico) "nudo".
En una película convencional suele dividirse el guión en comienzo, nudo y desenlace. En esta historia no existe nudo. El comienzo y el desenlace son uno. El tipo está solo y termina solo. Es triste pero continua, sin sobresaltos. Ese es el único defecto que le veo. La historia en sí es genial, y opino como Vari. El lenguaje no es rebuscado, todo lo contrario, has conseguido frases redondas, cargadas de sentimiento. Tampoco creo que sea inverosímil. Lo has contado como un cuento, y los cuentos no tienen por qué describirlo todo para que sean buenos.
He pensado un posible "nudo" para que te hagas una idea de lo que digo.
Imagina que, en sus conversaciones con la niña, es él quien habla primero.
Imagina también que durante la historia se produce un desprendimiento de rocas que afecta a la casa de la niña (y a otras muchas que se ven a lo lejos) obligándola a abandonar el lugar dejándole sólo.
En relatos cortos, el nudo suele formar parte del desenlace, que sería el siguiente:
"La figura del anciano se perdió entre los árboles perennes, camino de la quebrada donde antaño había escuchado una voz, donde había soñado, donde había descubierto que quería a otra persona como él. Aún tenía esperanzas, después de tanto tiempo, de volver a oír la voz de aquella dulce niña del viento. Pero dentro de sí mismo siempre supo que lo único que escuchaba una y otra vez era su propio eco distorsionado por los salientes rocosos de la quebrada. Un eco que le respondía con voz de niña."
De esta forma sorprenderías al lector (por descubrir que no existía tal niña) y conseguirías (ya que el relato es melancólico) que más de uno soltase una lagrimilla involuntaria.
Eso sería un nudo (no muy logrado, pero bueno).
De todos modos, me ha gustado mucho tu relato.
Un saludo.
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RE: Joder, que triste! |
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20-08-2005 00:16 |
Muchas gracias por tu comentario, como siempre resulta extremadamente interesante y manifiestamente útil. Mil gracias, maese Mik.
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Gracias |
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22-07-2005 00:10 |
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Gracias por el comentario.
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bueno |
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15-07-2005 13:12 |
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Hola.
Bueno, mi opinión.
A mí me ha parecido algo confuso. Igual es que estoy en un ciber e intentaba apurar. De todas formas, no creo que se lea de corrido.
Por ejemplo, un párrafo...
"Las pequeñas gotitas de la fina llovizna que caía sin cesar le devolvían mil reflejos de sus ojos, micro universos de imágenes deslizantes que pasaban frente a él, cayendo en finos regueros plateados."
Igual me equivoco, pero me parece un poco rebuscado.
Pero creo que la historia está bien. Es un relato melancólico, el mismo título ya evoca cosas.
Saludos
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Hmm... |
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07-07-2005 03:11 |
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Lo comento mañana, brother. Un abrazo.
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Bonito pero triste |
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07-07-2005 10:46 |
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Muy bonito pero muy triste, me produce mucha melancolía... En realidad no me gusta nada, me da mucha pena xD No, es broma, pero ahora me apetece leer cosas más alegres, está muy bien escrito, no sé por qué me recuerda mucho a Heidi...:-( jajajaa! Un saludo!
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RE: Hmm... |
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07-07-2005 10:36 |
Espero impaciente tu comentario. ¡Un saludo!
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Agradecimientos |
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10-07-2005 22:13 |
De nuevo, agradeceros a todos vuestros comentarios y el que hayáis leído el texto. Muchas gracias.
Creo que es un texto que se disfruta más si se lee con cierta ingenuidad. Al menos es como yo lo escribí, tan solo expresando los sentimientos del personaje y sumergiéndome en su persona. El explicar o buscarle un porqué a todo en la historia habría ido en detrimento de la inocencia que yo quería imprimirle. Al menos es lo que pienso referente a este tipo de textos.
Tomo nota de las críticas.
PD: Variwell, me honra que te haya gustado, de verdad. ¡Me sacaste los colores!
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cii!! |
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07-07-2005 14:46 |
jooo q guay Dan!! me ha gustado muchismo, de verdad...me ha llegado. Muy triste pero genial!!
Gracias por compartirlo Dan, aunque el segundo parrafo me ha resultado un poco chocante, revísalo tiene algo que no me ha cuadrado pero no sé decir qué es.
Muchos besotes!!! ... soy pil, jeje dew!!
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Espero no molestar. |
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08-07-2005 08:55 |
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Lo narras en tercera persona, por lo que la observación de Dartz, me parece correcta.
Además, de que me parece increíblemente inverosimil. Y me deja muchas dudas, ¿cómo sobrevivió?, ¿cómo se alimentó?, cómo enterró a su padre?, ¿cómo es, que nunca se vió a un espejo?, ¿cómo es, que alguién tan ingenuo puede sobrevivir?.
Me parece, que el tema del niño salvaje que vive solo en las montañas, es muy usado y por lo general, repetitivo. Creo, que debiste aprovechar más el relato.
Se asemeja más bien, como bien han dicho a una caricatura japonesa, lo cual no tiene nada de malo, pero es algo que no me agrada.
Bien descrito, buen tema, pero sin originalidad. (Mi opinión)
Un saludo.
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mola |
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07-07-2005 23:22 |
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no está mal contado, y es tierno. Estos textos no son de mi tipo, pero reconozco que me ha gustado. Sin embargo, "el pueblo de la gente mala" suena muy infantil para un anciano, y a lo largo de la vida es posible que alguna circunstancia hubiera obligado al tipo a bajar al pueblo. Además, ¿no se volvía loco sin hablar con nadie?
Solo una pregunta ¿Quien era la niña?
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Precioso |
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08-07-2005 01:14 |
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Destila belleza en cada frase, desesperado, pesimista, es un puñal que se hunde despacio en el lector. Provoca agonía, emociona. No es por hacerte la pelota, colega, pero me he quedado gratamente sorprendido. Es digno para ingresar a mi colección de relatos selectos, sí señor. Sinceramente no encuentro que le falte ni sobre nada, porque en cierta forma tu estilo evoca al de El principito. Se necesita una cierta ternura e ilusión para degustarlo. Hermoso. Hace tiempo que un relato no me conmovía de esta forma.
Te saludo, brother, te la has mandado por este mes. Sin duda creo que lo mejor que veré en mucho tiempo.
Un abrazo.
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RE: Precioso |
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08-07-2005 01:14 |
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Espléndido |
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07-07-2005 15:45 |
Quizá lo único malo que le he encontrado ha sido que te has repetido, quizá, con lo de los niños y la gente mala, aunque eso da aún más la sensación de rabia e incomprensión; tristeza que sentía el niño.
Me pareció muy bueno, la lectura se me hizo rapida y amena... la deboré en seguida colega jeje, y las imágenes del campo, la cumbre, la cabaña, el pueblo... todo se me recreó a la perfección, muy bien, sí señor. Y los sentimietos se esparcieron como cenizas en el viento sobre mi corazón, todo fue gris, triste, melancólico, aunque quizá; otra cosa que vi algo peor que lo demás, es que para recrear esa sensación de tristeza y rabia del niño no deberías de haber repetido tanto lo de los niños malos, y tal cual las palabras que sentía; ya me entiendes ¿no? Haciéndolo con otros métodos mas persuasivos y suaves, pero que llegaran al lector quizá aún más que siendo tan directo como tú lo fuiste. Creo que me entiendes.
El relato es precioso, sí, me gustó mucho y está muy bien hecho brother, espero leer más cosas tuyas por aquí, y verte más por estos lares (foros y demás) aunque sé que últimamente andas algo liado, a ver si va todo mejor a partir de ahora, y a escribir colega
Un abrazo.
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Esta genial |
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07-07-2005 18:05 |
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A mi me ha encantado, se me hace facil de leer (que con este calor es muy dificil). Es triste, ademas la rabia que siente hacia los niños malos y la esperanza que le proporciona esa voz hasta que se acaba y dejas de escucharla, en definitiva me parecio precioso.
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