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La Última Esperanza (VII)


Relatos de Ciencia Ficción

28-05-2005 02:09
Por: Gandalf_Mithrandir


El psíquico miró intensamente a su amigo y asintió.

—¿Sabes algo de él? —preguntó Nah—. ¿Lo han llegado a contratar?

—No lo sé, Nah —dijo Folian—. Reknac es un psíquico de nivel 1, y como tal no tengo acceso a su mente. Alguna vez intenté leer la mente de su criado, pero Reknac oculta los nombres de sus clientes demasiado bien.

—Bueno, dejémoslo —dijo Klawks—. Necesito hacer unos reajustes a mi nave. Si no te importa, me gustaría utilizar tu caja de herramientas.

—¡No faltaba más! Eso ni siquiera se pregunta. Utiliza todas las herramientas que necesites.

El cazarrecompensas lanzó una agradecida mirada al psíquico y le pidió a Flick que le echara una mano. Después de que el androide accediera a prestarle su ayuda a Nah, ambos abandonaron la estancia y fueron hacia el garaje, dejando solos a Folian y Marie. Durante un rato los dos estuvieron hablando sobre sí mismos. El psíquico fingía sorpresa cuando la chica le hablaba de su doctorado y de sus interminables estudios, pues en realidad Folian ya había extraído toda esa información de la mente de la doctora. Una hora después, Folian y Marie todavía seguían conversando, pero el habitante de Merm decidió cambiar de tema radicalmente.

—Por cierto —dijo mirando a la mesa—, ya sé lo que piensas de mí.

El corazón de la chica dio un vuelco y miró a Folian con los ojos abiertos como platos.

—¿Ah... ah... sí?

—Sí —confirmó el psíquico—, y tengo cosas que decir al respecto.

Marie cerró la boca mientras Folian se levantaba del sofá y se acercaba a la ventana, a través de la que vio a Nah y Flick apretando tornillos y cambiando piezas de la nave del cazarrecompensas. Poco después, el psíquico se volvió y dijo:

—Sé que le dices a Nah que te parezco guapo para ponerle celoso. No es que yo te parezca feo, al contrario. Sólo que no soy tu tipo y, como es natural, prefieres a alguien de tu misma especie.

—Lo siento si te he ofendido —dijo Marie—, de veras.

Folian miró durante un momento a la chica y estalló en una estridente carcajada.

—¡Venga, mujer! —exclamó—. No tienes necesidad de disculparte por algo así. No me has ofendido, ni mucho menos. Además, estoy casado con una bella mujer de mi especie —guiñó un ojo—. Comprenderás que no sería ético iniciar un romance con otra mujer de otra especie, ¿verdad?

—Tienes razón —respondió la doctora Nette tras soltar una risita—, no sería ético.

—Bueno —continuó Folian tras un breve instante de silencio—, a lo que iba. Todo esto te lo digo a cuento de que Nah sintió celos. Lo leí en su mente. Nah sabe guardar sus sentimientos, incluso a veces a mis poderes psíquicos, pero creo que siente algo por ti, algo más que simple amistad.

—¿En serio lo crees? —exclamó Marie—. ¿Crees que debo lanzarme ya a por él?

El psíquico se acercó de nuevo a la mesa y volvió a sentarse.

—No creo que sea buen momento —respondió—. Sigue con tu técnica, pero sin pasarte, pues puede llegar a perder el interés.

—Muchas gracias, lo tendré en cuenta —dijo la doctora—. Seguiré tus consejos.

—De acuerdo —murmuró Folian—, pero no le digas a Nah que te dije esto.

En ese momento, entraron en la sala el cazarrecompensas y Flick. Nah se tiró literalmente en uno de los sillones, exhausto, mientras que el androide prefirió quedarse en pie. Hacía bastante calor. A esa hora del día, en esa zona acababa de salir Auron, el Sol más grande del sistema Rotis. En este sistema había dos soles, Auron y Amron, uno en frente del otro. Esto explicaba que en Merm no existiera la noche, lo que a su vez justificaba la escasez de vegetación. Folian miró a sus huéspedes, sonrió y dijo:

—Parecéis hambrientos, aunque es normal. Hace tiempo que pasó la hora del almuerzo. Esperad un momento, que voy a preparar la comida.

Todos estuvieron de acuerdo y, poco después, el psíquico regresó con dos fuentes llenas de comida. A nuestros ojos parecerían sustancias extrañas de forma y textura, pero en aquella época los habitantes de los distintos planetas ya conocían el menú de los distintos sistemas. Además, Folian resultó ser un excelente cocinero y todos menos Flick disfrutaron del almuerzo. Después se deleitaron con una sabrosa infusión muy parecida al café. A eso de las ocho de la tarde, llegó la mujer de Folian, Azda. Al igual que su marido, Azda estaba en el nivel 2 de la escala de los psíquicos. Era una bella psíquica, que trabajaba en el mayor colegio mental de Merm como profesora de control mental. La mujer también mostró gran interés en Flick. Después de todo, no siempre se veía un androide tan similar a los robots imperiales. La conversación se alargó hasta la madrugada y llegó el momento de irse a dormir. Folian y Azda prepararon las habitaciones para los invitados y desconectaron a Flick por expresa petición del androide, pues no quería quedarse toda la noche solo y aburrido.

Al día siguiente, Nah y Marie se levantaron temprano y se encargaron de conectar a Flick. Folian y Azda estaban ya en pie, pues la mujer psíquica tenía que ir a trabajar y su marido siempre le preparaba el desayuno. También había puesto unos cuantos cuencos y pan tostado para sus invitados. Tras desayunar con calma, llegó el momento de las despedidas. Era el momento de partir y de buscar otro planeta para reclutar hombres para el ataque a la base del Emperador. Desgraciadamente, Reknac había elegido el mismo momento para abandonar Merm e ir en busca de Flick y Nah Klawks. El psíquico de nivel 1 salió de su lujosa mansión y se dirigió al lugar donde había dejado su nave. Sin saber por qué, miró al garaje exterior de su vecino Folian. Entonces fue cuando los vio. Allí estaban sus dos objetivos, dirigiéndose a la nave del cazarrecompensas. Reknac sonrió perversamente y miró fijamente a Nah Klawks. Entonces, estableció contacto mental.

¡Vaya, vaya! ¡Pero si es mi querido Nah Klawks, uno de los mejores cazarrecompensas del universo!

Esto fue lo que oyó Nah en su interior antes de que sintiera un agudo dolor en el cerebro. Por un momento, Klawks perdió el equilibrio, pero Flick y Marie lo agarraron antes de que cayese. Una malévola carcajada les hizo alzar la cabeza y vieron el rostro pálido y calvo de Reknac, que avanzaba con determinación hacia ellos. La doctora Nette desenfundó su pistola láser y apuntó al asesino, pero la voz penetrante y dolorosa del psíquico inundó su cabeza.

No sé aún quién es usted, pero tampoco me importa. Mi misión es únicamente matar a Nah Klawks y al androide, pero usted será un extra. A usted también la voy a matar.

Reknac ensanchó su sonrisa y el dolor en las cabezas de Nah y Marie aumentó, obligándoles a taparse los oídos y a doblarse del sufrimiento. Esta vez fue Flick quien reaccionó. El androide apuntó con el cañón oculto en su brazo derecho al psíquico y se preparó para disparar. Pero Reknac movió una mano y el brazo del androide se desplazó contra su voluntad, obligándole a apuntar con el cañón a Marie.

—Ni lo intentes, androide —dijo el psíquico—. A ti no te puedo hablar mentalmente ni hacerte explotar el cerebro. Pero mis habilidades no se reducen a la telepatía. También soy un maestro en la telequinesia. Ahora, vosotros tres vais a morir.


techLos tres aventureros se dirigen al planeta Merm para que Nah haga negocios con su amigo, el inv
De repente, una nueva presencia inundó el cerebro del asesino. Reknac alzó los ojos, furioso, y vio que Folian estaba delante de él, desafiándole.

Reknac: ¿Qué intentas, idiota? Sabes muy bien que no puedes detenerme. Tengo demasiado control como para que un simple psíquico de nivel 2 logre detenerme bajo cualquier circunstancia.
Folian: Es posible que no consiga derrotarte, pero al menos les doy a mis amigos una oportunidad de escapar de tus garras.

Reknac: ¡No me hagas reír! ¡Ni siquiera has podido romper el control que ejerzo sobre tus amigos! No tienen ninguna oportunidad de escapar de mí. Va a morir y tú lo sabes. Y también sabes que tú serás el siguiente.

Folian: Entonces, por lo menos habré intentado salvarles y moriré con honor, cosa que tú has perdido hace tiempo.

Reknac sonrió con placer y su mente también entró en la de Folian, intentando reventar su cerebro. Por el momento, ya controlaba a cuatro individuos, Nah, Flick, Marie y Folian. Con la telequinesia hacía que el circuito que activaba el disparo del cañón del androide se conectase poco a poco, haciendo peligrar la vida de la doctora Nette. Pero una presencia en la que no había reparado el malvado psíquico se acercaba a ellos.

Sin previo aviso, Azda se introdujo en la mente de Reknac y ayudó a su marido a combatir al asesino. Un psíquico de novel 2 no suponía un mayor problema para Reknac, pero dos ya eran otro cantar. Los oídos del asesino pitaron y sintió un agudo dolor en el cerebro, exactamente el mismo que el que sentían sus objetivos. Incapaz de soportarlo por más tiempo, el psíquico de nivel 1 rompió el control sobre Nah, Flick y Marie para enfrentarse a Folian y a su mujer. El amigo de Klawks le miró fijamente y le habló mentalmente.

¡Escapad ahora! No queda tiempo. No podremos seguir enfrentándonos a Reknac por mucho más tiempo. No seáis insensatos y huid.

Nah contempló a Folian durante un segundo más y ordenó a sus compañeros correr hacia la nave. Ante los impotentes ojos de Reknac, Flick y Marie corrieron detrás de su jefe rumbo al transporte espacial del cazarrecompensas. Lo más deprisa que pudieron, los tres compañeros ascendieron por la rampa de la nave, se pusieron los cinturones de seguridad y Nah se encargó de hacer despegar el vehículo. En pocos segundos, ya habían abandonado el planeta.

Reknac rugió de ira y cerró el contacto mental con Folian y Azda. Miró con resentimiento al matrimonio y fue hasta el garaje exterior de su mansión, donde tenía estacionada su nave. Por suerte para él, incluso a esa distancia podía sentir las mentes de Nah y Marie. El asesino subió a su nave, despegó a gran velocidad e inició la persecución.

 

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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Hola
28-05-2005 02:59
Esta parte fue algo lenta. Esperaba que aceleraras la historia en esta parte porque la anterior era como la antesala para algo muy bueno, y ésta se siente igual.

Tal vez lo que has contado en VII partes se podría contar en menos si se le quitan algunas partes que agregan poco a la historia en sí.

   RE: Hola
30-05-2005 12:45
Tengo una duda. Si cuando envío un relato quiero poner determinadas partes en cursiva, por ejemplo, ¿cómo puedo hacer?



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