|CINE Y DVD| VIDEOJUEGOS | MÚSICA| LITERATURA | COMICS | MANGA|TECNOLOGÍA|TIEMPO LIBRE
|    DRAGONMANIA     |   Juegos de rol   |   Miniaturas   |   Juegos de cartas   |   Literatura  |  Juega y Fórrate 
| Publicidad | Concursos | Foros |
  Noticias |  Artículos |  Batallitas |  Opinión |  Guía del Rol |  Juegos de Rol |  Módulos |  Análisis |  El Saco de Dados |  Actividades |  La Galería |  Juegos para tu móvil |  Tienda Rol

Rescate (Capítulo 15.- Ivelios)


Relatos

18-07-2005 14:36
Por: Criatura del Averno

Desconfiado pero noble, Ivelios ha llegado hasta los compañeros para decidir que se debe hacer con ellos. Pero un trasgo, un enano y un semiinfernal no facilitan una negociación.


techDesconfiado pero noble, Ivelios ha llegado hasta los compañeros para decidir que se debe hacer
La tumba vacía había quedado ya atrás, mientras los compañeros intentaban buscar, en el bosque, algo que les orientase. Pero por todos lados no había más que vegetación y helechos, un mar de color verde oscuro, salpicado en ocasiones por el color de una flor aislada. El calor era asfixiante, los aventureros habían pasado en segundos del extremo frío de las montañas a una temperatura propia de una selva tropical. Verdaderamente, el colgante del trasgo podía atravesar largas distancias, aunque por desgracia, había gastado todo su poder en un salto de tan considerables dimensiones, y debía pasar cierto tiempo hasta que pudiesen volver a utilizarlo. De modo que, por el momento, no podían sino recorrer la espesura, y Rekhar iba el primero, saltando de rama en rama, mientras su oído y su olfato se agudizaban con la intención de hallar cualquier indicio de ambiente conocido. Se había criado en un bosque, de modo que en esta especie de selva interminable se sentía como en casa. Lurien y Corvos se movían igualmente con gracilidad, flotando a un palmo del suelo, y mirando con aprensión a su alrededor, y Finzo volaba con ellos, impulsado por su magia. Pero Pook y Durgin caminaban hundidos hasta el cuello entre el barro y la maleza. Y aunque el mediano estaba demasiado triste como para darse cuenta de nada (y de haberlo querido, hubiese podido moverse grácilmente por entre los árboles, como Rekhar) el guerrero enano se estaba planteando rebanarle el cuello al trasgo. Preferiría mil veces haber muerto honorablemente en combate ante Gablag que asfixiado entre las raíces de un maldito sauce.

-Un riachuelo –señaló alegremente Rekhar, apuntando con el dedo a una pequeña corriente de agua que atravesaba el “camino” que recorrían -. Al menos no moriremos de sed.

El trasgo descendió de entre las ramas y se acercó al río, seguido por los compañeros, mientras ahuecaba las manos para dar un sorbo de agua. El cristalino líquido atravesó la garganta del espía, que pronto metió la cabeza entera en la corriente, para beber y refrescarse.

-Esto no nos lleva a ningún lado –dijo Lurien, cuando los compañeros hubieron reposado durante un rato-. Aceptémoslo, estamos perdidos. Deberíamos sencillamente quedarnos quietos y esperar a que la garra mágica del trasgo recupere el poder de teleportarnos. De otro modo, solo conseguiremos cansarnos.

-Oh... verás Lurien, hay un pequeño problema –dijo Rekhar en ese instante, con la voz entre dolida y divertida-. Esto no es tan fácil como parece. Para que pueda trazar una ruta, debo conocer el punto de partida. Si no, es completamente imposible que pueda...

-¿Qué quieres decir, trasgo? –rezongó el enano, con voz amarga-. ¿Qué no puedes usar la magia de esa cosa?

-Quiero decir que, si no se donde estoy, tampoco tengo ningún control sobre donde voy a llegar. Si usase la garra ahora, podríamos acabar tanto en mitad de las salas del castillo de Hinnuvel como en el interior de la guarida de un dragón.

-Perfecto –murmuró Durgin, y no volvió a abrir la boca.

***

-Te lo dije, Ivelios, te lo dije –murmuró Rekreek al oído del elfo silvano-. ¡Visitantes! ¡Visitantes que hablan de magia!

-¡Shhh...! ¡Calla ahora! –le respondió Ivelios mientras, acariciando su arco de madera de fresno, sacó una flecha del carcaj. Aunque nunca tirarían de improviso contra desconocidos sin conocer sus intenciones, los elfos silvanos son celosos de sus tierras y sus bosques, y no confían en los extranjeros. De modo que, por si acaso, convenía siempre tomar precauciones. Y si le sorprendió encontrar a seres tan diferentes (incluso opuestos) viajando juntos, nada dijo.

Rekreek avanzó unos pasos y saltó ágilmente sobre la copa de un árbol. Quería ver mejor.

***

Rekhar sacudía la cabeza para intentar secarse el largo pelo negro, que goteaba agua, cuando repentinamente, se detuvo. Incluso aunque su agudo oído nunca podría haber percibido las tenues pisadas de Ivelios y la duende, el elfo silvano no podía hacer nada por disimular su olor a almizcle, que repentinamente, había inundado las fosas nasales del trasgo. Y Rekhar solo conocía una raza que pudiese oler bien incluso viviendo en mitad de la selva. Con todo el disimulo con el que fue capaz, se dispuso a sacar una flecha de su carcaj.

Poco a poco, sin que ninguno de los compañeros notase el tenue movimiento, Rekhar acarició las plumas del proyectil, y procurando no hacer ningún ruido, aferró el mástil de la flecha y comenzó a sacarla, mientras con la mano izquierda, palpaba el cinto en busca de su pequeño arco.

Pero un silbido cortó el aire, y pronto el trasgo cayó de rodillas al suelo, chillando de dolor y de miedo. Una larga flecha fabricada con las coloridas plumas de la cola de varias aves exóticas había atravesado la palma de la mano con la que Rekhar intentaba empuñar la suya. Los compañeros se levantaron como si un resorte los hubiese propulsado, y dirigieron su mirada hacia la espesura, de donde había surgido el dardo.

-¡Elfos! –chillaba el trasgo, mirando horrorizado su mano sangrante-. ¡Malditos! ¡malditos elfos del bosque!

Corvos ya había extraído las dagas de las fundas, mirando el bosque con un gesto cruel en sus ojos verdes, pero Lurien se adelantó a los compañeros, con los brazos en cruz y las palmas abiertas, en señal de paz. Su espada estaba enfundada todavía.

-No hemos venido a hacer daño –dijo en voz alta, para que el elfo la oyese-. Sólo estamos de paso, nada más.

Por un momento, no se escucharon más que los sonidos de la selva, pero pronto, una voz fiera, casi arrogante, respondió de entre la espesura.

-¿Quiénes sois, y qué queréis?

-No acostumbro a hablar con los que se esconden de mí –le replicó Lurien-. Estoy desarmada, no tienes nada que temer.

-¿Qué te hace pensar que te temo, pájaro parlante?

-El hecho de que no te atrevas a mostrar tu rostro.

A regañadientes, pero con el orgullo herido, Ivelios abandonó su escondite. Ante los compañeros apareció un elfo alto y altivo, de mirada fiera y casi desafiante. Aunque el color pardo de su ropa estaba destinado a camuflarse más que a lucirse, y llevaba el pelo largo y enmarañado, no le faltaba la elegancia de los elfos, y sus movimientos eran rápidos y amenazantes, como los de un felino salvaje. Por alguna razón, a Lurien le recordó un poco a Neigeborne. Aunque se había mostrado, tenía una flecha preparada en el largo arco.

-¿Qué te hace pensar que no me atrevo?

Lurien sonrió. Le había mirado a los ojos, y no había mal en él.

-Veo que estaba equivocada, elfo. Eres valiente, y leo en tú corazón que no nos preparas una trampa. ¿Por qué has disparado sobre uno de los nuestros?

-El trasgo intentó atacarme primero –respondió-. Aunque no esperaba menos de uno de su raza. Ahora respóndeme... ¿qué hace alguien como tú, de sangre élfica, acompañada de trasgos, enanos y demonios, y en mí bosque?

Por un momento, pareció que Durgin iba a decir algo, pero Lurien se le adelantó.

-El trasgo viaja con nosotros –dijo Lurien, mientras echaba una mirada dura a Rekhar, que desvió la mirada, avergonzado-, el enano es mi compañero y mi amigo... y en cuanto al “demonio”, tiene tanta sangre élfica como yo misma.

-Y en cuanto a ti –dijo Finzo, señalándole con el dedo y con voz burlona-, te llamas valiente, pero escondes a un aliado. Dile que se muestre, para que podamos vernos todos.

No fue necesario que Ivelios dijese nada, Rekreek salió de pronto, saltando al hombro del elfo y quedándose allí, mientras saludaba alegre con la mano.
Apartado de la conversación, el trasgo buscó rápidamente a alguien que le ayudase a sacarse la flecha, pero todos los demás parecían ignorarlo, ocupados como estaban con el maldito elfo. Incluso Pook, al que normalmente aburrían las charlas demasiado largas, estaba encandilado mirando a la diminuta duende. Al menos, no se le veía tan triste.

-Bien, ahora que ya habéis visto a mi “aliada” –continuó Ivelios con ironía-, deberéis acompañarme a Taurnöle, mi pueblo. Allí, el círculo de los Ancianos decidirá que hacer con vosotros, no yo. Y de paso, un druida sanará la mano de vuestro amigo.
-¿Estás loco, elfo? ¿Crees que nos vamos a adentrar voluntariamente en la boca del lobo? –rugió Durgin-. No nos someteremos a un juicio, porque no somos culpables de ningún delito.

-Es la ley –le replicó el elfo-. No tienes elección.

-La tengo –murmuró el enano, y su mano se posó en el mango de su hacha.
El arco de Ivelios crujió al tensarse.

-Por favor, Durgin, déjalo –le espetó Lurien, posando su mano en el hombro del guerrero. No iba a permitir un combate entre criaturas de la Luz-. Confío en la justicia del pueblo élfico.
-Yo no –murmuró Corvos, pero por fortuna, nadie le escuchó.

Poco a poco, Durgin relajó la mano y, a regañadientes, aceptó a seguir al elfo. Todos los compañeros aceptaron sin dudarlo más, y se pusieron en camino, después de que Lurien sacará la flecha y curara la mano de Rekhar (quien, para no desangrarse, se había hecho un torniquete con su propio cinturón).

-De todos modos, quedarse aquí no es una buena elección –dijo el elfo, apenas se hubieron puesto en marcha-. Esta zona está habitada por seres milenarios, más antiguos que los elfos. Y en su mayoría, son cazadores implacables.

Apenas hubo dicho esto, cuando un terrible rugido sordo se extendió por el bosque, como un trueno, y una inmensa bestia, con aspecto de lagarto, pero que se movía veloz sobre las patas traseras, cruzó rápidamente un claro de la selva. Era tan grande como el dragón con el que habían luchado en la guarida del liche, pero este estaba vivo, y de sus terroríficas mandíbulas goteaba sangre caliente. Y por alguna, razón, cuando ya la larga cola había desaparecido entre los árboles, los compañeros se decidieron por caminar más rápido.

Pero la terrorífica visión duró poco en sus mentes, pues cuando ya habían caminado un tiempo, a sus espaldas comenzó a escucharse un sonido melodioso, como si el agua del río y las hojas de cada uno de los árboles del bosque se hubiesen puesto a danzar al unísono, jugando con el viento y repiqueteando al son del movimiento de las estrellas.
Pook había convencido a Rekreek para que cantase.

***

 

| < 1 > | 2 | Siguiente >>

El tatuaje azul (trilogia de los reinos olvidados 1)
El tatuaje azul (trilogia de los reinos olvidados 1)
Precio: 12,50 €
 Imágenes
techDesconfiado pero noble, Ivelios ha llegado hasta los compañeros para decidir que se debe hacer
techDesconfiado pero noble, Ivelios ha llegado hasta los compañeros para decidir que se debe hacer

 Vota este artículo


 Recomienda
 Emails separados por comas
| Formato imprimible |
Comentarios Votos Estrellas
5 4 ****
 
 
COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   up
24-08-2005 00:40
Me encanta tu campaña , sigue pronto con la siguiente entrega .

   Sigues excelente.
18-07-2005 18:21
Ya me iba a quejar: "pero bueno, ¿otro aventurero más? ¿es que en ninguna aventura los muchachos salen sin nuevas adquisiciones? ¡Ya perdí la cuenta de cuantos son!". Pero entonces me saliste con "En este caso, los ojos verdes de Lurien"... Y sencillamente me callaste. Terminó demasiado bonito. :-D

La única queja que te puedo dar es esta línea: "El cristalino líquido atravesó la garganta del espía, que pronto metió la cabeza entera en la corriente, para beber y refrescarse". No sé, pero me pareció demasiado sobrecargar la imagen. Me imaginé la toma en cámara lenta, gota a gota... No sé si me explico.

Excelente obra. ¡Síguela rápido!

   yo...el protagonista
21-07-2005 00:09
Me he dado cuenta al ver las novedades que venia mi nick, asi que me he preguntado el que podria ser.

Y he visto que soy el protagonista de esta aventura.
No se si el autor se lo ha "inventado" el nombre o si me lo a visto y lo a copiado.

De todas formas esta bien la historia.

No le doi importancia.

   RE: yo...el protagonista
30-07-2005 13:17
Bueno, no me inventé el nombre, pero te aseguro que no me lo copié de tu nick, jejejeje... Esta historia relata una partida de rol jugada hace ya bastante tiempo, en la que Ivelios fue un personaje jugador. De todos modos, no debería extrañarte, ya que Ivelios es un nombre de "ejemplo", es decir, uno de los nombres élficos que aparecen en el manual del jugador, así que no es tan extraño que se haya repetido.

Un saludo,

Criatura del Averno

   Nuevo principio
19-07-2005 09:29
Cuando lleguen a rescatar al pobre príncipe, el pobre va a estar más tieso que la mojama, pero independientemente de que la historia - teoricamente. principal quede absolutamente olvidada, cada fragmento que introduce una nueva secuencia de aventuras secundarias abre la esperanza de que los compañeros consigan al fin su porpósito al tiempo que te ofrece la posibilidad de seguir disfrutando de las hazañas de unos personajes a los que, si has llegado hasta aquí, seguro que les tienes cariño.

El fragmento no tiene especial fuerza o interés, pero siendo una introduccion o una transición es perfectamente entendible.

Y como dice Oscuridad, el final es precioso

¿Mañana más?



Otras webs de Planeta Ads Network:

MANGA - OCIO JOVEN | ULTIMAS NOTICIAS - ADN | Cursos a distancia - CEAC | CURSOS DE INGLES - HOME.ES | SERIES INFANTILES - PLANETA DIRECTO | NOTICIAS MADRID - ADN | CRUCEROS - OCIOCRUCEROS | FOTOGRAFIA - CONOCIO | Naves StarWars - PLANETA DeAGOSTINI | ADMINISTRACION DE EMPRESA - e-DEUSTO

Publicidad: Personal Loans - Product Information Management - Hydroponic Gardening - Credit Cards - Loans
Copyright Ociojoven Networks Publicidad Sobre nosotros Pobladores Aviso legal Trabaja con nosotros