El terror no tiene forma |
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07-08-2005 19:26
Por: Mik616
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¿Quieres escribir un relato que realmente meta miedo? He aquí unos cuantos consejos.
Cuando un escritor se dispone a contar una historia de terror debe tener muy presente la emoción que quiere transmitir al lector. Su eso o sus ellos deben dar miedo. Precisamente por eso, antes de ponerse a escribir, antes, incluso, de tener una historia que contar, debe hacerse unas cuantas preguntas.
¿Qué recursos literarios son los más adecuados? ¿Cómo debe tratarse aquello que provocará miedo en el relato? ¿Cuánta información puede dar al lector sobre eso? ¿Cómo conseguir que el lector crea en él?
Podría seguir planteando interrogantes de este tipo y no terminaría nunca. Por ello el escritor debe sintetizar. Debe formular una única pregunta cuya respuesta le ayude a resolverlas todas. Y esta pregunta es:
¿Cuál es la esencia del miedo?
Watson (1924) expuso una teoría explicativa del miedo que, aunque ha sido calificada de simplista posteriormente, será de gran ayuda para el escritor. Watson señala que los estímulos atemorizantes innatos, es decir, aquellos que no hemos aprendido, sino que simplemente desarrollan miedo, debido a su potencial carácter peligroso para el individuo, podrían ser:
- Los ruidos (generalmente fuertes).
- La pérdida de soporte inesperada.
- El dolor.
Sin embargo esta definición sólo se aplica a situaciones críticas donde la reacción es totalmente involuntaria. Aunque puede darnos algunas ideas necesitamos algo más. ¿Por qué? Porque la sensación que queremos transmitir depende en gran medida de la imaginación, no sólo del escritor, sino también del lector, por lo que necesitamos una definición más general.
El miedo es un mecanismo de defensa ante una amenaza real o potencial.
Esta es la respuesta que el escritor de terror necesita. Tan solo tiene que desarrollarla.
Teniendo esto presente procederemos a la creación de eso.
El foco del miedo.
En un relato de terror el origen del miedo puede ser racional o irracional, pero en todo caso debe cumplir al menos uno de estos requisitos:
1.-Debe ser desconocido.
El miedo se genera también ante un estímulo novedoso, ya que no se conocen sus intenciones. Se trataría de un peligro potencial.
Un claro ejemplo nos lo muestra Guy de Maupassant:
No obstante, a veces el animal se rebela y mata a quien lo domestica... yo también quiero... yo podría hacer lo mismo... pero primero hay que conocerlo, tocarlo y verlo. Los sabios afirman que los ojos de los animales no distinguen las mismas cosas que los nuestros. . . Y mis ojos no pueden distinguir al recién llegado que me oprime. ¿Por qué? ¡Oh! Recuerdo ahora las palabras del monje del monte Saint-Michel: "¿Acaso vemos la cienmilésima parte de lo que existe? Observe, por ejemplo, el viento que es la fuerza más poderosa de la naturaleza, el viento que derriba hombres y edificios, que arranca de cuajo los árboles, y levanta montañas de agua en el mar, que destruye los acantilados y arroja contra ellos a las grandes naves; el viento, que silba, gime y ruge. ¿Acaso lo ha visto usted alguna vez? ¿Acaso puede verlo? ¡Y sin embargo existe!" (El Horla)
2.-Debe ser creíble.
Si el lector llega a la conclusión de que no existe, dejará de tenerle miedo. Por ello es indispensable introducir datos, ya sean reales o ficticios, que al menos siembren la duda.
Un claro ejemplo… Lovecraft, por supuesto:
Wilbur llevaba consigo el inapreciable, pero incompleto, ejemplar de la versión inglesa del Necronomicón del Dr. Dee que su abuelo le había legado, y nada más le permitieron acceder al ejemplar en latín se puso a cotejar los dos textos con el propósito de descubrir cierto pasaje que, de no hallarse en condiciones defectuosas, habría debido encontrarse en la página 751 del volumen de su propiedad. Por más que intentó refrenarse, no pudo dejar de decírselo con buenos modales al bibliotecario —Henry Armitage, hombre de gran erudición y licenciado en Miskatonic, doctor por la Universidad de Princeton y por la Universidad de John Hopkins—, que en cierta ocasión había acudido a visitarle a la granja de Dunwich y que ahora, en buen tono, le acribillaba a preguntas. Wilbur acabó por decirle que buscaba una especie de conjuro o fórmula mágica que contuviese el espantoso nombre de Yog-Sothoth, pero las discrepancias, repeticiones y ambigüedades existentes complicaban la tarea de su localización, sumiéndole en un mar de dudas. Mientras copiaba la fórmula por la que finalmente se decidió, el Dr. Armitage miró involuntariamente por encima del hombro de Wilbur a las páginas por las que estaba abierto el libro; la que se veía a la izquierda, en la versión latina del Necronomicón, contenía toda una retahíla de estremecedoras amenazas contra la paz y el bienestar del mundo… (El horror de Dunwich)
3.-Debe hacer daño.
Ya sea físico o psicológico, pues el dolor es, junto con los ruidos fuertes y la pérdida de apoyo, uno de los principales estímulos del miedo. Eso debe hacer daño. Aunque puede limitarse a matar, una muerte indolora no producirá el mismo efecto que una dolorosa. Por ello, la mente de eso tiene que ser retorcida, cruel, sádica.
Clive Barker lo tiene muy claro:
La mano del padre aún aferraba la cara de Kaufman; le metió el dedo índice en la boca y se lo hundió en la garganta, agarrando con la uña la raíz de la lengua. La intromisión de dio nauseas, pero no le quedaba voluntad para repeler el ataque.
–Sirve –dijo la criatura –. En silencio.
Se dio cuenta demasiado tarde de la intención de los dedos.
Aprisionaron repentinamente su lengua y la voltearon en la raíz. Conmocionado, dejó caer la cuchilla. Intentó chillar, pero no emitió ningún sonido. Tenía sangre en la garganta, oyó cómo le rasgaba la carne y se contorsionó de dolor.
Luego salió la mano de su boca, y los dedos escarlatas, cubiertos de baba, tenían su lengua cogida entre el índice y el pulgar delante de su cara. (El tren de la carne de medianoche)
4.-Debe tener un motivo.
Muchos escritores podrían pensar que no es realmente necesario. Que un demente podría matar sin motivo y seguiría provocando miedo. Esto es falso, las motivaciones nos guían, rigen nuestra existencia. Si eso tiene un motivo el lector sabe que no se detendrá hasta conseguirlo.
Sin embargo, el escritor puede (si lo considera oportuno) ocultar dicha motivación al lector. Esta puede ser racional o irracional.
Edgar A. Poe nos demuestra que hasta un demente se guía por sus motivaciones:
Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre... Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo y librarme de aquel ojo para siempre. (El corazón delator)
La importancia del climax.
Una vez tenemos a nuestro bicho sería una torpeza por nuestra parte soltárselo al lector de golpe. Hay que preparar su entrada en escena de modo que se consiga el efecto deseado. A esto lo llamamos climax.
Hay muchas formas para generarlo, yo os daré una, la que considero mejor, pero que no tiene por qué serlo.
Estudiando la psicología del miedo, Sue Breton (1995), nos ha dado, inconscientemente, las pautas a seguir:
1.-Preocupación (igual a la ansiedad, pero el organismo no ejerce ninguna influencia, sobre ello).
Al inicio del relato, tanto el protagonista como el lector, desconocen por completo la existencia de eso, por lo que no le temen. Empezarán a conocerlo de un modo indirecto: por sus actos. Sin embargo, tenderán a racionalizarlo a falta de más datos, por lo que lo único que les provocará será una ligera preocupación por los acontecimientos.
En esta parte del relato es aconsejable profundizar en la psicología del protagonista para conseguir que el lector se identifique con él. De este modo todo lo que le suceda en el futuro afectará, en mayor o menor medida, al lector.
2.-Ansiedad (reacción del organismo, a nivel cuerpo y mente, ante una amenaza, menos inmediata a la que la persona puede poner fin).
El protagonista (o protagonistas) comienza a descubrir aspectos alarmantes de los actos de eso. Surgen los primeros elementos que ayudarán a generar el climax. Hay cosas que el protagonista desconoce, y es consciente de su ignorancia, lo que aumenta la tensión, pero todavía cree que puede ponerle fin.
En esta parte del relato debemos convencer al lector de que lo que sucede es real. Para ello emplearemos todos los medios de que dispongamos. Si es preciso mentiremos.
3.-Estrés (reacción continuada del organismo, ante una amenaza que sigue sin resolverse).
A medida que transcurra la acción, el protagonista se da cuenta de que eso le sobrepasa. No sabe como eliminarlo y todavía desconoce su verdadera naturaleza, pero ya le teme. A estas alturas sabrá todo lo que pueda (y el escritor le permita) saber acerca de eso.
También le habrá visto, oído, olfateado o sentido pero en ningún caso de forma clara y directa.
En esta parte del relato el escritor debe decidir si da a conocer la motivación del bicho al lector o no. En caso afirmativo puede hacerlo de forma directa (el protagonista descubre el motivo) o indirecta (el lector deduce, o no, el motivo encajando las piezas que el escritor ha introducido a lo largo del relato).
Después de este punto no hay que avanzar necesariamente al punto siguiente. Muchos escritores de terror prefieren volver al punto anterior dando lo que se denominaría una pista falsa. Un nuevo dato que podría ayudar al protagonista pero que, en la práctica, no lo hace. De esta forma se inculcaría un atisbo de esperanza que ayudará a subir la tensión e involucrar todavía más al lector en la historia.
4.-Miedo (reacción de supervivencia del cuerpo ante una amenaza inmediata)
Y es en este punto cuando nuestro bicho hace su entrada triunfal. Esta parte suele estar ligada al desenlace del relato, aunque no necesariamente. El protagonista (y por ende, el lector) ya está aterrorizado. Sabe lo mismo que en el punto anterior, pero esta vez está cara a cara frente a eso. Las dudas, la ignorancia en cuanto a la naturaleza del bicho y la incertidumbre sobre las posibilidades de supervivencia son el caldo de cultivo del miedo.
Cómo termine la historia queda a discreción del escritor.
Últimos consejos
Como es obvio, he tratado a eso de forma muy general, dando consejos sobre como tratarlo que son comunes y por tanto poco concretos.
Es el escritor el que, en función de eso, debe elegir como transcurrirá la trama, y de que forma intentará asustar al lector. Sin embargo creo que es importante dar un último consejo al escritor. El terror surge de la mente del lector cuando, consciente de los elementos que le presenta el escritor, imagina lo que hay más allá. Ser demasiado descriptivo puede no dar el resultado deseado.
Por otra parte soy un gran defensor del terror sugerido, pero también consciente de que un trozo de carne sanguinolenta en el momento adecuado puede ser realmente terrorífico.
Me despido con el mejor consejo de todos de boca de un genio del terror, Stephen King:
Si quieres ser escritor, lo primero es hacer dos cosas: leer mucho y escribir mucho… Si no tienes tiempo de leer es que tampoco tienes tiempo ni herramientas para escribir. Así de sencillo.
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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uuuuuuuhhh!!! ^_______^ |
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08-08-2005 06:51 |
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muy didáctico Mik!
para un fanático de las novelas de terror como yo puede resultar algo ya sabido, pero siempre te agradece que te lo recuerden, y los ejemplos están muy bien.
Unos consejos sencillos y básicos como has dicho y muy útiles para los novatos en el género, aunque como recomiendas al final, lo fundamental es leer mucho!!! :P
Muchas gracias por currártelo y por compartirlo!
agutxi @
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RE: uuuuuuuhhh!!! ^_______^ |
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10-08-2005 10:42 |
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Pues gracias por pasarte y comentarlo. Los consejos son sencillitos, pero aunque hayas leido mucha literatura de terror siempre se te escapa algo a la hora de escribir un relato del género.
Un saludo
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Muy bueno, me lo apunto... |
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10-08-2005 16:46 |
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Me ha gustado, me apunto varias cosas que no sabía y otras que me kedaban por aprender. Felicidades Mik, interesantes pautas, no dudes que las tomaré muy en cuenta. Un saludo!
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RE: Muy bueno, me lo apunto... |
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10-08-2005 18:06 |
Gracias, Mala. Desde luego, eres una excelente lectora.
Reconozco que, el terror, es un género difícil en la medida en que un lector asiduo necesita algo nuevo para volver a sentir ese delicioso escalofrío en la nuca.
Sin embargo creo que las bases son las mismas y es lo que intenté sintetizar en este artículo.
Un saludo y gracias por pasarte
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Bueno. |
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08-08-2005 08:40 |
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Buenos consejos. Aunque me parece que ése es el estilo europeo ó me atrevería a decir un estilo muy gringo.
En Latinoamérica, no tiene porqué ser creíble, pues muchas veces pasa que lo irreal se vuelve real. En fin, lo digo porqué hace poco compré tres libros que narran leyendas, cuentos y relatos de sucesos extraños. Los cuentan de diferente forma se nota la pureza de sus textos, claro, siempre hay una excepción.
Buenos consejos para un lector que desee escribir terror. Por suerte, ése no es mi caso.
Un saludo.
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RE: Bueno. |
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10-08-2005 10:48 |
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Sé a lo que te refieres, poblador desconocido, yo también he leído literatura de terror sudamericana. Sin embargo creo que el arte de esos escritores radica en hacer creíble lo increíble.
Y creeme si te digo que conseguirlo es muy dificil.
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No me temas... |
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08-08-2005 11:17 |
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... sólo reucerda que estoy tras de ti.
Una buena introducción sobre qué tener en cuenta antes de escribir algo que se ajuste a este género.
Buen artículo.
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RE: No me temas... |
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10-08-2005 10:39 |
Gracias por pasarte, Alex.
Desde luego, es una introducción, porque si profundizase en los diferentes tipos de terror el artículo se alargaría demasiado
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No me temas... |
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08-08-2005 11:17 |
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... sólo reucerda que estoy tras de ti.
Una buena introducción sobre qué tener en cuenta antes de escribir algo que se ajuste a este género.
Buen artículo.
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RE: No me temas... |
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02-09-2005 09:42 |
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Un ultimo consejo, que a mi me va bien es como introducir "eso" en la historia. Yo utilizo la formula del elemento extraño.
Recordemos la pelicula "the thing" en una estacion polar americana aislados el resto del mundo tenemos a un grupo de cientificos estudiando. Ya tenemos un marco (pero podria haber sido un pueblo, un barrio, un barco, etc.). Ahora introducimos un elemento extraño, en la pelicula un lobo nuevo y docil. Poco a poco elelemento nuevo se vahaciendo mas y mas extraño y mas notorio. El lobo parece no encajar con los otros y tiene comportamientos extraños. Por ultimo el elemento extraño sae convierte en el horror.
Me gusta porque es bastante progresivo y transforma una situacion normal y cotidiana (vale lo dela estacion polar no, pero si un nuevo abuelo llega a una barriada si) en algo horroroso.
¿La pega? Que al final te acaban pillando, cuando aparezca algo nuevola gente sabra que esoacabara siendo el horror.
Bueno suerte a los escritores...
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Excelente |
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08-08-2005 13:04 |
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Un esqueleto perfecto para construir aterradores espantapájaros. Un artículo magnífico de principio a fin. Sólo queda la prueba de fuego: voy a intentar, como lector, escribir mi próximo relato de terrror teniéndolo en cuenta. Veremos que sale... Un saludo y gracias por el texto.
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RE: Excelente |
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10-08-2005 10:44 |
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Pues me alegra saber que alguien intentará poner en práctica mis consejos. Suerte, Akhul, y cuando lo termines no dudes en mostrármelo.
Un saludo
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RE: Excelente |
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10-08-2005 17:17 |
Mik616 dijo: Suerte, Akhul, y cuando lo termines no dudes en mostrármelo.
Cuenta con ello. Llevo seis páginas y espero que me ocupe otras seis más. Tal vez estos días...
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