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Graktar Nogar, El Rey Cuervo II


Warhammer Fantasy

05-12-2005 15:38
Por: kilava

Tras mas de un año de ausencia, vuelvo con esta segunda parte de mi anterior relato. Espero que esto siga adelante.


Graktar Nogar, El Rey Cuervo II
La última vez que se le vio, estaba caminando al ritmo que sus heridas le dejaban. Iba sin rumbo fijo, de aquí para allá, esperando encontrar respuesta a sus preguntas. ¿Quién era él? ¿Qué hacia allí? ¿Qué iba a ser ahora de él sin hogar ni familia? Todas estas preguntas y muchas más rondaban por la cabeza de Graktar Nogar. Meses atrás fue un gran campesino al servicio de su emperador Karl Franz pero una maldita horda de Skavens le arrebato gran parte de sus pocas posesiones. Tales posesiones fueron perdidas en su totalidad a manos de los que él consideraba sus protectores, los guardianes del castillo de Erengrado bajo las órdenes del maestro ingeniero Lucius Raven, más conocido como Lucios Kaboom. Su familia, su gente, su hogar, todo había desaparecido. Bueno, todo no. Entre la pesadilla en la que se sentía inmerso había encontrado un amigo que en cierto modo le salvó la vida. Un cuervo de extrañas costumbres y gran inteligencia se había unido a su camino en el momento más oscuro. Ahora marchaban juntos, uno encima del otro, pero ninguno por encima del otro, en igualdad, como dos buenos compañeros.

Ya nada importaba, caminaba dirección norte sin saber porque. Algo le empujaba a tomar esa dirección. Los días pasaban y la tristeza de alguna manera cedía a la par que iba incrementándose su odio hacia todo lo que le había quitado lo que él tanto amaba. Su cuerpo se estaba curando de las heridas pasadas tanto físicas como mentales. Ya no cojeaba tanto como antes y su mente se encontraba cada vez más lúcida. Ya no vagaba tan de aquí para allá, sino que ahora seguía su propio camino.

Ese camino suyo le llevó a un claro del Bosque de las Sombras. Uno de los poco claros que en aquel maldito bosque existían y allí, ante él vio uno de los árboles más espeluznantes que se podría imaginar. Ante él se erguía un árbol sin hojas, con ramas asemejando tentáculos, encadenado a varias piedras sobre un lecho de huesos, cráneos y restos de armas y armaduras. Aquella visión era repugnante, pues de algunas heridas en las ramas y la corteza parecía brotar un líquido pastoso y multicolor que cambiaba con el tiempo. En su gordo tronco se dibujaban caras extrañas debido a las ondulaciones de su enmohecida corteza. Aquel árbol no podía estar seco, pues emanaba una extraña resina para curarse, aunque no parecía surtir efecto, dado que todo el suelo cercano a las raíces más grandes y a las ramas heridas estaba encharcado por dicha resina.

Graktar comenzó a rodear el árbol observándolo desde todos los ángulos y de paso echándole un ojo a todos los “tesoros” que había a sus pies. Una espada que parecía élfica, un martillo enorme, típico de los enanos, un yelmo ricamente adornado con los colores de la campiña bretoniana, un escudo imperial con el cometa de dos colas,…. Había múltiples objetos a parte del escudo imperial, pero Graktar se le quedó mirando con odio, con rencor, con una ira incontenible. Gracias al imperio había acabado en aquel inmundo lugar. Aferró con fuerza su guadaña y la emprendió a golpes con lo primero que se le puso por delante, una de las gordas raíces de aquel árbol maldito. A cada golpe que daba, brotaba más resina extraña de su interior. Parecía que el árbol estuviese sangrando cuando con un nuevo golpe que arremetió Graktar el árbol comenzó a emitir alaridos. Una especie de quejido profundo y grave semejante al de una criatura herida grave resonó por todo el bosque.

El árbol comenzó a moverse, agitando sus ramas secas en un vaivén violento. La agitación iba en aumento y casi parecía que el árbol quisiera atacarle a él. Las cadenas que ataban el árbol a las rocas colindantes lo retenían y evitaban que el tronco gordo del árbol llegara a tocar a Graktar, ahora bien, las ramas más altas ya eran otra cosa.
Su compañero cuervo voló desde su hombro y comenzó a dar vueltas en aquel claro, alrededor del árbol. Graktar por su parte comenzó a ponerse en guardia ante su adversario, ¿un árbol? “Esto es lo más estúpido que me ha pasado en mi vida” pensó Graktar, pero por lo que se veía de la situación, el árbol desde luego no era estúpido. Sus ramas trataban de atacarle dando latigazos cada vez más cercanos a él. Graktar retrocedía alejándose de aquella mala bestia, pero el claro no era tan amplio como para esconderse de su adversario y los árboles colindantes parecían participar en la batalla juntándose, como mecidos por un viento invisible que los apretaba unos junto a otros cerrándole la retirada. Su amigo el cuervo podía presenciarlo todo desde su posición en lo alto. Sabía que su amigo humano no podría salir de esa situación si él no le ayudaba, así que descendió un poco adentrándose en el claro de la lucha. Graktar al verse sin salida decidió responder los ataques con movimientos circulares de su guadaña. Las ramas que trataban de tocarlo, eran segadas al instante, emanando más sabia multicolor y provocándole más daño al árbol que no dejaba de quejarse con aquel sonido de ultratumba.

A cada rama que cortaba por un lado, parecían salirle dos sustitutas por el otro en la lucha. Había algunas que llegaban a golpearle fuertemente en los pequeños momentos de despiste. Aunque se levantaba y seguía luchando. Su amigo el cuervo le ayudaba en lo que buenamente podía, graznando en el lado por donde venía el siguiente ataque. Graktar, al oír el aviso, reaccionaba segando la rama atacante.

La lucha se desenvolvía en igualdad de condiciones. El humano seguía segando ramas al mismo ritmo que estas se regeneraban creando nuevas ramas dispuestas para atacar. De repente, Graktar oyó el aviso de su amigo a su derecha y se dispuso para segar dicha rama, pero no era un aviso lo que el cuervo le había lanzado, sino un grito de socorro dado que el árbol le había hecho su presa. La pobre ave se encontraba atrapada en una de las largas ramas que poseía el árbol, retorciéndose de dolor. Aquella visión dejó a Graktar estupefacto el tiempo necesario para que el árbol le arremetiera por la espalda, arrojándolo al suelo y dejando su arma a unos pasos de él. Su amigo se retorcía en aquella rama viscosa y él se encontraba en el suelo y desarmado, a merced de lo que aquella criatura quisiera hacer con ellos.

Una de las rugosidades del árbol parecía moverse y extenderse. No era una arruga de la corteza, sino la mandíbula de aquella malvada criatura. Unas fauces antinaturales se abrieron dejando paso a un hedor a muerte inconfundible. La rama que poseía al cuervo se iba acercando cada vez más a aquella monstruosa boca. El ave apresada se retorcía y graznaba en un desesperado intento de pedir ayuda. Graktar en un movimiento rápido se puso en pie y
Graktar Nogar, El Rey Cuervo II
corrió a recoger su arma. Las múltiples ramas del árbol se agitaban a su alrededor impidiéndole el paso, pero Graktar saltó en medio de todas ellas y pudo recoger su guadaña. Con un giro rápido cortó todas aquellas ramas que le estorbaban el paso y se dirigió a segar la que aprisionaba a su compañero, ya casi en las mismas fauces de aquella criatura.

Un nuevo alarido siguió al corte que Graktar había infringido en la corteza del árbol, segando la rama que aprisionaba a su cuervo. Una vez se percató de que su amigo estaba libre blandió su guadaña de derecha a izquierda provocándole una profunda herida en la boca a aquella extraña criatura. El árbol se retorció de dolor abriendo aún más si cabe sus fauces, momento que Graktar aprovechó y siguió blandiendo su guadaña para hacer la herida tan profunda como pudiera.
Nuevamente el árbol maldito se quejó, pero esta vez reaccionó a las heridas arrojando a Graktar lejos de su tronco con las pocas ramas que le quedaban enteras. Graktar aterrizó en el suelo encharcado de resina multicolor y cerca de la zona de “tesoros” del árbol. Dicha criatura parecía cada vez más enojada. “Ya es hora de acabar con ella o ella acabará con nosotros” se dijo a si mismo. Entre los tesoros vislumbró un hacha de doble filo, parecida a las que usaba para talar árboles en su poblado, pero esta era más grande. Rodó hasta tenerla a su alcance y cuando la tuvo entre sus manos se puso nuevamente en pie y dijo:
- ¡¡Hora de talar!! ¡Acabaré contigo maldita bestia!

Y con un grito de guerra se lanzó a cortar el grueso tronco de aquel maldito árbol. La primera estocada le arrancó buena parte de su corteza y a la primera le siguió una segunda aún más fuerte. La criatura se retorcía de dolor. Ya no le quedaban energías para regenerar las ramas cortadas. Graktar lo notó y siguió cortando con más fuerza y ahínco. La sabia saltaba a cada golpe, salpicándole en la ropa y la cara. Ya nada se movía en la criatura, ni una ramita, ni las raíces, incluso había dejado de brotar aquella extraña sabia. El árbol estaba muerto.

Sentado en una de las raíces Graktar descansaba de tal singular batalla, recobrando el aliento. Su amigo el cuervo, al verlo sentado descendió y se posó nuevamente en su hombro.

- Ha sido un rival duro, ¿eh amigo?

El cuervo graznó en señal de aprobación.

Un nuevo viento invisible parecía soplar entre los árboles que rodeaban la escena de la batalla, cuando moviéndose ligeramente, abriendo paso entre ellos.

- Bueno, será mejor que nos vayamos de este inmundo lugar.

De nuevo el cuervo graznó en señal de aprobación. Nada más terminar de graznar, giró la cabeza en dirección a un espacio entre dos árboles. Al principio Graktar no le hizo el menor caso, pero enseguida el cuervo empezó a ponerse nervioso, a graznar repetidas veces y a hacer aspavientos con las alas. Algo lo había puesto muy, muy nervioso y se aproximaba. De aquel claro entre los árboles se oían ruido de cascos y gruñidos salvajes. Una especie de manada de animales salvajes se aproximaba hacia aquel lugar. Graktar corrió a esconderse detrás del árbol caído para ver que sucedía allí.

Al poco tiempo, un grupo de hombres bestia apareció de entre los árboles. Eran unos treinta o más. Un grupo bastante numeroso al que Graktar no podría hacer frente solo. De entre todos ellos destacaba la figura de un caudillo bastante grande y fiero. Iba acompañado de unos cuantos gors a modo de guardia personal. El resto del grupo eran ungors, pequeños hombres bestia (si a los ungors se les puede llamar pequeños) que andaban de aquí para allá sin hacer nada en particular. Graktar pensó que si le encontraban allí, sería su fin, pues los gors, al igual que su caudillo iban armados con hachas a dos manos, muy parecidas a la que él usó para cortar el árbol que ahora le servía de escondite. Los ungors iban armados con lanzas y escudos que en grupo podrían formar un bloque sólido para defenderse en conjunto.

- Huelo a humano - dijo uno de los ungors del grupo.
- ¡Claro que huele a humano! – dijo el caudillo al ungor a la vez que le propinaba una guantada- ¿Quién crees que sería capaz de cortar un árbol de la manada? ¿Desde cuando un hombre bestia corta árboles de las manadas? Aunque sean de manadas rivales. No, esto es obra de algún humano.

Graktar se temía lo peor. Él solito había matado un árbol de la manada de una tribu de hombres bestia, una especie de santuario para ellos. Con razón el árbol se movía y defendía, ¡había sido corrompido por los poderes del Caos! Ahora todo dependía de que se estuviera muy callado y de que no pudieran olerlo para encontrarlo. Pensó como podría despistarlos y se acordó de la resina multicolor que emanaba del árbol. Se restregó con ella todo el cuerpo para así disimular su olor y parece que daba efecto. Los ungors no se acercaban demasiado a su lugar de escondite bien porque no lo olían bien porque no se atrevían a acercarse a su árbol sagrado ya caído.


Graktar Nogar, El Rey Cuervo II
-¡Buscad! ¡Encontrad al que ha hecho esto! ¡Quiero que los mastines encuentren la médula de sus huesos a la hora de la cena hoy!- dijo aquel caudillo con tono agresivo.
- ¡Gorgoz! ¡Jefe! ¡Aquí esta el humano! –dijo un pequeño ungor.

Un pequeño ungor se había subido al tronco caído del árbol y había encontrado al humano agazapado entre dicho tronco del árbol y sus ramas caídas. Aquella visión le costó la vida, pues con un movimiento rápido de su guadaña, Graktar le cortó el cuello, cayendo el cuerpo mutilado a los pies del árbol. Enseguida el humano se puso en pie encima del tronco del árbol con la guadaña lista para parar a todo aquello que se le acercara. Su amigo el cuervo había remontado vuelo y se disponía a ayudarlo de la misma manera que antes. Nadie se movía de la escena. Todos los hombres bestia se sorprendieron al ver que aquel humano había salido de su escondite para plantar cara a un grupo numeroso de adversarios.

-¡Pagarás con tu vida tal ofensa! ¡Atacad! – bramó Gorgoz.
-¡Aquí me tenéis malditas cabras! – respondió Graktar.

La carga de los hombres bestia era inevitable, su fin estaba cerca, pero sería un fin memorable, luchando por su vida ante unos rivales superiores a él. El aire se agitaba, el suelo temblaba, pero no era por la carga de los hombres bestia. De entre los árboles llegaban gritos humanos hacia el claro del bosque de donde procedía un profundo olor a muerte.

-¡Por el Padre Nurgle!

 



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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   segunda parte
13-12-2005 08:56
soy nuevo en esto pero pienso ke el texto esta bastante bien kitando los herrores normales ke ya han puntualizado antes ,pero espero ke si me vuelvo a pasar por aki ke vea la tercera parte:-D :-D :-D:-D:-D:-D:-D

   Algunos errores
05-12-2005 15:43
-En lugar de usar el adjetivo "gordo" para el tronco o similares, es más apropiado usar "grueso".

-"Pequeño momento" suena algo raro...yo pondría "corto".

-"Ramas". Esta palabra se repite una y otra vez. Personalmente, me ha desesperado leer tantas veces la palabra "rama" (realmente se repite MUCHÍSIMO). ¡Y éso que soy silvano, xD!

-"Dicha". Ídem al caso anterior, pero en menor medida. Aun así, "dicha" no es una palabra habitual, y por ello resalta más su repetición.

-Mas/más. Cuidado.

-¡Las palabras agudas se acentúan! No miento al decir que había más de una docena sin tilde...La próxima vez lo corriges tú ;-)



Independientemente de estos errores: Buen relato. Algo innovador respecto a la media, y engancha al lector. No tardes mucho en mandar la siguiente parte ;-)

   RE: Algunos errores
05-12-2005 16:12
Bastante bueno el relato...espero que no demore la tercera parte.....

   RE: Algunos errores
05-12-2005 21:15
muy bueno, otro pronto, o tu hacha se verá con mi cuello, a no, era al reves, o tu cuello se verá con mi yacha (al estilo gilmi)

PD: que ida de olla. lo que tienen los exámenes

   Faltas??? Qué faltas???
08-12-2005 18:32
Pero yo no he dicho que paséis el relato a word xa quitar las tildes como faltas ortográficas, sino para otras que he visto por ahí.
Para las demás faltas, como Fëanor decía, golpeo o golpeó sólo cabe dejar que alguien que sepa ortografía(o tú mismo) relea el relato y las comente.

SAludos. ;-)

   ¿Quien soy yo para criticar?
05-12-2005 15:55
Bueno, la verdad es que me gusta mucho, es verdad que desespera algo lo de "rama" pero sin duda, quitando esos leves fallos es digna de admirar

   Me ha gustado
05-12-2005 17:58
Fácil de leer, entretenido y enganchas al lector. Salvo ciertas aliteraciones más o menos triviales es un buen relato, en espera del siguiente. No dejes las escritura.
PD: Un consejo: Respecto a esas tildes, diacríticas o no, te aconsejo que redactes el artículo a formato Word y le pases el corrector ortográfico. ;-)

   Lo de las ramas
05-12-2005 18:01
Gracias a todos por leer mi relatillo. Si es verdad que tiene fallos y todo eso, nada es perfecto. Con respecto a lo de las ramas es porque Graktar tiene algo de rama-lazo, jejeje XDD No, la cosa esta en que se me debio de escapar. Lo que voy a hacer a partir de ahora es mandar mi relato a alguien ajeno a OJ para que le eche un ojo y me diga los fallos que tiene. Y por cierto, Fëanor, lo de más y mas, en el word no hay distinción por eso no lo consideraba falta ortografica.

   RE: Lo de las ramas
05-12-2005 18:35
Que el Word no lo reconozca como falta no quiere decir que no lo sea ;-)

Por ejemplo, tampoco diferencía entre "golpeo" y "golpeó". Ambas están bien escritas, pero "golpeo" es el presente en primera persona y el segundo es el pasado de la tercera.



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