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El Viaje Oscuro II


Terror y Suspense

07-01-2006 19:50
Por: DarkExile

Parte dos (no final) de esta historia de suspense.

Cuando Louis vio al maquinista se le heló la sangre, sus piernas comenzaron a temblar así como sus manos que buscaban dónde sujetarse. Se perdió en los ojos negros del hombre de la gabardina, en un pozo en el que caía sin tocar fondo, cada vez más abajo, o arriba, era el vacío y ahora Louis estaba en él.

—Louis, ¡Louis!, ¿se siente bien? —Elizabeth le sacó del trance.
—No subiré a esa cosa del infierno, ¡jamás! —Gimió repentinamente.
—¿Qué le pasa? Tranquilícese, si hace unos momentos le parecía buena idea el hecho de viajar conmigo.
—Eso fue antes de saber que se trataba de algo... demoníaco. —Se mordió la lengua, nunca había utilizado esa palabra para calificar cualquier cosa.
—¿Demoníaco? Sí es algo excéntrico el hombre, pero nada de demoníaco, no sea supersticioso.

Eso es lo que Louis siempre quiso evitar, que le tacharan de inculto e ingenuo.

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—¿O lo dice por el tren?, ¡pero si se trata de uno de primera clase!
—Qué primera clase ni que nada, yo no subo.
—Por Dios, parece como si nunca hubiera viajado antes. —Elizabeth comenzaba a enojarse. El ceño fruncido la hacía ver aún más bella.
Louis, ya más tranquilo dijo:
—Ajá, supongo que con asientos tapizados y una estufa para calefacción.
—Pero claro, y creo que hasta hay un cantinero que le ha de servir sus tragos. —Rió.

Louis no podía combatir contra ella, era tan hermosa que el exterior se desvanecía hasta desaparecer en esos ojos de zafiro.

Por fin Charon se acercó a Louis y le instó a que subiera: “La pasará de maravilla”, le dijo mientras subía las escaleras.

—¿También se irá Charon? ¿Creí que tenía un puesto aquí en la estación?
—La verdad sí tiene un trabajo aquí, pero esta noche se cierra para siempre este lugar, así que viajará con nosotros.

Louis subió las escaleras con miedo, pero Elizabeth iba detrás de él impidiendo que se detuviera. El hombre de la gabardina no estaba por ningún lado, lo que tranquilizó al viejo y le permitió dar el último paso. El interior parecía haber sido adornado para la realeza, Louis no había viajado en uno tan elegante. En el primer vagón había compartimentos de descanso, Louis se disponía a abrir una de las puertas pero Elizabeth le tomó de la mano para encaminarse juntos al siguiente vagón en donde se encontraba el bar. Ahí los sillones eran individuales y estaban ordenados de par en par, cada par con su respectiva mesa de madera oscura sobre la que había una botella de fino coñac.

—No sé por qué hago esto, debería quedarme en la estación.
—Vamos, cuando llegue este tren a su destino podrá tomar la decisión que más le convenga, mientras tanto disfrutemos del viaje.

La voz de la mujer le ensimismaba, incluso en momentos perdía la noción de lo que ella decía para perderse en las suaves olas de ese hermoso sonido. Pero en seguida algo le golpeó la mente, tenía que ver con sus recuerdos, “¿Qué fue lo que dijo?”, la palabra que escuchó poseía un acento particular, una esencia con la que ya antes se había deleitado. “¿Pero dónde? ¿Cuándo?”
El estruendoso sonido del tren al iniciar su marcha se fue aplacando hasta parecer un ligero susurro hipnótico. Bellas melodías comenzaron a ser tocadas por los músicos que se encontraban en un rincón, los demás pasajeros charlaban tranquilamente y degustaban el licor de sus mesas.

—¿Cuántos vagones tendrá el tren? —Preguntó Louis al aire.
—Los suficientes para poder llevar a todas las almas de los muertos. —Rió en tono burlón.
—Por favor, no empecemos con tonterías del otro mundo. —Dijo Louis para reivindicarse.
—Louis, sólo estoy jugando. —Puso una cara seria que no pudo esconder una sonrisilla.
—Perdón... Voy por una copa de whiskey. ¿Algo en especial?
—No gracias.

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Louis se levantó de su asiento de piel y se acercó a la barra, el cantinero vestía de manera elegante, con sombrero de copa alta y moño negro en el cuello. Esa sonrisa perpetua en su rostro no inspiraba confianza, pero tampoco hipocresía.

—Un whiskey por favor, no me gusta el coñac. —Dijo Louis.
—Claro —el cantinero hizo una pausa al tomar la botella de Red Label—, ¿A dónde va?
—Eso es lo que quisiera saber; pero sabe, no me preocupa, soy un hombre muy poderoso y en cuanto llegue a donde tengamos que llegar me largaré a mi casa y escarmentaré a los que me hicieron esto.
—Ya veo, entonces no sabe cómo llegó a estar en esta situación. Hmm, todo estará bien, tarde que temprano sabrá quién lo metió en esto y por la cara que trae deduzco que habrá graves consecuencias —el cantinero rió más por compromiso que por otra cosa y dejó el vaso lleno en la barra—. Aquí tiene.

Louis se sentó de nuevo con la hermosa Elizabeth, el enojo se le calmó al primer trago del licor y desapareció después de fijar su mirada en los senos que resaltaban en el escote de la muchacha. Miró de nuevo esos ojos y comenzó a pensar que lo que ocurría no tenía porque ser algo malo, incluso empezó a creer que había tenido un golpe de suerte al estar acompañado por ella.
—Y dime Elizabeth, ¿de dónde eres?
—De Londres, al igual que tú, supongo.
—Claro, claro. Pero ¿dónde vives?
—En un burdel, creí que lo habría adivinado desde el primer momento en que me vio.
—Vaya sorpresas con las que se topa uno. No, la verdad nunca me imaginé que eras una prostituta —dijo las palabras como le llegaron a la cabeza, se quedó callado un momento y dijo cabizbajo— Disculpa mi atrevimiento.
—No importa, sabía que esto ocurriría tarde que temprano.
—No me entiendes, eso a mi no me interesa, pero la palabra tampoco me gusta.
—Mira Louis, sé que te sientes incómodo por estar a mi lado.
—Te digo que no me has entendido... Además, si ese es el caso yo puedo sacarte de ahí. Yo puedo ayudarte.

“Yo puedo ayudarte”, Esa frase solía decirla hace tanto tiempo que en ese momento le resultó extraña, los recuerdos encadenados a esas palabras eran vagos pero aún así se vislumbraba en ellos oscuridad y angustia.
—¿Así que puedes ayudarme? ¿Y cómo eh? —Decía mientras acariciaba la boca de la botella con el dedo índice.
—Disculpa, tengo que ir al baño.
—Hmm, claro, te espero.

Se levantó y caminó hacia la puerta que daba al siguiente vagón. La gente dejó de platicar para mirar detenidamente al que caminaba, le observaban con cierto rencor que Louis no pudo apreciar por la prisa.

El tercer vagón estaba vacío, pero aún así contaba con algunas velas que lo iluminaban. “Parece que no todo el tren es de primera, esta suciedad no se la merecen ni los vagabundos de la calle Morgan.”

No entró al baño, sólo quería alejarse del bullicio para ordenar sus ideas, se sentó en una silla vieja de madera y miró por la ventana, el vacío de afuera seguía imperturbable y la luz que salía del tren se reflejaba apenas en las vías; pero vio algo, talvez una estrella a lo lejos, demasiado lejos, se quedó unos minutos viendo la única fuente de luz en la lejanía. “Louis”, fue un susurro lo que le hizo volver la mirada y cuando quiso encontrar de nuevo la estrella fue imposible, ya había desaparecido. “¿Hay alguien ahí?” preguntó Louis, la puerta del baño estaba siendo arañada desde dentro, el agudo chirrido fue creciendo en intensidad mientras el corazón de Louis palpitaba con violencia. “¿Hay alguien ahí?” gritó. Se acercó lentamente a la puerta, el sonido cesó y el silencio absoluto se apoderó del lugar. El viejo puso el oído sobre la puerta para poder escuchar algo... “¡Aaaah!” Louis brincó hacia atrás del susto y cayó de espaldas; se quedó tirado en el suelo con la mirada fija en la puerta, no podía moverse, sus ojos estaban tan abiertos que parecía que se iban a salir de sus cuencas. Los goznes de la puerta rechinaban, se estaba abriendo, no había luz dentro, no se podía apreciar más que la pura oscuridad, la puerta se abrió de par en par como si alguien la hubiera empujado; pero no salió nada de las sombras, estaba vacío.

“¡Maldita sea!” Se levantó y se sacudió el pantalón, lanzó miradas alrededor para comprobar que nadie le había visto. “¡Este vagón no podría estar más sucio!” Dijo como para olvidar lo que acababa de sucederle. “Algo tenía ese whiskey”, sonrió a fuerzas.

Después de recuperarse del terrible susto siguió al siguiente vagón, donde había más luminosidad. Había gente ahí, pero muy poca, más de la mitad de los sillones estaban vacíos y no tenía bar. En la esquina, iluminado por la tenue luz amarillenta de la lámpara del techo, Charon se encontraba arrellanado en su sillón y, al levantar la vista, vio a Louis y le hizo una seña con la mano para que éste se acercara y se sentara. Louis se sintió aliviado al ver al hombre regordete.

—Charon, a usted estaba buscando.
—Pues ya me ha encontrado, ¿qué tal el viaje hasta ahora?
—¿Por qué me ha mentido? —Dijo evitando, sin querer, la pregunta de Charon, pero prosiguió— Sé que usted sabe quién me puso en este tren.
—Permítame servirle un trago de este whiskey, es el mejor que hay aquí.
—No me gusta el whiskey de este tren, me ha dado un susto de los mil demonios.
—Pero si sólo es whiskey, ¿no será que le pasa algo más?, ¿eh? —La sonrisa de Charon denotaba cierta ironía que molestó a Louis.
—Charon, no me tome por un loco.
—Claro que no está loco, si así fuera no podría permanecer más en este tren.
—No entiendo qué es lo que pasa.
—Louis, deje de pensar en ello, le digo que no tengo idea de quién lo ha dejado en la estación, debe entenderlo. Además no tiene caso estarse quejando siendo que ya está dentro del tren. —Dio un largo trago a su copa y le brindó a Louis una sincera sonrisa.
—Creo que puedo confiar en usted.
Charon no respondió, sólo siguió bebiendo.
—Debo regresar con Elizabeth, debe estar esperándome.
—Claro, nos vemos.

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Elizabeth ya no estaba y sólo algunos pasajeros permanecían en el vagón platicando gratamente, el bar estaba cerrado. Louis pensó que talvez se había ido a su compartimiento para descansar, y que sería una buena idea hacer lo mismo.

 



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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Cosas que mejoran, cosas que no tanto
03-03-2006 18:22
Mejor que la anterior, cierto es.

La redacción es menos imprecisa que en la anterior entrega, aunque creo que todavía tendrías que echarle más tiempo en pulirla.

Y a lo que es la historia le veo sus puntos buenos y malos. Hemos pasado de la predecible llegada del tren del infierno a las insinuaciones acerca de un final que ya no me parece tan obvio y que por lo tanto me interesa conocer. Bien. También lo que va encontrando en el tren y el momento del susto me han gustado, así que ya tenemos elementos para rellenar un capítulo.

Pero también sigue habiendo ciertos momentos de confusión y hay cosas que me chocan de los personajes, reacciones que no me termino de explicar, como por ejemplo esa marcha “para pensar” en semejante momento de la conversación, o la respuesta última de Charon (Claro, nos vemos.) tan poco propia a mi modo de ver.

En fin, a ver si la próxima ha seguido mejorando respecto a sus antecesoras.

Y esa es mi opinión.

Un saludete.

   ¿Demasiados personajes?
26-02-2006 23:43
Con esta entrega el relato ha ganado en profundidad, y como ya te han dicho, has explotado convenientemente el viaje en tren. Pero noto que hay muchos personajes secundarios, y ya les he perdido la pista a más de uno. A ver qué sorpresa nos depara el final del viaje.

   Interesante
19-02-2006 20:01
Me sigue pareciendo interesante este viaje, pero se me hacen un poco cortos los capítulos; creo que no vendría mal que los alargaras un poco. Por ejemplo, la primera parte y me parece que podrías haberlas publicado perfectamente como una sola. Es aconsejable sobre todo por los personajes, para que no se despite el lector.

La puntuación no me acaba de convencer, demasiadas comas para mi gusto. Y los diálogos los veo un poco flojos.

A ver cómo sigue.

Un saludo.

   holaa
08-01-2006 19:34
nunca habia escuchado de este texto se ve interesante prometo comprarlolos fragmentos que nos enseñan nos dejan en suspenso...leanlo

   RE: holaa
14-01-2006 04:43
Hola! Entonces te gustó, eso es bueno. Un saludo.

   Interesante, pero desestructurado
09-01-2006 11:48
Buenas, compañero. En primer lugar quería felicitarte por la tensión y suspense que está consiguiendo después de haberla eliminado, según me parecía, en la primera entrega. La verdad es que estás consiguiendo que el tren infernal de mucho juego, por lo que respecto al fondo y argumento de la historia, me descubro.

Sin embargo, creo que tendrías que echarle un ojo a la estructura de la narración. Hay detalles que tienes que pulir, como que los músico empiecen a tocar antes de estar en escena o que nos indiques cosas superfluas como que el vagón que acaba de atravesar no tiene bar -lo que sería extraordinario siendo que está al lado de otro coche-bar-.

He tomado algunos apuntes de cosas a revisar, confiando en que entiendas que mi impertinencia nace de la calidad de la historia, que la encuentro magnífica, y así me disculpes.

"El estruendoso sonido del tren" -Los estruendos son sonidos, así que "sonido" sobra.

"moño negro" -Correcto que los lazos -seguramente del cabello- son moños, pero suena muy raro-

"no inspiraba confianza, pero tampoco hipocresía." -No creo que quisieras decir que no inspiraba hipocresía, sino que no sugería hipocresía. Creo que te falta un verbo.

"Red Label" -Después del coñac fino me ha sorprendido que pusiera una marca -patrocinador oficial del tren del Infierno-. ;-)

"el cantinero rió más por compromiso" -Después de la perorata es raro lo del compromiso.

"Disculpa mi atrevimiento" -A mitad camino entre "Disculpe mi atrevimiento" (formal) y "Perdona mi atrevimiento" (coloquial). Deberías elegir un tono en función del origen social del protagonista para no despistar al lector. Me quedo con el formal, pero hay que revisar todos los diálogos.

"eso a mi no me interesa," -Te falta una tilde

En conclusión, una magnífica historia que necesita un repaso de forma para que el fondo brille como se merece. Espero impaciente la siguiente parte.

   RE: Interesante, pero desestructurado
14-01-2006 04:45
Gracias por la revisión amigo. Trabajando en la tercera parte, espero no hacerte esperar demasiado. Un saludo.



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