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Este es mi primer relato sobre el mundo de Warhammer Fantasy, en él quiero establecer la presentación de una batalla al linde de una aldea imperial entre los Orcos y el Caos desde los ojos de un asustado observador, un joven pastor de cabras.
Muchas Gracias
Ernest siguió con la mirada el ascenso de aquella pequeña cabra sin poder ocultar el fastidio.
La hermana de aquella estúpida había desaparecido unos días atrás, probablemente en las fauces de algún lobo de la montaña y el viejo Arthus le prometió que como perdiese otra más le partiría su robusto bastón en las costillas.
Todas parecían tan tranquilas, paciendo silenciosamente en el prado que el joven pastor había vuelto a jugar a matar al dragón. Cada vez lo hacía más, se alejaba de su vida de esta forma, soñando que era el hijo de un Conde Elector en una misión para el emperador, o un noble bretoniano que debía matar a la bestia para obtener la mano de la más bella princesa de todo el Viejo Mundo. Esa era su forma de superar las miserias de la vida en el pueblo. La miseria de vivir en una choza que se caía a pedazos, de ser huérfano con una pequeña hermana a su cargo. De que su padre hubiese marchado a la guerra hace años y no hubiese vuelto, y de que su madre devorada por la pena se hubiese marchado poco después. Así pues, golpear al dragón era golpear su vida, matarlo era acabar con todas sus penas y llantos, siquiera por un breve rato.
El “dragón” era una gran piedra cubierta de musgo a la que el muchacho retaba e insultaba golpeándolo con una flexible rama. Pero durante aquel combate, en el momento en el que el terrible reptil yacía sin fuerzas y él se disponía a hundir la espada en su garganta aquella estúpida cabra se había lanzado colina arriba. Sin cesar de mascullar improperios fue tras ella apurando el paso.
La atrapó a la altura de lo que él llamaba “el trono de piedra”, unas rocas cercanas al borde del bosque en la cúspide de la colina, desgastadas por los mejores escultores, la lluvia y el paso del tiempo, que las habían labrado como aquellos sillones que alguna vez había visto usar a la anciana señora Leata en el pueblo.
Con la cabra en los brazos y resollando por lo duro de la pendiente tomó asiento.
- Maldita cabra- dijo Ernest - siempre escapas y me amargas la vida.
- Sin embargo muchacho, esa cabra hoy ha salvado tu vida.
Ernest se giró soltando al animal, que nada más tocar el suelo se acercó a una figura que salía de la floresta apoyado en un cayado. De su túnica colgaban aquí y allá pequeños cráneos de ave o roedor y bolsas de hierbas u otras sustancias de peor olor.
-¿Quién eres? -preguntó el pastor receloso mientras pensaba en cómo era posible no haberle oído llegar a través del bosque.
El desconocido tomó asiento.
- Sólo un viejo errante – contestó con una voz más profunda que el vacío entre las estrellas.- Quien soy no importa de todos modos, sólo lo que esta pequeña ha hecho por ti.
La cabrita estaba ahora en el regazo de aquel extraño.
-¿A qué te refieres?
- Obsérvalo tú mismo – le invitó abarcando todo el valle con una mano, y descansándola por después sobre el asiento de roca a su lado.
Ernest se sentó. Pudo ver en la lejanía su pequeño poblado, el único que conocía en su corta vida. Era pequeño y miserable, pero era lo único que el joven pastor tenía.
Gritos se alzaron desde el bosque a sus pies. Figuras enormes surgieron de entre los árboles, una docena primero, un centenar después, mil a los pocos momentos. Todos con la piel verde y grandes colmillos.
Unos eran grandes y llevaban cascos y restos de armaduras recompuestos burdamente sobre sus cuerpos, los otros eran pequeños, como narigudos niños rastreros llevando lanzas de peligroso aspecto. -¿Qué son esas cosas?-la pregunta le pareció increíblemente estúpida- ¿Qué hacen aquí tantos orcos?
- Los pieles verdes sólo hacen una cosa. Van a destruir tu pueblo.
El pastor lo miró con ojos aterrados.
-¡Pero el conde de Talabheim no lo permitirá!
Una tos seca surgió de su acompañante (¿o era tal vez una carcajada?)
- El conde está lejos. El Imperio no puede defender a sus súbditos.- sus ojos se clavaron sobre Ernest- ¿qué hay entre tu pueblo y la horda? ¿Los caballeros del Lobo Blanco? ¿La artilleria de Nuln?, ¿las huestes del emperador de Altdorf?... No muchacho no. Entre tu pueblo y los orcos sólo hay cabras.
Y era cierto, entre los pieles verdes que parecían estar apiñándose en una especie de orden militar y el valle de su pueblo sólo estaba su rebaño.
El muchacho se mordió la mano, con fuerza, desesperado, sin saber que hacer.
¿Debía bajar y alertar a su gente? No, no serviría de nada, la horda llegaría mucho antes que él.
¿Y quedarse allí? Aquella idea aun era peor, ver morir a los suyos, ver incendiarse las casas sin haber hecho un gesto para remediarlo, no podría soportarlo.
De repente algo pasó. ¿Por qué “Imperator”, el mayor carnero se erguía sobre sus pezuñas traseras?
¿Por qué el resto le imitaba?
Se frotó los ojos, pero fue aun peor, sus cabras tenían formas más definidas, más humanas, y llevaban armas en sus zarpas.
Una trompeta sonó, hombres del norte, Norsca, aparecieron subiendo por el valle acompañados de guerreros de poderosas armaduras oscuras. Sus ojos eran llamas de mil colores cambiantes, sus armas aullaban pidiendo sangre.
Los guerreros del norte se alinearon ante los orcos, retándoles con un silencio sepulcral que contrastaba con el estremecedor canto de sus espadas y hachas.
Los orcos comenzaron a gritar alzando sus puños en gestos de furia.
Ernest se fijó en un guerrero del caos, montaba un caballo negro, de melena y cascos hechos de llamas. O al menos algo que tenía forma de caballo, puesto que al moverse le recordó uno de los oscuros pumas que eran el terror de los pastores.
La armadura del jinete, más oscura que la muerte sólo estaba decorada por una corona de cuernos y el símbolo de las ocho flechas hecho de lava líquida en su pecho.
Su capa era un jirón del cielo nocturno, con las estrellas, constelaciones y cometas girando con cada ondear.
Dirigió a su bestia hacia “Imperator” el carnero mutado y le entregó un enorme estandarte. En él estaban las ocho flechas, y en su centro un vórtice de colores cambiantes por el que asomaba un ojo que se clavó inmisericorde en la horda verde.
Ernest se sobrecogió; la batalla pronto daría comienzo.
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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Raro,raro |
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16-02-2006 17:48 |
Rarito(Caos defendiendo una aldea??), corto y las cosas aparecen muy de repente, extiendete mas, q no pasa na
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RE: Raro,raro |
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16-02-2006 22:31 |
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JAJA y REJA.
Preferiria que os abstengais de colocar opiniones malintencionadas o sarcasticas en mis relatos.
Muchas Gracias.
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bueno... |
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08-02-2006 16:44 |
la verdad q el texto no me a llamao muxo la atencion, tiene un tema bastante crudo, q el caos defienda un pueblo??? un poco crudo pro bueno, me parece q en tal caso el caos ayudaria a los orcos ya q tienen un alineaminto de aliados pro...
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lista d ejercito para una partia |
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01-02-2006 18:40 |
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Hola, quiero saber que meterme en una partida d 500 puntos tengo Condes Vampiro habia pensado en:
20 eskeletos con armadura ligera
un espectro con cota desolladora y espada del poder
6 cablleros negros cn barda y caballero infernal
postdata:jugamos sin resolucion del combate, voy con reinos ogros y contra bretonia e imperio.
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Bien |
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04-01-2006 16:47 |
Narración correcta, algunas faltas de ortografía y argumento bastante tópico (bastante previsible hasta la llegada del caos).
Algunos fallos menores (a mi parecer) que resaltaría...
"Quien soy no importa de todos modos, sólo lo que esta pequeña ha hecho por ti."
Suena algo rara, esta frase. "sólo lo que esta pequeña ha hecho por ti" está claro que se refiere a lo que importa, pero cuando lo lees debes parar a pensarte a qué hace referencia.
"No muchacho no."
Faltan comas. Almenos una, después de muchacho.
"Una trompeta sonó, hombres del norte, Norsca, aparecieron subiendo por el valle"
Después de "sonó", mejor un punto que una coma. Y "Norsca" debería ir precedido de un "de".
"Ernest se fijó en un guerrero del caos, montaba un caballo negro"
Sustituiría la coma por un "que".
"Dirigió a su bestia hacia “Imperator” el carnero mutado y le entregó un enorme estandarte."
"el carnero mutado" debe ir entre comas.
Y algunas coas más, de poca importancia.
Esperaré la siguiente entrega
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RE: Bien |
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05-01-2006 00:21 |
Gracias por la critica. Agradezco mucho que la leais y la comenteis, acepto los fallos como propios y aprenderé de ellos, aunque me gustaría defenderme de dos (aunque no a capa y escudo)
1- "Quien soy no importa de todos modos, sólo lo que esta pequeña ha hecho por ti."
Suena algo rara, esta frase. "sólo lo que esta pequeña ha hecho por ti" está claro que se refiere a lo que importa, pero cuando lo lees debes parar a pensarte a qué hace referencia.
Queria conseguir ese efecto, para que el personaje pareciese raro.
2- Con respecto a lo de Norsca, yo pensaba que era una denominación para los hombres del norte, algo asi como decir "vikingos" o "europeos". Si solo se refiere a la tierra norteña te doy toda la razón.
De nuevo, muchas gracias.
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RE: Bien |
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04-01-2006 17:47 |
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Hola
a mni me gusta, salvo eso que dice feanor, lo de que solo importa jejej....salvo los fallos de feanor, pro a mi me ha gustado, el titulo llama mucho...aver la siguiente..;)
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bastante bien |
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04-01-2006 22:48 |
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ta bastante bien, si eso las faltas k feanor a puesto. esperare kon impaciencia la segunda parte
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....................BIEN !! |
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05-01-2006 00:17 |
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ombre esta bien algo fantastica, aunque no entiendo lo de las cabras quien las abia mutado?
y como esque a imperator (o cmo se diga) tiene un estandarte de repente y armas en las pezuñas todas las demas?
y caos vs orcos? no es algo raro?
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Pues a mí me ha gustado bastante |
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06-03-2006 22:13 |
Alguien ha dicho que le parecía bastante fantástica... Me permito recordar que el juego se llama Warhammer Fantasy. Y si el juego en sí no le parece... "fantástico", no sé por qué se lo parece esta historia.
Por lo demás, no creo que comas y alguna que otra falteja sean reseñables. La historia está bien narrada y lo de que sea el Caos el defensor no me parece nada raro: es una raza más protegiendo algo que consideran necesario. Alguno dirá "pero si son malos". Mi respuesta es: sí, a los ojos del Imperio.
Buen relato
Emisario, Narrador de la Corte Luminosa (www.corteluminosa.rol-online.net)
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bien |
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05-01-2006 00:20 |
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Orcos vs Caos: Excelente |
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05-01-2006 00:17 |
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Bueno, asido algo predecible la llegada del caos (como te an dicho) pero sin duda esta muy bien
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hola.............. |
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05-01-2006 01:18 |
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solo decir que el relato me a gustado sobre todo el principio,lo que no me a conbencido tanto es lo de los hombres de norsca y el paladin del caos...es que no me cabe en la cabeza que unos guerreros del caos alluden a un pueblo,los de las cabras aun pasa dado que la gente del pueblo los an estado cuidando pero...............bueno que seguro que esto es para achadir mas misterio,espero con ansia el siguiente relato (al fina sera un sueño del pastor)
Feannor tio no dejas pasar una..........el dia que haga un articulo te lo paso primero para que me corrigas las flatas antes de ponerla.
Saludos
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bien |
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05-01-2006 00:22 |
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perdon por el mensaje k a dao error solo queria decir que ya entiendo que las cabras se hacen ombres bestias perdon por las molestias
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RE: bien |
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05-01-2006 00:25 |
Gracias por tantas aclaraciones, me habias dejado un poco chafado con el primer mensaje.
El relato estaba concebido en tres partes. La presentación de la situación, la presentación de la batalla y su comienzo, y su desenlace, y quería que hasta el final no se descubriese todo el pastel, como lo de por qué las cabras se transforman en hombres bestia...
Muchas Gracias.
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