Días de sangre y de swing |
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03-05-2006 09:48
Por: Solharis
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Relato negro con música y alcohol sobre un "ganador" que no era más que otro criminal sin escrúpulos en aquellos años 30 de sangre y de swing.
¿Qué clase de camarero y de amigo eres tú que no quieres servirme una copa? ¡Ya te diré yo cuándo he bebido demasiado, así que ponme otro güisqui y deja de decir tonterías!
¿Todavía me preguntas por qué me voy? ¿Cómo quieres que siga trabajando aquí? Esta ciudad ya no es lo que era desde que se hundió esa jodida Bolsa. Hay pocos empleos y los salarios son malos, tú lo sabes bien. Como no había suficientes problemas, esos bastardos del “sindicato” nos explotan y nos chupan la sangre.
No puedo soportarlo más, entiéndelo, no puedo dejar de pensar en Mike desde que le asesinaron como a un perro; y valía más que todos nosotros juntos, que somos unos jodidos cobardes, y ahora él está muerto porque ni yo ni nadie movimos un dedo por él. Esto es lo que pasa. Ni más ni menos.
Entrar en la fábrica es recordar esa mañana, la mañana en que nos esperaban en la entrada los del sindicato… ¡Sindicato! ¡Una pandilla de matones y gángsteres explotadores! Nos explotan y nosotros nos dejamos, ésta es la maldita verdad, porque somos unos cobardes. Nos esperaban con sus sombreros de fieltro, sus camisas blancas con tirantes y sus elegantes gabardinas, para demostrarnos que ellos no se manchan las manos con grasa y aceite, sólo con sangre. Se las dan de peces gordos cuando no son más que mierda. ¡No me pidas más que me tranquilice y déjame continuar!
Busqué con la mirada a Mike pero no le encontré. Recé porque ese día no viniera a trabajar, pero él era honrado y cumplidor como ninguno: jamás faltó un día al trabajo. ¡Ojalá se hubiera quedado en casa!
El jefe de aquellos tipejos empezó a hablar. Es sólo imaginar a ese gangster y siento asco. Recuerdo su pelo negro engominado, su sonrisa de superioridad, su rostro de guaperas y siento nauseas. Tampoco puedo olvidar la voz arrogante y sarcástica con la que empezó a hablar.
-Me ha llegado el rumor -que, espero, sólo sea un rumor- de que algunos de vosotros no estáis muy contentos y no queréis pagar la cuota del sindicato. ¿Alguien quiere aclararme este desagradable asunto?
Se hizo el silencio y deseé con todas mis fuerzas que aquello acabara cuanto antes y se marcharan. Pero sentí unos pasos detrás de mí y entonces Mike pasó a mi lado. ¡Tenía que estar allí! Me dio una palmada en el hombro para animarme, como si fuera yo el que estuviera en peligro, pero ahora mismo daría mi mano derecha porque se hubiera callado como todos. En vez de eso se adelantó y plantó cara a aquella gentuza.
-Yo os lo aclararé. Es sencillo. No queremos saber nada de vuestro “sindicato”. Nosotros queremos tener nuestro sindicato para que sólo aquéllos que nosotros elijamos defiendan nuestros intereses.
¡Con qué seguridad les plantó cara! ¡Vaya que sí lo hizo! Cada vez que soltaba uno de esos nosotros o nuestros, todos nos estremecíamos y al mismo tiempo le admirábamos. ¡Cristo, Mike tenía lo que tiene que tener un hombre con agallas! No como nosotros. Hasta aquellos cabrones se quedaron mudos. Tardó en responder aquel bastardo que era su jefe, pero siguió hablando sin perder un ápice de arrogancia y sangre fría.
-¡Vaya! ¡Sí tenemos un rojo alborotador entre nosotros! ¿Dices que queréis vuestro sindicato? Me decepciona que seáis tan desagradecidos… ¿Es que no sabéis que sin nuestra protección podrían pasaros cosas muy desagradables? Tal vez, algún accidente… Quién sabe.
Hablaba con sarcasmo y le odié con todas mis fuerzas. Siguió hablando aquel hijo de puta:
-¿Dices que no nos habéis elegido? ¡Pues muy bien! Os dejaré elegir. ¡Que todos los que quieren un nuevo sindicato levanten la mano!
Aquel jodido bastardo no dejaba de acariciar la culata del revolver que llevaba en el bolsillo, esperando la respuesta que nadie se atrevió a dar. Nadie habló, nadie tuvo cojones para levantar la mano. Dejamos solo a Mike, con la mano izquierda en alto, y no movimos un dedo por él. Sentía la mano temblarme en el bolsillo. La saqué, sin poder contener el tembleque de los dedos. De veras que quise levantar la mano, pero no pude. ¡No pude! Tengo mujer e hijos, Mike. Eso es lo que pensé y era mentira: simplemente era un jodido cobarde. ¡También Mike tenía una mujer! ¡Una mujer que ahora es una viuda! ¿Entiendes?
-Bien, bien… Parece que te has quedado solo, sindicalista de pacotilla… ¡Se acabó la función, todos a trabajar!
Y se lo llevaron. Dos matones le agarraron por los hombros y lo arrastraron hasta el coche. Le metieron a empujones y no volvimos a ver a Mike. Lo que encontramos ayer en la orilla del lago no era más que un despojo. ¡Dios, eso que habían dejado no podía ser Mike!
Decidimos entre todos pagar una pensión a la viuda pero esa buena mujer no quiere dinero, quiere a su marido. Fuimos a darle nuestro pésame y nos llamó cobardes antes de echarse a llorar. Nunca había sentido tanta vergüenza y sigo oyendo sus sollozos. ¡No puedo aguantarlo más! ¡Así que déjame beber en paz de una vez y no me pidas que me lo piense mejor porque es mi última noche en esta ciudad de mierda!
***
¿Sabes? La primera vez que matas a un hombre es especial, algo de lo que no puedes olvidarte. Yo lo recuerdo muy bien. Era más joven y debía ser mi tercer atraco. Si aquel tendero hubiera sido más listo, nada le hubiera pasado. Pero cometió un error sacando la pistola de debajo del mostrador y no me dio otra elección: tuve que hacerle un hermoso agujero entre las cejas. Primero sientes sorpresa porque nunca habías pensado que fuera tan fácil matar a un hombre. No me lo creí hasta que le empujé la cabeza con el pie y no pasó nada: sus inertes ojos de besugo siguieron fijos en el techo.
¿Te escandalizas? Sé que eres discreto y por eso se te pueden contar las cosas. Hoy tengo ganas de hablar y el local está vacío. Ponme un güisqui y te contaré más. Seguro que te cuentan muchas historias pero no como las mías, ¿verdad? Sí, eres discreto y por eso conservarás este negocio… Pero continúo.
Claro que luego sientes cierto temor supersticioso. Todavía crees que existe la justicia y que hay venganza para los muertos, hasta que te acostumbras y descubres que no hay justicia y nunca la ha habido. Al final acabas sintiéndote poderoso porque en tu mano está decidir quién vive y quién muere…
Matar a ese rojo ayer no tuvo nada de especial. Son muchos dólares los que les sacamos a esos pobres diablos de las fábricas. No podía permitir que un comunista de mierda me plantase cara y le matamos. ¡Cómo se cagaron de miedo todos sus “camaradas” cuando nos lo llevamos! Le dimos un pequeño paseo hasta el bosque y lo liquidamos. De paso le enseñamos a hacerse el valiente, lástima que aprendiese demasiado tarde… Echamos después el fiambre al lago y final de la historia.
Fue divertido hacerlo. ¿A que no es tan fácil hacerse el valiente ahora, eh?, le dije cuando le pateábamos en el suelo. No tengo ni idea de si me escuchó, pero es que esto es algo que tengo más que comprobado: coge al hombre más valiente y hazle sufrir hasta que no dejes más que una patética mierda de él… No quedará absolutamente nada de su dignidad porque el dolor es algo único. ¡Es tan previsible! Le pisas la mano y chilla, le pateas el vientre y gime, le das un puñetazo y aúlla…
No sé si existen dos tipos de personas en el mundo, pero lo que sí sé es que o se gana o se pierde, y hay quien saber ganar y quien no. ¡Yo sé ganar!
¿Por qué me miras así? ¿Crees que me hace efecto el alcohol? Puede que sí, pero el alcohol vuelve elocuente a un hombre si lo bebe en su justa medida.
Mira, mi padre fue un hombre honrado, un hombre íntegro, con principios morales, humilde y bondadoso. Mi padre… ¿Para qué nos vamos a engañar? Mi padre fue un perdedor que se pasó toda una jodida vida plantando patatas en Irlanda para acabar más pobre y más endeudado. Le recuerdo bien rezando todas las noches para que la cosecha fuera buena y pudiéramos pagar el arrendamiento de las tierras. Quería que fuera como él, otro honrado perdedor con principios y sin futuro. ¡Pobre viejo! Pero yo era -soy- un ganador por naturaleza y nunca quise ser como él. Luego murió y llegó la lucha por la independencia y la guerra civil… Irlanda era demasiado pequeña para mis ambiciones y me marché a esta tierra de oportunidades.
Desde el crac de la Bolsa te habrán dicho que este país se hunde, que si la depresión, que si la crisis… No es cierto. En todo país hay un sitio para los ganadores y otro para los perdedores. He visto a los perdedores haciendo cola en los albergues, esperando un tazón de sopa de la caridad. ¡Son tan patéticos! Nosotros, los ganadores, sabemos ver las oportunidades.
Escucha y atiende: ¿qué hay que hacer para ser un ganador? Amar el triunfo por encima de todo, sin preocuparte de lo que das a cambio, sin preguntarte si lo mereces o no. Dicen que es cuestión de suerte… Pero es mentira que la suerte sea ciega. Eso es muy propio que lo digan los fracasados. En realidad, la suerte es como una mujer. Ruégale que esté siempre a tu lado, mímale, suplícale… y se aburrirá de ti para marcharse con otro. Tienes que dominarla y confiar en ti mismo, desdeñar las amenazas y el peligro.
Nunca hay que tener compasión porque ése es un sentimiento propio de los perdedores. Es natural que un perdedor vea a otro y se identifique con él y sienta simpatía. Pero cuando un ganador ve a un perdedor, lo único que ve es a un jodido y patético fracasado. Nada más.
¡Ya lo ves! Un servidor no es un filósofo pero tiene las ideas muy claras y no es por presumir, pero creo que soy un buen orador. Tengo dinero, poder y mujeres. Me he hecho a mí mismo sin importarme nada: yo soy el sueño americano.
Bueno, creo que he hablado demasiado. Si sigo bebiendo me emborracharé de verdad. ¡Ted, dame tu hombro para que me apoye! Me siento algo mareado…
¡Apunta el whisky en mi cuenta, viejo!
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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GENIAL GENIAL GENIAL |
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18-05-2007 12:52 |
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Bueno tengo que descubrirme hasta besar el suelo con la frente este relato es... INCREÍBLE, desde el uso impredecible y original en extremo del narrador (absolutamente sublime la idea de tener al dueño del local que está al otro lado de la barra en un eterno fuera de campo, testigo de las tragedias humanas de una éspoca), como los insertos que rompen esta continuidad de manera magistral (a mí, al contrario que a Nachob, me ha ENCANTADO la escena de la paliza, es perfecto). Increíble, me has dejado de verdad boquiabierto y emocionado. Las cinco estrellas más justas que he dado hasta ahora en Ociojoven.
PD: Cómo me pasó con "Tetera negra" has conseguido tocarme en mi fibra sensible, en aquella que se conmueve por el dolor que los hombres nos hacemos mutuamente. De verdad Sol, me descubro, has hecho que una mañana cualquiera de 18 de Mayo, vaya a ser recordada.
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RE: GENIAL GENIAL GENIAL |
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16-06-2007 22:01 |
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Caray, este es el tipo de críticas que necesito cuando quiero animarme el día. En serio, me alegro de que te gustase. Pocos saben animar como tú.
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Muy bueno |
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13-02-2007 14:10 |
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Me ha encantado... de nuevo.
Este fue uno de los primero relatos que leí cuando descubrí la página, y ahora recuerdo que pensé que cuanta calidad tenían, y me dio una envidia sana. Fue cuando empece a pensar en lanzarme yo también a la aventura.
El relato es muy bueno. El principio demoledor, igual que el final. Si que tiene una bajada de ritmo en medio, con la paliza, totalmente prescindible. Y habría acortado un poco los textos, pero ya sabes, es que yo soy sintético por naturaleza.
Maneras de maestro, muy bien ambientada y desde luego, muy bueno el título y la introducción del elemento músical como acompañamiento y ambientación.
Un cinco estrellas para mi.
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RE: Muy bueno |
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14-02-2007 22:59 |
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Gracias, tu comentario me anima mucho. Ya ves que a mí también me gusta pensar en la música como fuente de inspiración.
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Muy bueno |
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26-06-2006 12:33 |
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Me ha gustado el relato. Usas con habilidad los monólogos, un recurso complicado, para mostrar la historia desde distintos puntos de vista.
Lo que no entiendo es por qué repites lo del asesinato de Mike. Creo que ya había quedado suficientemente claro antes y no había necesidad de introducir ese párrafo sobre la paliza.
Un saludo.
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RE: Muy bueno |
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03-07-2006 23:00 |
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Gracias por tu opinión.
Sobre lo del asesinato, es cierto que es prescindible la descripción desde el punto de vista del argumento. Lo que pasa es que me pareció dramático y también me gustaba escribirlo... Un poco de sadismo por mi parte reconozco que hay.
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RE: Muy bueno |
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03-07-2006 22:52 |
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Gracias por tu opinión.
Sobre lo del asesinato, es cierto que es prescindible la descripción desde el punto de vista del argumento. Lo que pasa es que me pareció dramático y también me gustaba escribirlo... Un poco de sadismo por mi parte reconozco que hay.
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RE: Muy bueno |
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03-07-2006 22:51 |
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Gracias por tu opinión.
Sobre lo del asesinato, es cierto que es prescindible la descripción desde el punto de vista del argumento. Lo que pasa es que me pareció dramático y también me gustaba escribirlo... Un poco de sadismo por mi parte reconozco que hay.
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Buen relato |
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03-05-2006 09:51 |
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Me ha gustado la construcción de la historia a partir de los testimonios de los personajes en la barra del bar -la de cosas que se oyen-. El retrato del Chicago de la época ha estado muy conseguido.
Un buen relato, ágil, y con un final sorprendente dentro de la fatalidad que se masca en el mismo. Muy bueno.
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RE: Buen relato |
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06-05-2006 13:39 |
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Siempre da gustillo ver un relato tuyo publicado... Me alegro de que te haya gustado. La verdad es que al principio escribí toda la historia de forma lineal, en tercera persona, pero luego lo reescribí para que pareciese un poco más original.
Las fotos me gustaron, por cierto.
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RE: Buen relato |
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08-05-2006 09:35 |
Solharis dijo: Las fotos me gustaron, por cierto.
Me alegra: son todas de época. Me queda la espina clavada de no haber encontrado ninguna de un bar ni de un grupo de mafiosos (vivos)
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