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Seguimiento diario desde Le Croisette
Decepcionado, muy decepcionado, me encuentro en el día de hoy. Me siento como a un chiquillo al que le han robado el caramelo en la puerta del colegio y al que nadie le hace caso al levantar la voz. Me siento solo, me encuentro abatido, cansado de luchar en un caballo de batalla que nunca acaba de ir al galope y que cada día que pasa está más cerca de la muerte.
Y es una verdadera lástima, que me ocurra esto cuando todavía quedan varios y a priori muy interesantes días de competición.
La parrafada viene a colación de la presentación en el festival de “Babel”, la última película de Alejandro González Iñarritu, que ha vuelto loco a todos los cronistas y que la califican poco menos de obra maestra y de nueva joya del director mexicano.
Sinceramente, no sé, ni entiendo, ni posiblemente, llegaré a comprender que le han visto a la película, me parece de una mediocridad tan grande, tan sumamente plano, con historias con tan mínimo interés, con un puñado de magníficos actores tan desaprovechado (lo de Cate Blanchett y Gael García Bernal es para alejarle de cualquier tipo de cámara de por vida), y con un guión tan sumamente horrendo y cargado de sentimentalismo de todo a cien, sin ningún tipo de emoción… ¡ Que decepción, Alejandro, que decepción !
No soy un gran fan de “21 Gramos”, en parte gracias a la horrible construcción narrativa de la película, pero reconozco en ella una serie de valores, que ni por asomo, veo en “Babel”. Si soy más partidario de “Amores Perros”, una película tan descarnada, dura, sucia y realista, que es una pequeña joya en sí misma.
Pero una vez más me siento sólo, no veo a nadie con el que pueda compartir esta idea en el Festival, todo el mundo parece estar encantado con las mismas películas hechas una y otra vez por los mismos directores, que me encuentro tan abatido como Richard Kelly en la rueda de prensa de presentación de su película, tras conocer el injustísimo varapalo crítico que se ha llevado.
No mejor parado sale Bruno Dumont en su timidísima y mediocre incursión en los supuestos horrores de la guerra. ¿Quién iba a pensar que el excelente realizador de la muy radical y controvertida “Tweintynine palms, entre otras, iba a tirar por unos derroteros tan sumamente manidos, descafeinados y sin interés alguno? Desde luego, era lo último que se me podía pasar por la cabeza sobre “Flandres”, que es así como se llama la última película de Dumont.
La historia de unos pueblerinos metidos a soldados de elite en una guerra en tierra de nadie, solo se mantiene en sus bucólicos primeros minutos, donde el tema del conflicto bélico tan solo fluye como una idea a través de la mente de los adolescentes, todo lo demás es algo que hemos visto mil y una veces en películas bélicas, violaciones de mujeres en el frente, rasgos de demencia entre los soldados, muertes trágicas de compañeros… nada nuevo en el frente, nunca mejor dicho.
Tarde, pero mejor que nunca, he podido ver la muy refrescante, sobretodo viendo el nivel de calidad de las películas exhibidas a competición, “Shortbus”, última película de John Cameron Mitchell, realizador de la muy simpática y también desgraciadamente olvidada “Hedwig and the angry inch”.
La película que, parece, ha gustado mucho en el festival, ofrece el brutal contraste entre su explícita manera de tratar el sexo, tanto en lo visual como en lo verbal, y la ternura que ofrece su amasijo de relaciones humanas y afectivas.
Aderezada con un gran sentido del humor, que quita polémica a la trama, a pesar de las impúdicas imágenes y escenas que se suceden a lo largo del metraje y que incluyen desde felaciones masculinas y femeninas, hasta un canto del himno de los Estados Unidos a través del trasero de uno de los protagonistas…
Todo un alegato a favor de la libertad y del libertinaje sexual, aderezado con un gran ritmo en los diálogos al más puro estilo Woody Allen, y una visión totalmente distinta de la Nueva York post 11 de Septiembre de la que tenemos acostumbrada. Muy recomendable, esta “Shortbus” y que desgraciadamente dudo que veamos alguna vez en España si no es a través de festivales especializados.
Mañana, la Maria Antonieta de Sofia Coppola, muchos temen que si la película no convence de pleno, empiecen a rodar cabezas a lo largo de la alfombra roja de Le Croisette.
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