Etapas –y recuerdos- de un jugador de Magic |
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05-07-2006 11:55
Por: squeetrasgonavaz
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Etapas de un jugador de Magic a través de mi experiencia. Seguro que os sentís identificados.
Hará un año que dejé de jugar a Magic y pasé al numeroso grupo de ‘los jugadores de temporada’, como bien ha definido un usuario en su artículo de opinión en estas mismas páginas. En mi caso, la semana pasada me pasé por la tienda de rol y jugué un par de partidas con mi mazo monocolor rojo de goblins –o trasgos-, perdiendo estrepitosamente debido a una carta que por sí sola gana partidas: una tal ‘Jitte de Umezawa’ que hace auténticas virguerías y que me dejó KO en un instante. “Esto ya no es lo que era” –pensé-
Es el inconveniente de ser jugador de este grandioso divertimento, creado allá por el año 1993 si mal no recuerdo, por un matemático que responde al nombre de Richard Garfield. Exige una dedicación diaria –y monetaria, no nos olvidemos- por parte de la persona para estar, como cualquier programa informático, actualizado, siempre teniendo constancia de las estrategias que dominan el ‘metajuego’ y, lo más importante, adaptar el mazo a los tiempos que corren. Un despiste y la legión de criaturas, tierras y ‘cacharros’ ha quedado inservible o, en el peor de los casos, ha pasado a una categoría superior –Extendido, el nuevo Vintage o Tipo I-, donde el poder económico cuenta sobremanera.
Sin embargo, también reporta muchas alegrías, y durante mi corto período de juego, lo pasé como un enano…o mejor dicho, como un trasgo, mi bicho predilecto.
Mi etapa comenzó con el ciclo de Embestida (Embestida – Legiones – Azote) que, a mi modo de ver, ha sido la mejor en estos últimos años –hasta lo que he podido presenciar-, con cartas realmente impresionantes que servirían para elaborar los llamados ‘mazos tribales’ o ‘mazos de tribus’, donde hechiceros, trasgos, elfos, zombies y soldados combatirían por la hegemonía del tipo II. De entre todas estas estirpes, que representaban cada una a un color, mi primera elección fue el negro –alentado por mis colegas, eso sí- , característico por tener un buen puñado de ‘matacriaturas’, pero, por alguna razón que ignoro –tal vez el destino tenía preparado algo más adecuado- me llamó la atención el rojo, donde predominan, según el argot ‘magiquero’, chispas y bichines rápidos.
Me acerqué al mostrador y pedí al dependiente –llamado Alberto, qué gran tío- un mazo rojo de Octava Edición; dichas ediciones numeradas traen una estrategia predefinida, donde cada carta debe cumplir su rol en la partida, aunque al final probablemente se gane con los propios peones. Lo cierto era que para comenzar no estaba bastante mal, pero cualquier espabilado con una baraja más o menos decente me pasaba por encima.
He aquí, entonces, la primera decisión de un jugador de Magic –bueno, la segunda, pues la primordial era elegir si se compraban fundas de plástico de dos duros o fundas que protegieran adecuadamente la baraja-. La obligatoriedad de evolucionar. Mis trasgos furiosos e incursores eran buenos en los primeros turnos, pero avanzada una partida, donde tenía que haber ganado por la vía rápida, tan sólo me quedaba la solución de reciclarlos con el Cañón trasgo.
Para conseguir progresar, ahí estaban esperando los sobres. Con un precio que ronda las antiguas setecientas pesetas, traían un total de 15 cartas: 11 comunes, 3 infrecuentes y 1 rara. Ésta última justificaba –ahora creo que poco la verdad- por sí sola el desembolso económico. La primera que me tocó fue El Gran Coliseo, que por aquel entonces se valoraba en unos 9€, pero…¡era una tierra! Mis goblins eran débiles y yo quería bichotes infernales gordos y feos para crujir a mi adversario. Al poco, descubriría que este tipo de criaturas, llamadas ‘pinos’ o morralla sin más, no servían ni para cambiar con otros aficionados, pues se necesitaba una ingente cantidad de fuente de maná –requisito para jugar cualquier hechizo- para ponerlos en juego, momento en el cual podías estar sentenciado o, en términos ajedrecistas, en jaque mate; sin duda, ésta era una valiosa elección.
Ahora tocaba, con un compendio de cartas de mazo y sobres –que fueran del mismo palo (color)- probarlo con cualquiera, a ver cómo ‘tiraba’. Era entonces cuando descubría normas generales del juego y específicas del ciclo de embestida, que naturalmente desconocía: “creo que las fichas pasan por el cementerio y por ello…” o “si juegas una criatura en metamorfosis, luego no puede ser contrarrestada porque…” Aquello, para un jugador novel como yo, era un mar de dudas. No sólo había que prestar atención al reglamento general, sino que “si una carta contradice una norma, la carta lleva la razón”; una de las reglas de oro de Magic.
Para aprender –y comprender- cómo se debía actuar en cada situación, existían dos opciones: una, echar partidas con perros viejos y que fueran explicando según transcurría el duelo; o dos, comprar la revista especializada Serra–también existía la Urza, pero no era la referencia por la mayoría de los jugones- donde había secciones tituladas como ‘desde cero’ o ‘resuelve tus dudas’. Además, en ella se encontraban todos los precios actualizados, teniendo una guía para no ser timado por los más avispados, que también los había, a la hora de intercambiar.
Pasado un largo tiempo, ya había experimentado las primeras etapas de un jugador de magic: tenía baraja –con fundas ‘de las buenas’-, sabía las reglas y jugaba con cualquiera; esto último es importante, porque aislarse con el mismo contrincante todos los días es como no hacer nada. Mi mazo monocolor rojo de goblins estaba montado, con los pertinentes ‘cabezones’, los ‘jefes’, los ‘tiradores’, los ‘comandantes’…era una ejército –nunca mejor dicho a juzgar por los nombres- preparado para lidiar con baraja cualquiera; dentro del tipo II, claro. Cierto era que existía una variante del mazo de trasgos, que se mezclaba con negro y se convertía aquello en un cóctel de impresión y muy versátil, sobre todo contra las estrategias ‘reiniciadoras de mesa’, pero la roja era mucho más rápida.
Fue entonces cuando comprendí que debía dar un paso más. Tal vez el más hermoso para cualquier jugón de Magic: la participación en torneos. Aquí entraba en juego el ‘banquillo’ o ‘cartas suplementarias’. 15 cartas de reserva que se podían introducir tras el primer ‘juego’ para hacer frente a la baraja del rival con garantías, o tomar cierta ventaja con hechizos preparados específicamente contra su color –o colores-, que suelen ser determinantes. Sin un banquillo versátil, no se ganan torneos. Es más, para proclamarse vencedor en torneos –sobre todo si son nacionales e internacionales- hace falta banquillo. La norma dice que se pueden llevar quince cartas o ninguna en la reserva; vil engaño.
Las primeras competiciones de todo jugador de Magic son en la tienda habitual, donde el premio, ciertamente, suele ser lo de menos, pues unos cuantos sobres tampoco son para tanto. La importancia reside en coger experiencia y picardía. Saber cuándo atacar o defender, utilizar un hechizo un turno antes, o esperar al siguiente para actuar, puede decidir el curso de la partida. Frases como “tenía que haberlo destruido antes” o “un turno más y te ganaba” son habituales. Como en todo juego de naipes, hay que prestar mucha atención a los movimientos del oponente. Si un jugador ‘azul’ deja dos tierras enderezas probablemente tenga el hechizo más temido del juego, el contrahechizo, que daría al traste con nuestra jugada o, tal vez, se esté tirando un farol, y no tenga nada.
Jugué unos siete u ocho torneos, en los que me divertí como el que más. Tuve la suerte de encontrarme con una rivalidad sana, con jugadores que dejaban rectificar una jugada errónea, que muchos otros hubieran aprovechado para tomar una ventaja improvisada. Con buenísimo jugadores, con jugadores regulares y malos jugadores, pero, al fin y al cabo, con gente que compartía la misma afición. También tuve una ‘petatierras monocolor roja’, pero el color verde en posteriores ediciones acabó con ella; no hacían más que sacar criaturas que traían maná debajo del brazo.
Posiblemente, en un tiempo no muy lejano, vuelva a darle una oportunidad a este magnífico juego, ya sea física, o virtualmente con el Magicworkstation, aunque tenga que ponerme al día. O no. Quién sabe si algún día mis cartas se revalorizaran con el tiempo.
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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mazo goblins |
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08-12-2006 15:09 |
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ola! sy + o - principiante n esto d las magic llevo algun tiempo ya ero no m reuno cn gente k sepa mucho d magic asi k pensaba k m podriais a lludar cn m- Jefe de guerra trasgo x2
- El temerario x2
- Mago igneo trasgo x4
- Trasgos furioso x4
- Trineo trasgo x2
- Maleante de Skirk x2
- Vigia trasgo x2
- Golpeador trasgo x2
- Peleador trasgo x2
- Incinerador palmagema x1
- Titan inestable x1
- Comandante de sitiadores x1
- Protector de los akki x1
- Dragon shivano x1
- Kumano, maestro yamabushi x1
i mazo d goblins:
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muy bueno |
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04-10-2006 18:55 |
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yo empece hace diez años en quinta con tempestad, espejismo y tal, y deje de jugar hace tres años despues de ver que tenia que bajarme del tren sacapelas en el cual se estaba combirtiendo este hobby, me costo mucho y recuerdo tambien que me dolio mas que si me dieran una patada en los mismos, pero es verdad el dicho de que el tiempo lo cura todo. en fin cuando paso por las tiendas en las que la peña juega sus partidas todabia siento nostalgia y mas cuando me doy cuenta de que no conozco a nadie de los que estan en las mesas, de que los de mi "quinta"ya estan todos fuera de juego.
en fin que muy buen articulo bien redactado y ameno de leer.
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Felicidades |
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07-09-2006 22:45 |
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Pues hombre, que decir, solo he visto el juego en mesas y en una par de ocasiones lo he jugado, pero me gusta como lo narras, como un viejo general que se queja de que las armas de destruccion masiva le quitan el heroísmo a la guerra, que se vanagloria de sus victorias y recuerda con pesadez sus derrotas. Que describe la composición de su ejército, etc... No usas los términos del club de "magicistas" y la verdad, muy ameno, sigue así...
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Me ha gustado |
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16-07-2006 17:00 |
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A pesar de saber poco sobre magic, tu artículo bien redactado me ha gustado en su totalidad. Te lo puntuo con 5 estrellas, excelente.
Salu2.
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Muy bueno, Squee |
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05-07-2006 12:14 |
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Son un neófito en el tema de Mágic, pero tu artículo me ha resultado muy ameno y entretenido. Espero que no sea el último que lea.
Gracias por compartirlo
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RE: Muy bueno, Squee |
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05-07-2006 17:53 |
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Me alegro que te haya gustado, Akhul. La verdad es que tu idea fue muy buena. Nada más leerla supe qué escribir y cómo hacerlo.
En cuanto a los artículos, descuida. De momento, estoy metido de lleno en los relatos del III Certamen de Literatura, y ya envié uno de Tema libre y otro de Ciencia-ficción. Ahora estoy con uno de suspense, pero espero hacer un alto en el camino para enviar uno normal.
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RE: Muy bueno, Squee |
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05-07-2006 14:37 |
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recuerdo mi primer deck de tercera, corrian buenos tiempos. Recuerdo mi primer mazo con thallids cuando salio fallen, no ha llovido ni nada
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RE: Muy bueno, Squee |
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05-07-2006 17:58 |
dijo: recuerdo mi primer deck de tercera, corrian buenos tiempos. Recuerdo mi primer mazo con thallids cuando salio fallen, no ha llovido ni nada
¡Qué recuerdos, sí! Entonces, los goblins no eran ni la mitad de poderosos, ¿verdad?
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RE: Muy bueno, Squee |
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06-07-2006 09:16 |
squeetrasgonavaz dijo:
dijo: recuerdo mi primer deck de tercera, corrian buenos tiempos. Recuerdo mi primer mazo con thallids cuando salio fallen, no ha llovido ni nada
¡Qué recuerdos, sí! Entonces, los goblins no eran ni la mitad de poderosos, ¿verdad?
bueno, una goblin granade a tiempo era brutal, eso si tenias 3 goblin para usarla XDD
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Totalmente de acuerdo |
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06-07-2006 15:11 |
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Me ha gustado tu articulo porque creo q refleja bien lo que sucede cuando juegas a esto de las Magic.
Como no estes al dia en este juego te pierdes cuando intentas retomarlo. Mucho mas que en otros juegos. No lo digo por las propias reglas que vayan cambiando, sino por el tipo de mazos q se juega en ese momento y otro tipo de cosas.
Yo empece en 1995, con cuarta edición y hasta ahora hace poco q deje de jugar. Cuesta ver las nuevas ampliaciones muy distintas a las míticas sagas de Tempestad, Saga de Urza...
Aun asi, para mi es el mejor jcc.
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Totalmente de acuerdo |
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06-07-2006 15:12 |
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Me ha gustado tu articulo porque creo q refleja bien lo que sucede cuando juegas a esto de las Magic.
Como no estes al dia en este juego te pierdes cuando intentas retomarlo. Mucho mas que en otros juegos. No lo digo por las propias reglas que vayan cambiando, sino por el tipo de mazos q se juega en ese momento y otro tipo de cosas.
Yo empece en 1995, con cuarta edición y hasta ahora hace poco q deje de jugar. Cuesta ver las nuevas ampliaciones muy distintas a las míticas sagas de Tempestad, Saga de Urza...
Aun asi, para mi es el mejor jcc.
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