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Se le oía cantar


Relatos de Ciencia Ficción

28-08-2006 16:55
Por: Nachob

Un simple relato de ciencia ficción, que sólo busca entretener

Observo desde la ventana los campos verdes.

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Me he levantado de la conferencia y me he acercado al mirador tratando de evadirme y relajarme un poco. Me inunda una amarga sensación de tristeza y agotamiento. A mi espalda oigo la monótona voz de nuestros invitados, que ajenos al sentimiento de desolación que sus palabras están causando a sus oyentes, continúan desmenuzando los entresijos de su legendario ataque. A pesar de que en sus gestos y expresiones han tratado de imitar lo más posible a los humanos, siguen dando la impresión de ser enormes marionetas sin alma. Carentes de conocimientos directos suficientes sobre nuestros estados emocionales, no pueden percatarse empáticamente del efecto que nos están causando sus palabras. Cuando los exopsicólogos consigan por fin hacérselo comprender, seguramente lleguen a experimentar el mismo pesar que ahora sentimos nosotros, y probablemente nos compadecerán.

***

Hace ya doscientos años que la humanidad se lanzó a la conquista del espacio. Después de un período donde las fronteras naturales ataban angustiosamente al hombre a un mundo cada vez más superpoblado que se iba quedando pequeño en todos los aspectos, y que obligaron a enfocar y concentrar el potencial humano en asuntos domésticos e internos (provocando así la difusión y desarrollo de las ciencias que se centraban en el individuo y su entorno inmediato -genética, psicología, inteligencia artificial, política-), una serie de importantes e imprevistos descubrimientos en el área mecánica y física nos permitieron superar las hasta ese momento insalvables barreras materiales de la inmensidad del espacio. Y los seres humanos, a quienes el abismo de su mundo subjetivo y las incógnitas sobre su propia identidad habían confundido y aterrorizado, se lanzaron aliviados a viajar cada vez más lejos, ávidos de huir de su infierno interior y descubrir nuevos lugares, nuevos mundos. Cuanto más remotos, sorprendentes e insólitos, mejor. Dejaron de interrogarse sobre el concepto de la realidad y el sentido de la vida, y se dedicaron con ansia a saborearla.

En el departamento de historia de nuestra institución hay abundante material sobre las transformaciones que supuso este cambio de dirección en la evolución de nuestra civilización, y de sus manifestaciones más pintorescas. Es un teorema ya aceptado en materia de desarrollo social que la dirección del progreso que alcanza una cultura no depende de adonde es capaz de llegar con los conocimientos que posee, sino de adonde realmente quieren ir sus integrantes, de qué es lo que les hace felices de verdad. Como se dice hoy en día, los seres humanos son más sencillos que sus cabezas. Así, en términos comparativos se han producido menos avances en informática durante estos últimos 100 años que durante por ejemplo un solo lustro del siglo XXI. En cambio hemos sido capaces de alcanzar mundos increíblemente distantes y exóticos. Como señaló un famoso piloto de pruebas cuando se consiguió por primera vez visitar un agujero negro (algo absolutamente inconcebible de acuerdo con las arcaicas leyes físicas admitidas antes de la señalada repentina revolución científica), a quién le puede interesar imaginar cuando se puede ver y tocar.

La influencia que supuso este cambio también se ha evidenciado en el vivir cotidiano. Se potenciaron antiguos valores, como el coraje y el honor, frente a otros de carácter más hedonista, como la ambición o el éxito profesional. Así se habló en su momento de la vuelta al espíritu de la frontera o a la llama de los conquistadores, aunque probablemente estas expresiones respondan a intereses propagandísticos de las primeras etapas de la nueva era. Lo que sí es cierto es que curiosamente se produjo un retorno a iconos y manifestaciones sociales que parecían ya totalmente superados. De hecho, nuestra forma de vestir y nuestras costumbres y ciudades en la actualidad se asemejan más a la visión colorista y simple que del futuro se tenía en la primera mitad del siglo XX, con sus enormes y luminosos edificios de metal, que a los delirios tremendistas y oscuros del siglo XXI. Tal vez no nos privemos de eficaces implantes tecnológicos y cómodas modificaciones genéticas, o incluso de bruñidos seres artificiales de aspecto marcial, pero nuestro apariencia se asemeja más a los sonrosados y vigorosos marines de la época dorada de los míticos Estados Unidos. De hecho, cualquier apósito o añadido exterior no natural es considerado como improcedente y excesivo. El universo no ha resultado ser después de todo un lugar tan complicado, aunque sí asombroso y refrescante. Son de nuevo los tiempos del hercúleo Flash Gordon, y ya nadie recuerda al sombrío y confuso Sr. Anderson.

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Hoy podemos afirmar que vivimos una época de esplendor sin igual para nuestra especie. Miles de mundos han sido colonizados y habitados, y cada día se llega a cien más. Ha sido duro y peligroso a veces, pero gratificante. Con un objetivo, con un sueño, con una oportunidad, la humanidad ha respondido al unísono tratando de alcanzar con ilusión las estrellas en un nuevo éxodo vivificador. La humanidad vive unida con la esperanza de un porvenir glorioso, libre de depender para sobrevivir de un pequeño aunque entrañable planeta. Ahora se extiende por un universo infinito. Es verdad que nunca ha habido tantos muertos, pero tampoco nunca se han producido tantos nacimientos. Luchar nos hace superar nuestras miserias. Jamás hemos sido tan felices como pueblo.

Y durante muchos años, nada parecía que podía frenar nuestro orgulloso avance.

***

El cielo se está nublando. Me parece recordar que esta tarde tocaba llover. Me gustan los días de lluvia. Todo parece más limpio, más vivo. Incluso huele mejor. Desde la altura de la planta donde está el auditorio se alcanza a ver una buena parte de los prados que rodean la Institución. Abajo, los estudiantes y estudiosos pasean meditando o descansando de sus actividades, entre los cuidados y frondosos jardines. Leen, juegan, o se abrazan inocentes, enfrascados en sus propias preocupaciones.

La agradable y exuberante floresta que rodea la estatua del héroe es la zona más visitada. Reflexiono sobre este hecho y aprecio por primera vez con cuánto cuidado se planificó y preparó el recinto. Un mundo en constante expansión necesita sublimar sus valores y a quiénes los representan. El monumento al guerrero que detuvo la invasión en el sector 47G es grande, hermoso, positivo. Bañado por la luz ocupa un lugar privilegiado, justo en el centro de nuestro complejo. De hecho, es la base de la propia existencia de la institución. Y también el símbolo de nuestro inmortal futuro en las estrellas. Su imagen está en todas las escuelas, acompaña todas las expediciones.

Miro a mi izquierda para ratificar mi reflexión. Allí, a la sombra de los edificios de servicios, en un lugar oscuro pero visible para que su memoria tampoco sea olvidada, esta la némesis del anterior. La estatua del traidor, del odiado. Su postura no es tan grandilocuente como la del otro. Permanece circunspecto, con los brazos cruzados y la mirada baja, como avergonzado. Suele estar tan lleno de manchas y pintadas como el otro lo está de flores depositadas. Representan el bien y el mal. Lo mejor del ser humano y lo más despreciable. El héroe, y el villano. Para recordarlo así se les colocó uno al lado del otro. Uno mirando al cielo, orgulloso. Otro con la vista clavada en el suelo, humillado.

***

En nuestro imparable progreso descubrimos y poblamos cientos de nuevos mundos. Nos encontramos muchos seres y razas alienígenas, pero fuimos capaces de mantener un equilibrio con ellos. Bueno, no siempre, porque seguiremos arrastrando el estigma de Caín mientras seamos lo que somos. Sin embargo nada de lo que hallamos se nos podía comparar en fuerza y decisión. Hasta que hace apenas veinte años nos topamos con los Turai.

Naturalmente, el nombre es una traslación fonética del sonido con que ellos se autodefinían, dado que la traducción lógica de ese término hubiera sido ‘humanos’. Los primeros contactos fueron tímidos, pero enseguida descubrimos unas similitudes que no auguraban nada bueno. Eran demasiado parecidos a nosotros, tal vez no físicamente, pero sí como especie. Eran poderosos y también estaban viviendo una arrolladora etapa expansiva. Lamentablemente se habían encontrado con nosotros.

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La reacción fue inmediata en la tierra y en su imperio. En pocos meses se construyeron y habilitaron cinco grandes flotas que vigilasen y protegiesen el espacio que considerábamos ingenuamente nuestro. El mundo se preparó para la guerra. Así, si bien la casta castrense siempre había tenido un papel relevante en nuestra sociedad, en esos momentos se valoró la necesidad de militarizar nuestras estructuras políticas y sociales, preparándonos para lo peor. Y como a veces pasa, lo peor llegó.

Pero fue una guerra corta, y aun cabe decir que gloriosa. Los Turai habían planificado cuidadosamente su invasión, y tenían un ejército terrible, muy superior al humano. Iniciaron el conflicto con una estratagema sencilla pero que podría haber resultado demoledora. Así, prepararon un simulacro de invasión al otro extremo de nuestra zona de influencia, en el sector 34T, para luego lanzar un ataque devastador con todos sus efectivos en el sector 47G.

Sin embargo, algunas naves colonizadoras pudieron escapar a su cerco y avisar con antelación suficiente como para que las flotas pudiesen llegar a tiempo de cortar el progreso de su armada. La primera en entrar en contacto fue la del almirante Peters, quien notificó desolado que el tamaño y envergadura de la invasión era incontenible. El cielo se había cubierto de naves enemigas. Pese a todo no dudó en lanzarse a la contienda, y al poco se sumaron tres de las flotas restantes. La proporción era de cuatro a uno a favor de los atacantes.

El espacio se llenó de fuego y muerte. En respuesta a la llamada desesperada del almirante, nombrado al efecto comandante en jefe de todas las fuerzas terrestres, millones de civiles y colonos acudieron con todo lo que tenían a la batalla decisiva para la humanidad. Y tras veinte días de fieros e ininterrumpidos combates, la hueste enemiga se retiró gravemente dañada. Nuestras tropas estaban diezmadas y el porcentaje de fallecidos era escalofriante, pero se había detenido su avance.

Los siguientes días fueron angustiosos, con una humanidad tratando de reagruparse y reunir recursos suficientes como para hacer frente a nuevas ofensivas, o incluso contraatacar. Sin embargo, pasadas dos semanas de incertidumbre y pesimismo, recibimos una comunicación. Los Turai nos solicitaban el restablecimiento de las relaciones pacíficas, y se nos invitaba a firmar un tratado de mutua convivencia, estando dispuestos a ofrecer las garantías que estimásemos necesarias.

Habíamos vencido. Habíamos derrotado al enemigo. El pueblo terrestre había obtenido una soberbia e inmortal victoria en su primer enfrentamiento importante en las galaxias. Tras convencernos de la autenticidad de los deseos de nuestros adversarios, e imponerles unas condiciones férreas que no tuvieron inconveniente en aceptar, la humanidad se sumió en una explosión de alegría y orgullo. Los sobrevivientes de la Gran Batalla, como desde entonces fue llamada, fueron recibidos y aclamados como héroes. Y el almirante Peters, condecorado y nombrado Salvador de la Civilización. Suya es la estatua que preside nuestra plaza central.

Para no olvidar lo que había pasado, y analizarlo y transmitirlo a futuras generaciones, se creó nuestra institución, la prestigiosa Universidad de historia del espacio, donde se estudia y divulga todo lo relacionado con aquellos tiempos, y, por extensión, con el espíritu que debe impregnar nuestro tránsito por el infinito.

 

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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Re: le oimos cantar
01-03-2007 20:33
La verdad me encanto, porque es una fiel muestra de como construyen nuestra historia y tratan de moldear nuestra identidad.

Y lo peor, es que muchas veces enaltesen al equivocado, porque en tu historia ambos tuvieron merito, pero a veces el elogiado no tuvo ningun brillo.

Malditos historiadores fetichistas y mentirosos
>:-( >:-( >:-( >:-( >:-( >:-(

Tremenda historia.

Sobre lo poco que muestra el personaje de si mismo y los hechos historicos que mencionas, lo encontre logico, pero una vez que lei entera la fabula, porque primero que nada es un historiador y estaba haciendose un repaso de como llegaron a donde estan y ademas, ese conocimiento es tan abrumador que seguramente no pasaba por el mas de lo que mostro.

Sencillamente genial

   ... le oímos cantar...
14-01-2007 04:33
Por fín llego a un relato tuyo, Nachob.

La sensación que me ha quedado después de leer el relato ha sido de una extraña mezcla entre melancolía y soledad. Me pareció muy acertado el usar esa primera persona para contar, de una manera íntima y personal, la visión del protagonista, que es sobre lo que creo circunda el relato.

Aún así echo de menos ver un poco más de esa intimidad del personaje, evocando más su sentido en esa vida que le ha tocado y su percepción ante el mundo que estamos formando. Y dejar un poco de lado quizá la batalla, y tantos detalles y nombres propios que a fin de cuentas al final no cuentan tanto en la historia y hace que se pierda un poco de esa mezcolanza a la que nos lanzas desde la primera frase del texto.

Así, veo que está perfectamente escrito en cuanto a forma, es un texto "pulcro" en cuanto a ello, y tiene un estilo agradable y fácil de leer, que es algo que siempre se agradece. Pero quizá le falló algo, en mi punto de vista, en el fondo. Y seguramente ese "algo" fuese ahondar un poco más en esa mirada personal del protagonista.

La moraleja me ha gustado. Es más, pienso que este tipo de relatos quedarían demasiado vacíos si no contaran con una moraleja o un aprendizaje en el camino, un mensaje. Ya que no es, a mi modo de verlo, una aventura la que intenta contar, sino el reflejo de lo que podríamos ser y en que podemos o ya acaso nos hemos convertido. El ansia de conquista del ser humano, la destrucción y la violencia inherente a la sociedad. Hasta donde pueden ponerse unos límites al ser humano, o quizá no los conozca.

Muy bonita historia, pasé un buen rato y me agradó bastante leerte, Nachob.

Una sonrisa.

   RE: ... le oímos cantar...
18-01-2007 10:00
Hacia tiempo que no pasaba por aquí, y al ver los comentarios me he sentido bien. Muchas gracias por vuestro apoyo.

Tengo especial cariño a este relato, porque es el primero que hice y porque creo que es un bueno, ameno y divertido, con un toque de reflexión y emotividad, sin ser nada del otro mundo, claro.

A lo mejor pequé en su principio de buscar la coherencia y el encaje real con nuestro futuro, haciendolo un poco más pesado y en detrimento de la historia, pero, bueno, nadie es perfecto. Salvo los lectores, claro.

Gracias por leerme.

   se le oía cantar
10-12-2006 04:55
Es un hermoso relato; como Pablo Cassals trato de ver lo bueno y de lo que se puede aprender, lo demás dejémoslo a los demás. Es indudable Nachob, que tu andar en las letras va por buen derrotero y que sabrás, por tu humildad demostrada, superarte aún a tí mismo. Mis felicitaciones y agradecimientos por tu entrega.
ioncero@hotmail.com

   Muy bueno
19-09-2006 18:22
Épico y emotivo. Quizá debieras acortar un poco el fragmento de la conquista del espacio, dada la brevedad del conjunto, pero en general me ha parecido un muy buen relato, con una historia bien desarrollada (genial el giro en la trama, inesperado y sorprendente) y bien redactado. El epílogo es muy bonito y conmovedor, aunque rompe la circularidad de la historia y no es imprescindible.

Aprovecho para comunicarte que tu relato participará en la competición del relato del mes (que puedes encontrar en el foro de literatura) y te animo a que participes leyendo y comentando.

Un saludo, y espero ver más relatos tuyos en la sección.

   tal vez esto no sea una sugerencia
12-09-2006 23:54
¿has leído el libro Diarios de las Estrellas? sino, deberías hacerlo; es un excelente libro sobre el futuro, donde el personaje... bueno, eso no importa; tu relato me recordó a este libro, porque habla de un futuro lejanísimo, pero como el narrador vive en él, nos llega camo algo nuevo. sin embargo encuentro un defecto en tu relato: hay demasiada moral; tal vez si la hicieras a un lado, y metieras más fantasia, más descripciones, sería ferpecto...

   LAGRIMAS ...
09-09-2006 02:43
me encanto ... la vision del futuro tiene una excelente proyeccion . Los Tunari tienen gestos nobles dignos de una especie evolucionada. Me gusta la palabra LAGRIMAS ... como si en ese futuro de aqui a 200 años todavia protagonizaran unas lineas para la historia.

   curioso
06-09-2006 22:51
Resulta entretenido de leer aunque da la impresión de que todo es previsible... Hasta el final, del que se saca una moraleja inesperada. Tienes razón en que los héroes y los villanos son montajes para controlar a la sociedad.

   Excelente
28-08-2006 16:58
Una maravilla de relato: emotivo, ameno, bien ejecutado, bien planteado. Me ha encantado. Incluso me ha emocionado. Muy interesante el trasfondo, y aunque creo que no sería viable ocultar algo así (necesitan la complicidad de los Turai), el efecto está muy conseguido. Gracias por compartirlo con nosotros.

   Fabuloso
29-08-2006 00:16
Coincido en todas las virtudes que ha comentado Akhul. Es un relato muy bueno, muy estudiado y bien estructurado. La única pega que le veo es que en las líneas finales falta un pelín de fuerza, un epílogo más desgarrador si cabe, donde al lector le duela el alma literalmente -porque hay escenas muy conseguidas que logran tal efecto- Por lo demás sublime. Otras cinco estrellas, colega.

   RE: Fabuloso
29-08-2006 10:50
Muchisimas gracias. Sobre todo porque en mi opinión lo más importante de un relato es precisamente eso, que emocione, que llegue. La historia del heroe que lucha aunque sabe que no puede ganar es muy hermosa.

He tratado de recuperar y conectar de un modo lógico ese viejo y entrañable mundo de la ciencia ficción clásica con el oscuro y enrevesado futuro que hoy en día parece que nos espera, sin tampoco caer en visiones demasiado noñas.

Reconozco tambien que tal vez el final ha sido un poco simple, sin aprovechar recursos más dramaticos (que tampoco se me ocurrieron).
Me ha gustado el comentario sobre la complicidad de los Turai. Al escribirlo pensé al respecto, e hice varias valoraciones, que al final no incluí:

- podía haber hecho una referencia a una segunda y conveniente guerra/conflicto Turai, que limitara los contactos...,

- al hecho de que la historia la escriben los ganadores (acordaros de 1984)...,

- A que en un mundo tan volcado en la exploración y la conquista realmente el pasado no suele ser tan importante como para ser continuamente replanteado...,

- A que la institución creada tendría ahora visos inquisitivos, lo que la haría importante y a la vez hermética...

Como siempre, cada historia encierra el germén de muchas otras. Me voy un mes de vacaciones. No os olvideis nunca de seguir imaginando. Un abrazo

   Fantástica
13-10-2006 12:09
Me ha encantado, sencillamente. Me ha llegado. No comentaré porque sería repetir las palabras de los que lo han hecho antes que yo, así que sólo me queda felicitarte.

Sigue así, y espero ver relatos tuyos por aquí muy pronto.

Andronicus dixit

   BUENO
30-08-2006 21:34
AUNQUE TU HISTORIA, Y LAS VIRTUDES Y DEFECTOS QUE EXPONES ESTAN BIEN LOGRADOS, CREO QUE LE HISO FALTA ALGO QUE ME METIERA MAS EN LA HISTORIA, PERO TU RELATO ESTA MUY BIEN, MUCHO MEJOR DE LO QUE YO PODRIA LOGRAR

   RE: BUENO
01-09-2006 19:37
Todavia voy a tardar algunos días en irme así que quiero aprovechar para deciros que os agradezco el recibimiento. Nunca habria creido que seria tan reconfortante compartir esta pequeña afición.

Ademas es estupendo poder conocer otras opiniones que ayuden a mejorar los relatos.Concretamente se me ha ocurrido añadir a este un prefacio y un epilogo.

La introducción partiría de un anciano, de aspecto importante, que se acerca a una estatua y coloca una rosa a sus pies, a pesar del deterioro y mal estado que esta presenta. Un joven que lo ve le interroga por ese hecho, y el le cuenta la historia tal como esta.

Al final le dice que desde entonces cada día ha colocado una rosa roja a los pies de la estatua. El joven impresionado le conmina a decir la verdad, pero el dice que ya no tiene importancia, y que aunque el joven lo intentara nadie le iba a creer, menos si pusiera como testigo al antes todopoderoso rector de la institución, hoy un viejo chocho. Termina contandole un último detalle, que el anciano no puede borrarse de la mente. Hace muchos años descubrio que la canción que el almirante cantaba era una nana, con la que solía dormir a su hija pequeña...

Creo que esto puede mejorar la historia en el sentido que decis. Si quereis tambien podria daros mi opinión sobre vuestros relatos, y compartir alguno mio más.

P.D.: QUE TONTERIA ES ESA DE COMPARARSE CON NADIE. LA UNICA MANERA DE NO LLEGAR A UN LUGAR ES PARARSE O SALIRSE DEL CAMINO. LO DEMAS ES CUESTION DE TIEMPO.

   RE: BUENO
04-09-2006 09:49
dijo:
Concretamente se me ha ocurrido añadir a este un prefacio y un epilogo.


Podría ser un buen añadido, pero todo depende de la ejecución. Una de las virtudes del texto, a mi parecer, es que no está demasiado claro en que dirección va. Si introduces la escena inicial de la estatua atraerás la atención sobre el particular y creo que el conjunto se puede resentir. En cualquier caso, es sólo una opinión

   RE: BUENO
04-09-2006 12:25
Es un comentario muy adecuado. De hecho me lo he replanteado en tal sentido y he desechado el principio, y como mucho poner al final un pequeño epílogo. Incluso he hecho un borrador de este, pero creo que sería necesario que fuera leído seguido al texto para que pudiera tener mayor fuerza, porque si no queda un poco deslabazado. Lo que no sé es si se pueden cambiar los textos ya enviados.

El texto es el siguiente, a ver que te parece, porque yo conservo alguna duda:

'A MODO DE EPILOGO.-

Desde hace ya algunos años se ve al viejo profesor acudir todos los días al único banco que hay en la zona de servicios, justo enfrente de la estatua del odiado. Al otrora influyente rector de la todopoderosa y hermética institución que monopoliza las relaciones con la civilización Turai, hoy un afable anciano retirado, le gusta sentarse en él al mediodía y distraerse observando un curioso fenómeno que descubrió un tiempo atras. En los días en los que brilla mucho el sol, y a diferente hora según la estación en que nos encontremos, un haz de luz consigue filtrarse entre los altos edificios y alcanzar la espalda la figura del almirante Ramírez. En ese momento esta parece iluminarse como si fuera de oro, desaparecen todas sus manchas y desperfectos, e incluso su tamaño y aspecto se engrandecen con una especie de halo mágico.

El profesor parece encandilado con la imagen y el calor de los rayos del astro, y contempla cándidamente la escena, ensimismado. Incluso la rosa que desde tiempo inmemorial aparece misteriosamente día tras día a los pies del monumento, y que es una de las leyendas del antiguo campus, parece brillar llena de reflejos. Muchas veces se le oye entonces tararear una agradable melodía, como perdido en sus recuerdos. Es una dulce canción que aprendió hace mucho tiempo, escuchándola en las grabaciones que los Turai le dieron de los últimos momentos del almirante, mientras volaba hacia su destino final. No tardó mucho en averiguar el origen de la misma. Era una vieja nana, con la que el valiente soldado solía dormir a sus adoradas hijas. El anciano piensa entonces en ellas y en su destino, y no puede evitar un gesto de dolor.

Cuando la luz desaparece y todo vuelve a quedar en sombras, la penumbra oculta también la triste mirada del viejo profesor.


FIN '

   RE: BUENO
05-09-2006 09:26
dijo:
Lo que no sé es si se pueden cambiar los textos ya enviados.


Como medida excepcional, se puede pedir algún cambio en los textos. Si se hiciera con frecuencia resultaría un trabajo titánico.

Respecto al epílogo, aunque no es vital para la historia, como suele ocurrir con los epílogos, es muy bonito. A mí, personalmente, me ha gustado



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