Caza de sangre |
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31-08-2006 12:05
Por: Trysler
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Toda violación de la Mascarada tiene sus consecuencias, pero a veces salen peor parados los que participan en la caza de sangre que aquéllos a los que se busca exterminar.
Ciudad de Budapest, año 1941. Los habitantes de esta ciudad tienen bastante más en que pensar que en los nazis. Un tren acaba de llegar procedente de Stalingrado sembrando el caos y la destrucción allá por donde pasaba. La culminación de esta ola de demencia llegó a la estación de tren, al final del trayecto. Habían sido, y serían muchas, las violaciones de la Mascarada en muy poco tiempo, y por ello habrían de ser castigadas.
Pero todo por partes. Sé que mi relato ha quedado interrumpido hace tiempo, desde que a Lady Beatriz le llegó su correspondiente sentencia de muerte en www.ociojoven.com/article/articleview/968002/
Para aquéllos que no hubiesen leído semejante gesta, o no recuerden muy bien lo que pasó, haré un breve resumen:
Lady Beatriz, Wilhelm, Udo, Marcus y yo, Huter, hicimos un viaje en tren a lo largo de media Europa olvidando que existía algo llamado Mascarada, y sobre todo Caza de sangre, cuando todo empezó a desmadrarse. Como quien dice, apagamos las llamas que íbamos dejando con gasolina, por lo que no es que nos sorprendiese mucho la Flor del Amaranto que recibió Lady Beatriz.
Por supuesto, esto no sucedió a la misma puerta del tren, así que antes procederé a contar cómo pasamos, o más bien pasé, los días antes de esto, ya que mis compañeros hicieron poco mas que turismo.
Lo primero que hicimos tras dejar atrás en la estación algunos que otros restos humanos, a un policía que corría más de la cuenta muerto de un puñetazo, y a muchos otros incapaces de alcanzarnos, fue, como ya había dicho en mi anterior relato, buscarnos refugio en un hotel esperando la llegada del transporte al que había llamado. Ciertamente no estábamos muy seguros de ser bien acogidos entre la población vampírica después de ser portada de todos los periódicos y revistas, así que tratamos por todos los medios de encontrar a otros de nuestra especie antes de que nos encontrasen ellos primero, pero parecía como si en la ciudad no hubiese más vampiros que nosotros, algo que era imposible y anormal en semejante ciudad, aunque no nos alteramos demasiado por ello. En vez de preocuparnos nos dedicamos a ver los monumentos de la ciudad, explorarla, leer periódicos en los cuales éramos los protagonistas anónimos de los sucesos...
Hasta ahora había tenido bastante poco tiempo para mí. Debía seguir a los demás y ayudarles en lo que pudiese, informando a los miembros de mi tirsa de cómo nos iba, y viajando de un lado para otro. Pero ahora tenía mucho tiempo libre, lo cual combinado con mi escasa humanidad (esto según el narrador también es aplicable al jugador), mi innata curiosidad científica e infinidad de posibilidades por explorar con Vicisitud, se me abrían un montón de horizontes.
No empecé de muy buen pie. Nada más salir del hotel tuve ganas de alimentarme. Por supuesto dejé mis colmillos por despiste en los restos del banquete, una prostituta.
Al segundo día, mientras los demás iban a hacer turismo, tras desechar la idea de encontrarnos con un semejante, yo me dediqué a buscarme un buen par de guardaespaldas, Timy y Scoty como los bauticé, los dos mastines mas grandes que pude sacar de una perrera. Sé que los nombres no son de lo más imponente, pero pensé que ser devorado por dos criaturas con semejante nombre era casi igual de divertido que conducir a gran velocidad por la acera. En el hotel no se permitían perros, pero un buen fajo de billetes en el bolsillo del conserje y la promesa de que su jefe no se enteraría hicieron posible que mis dos canes pudiesen alojarse en el sótano.
A lo largo del tercer día, aparecieron varias noticias en los periódicos, aludiendo a que la “enfermedad” que aquejaba a los pasajeros del ya famoso tren de la muerte estaba ahora afectando a las prostitutas, así como otras diciendo que los mordiscos de los afectados no eran producidos por ningún animal conocido. Lo curioso de la primera noticia era que decía que se habían encontrado varias prostitutas con síntomas raros, lo cual implicaba que estaban vivas, razón por la cual supe que no podía ser la mía. Lo que pasó realmente es que Lady Beatriz, al estar casi al borde del frenesí, en vez de hacer como yo, iba cogiendo a sus víctimas en cadena, sorbiéndoles lo justo para no matarlas pero olvidando quitarles la marca de los mordiscos. Al descubrirlo se lo eché en cara diciéndole que dejase de marcar reses, que nos iba a meter en problemas, pero ella me recordó que yo tampoco era un santo:
-Pues no sé que será mejor, si dejar a la gente con un mordisquito, o ir matando a todo el que encuentras.
-Los cadáveres no pueden contar nada.
-¿Y que me dices de esos atroces experimentos que realizas habitualmente?
-Seguro que no son mucho peores que los de los nazis.
-No sé que decirte...
-La ciudad está ahora llena de ellos, busquemos a unos cuantos y así podrás comprobar cómo se merecen el tratamiento que les doy para así aprender cardiología.
-Muy bien, pues vete con Wilhelm, y si es así no te impediré que hagas con ellos lo que te dé la gana.
-De acuerdo.
Salimos los dos del hotel y le propuse ir a una taberna, con un poco de suerte habría un grupo de ellos y así podría ver como trataban a la población local. Pero cuando los encontramos parecía que se portaban decentemente con la gente, y que no querían estar en esta guerra, algo que a mí no me hizo mucha gracia. Aún así Wilhelm me ayudó a buscar un lugar seguro donde investigar, a él parecía que tampoco le gustaban mucho los alemanes. El sitio era una vieja fábrica abandonada, con mucho material útil para mí, como calderas (para incinerar cadáveres o mantener ocultas las criaturas que modificase jugando a ser Dios), mesas, material improvisado, pero que serviría etc.
Cuando él se fue y me quedé solo, fui realmente feliz a buscar a un sujeto de experimentación no voluntario, un mendigo (los alemanes llevan pistola). Me bastó tirarle unas monedas al suelo para que se agachase y, sin que se diese, cuenta hincarle el diente, eso sí, sorbiendo lo justo para que quedase inconsciente. Iba radiante de alegría con mi víctima a cuestas, cuando me encontré con algo inesperado... un gatito. Le dije que si se venía conmigo yo me encargaría de cuidarle, y él accedió. Acompañado de Wiscas, como decidí llamarle, llegué a la fábrica, donde procedí a poner a la luz partes del sujeto que jamás la habían visto, me intrigaba cómo sería levantarle la caja torácica y ver el corazón latiendo, pero algo debí de hacer mal. En cuando iba a destapar aquello, me saltó un chorretón de sangre a la cara y el sujeto murió. Se me había fastidiado uno de los planes. Poco podía hacer ya con el mendigo, pero, no obstante, todavía tenía el gatito. Gasté sangre para hacerme más diestro y para convertir en ghoul al animal: aquella iba a ser mi gran creación. Cuando terminé el gato presentaba:
Tres filas de dientes afilados.
Espinas de hueso.
Aguijón en la cola.
Ausencia de pelo.
Garras gigantescas.
Me había quedado mejor de lo que podía imaginar, pero el amanecer se acercaba y no podía perder más tiempo, así que regresé al hotel tras encerrar a Wiscas en una caldera. Algo se me olvidaba, no recordaba que, pero seguro que no era nada importante.
Lo primero que hice al despertar fue salir pitando para la fábrica. Me había dejado al mendigo repartido en varias de las habitaciones y alguien podía verlo, difícilmente, pero podrían, por lo que incineré lo que quedaba, alimenté a Wiscas y luego regresé al hotel con la idea de que tres filas de dientes son mejor que una, y que así Timy y Scoty realizarían su función más eficazmente, por lo que me puse manos a la obra... El resultado fue soberbio, pero bastante llamativo, así que les puse los labios caídos, como ciertas razas, y quedó perfecto.
Quinto día. Casi no me había dado tiempo a levantarme cuando ocurrió lo inesperado, o no tan inesperado, Lady Beatriz vino corriendo desesperada a mi cuarto diciendo que tenía que huir. ¡Habían declarado una caza de sangre contra ella! Tenía que cambiar totalmente su apariencia.
Aquello no pintaba nada bien. Yo no tenía mucha idea de cómo usar mi disciplina de clan. Sólo me salían resultados decentes cuando era yo quien me tuneaba, y en ese momento Lady Beatriz me estaba pidiendo que la reformase completamente para convertirla en un hombre. Gracias a la sangre que invertí conseguí hacer algo decente, era bastante curioso que algunas cosas, como la barba, estaban tan bien hechas que Lady Beatriz hubiera quedado campeona en un concurso de barbudos; otras, en cambio, eran bastante extrañas, la forma del cuerpo en general, parecía un hombre bajo y escuálido pero a la vez fuerte de hombros, y para rematar la faena le puse a posta voz de tenor para reírme un poco. Era bastante pasable, a no ser que a alguien se le ocurriese bajarle los pantalones.
Una vez se puso ropa acorde a su nuevo sexo, Lady Beatriz empezó a cargar unas maletas con todas sus pertenencias de valor. Los demás se dispersaron por el hotel por si llegaba algún vampiro que participase en la cacería, y yo, ya acabada mi labor y realmente asustado, me encerré en mi cuarto esperando a que todo pasase. Resumiendo, Udo y Marcus estaban sentados leyendo periódicos, para disimular, en el vestíbulo, como que no se conocían. Lady Betriz en su cuarto recogiendo todo con la ayuda de Wilhelm. Timy y Scoty encerrados en el sótano. Wiscas encerrado en la caldera de la Fábrica y yo haciéndome la cirugía estética en mi cuarto.
Todo parecía ir bien, no había aparecido ningún vampiro y Lady Beatriz estaba bajando las escaleras cargada con sus maletas seguida de Wilhelm cuando entró un participante de la cacería por la puerta. No parecía tener mucha prisa, observó un poco el panorama mirando a todos los presentes, pero sin reconocer a Lady Beatriz ni a nadie, así que se dispuso a ir hacia las escaleras cuando Marcus le detuvo:
-Eh, eres el primer vampiro que veo desde que he llegado a esta ciudad. ¿Me podrías indicar dónde encontrar al príncipe? Aún no he podido presentarme ante él.
-(Secamente y sin mirarle) Aquí no hay príncipe.
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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jajajajja |
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10-11-2006 15:12 |
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Me recuerda a algunas crónicas pasadas, pero sin el final felíz, más de alguno de mis personajes no alcanzó a sobrevivir a una caza de sangre XD jejejeje, era muy noob en ese tiempo...ahora doy pelea, en fin, muy buen relato...
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Huter, ese gran personaje. |
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15-09-2006 11:41 |
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Lo de la caja toracica y todo lo demas se queda en bastante poco comparado con lo sucedido a partir de mi peculiar forma de hacer autoestop. Ciertamente el personaje este no ha sido de los que mas me han durado, pero ha pasado a ser uno de los personajes mas celebres que han pasado por mis manos, concretamente el personaje mas depravado que he tenido. El personaje mas bueno, y celebre, que he tenido era Heimis, un fanatico religioso gangrel que se dedicaba a "garrear" paganos.
No se lo que me pasa con la Humanidad, pero siempre me suele desaparecer a velocidad alarmante XD .
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RE: Huter, ese gran personaje. |
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20-11-2006 12:27 |
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trisler, es que tus personajes pierden humanidad a un ritmo estúpidamente rápido, tan rápido que es realmente ridículo que alguien normal en dos días acabe siendo Jack el destripador.
Los que os gustan los relatos de trisler, preparaos, que os tiene que contar una batallita sucedida anteayer en el hombre-lobo, en una sola palabra, ACOJONANTE.
PD: Yo soy el máster de vampiro de trisler, con deciros que en las crónicas de Transilvania ya va por su 7º personaje... os podéis imaginar.
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RE: Huter, ese gran personaje. |
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28-11-2006 17:32 |
Padre Oscuro dijo: trisler, es que tus personajes pierden humanidad a un ritmo estúpidamente rápido, tan rápido que es realmente ridículo que alguien normal en dos días acabe siendo Jack el destripador.
Los que os gustan los relatos de trisler, preparaos, que os tiene que contar una batallita sucedida anteayer en el hombre-lobo, en una sola palabra, ACOJONANTE.
PD: Yo soy el máster de vampiro de trisler, con deciros que en las crónicas de Transilvania ya va por su 7º personaje... os podéis imaginar.
Estoy currandome esa historia, calculo que la acabe de escribir en el puende.
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!Que bestia! |
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09-09-2006 17:05 |
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esta bien escrito y todo eso ¿pero intentar quitarle la cajaj toracica para ver como late el corazon,,, ¿un pcoco fuerte no?
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Queremos mas |
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10-09-2006 01:19 |
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Queremos mas cronica de trysler, violaciones de la mascarada, pechos escritos y mastines tunneaos...x supuesto el mejor el Wiscas xD
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