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El tirano


Relatos de Ciencia Ficción

12-09-2006 16:26
Por: Nachob

Con mis relatos siempre busco hacer pasar un rato entretenido a quienes lo leen. Espero conseguirlo con esta historia que es más de una.

Primera parte: aventura

Caer a velocidad extrema en la oscuridad de la noche es una sensación inigualable. Así lo sentía mientras atravesaba jirones de nubes y el aire helado le mojaba la cara. Descendiendo desde una altura imposible, controlaba su cuerpo para obtener el máximo de velocidad y poder tomar tierra en el menor tiempo posible, evitando ser detectado. Se estremecía pensando en las emociones que iba a experimentar a continuación, cuando el dispositivo de aterrizaje se activase. Las había sentido en multitud de ocasiones, pero seguían excitándole. Vislumbró las luces de la superficie, y como ésta, a pesar de la penumbra, se iba haciendo cada vez más tangible. Pensó que la sensación que estaba percibiendo era única y muy pocos la habían sentido con anterioridad, pues los paracaídas tradicionales se abrían a cientos de metros del suelo, dejando por tanto expuesto e indefenso a su usuario, mientras que el suyo actuaba a apenas unos centímetros del firme. Por eso su vello se erizó cuando observó cómo la tierra se abría de repente con contundencia. Sintió el molesto hormigueo de la inversión molecular que lo protegería de la brutal desaceleración, y súbitamente el mundo, que apareció ante él ocupándolo todo, se paralizó. Su cuerpo se detuvo por completo a apenas un metro de altura, permaneció medio segundo suspendido en el aire y luego tomó contacto con el suelo como si simplemente hubiera saltado de la cama.

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Pero no se quedó a recrearse de la increíble sensación, sino que inmediatamente giró sobre sí mismo, buscando posibles testigos, y enseguida se refugio entre la espesura, mientras reunía cuanta información podía del entorno. Segundos más tarde descendía con rapidez inhumana a grandes saltos entre árboles, arroyos y peñascos. Su exotraje le confería una destreza y agilidad inimaginables, incluso para alguien como él genéticamente modificado y entrenado hasta la saciedad para obtener el máximo rendimiento físico.

Así consiguió llegar en instantes a la primera verja de seguridad que le separaba de su objetivo. Un breve vistazo le hizo comprobar que su llegada no había sido detectada, y que en la extraña y super protegida mansión reinaba la más absoluta calma. Antes de continuar decidió revisar el plan y la misión que le había traído a este remoto lugar del mundo.

Tras esos muros y bajo extraordinarias medidas de seguridad se hallaba el cuartel general del más sanguinario y sádico señor de la guerra que hubiera pisado la tierra. Aquel poderoso dictador había aprovechado la rivalidad entre los dos bloques políticos antagónicos en que se dividía el planeta para, haciendo el trabajo sucio de la guerra no declarada entre ambas, conseguir de uno y otro poder y riqueza suficiente como para formar su pequeño reino maldito. Había sabido jugar bien sus cartas. Los dirigentes de ambos bloques, que durante mucho tiempo estuvieron utilizándole indistintamente no sólo para operaciones vergonzosas y encubiertas, sino también como elemento de control del sector no alineado, habían tolerado sus despiadadas prácticas por un criterio de utilidad, como mal menor. Pero ahora el feroz sicario se había desmandado. Se consideraba tan fuerte que no atendía a razones, y había instaurado una era de muerte y dolor como no se había conocido otra en toda la historia de la humanidad. Sus atrocidades y matanzas superaban la de los mayores locos conocidos, y hubieran hecho palidecer a soberanos de la infamia como Hitler o el conde Vlad Drakul. Era más de lo que los delicados estómagos de las potencias civilizadas podían soportar, aunque estuviesen tan lejos y habitualmente mirasen a otro lado. Sin embargo tampoco querían implicarse en una costosa e incomoda acción directa contra un antiguo aliado, ni dar motivos de crítica a la potencia rival o justificar una alianza nada conveniente. Por eso él había sido enviado por su bloque a erradicar con sutileza y pulcritud este incómodo problemilla sobrevenido.

No en vano era el mejor agente de todos los tiempos, curtido en cientos de increíbles misiones, autor de proezas inimaginables y dotado con la más avanzada tecnología existente. Así que entraría en el escondite del traidor, lo localizaría y terminaría con él limpiamente. Muerto el perro, acabada la rabia. Y luego volvería a la vida de lujo y sofisticación que formaba la otra parte de su existencia, la no dedicada a las acciones de alto riesgo. Como siempre.

Saltó la valla una vez activado el dispositivo magnético que lo hacía invisible para animales y máquinas, y continuó refugiándose con presteza entre las sombras. Eliminó con facilidad y sigilo la pobre oposición de los infelices guardias con los que topó, y, frente al muro principal de la soberbia construcción, se preparó para superar de un potente salto sus varios metros de altura. Fue entonces cuando percibió como una extraña tiniebla, que parecía proceder de todas partes, se precipitó sobre él, haciéndole perder el conocimiento.

Cuando despertó estaba en el mismo lugar, a los pies del muro. Verificó su reloj y comprobó que apenas debían haber pasado algunos segundos desde que fuera ¿atacado? por aquella especie de penumbra. Era similar a la sensación que produce una nube cuando cubre el sol y todo parece apagarse. Pero mucho más oscura y aterradora. Sin embargo, nada aparentaba haber cambiado, todo seguía igual, en el mismo sitio. No parecían haberle descubierto y su equipo y vigor parecían intactos, así que reinició el salto y esta vez sí llegó sin percances al otro lado de la tapia. Decidido a proseguir con su misión como fuera, lo achacó a un fallo puntual en su exotraje de campaña, que sería necesario revisar en cuanto regresara y que probablemente le obligaría a tomar precauciones adicionales. Continuó avanzando, implacable, eliminando toda resistencia que encontró, hasta llegar a la zona de seguridad interior, más poblada que los perímetros de seguridad que había superado.

En una esquina discreta se refugió para observar y planificar su estrategia. El lugar era un inmenso castillo, lleno de ventanales y torreones, siniestro como los de los relatos de terror. Emanaba un halo de maldad, y producía una escalofriante sensación de que su interior ocultaba secretos espantosos y terribles. Incluso las paredes parecían rezumar sangre. Eso no le amedrentó. Ni siquiera la visión de un ejército de guardias armados hasta los dientes le preocupó. Pensó que con su habilidad y armamento podría fácilmente abrirse paso entre ellos, pero aquello alertaría a su jefe y le permitiría huir, haciendo fracasar su misión. Y sería la primera vez en su vida que fallaba en una. Así que haciendo uso de las prestaciones de su equipamiento, se preparó para escalar la pared de piedra hasta poder acceder al interior del edificio por una ventana.

Antes de hacerlo echó un último vistazo al patio y se percató de algo que le heló las venas. Mientras que de una de las numerosas puertas extraían enormes sacos chorreantes con forma humana que cargaban en un camión, de otro descendían asustadas muchachas que eran conducidas a gritos y empujones, como si fueran ganado, al interior de la fortaleza. Algunas eran apenas niñas. Recordó las historias que se contaban sobre el dueño de aquel lugar, y esta vez sí que no pudo evitar un estremecimiento, sobre todo al creer percibir apagados gemidos y gritos en el interior de aquel lúgubre edificio. Estaba acostumbrado a eliminar chusma como aquélla, pero este objetivo era especialmente perverso, inhumano.

Sacudió los hombros para expulsar estos lóbregos pensamientos que podían entorpecer su misión y, sin darse la menor pausa, consiguió alcanzar un balcón por el que se coló en las habitaciones interiores. Avanzó por los pasillos y estancias, aniquilando con precisión y sin ruido todo obstáculo que se le interpuso. Tras atravesar unos enormes salones, al recorrer un lujoso y ancho pasillo lleno de cortinajes, percibió un leve roce de tela a su espalda que lo puso en guardia el tiempo justo necesario para evitar ser atravesado por un afilado cuchillo. Reaccionó con agilidad y consiguió atrapar a su atacante con una llave y caer rodando mientras lo sujetaba. Cuando por fin pudo encararlo, se encontró ante los ojos azules más hermosos que había visto nunca. Antes de que pudiera reaccionar, tan súbitamente como en la pasada ocasión, la oscuridad pareció surgir de todos lados y nuevamente perdió el conocimiento.

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Al igual que la vez anterior, la inconsciencia parecía haber durado apenas unos instantes, y al reanimarse se encontró en el mismo lugar que antes. A su lado yacía su agresor, que parecía haber sufrido el mismo desvanecimiento y que se recuperaba a la vez que él. Pero esa fracción de segundo de ventaja le bastó para inmovilizarle nuevamente con una presa y apuntar a su garganta con su viejo puñal de comando. En circunstancias normales el asaltante ya estaría muerto, pero algo le había hecho replantearse esa acción tan expeditiva. Arrancó el pasamontañas del sujeto y contempló el rostro más bello que había visto en su vida. La reconoció al instante. Era su homóloga del bloque enemigo en los duros quehaceres del servicio secreto. Sin ceder en su agarre, pues sabía que era al menos tan peligrosa como él, se dio a conocer, comprendiendo que ella debía haber sido enviada por sus superiores con análogo objetivo al suyo. Tras algunos momentos de incertidumbre e intercambio de información, comprendieron que era mejor unir sus fuerzas en ese caso y, al menos, no entorpecerse. Más aún cuando estaban sucediendo aquellos fenómenos extraños que, según había podido comprobar, no sólo le afectaban a él. Se preguntó qué era realmente con lo que se estaba enfrentando. Temía que el peligroso criminal que estaban buscando estuviese probando algún tipo de arma desconocida con devastadores efectos que le hicieran una amenaza aún peor.

Cuando por fin soltó el amarre y ella se separó de él, comprobó maravillado el extraordinario ejemplar de mujer que era su hasta hace poco rival. No sólo era hermosa en extremo, sino que su cuerpo, ceñido por la lycra del escaso uniforme, era el de una diosa. Incluso demasiado exuberante y provocativo para una mercenaria entrenada para la guerra. Tampoco su rostro reflejaba la dureza propia de una asesina despiadada, sino que se semejaba más al de una adolescente tímida y sensual. Pero no podía olvidar que era peligrosa como una mantis, y que no dudaría en eliminar cualquier estorbo que le impidiera conseguir su objetivo. Sin embargo, ahora eran aliados, y juntos siguieron explorando la inmensa construcción.

 

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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Me ha gustado un montón
11-04-2007 14:57
Pues como ves este ha sido el relato tuyo que más me ha gustado, porque la historia plantea un esfuerzo (no muy grande pero suficiente) intelectual al lector de los detalles que se le van proporcionando y aunque la idea matriz no es original (desde K. Dick hasta el David Cronemberg de Exitenz) la ejecución es brillante a todos los niveles y variada, porque empieza siendo un relato de acción prolijo en elementos descriptivos (un poco clásico en la ejecución para mi gusto, yo prefiero emplear el presente y frases sesgadas, así como cambios de punto de vista para lograr que la acción sea más viva) como debe de ser y se transforma luego en un relato de ciencia ficción más de naturaleza ensayística que narrativa pero no por ello menos interesante. Lo dicho muy bien

   RE: Me ha gustado un montón
23-04-2007 08:50
Muchas gracias.

La verdad es que en el fondo quise hacer tres relatos en uno.

De hecho, los comentarios discrepan cual es el que tiene más aceptación, imagino que según la idiosincracia de cada cual.

Me alegra mucho que te haya gustado.

Nos leemos.

   Re: El tirano
01-03-2007 17:36
Me agrado bastante la idea general, aunque podrias hacer mas agil la narrativa de la 2ª parte y el epilogo.

Aun asi esta arto buena la historia

   El tirano
02-11-2006 04:59
Me hace recordar el cuento "El León de Comarre". Al menos tiene una fuerte infleuencia.

   RE: El tirano
02-11-2006 15:07
No lo he leído, ¿donde puedo conseguirlo?

   buen argumento
24-10-2006 22:50
Me ha gustado más la primera parte. La historia es entretenida y crea interés una situación tan especial, muy propia de un videojuego... La segunda parte y el epílogo me han gustado menos. Y no lo digo por el argumento, que me ha parecido interesante, sino porque quizás se alargan demasiado las explicaciones y pierde el ritmo narrativo del principio.
Pero en conjunto me gustó el relato.

   Muy ingenioso
12-09-2006 16:30
Al principio tuve la sensación de que nos estabas contando una partida de juego de ordenador, y que los cortes se correspondían con las veces que el jugador perdía y tenía que volver a empezar. En cierto modo, no andaba tan desencaminado, aunque el conjunto global queda más coherente con tu idea, más profundo.

Me han gustado mucho las reflexiones sobre la degradación humana cuando no hay consecuencias, el modo en el que se revela esa naturaleza que, según el relato, suele ser negativa. El final ha sido muy ameno, una nota de color alegre y muy ingeniosa, como toda la historia, para cerrar de un modo ligero, divertido, una historia que si no hubiera quedado demasiado sórdida. Muy buen trabajo.

Ingenio por los cuatro costados y una estructura muy buena en el texto. Único detalle negativo remarcable: creo que en ocasiones te has extendido demasiado en cosas que ya estaban claras. Nada grave, en cualquier caso.

   Off Topic: relato del mes
12-09-2006 16:31
No sé si ya estás al corriente, pero en el foro de literatura se elige, entre los relatos publicados, cuál es el mejor del mes. Todo el mundo que se haya leído una parte sustancial de las obras publicadas está invitado a dejar su voto.

Buena suerte

   Epílogo
12-09-2006 18:06
Lo que más me gusto fue el epílogo ;-)



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