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La piara humana


Relatos de Ciencia Ficción

19-09-2006 16:44
Por: Solharis

Durante siglos los seres humanos han buscado la felicidad. Por fin ha llegado ese futuro mejor en que la Humanidad es feliz y dichosa...

Durante siglos los seres humanos han buscado la felicidad. Por fin ha llegado ese futuro mejor en que la Humanidad es feliz y dichosa...

"Yo quiero ser otro cerdo en el rebaño..."

Palabras de un hedonista romano


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Cada doce horas el robot realizaba los protocolos correspondientes y comprobaba la temperatura del recinto y la luminosidad, la salubridad del estanque… Todo lo que venía siendo, en fin, la rutina de los últimos siglos. No le importaba: él no existía más que para servir a los seres humanos y velar por su bienestar.

Echó un detenido vistazo a las pantallas de televisión que ocupaban tres de las paredes de la cabina y que le permitían vigilar cada uno de los rincones del recinto. Ahora resultaba muy fácil porque el rebaño de humanos dormía plácidamente.

Hacinados sobre los almohadones y exhaustos de sexo, dormían profundamente gracias a los narcóticos que los robots les suministraban y que ellos aceptaban encantados porque les permitían ver alucinaciones asombrosas antes de sumirse en un dulce sopor… Desde luego yacían desnudos: no necesitaban ninguna ropa en el recinto perfectamente climatizado. Fuera lloviznaba y corría un viento fresco, pero la temperatura del recinto era permanentemente de treinta grados por el día y veinte por la noche. Jamás ocurría nada que pudiera perturbar su sueño.

Tan ricamente dormidos podría parecer que eran criaturas tranquilas, pero los robots bien sabían que eran muy excitables. Eso sí, todos ellos eran ejemplares de gran belleza, el resultado de sabios cruzamientos a lo largo de muchas generaciones. Sus servidores de metal conocían bien la genética y la habían utilizado en beneficio de la belleza humana como verdaderos artistas. Sabían qué hembras y machos había que cruzar para conseguir buenos y variados especimenes.

Por fin despertaron. Les esperaban recipientes repletos de alimento para un buen desayuno.

-¡Rico! ¡Sabroso! ¡Ñam! –exclamaban antes de llenarse ansiosos de nuevo las manos con el pienso, de textura similar a los antiguos cereales para el desayuno, y tragaban a puñados el sabroso complemento vitamínico y proteínico que necesitaban.

Había que alimentarlos bien. Pronto comenzarían los juegos y las orgías. Los humanos gastaban todas sus energías gritando, bailando y fornicando felices. La felicidad de los robots consistía en saber que sus humanos vivían muy felices gracias a ellos.

Pero este día sería especial. Les esperaba una grata sorpresa a los humanos, sobre todo a los machos, pues una joven hembra iba a incorporarse a la manada. Porque las crías no convivían con los adultos, evidentemente, sino que se las mantenía aparte y separadas por edades. Resultaba muy conveniente, pues hacía tiempo que las hembras humanas habían perdido el instinto maternal y a las crías, demasiado jóvenes para darles placer, las dejaban a un lado. En cuanto a los machos, sencillamente era peligroso dejar a un macho hambriento de sexo al cuidado de una cría…

Los robots habían considerado que la hembra estaba sexualmente madura y desarrollada. Sabían que sería bien recibida pero no deseaban un encuentro repentino. Para los nuevos machos era más fácil, pero para las hembras resultaba abrumador ser acosada por una manada de machos en celo, deseosos de aparearse con ella todos a la vez, si es que no acababan discutiendo y peleándose entre ellos. No, la integración debía ser paulatina. Primero la juntarían con un macho para que la iniciase. Después se iría integrando poco a poco en el grupo hasta participar en todos sus juegos viciosos.

También tenían previsto hacer más adelante algún intercambio con otro rebaño. Se mantenía a los rebaños separados, cada uno en su recinto, para evitar peleas, pero no estaba de más introducir alguna novedad de vez en cuando.

Para la iniciación de la hembra eligieron a un hermoso macho de cabello oscuro, no demasiado salvaje ni brusco, y lo condujeron a la jaula de ella. Los humanos aceptaban a los robots por costumbre, sin extrañarse de la presencia de aquellos seres de metal y plástico, y hasta les obedecían por instinto. Claro que ya no podían imaginar que una vez los habían creado para servirles. Eso había quedado muy atrás, en los infelices tiempos antiguos que nadie recordaba, en los que los humanos tenían que pensar para sobrevivir. Ahora les obedecían como una vez los perros les habían obedecido a ellos.

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Dócil, el macho dejó que le engancharan una correa al cuello para controlarle mejor.

El macho no podía sospechar la grata sorpresa que le esperaba y se le abrieron los ojos de par en par cuando la vio. Su primera reacción fue ir a por ella, pero un tirón de la correa le tranquilizó. Por su parte, la joven le miraba con curiosidad, atraída por el instinto. Él babeaba, literalmente, viendo a la hembra de cabello ambarino y piel clara. Desde luego estaba desnuda y no ocultaba el delicioso cuerpo que ya había empezado a curvarse. Se sentía conmovido viendo ese rostro de ojos dulces y no deseaba otra cosa que desahogar todas sus viciosas ansias en el cuerpo de ella.

Se le acercó despacio y ella no se movió, ni siquiera cuando la tocó. Controlando su propia excitación, comenzó a acariciarla en el cuello, los hombros, los pechos… Las caricias eran cada vez más atrevidas y a ella le agradaba y se dejaba hacer.

-¡Tetas! Buenorra –le decía el cariñoso macho-. Maciza. Calentorra. Zorra…

Ella no conocía el significado de las palabras pero intuía por el tono dulce que eran palabras de amor. Sí, es cierto que el lenguaje humano se había empobrecido sensiblemente, reduciéndose a unas doscientas o trescientas palabras y perdiendo cualquier atisbo de gramática o sintaxis, pero aun así no le faltaban palabras a aquel macho para declararle su amor. Había cierta ternura cuando rimaba “calentorra” y “zorra”. El genio que había inspirado a Shakespeare no había desaparecido sino que permanecía, latente, en la especie humana, esperando otra oportunidad…

De haber podido sonreír, los tres robots que los vigilaban por cámara lo hubieran hecho. En vez de eso parpadeaban intensamente las luces rojas de sus cabezas: la operación estaba resultando un éxito. Parpadearon más rápidamente cuando él comenzó el apareamiento. Sabían que nada gustaba más a los humanos que el ejercicio sexual.

-¡Follar! ¡Gustar! ¡Zorra! –le decía él entre jadeos y los robots parecían encantados con el movimiento sincronizado de las caderas de él sobre las de ella.

-¡Arf! ¡Arf! ¡Gustar! ¡Más! ¡Más...! ¡Gustar! ¡Más! ¡AAARGHH!

Con su expresividad habitual, el macho había concluido la cópula…

***

Los seres humanos eran felices, pero que muy felices. No podía ser de otra manera por los jadeos, los gemidos y las palabras obscenas. Todos los miembros de la manada se encontraban en plena excitación. En su ocio permanente los humanos habían desarrollado todas las prácticas viciosas posibles. No había postura del Kama-Sutra que no hubieran descubierto ni obscenidad o impudicia que les hiciese echarse atrás.

-¡Follar! ¡Más! ¡Otra! –le suplicaba, lastimero, un macho a una viciosa hembra.

Algunas parejas yacían sobre la hierba, haciendo los preliminares para el apareamiento.

-¡MÁS! ¡MÁS! ¡ARRGH! ¡ZORRA! –decía uno de los machos, antes de desplomarse exhausto sobre la hierba.

-¡MÁS! ¡MÁS! ¡JODER! ¡FOLLAR! ¡CULO! ¡TETA! ¡ARGHH! ¡ARGHHH…! –los humanos agotaban su escaso vocabulario entre gritos y gemidos en la descomunal orgía.

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Durante demasiado tiempo los humanos habían buscado la felicidad de las formas más diversas, cuando todo era en realidad muy sencillo. Comer, beber, fornicar… Esto era la felicidad y sólo los hedonistas habían intuido el verdadero y sencillo sentido de la vida. No había paz espiritual ni desarrollo humano ni ninguno de esos extraños conceptos ideados por la Humanidad que pudiera compararse a la deliciosa sensación de estar bien alimentado y exhausto de sexo, como no había sensación más mística que el orgasmo. Era tan sencillo ser feliz…

Sí, estaban realizando bien su labor. Si los robots pudieran sentirse felices, se sentirían dichosos como una madre que cuida a sus hijos.


EPÍLOGO

Ya no comían. Ni bebían. Ni fornicaban. No eran felices.

Tenían frío y se acurrucaban, apretándose entre ellos para compartir el calor corporal. Algunos buscaban comida por el refugio. En vano: hacía días que ningún robot venía a traerles agua o comida. Tampoco se mantenía climatizado el recinto.

Al fin dieron con la puerta. Normalmente estaría bien cerrada, pero pudieron abrirla a empujones. Curiosearon por los pasillos y se quedaron muy quietos cuando dieron con un robot. Nunca los habían visto así, con las luces apagadas y el cuerpo de metal desplomado en el suelo.

Durante siglos habían servido a los humanos y lo habían hecho bien, con absoluta lealtad y devoción. De hecho, hasta habían descuidado su propia conservación. Los humanos habían creado a los robots y les habían enseñado que toda su existencia era servirles. Ocupados en cuidar a los humanos, los propios robots perecieron con el tiempo. Seiscientos años había servido ese robot a sus amos, seiscientos años había durado la edad de oro para los seres humanos. Ahora no era más que chatarra inútil y la Humanidad tendría que valerse por sí misma.

La manada escapó del recinto. Encontraron un depósito de comida y pudieron mantenerse allí algunas semanas, pero ya no se apareaban ni reían como antes sino que se miraban preocupados. Comían y permanecían en silencio, muy juntos los unos de los otros. Menos un macho que temblaba de frío y muy solo en su rincón. Los demás le tenían miedo porque no dejaba de moquear y toser, y le habían dejado aparte. Se sentía cada vez más débil. Los robots se habían ocupado de retirar a los humanos antes de morir, pero ahora todos vieron cómo un día se quedó dormido y ya no despertó. Luego la piel adquirió un tono amarillento. Empezó a oler muy mal, y aunque le espantaban las moscas del cuerpo, éstas volvían en enjambres. Todos estaban aterrados.

Lo inevitable ocurrió: se agotó el alimento. Salieron entonces de las instalaciones, habían aprendido a manipular las puertas, y por fin estuvieron en el exterior. Campos y edificios se extendían hasta el infinito. Hacía más frío aún y la tierra era un desagradable barrizal. No todos se atrevieron a salir y comenzar una nueva vida y algunos prefirieron morirse de hambre en el refugio. La mayoría de los que partieron perecerían pronto en la gran aventura. Unos pocos sobrevivirían para tener descendencia.

Había terminado la Edad de Oro y la Humanidad se encontraba sin el valioso tesoro del conocimiento acumulado por las generaciones pasadas. Todo perdido. Ahora tendrían que aprenderlo todo otra vez y por su propia cuenta.

La evolución comenzó de nuevo y la Naturaleza siguió su curso...

 



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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Muy bien pero...
23-05-2007 11:50
Pues me lo acabo de leer después de hacer lo propio con tu último relato, "Triunfo evolutivo" y déjame decirte, que a pesar de gustarme mucho, tengo peros parecidos y una reflexión para compartir con el autor ;-) . Siendo el concepto e historia muy interesante, creo que tu forma de contarlo, expositiva y sarcástica le resta emoción y mordiente a la misma. Podrías alcanzar mucho más con estos dos relatos adoptando una narración más variada y sobria, más dramática y, sobre todo, alejada de esas referencias temporales a echos de la realidad cotidiana o de nuestro pasado, que eliminan la tensión del cuento, pues provocas que el lector se sienta seguro en su presente, a sabiendas de que (en todo momento) lo que dibujas es una visión exagerada (ojo por las formas que adoptas, por ejemplo en la forma de hablar de los humanos que se hace excesiva) de los males que pueden asolar nuestro futuro. Un saludote y me paso a diseccionarte en el post jeje, que no me da tiempo a leerme todo lo que has escrito :-( pero tranquilo que algún día los terminaré.

   La Piara Humana
15-12-2006 20:58
Relato muy bueno.un futuro posible..

   RE: La Piara Humana
18-12-2006 20:24
La idea era plantear un futuro posible, así que me alegro de que te lo pareciese. Gracias por tu comentario.

   WOW!
23-11-2006 15:22
ME HA ENCANTADO! Muy buena la lectura de la historia. Bravo!

   RE: WOW!
30-11-2006 23:13
Me alegro de que te gustase. Gracias por tu comentario.

   La piara humana
22-10-2006 21:04
Me ha gustado mucho, con mejoras sustanciales en la estructura. Un buen relato debe contener en si mismo varios relatos, que cuenten cosas que te vayan llevando hasta el final. Como los tramos de un camino, cada uno en si con un valor, dignos de ser disfrutados, cada uno distinto,pero que te acaben llevando a tu destino final, envolviendote (que facil es decirlo).

La historia me recuerda a la novela de Wells la máquina del tiempo, con una pequeña vuelta de tuerca.

Estoy tratando de escribir un relato de pura ciencia ficción especulativa, sobre el futuro de la humanidad, y desde luego tus ideas me estan influyendo. ¿Qué nos espera?.

Enhorabuena, sigue imaginando, y haciendonos disfrutar.

   RE: La piara humana
12-11-2006 20:51
Me alegro de que te haya gustado. Sí, mi intención era especular sobre nuestro futuro y me parece una propuesta muy posible por la tendencia que tenemos los seres humanos hacia el placer y la comodidad. He sido más benévolo que H.G.Wells, uno de mis favoritos... Un saludo.

   sorpresa
09-10-2006 14:32
HAs mejorado bastante desde que leí tu último relato. Y esta idea es de sobra original. Me he llevado una grata sorpresa y no estoy como para comentar ningun estupido fallo gramatical.

sigue asi

   RE: sorpresa
09-10-2006 18:23
Gracias por los ánimos. Me alegro de haberte sorprendido para bien.

   Excelente
04-10-2006 18:55
Me encantó tu relato. Soy una lectora ávida y no es fácil que un texto capte mi atención, pues soy muy selectiva, pero en este caso me he leído todo hasta el final.
Yo no creo que sea trágico, es tu visión personal acerca del mundo, de lo que la gente busca en él y de lo que estaría dispuesta a hacer para conseguirlo. Es válido.
Lo que si me pareció fue inquietante.

   RE: Excelente
09-10-2006 18:20
Sí, es una visión personal del mundo. Creo que hay una tendencia hacia el hedonismo. No tengo nada de reprimido pero a veces no sé qué pensar... En fin, la evolución también nos dice que son las dificultades y los retos los que la propición.

   Buenas historia
19-09-2006 16:48
Deprimente, pero buena. Me ha gustado mucho, aunque el epílogo casi daría para un nuevo relato -o incluso una novela-. No obstante, te he visto la redacción menos ajustada que otras veces: tienes por ahí algunas repeticiones innecesarias de pronombres que creo que hubieras podido evitar con facilidad.

En cualquier caso, nada que empañe el conjunto. Muy bueno.

   RE: Buenas historia
09-10-2006 18:16
Antes que nada, agradecerte que no me hayais censurado. No las tenía todas contigo por el tema y por el lenguaje de los protagonistas. Pero es que las obscenidades son fundamentales...
Es verdad que se le puede dar un repaso a la redacción pero me alegro de que te haya gustado en conjunto.



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