Nuestra juventud, ¿quiénes somos? |
|
13-09-2006 16:44
Por: Genio Maligno
|
|
 |
|
Trascripción del discurso que leí en un concurso de literatura. En él, busco responder a una interrogante de la juventud. ¿Quiénes somos? ¿Hacia donde vamos?
La Juventud
¿Quiénes somos los jóvenes Mexicanos?
Dijo una vez Sócrates, filósofo griego, que: “Lo que mejor asienta a la
Juventud es la modestia, el pudor, el amor a la templanza y la justicia. Tales son las virtudes que deben formar su carácter.”
Formuladas estas palabras hace más de dos milenios, con todos los cambios en nuestra sociedad, ¿siguen siendo válidas las virtudes propuestas por el pensador?
Nuestra sociedad está dominada por la información. Hoy cualquiera puede acceder a ella en instantes, sin embargo, esto ha provocado que las relaciones entre seres humanos se reduzcan a una selvática competencia por el dominio económico. Tan solo en México, las personas deben de someterse a la corrupción de un sistema basado en el dinero, en el que los hombres son tan solo medios de producción de una precaria economía, cuyos frutos deben de ser inmediatamente invertidos en empresas frívolas e impersonales. La televisión y los medios masivos nos invitan a seguir a hombres sin valores, nos bombardean con mensajes subconscientes, en los que el hombre sólo es hombre por las cosas que tiene.
En medio de tantas personas que sólo buscan su satisfacción individual, en los que los valores parecen haberse perdido en un mar de corrupción, ¿quiénes somos los jóvenes mexicanos? ¿Cuál es nuestro futuro?
Bombardeados desde su nacimiento con estas ideas y maneras de ver la vida, los jóvenes mexicanos ven su identidad comprometida desde el momento mismo que ingresan en la adolescencia. Influenciados por un mundo al que sólo le importa su propio bienestar, en el que la justicia es pisoteada como un trozo de basura, los jóvenes se han distanciado de la sociedad y buscan ellos solos su propia identidad. Son tachados de rebeldes y valemadristas. Los viejos que se reúnen en cafés se preguntan angustiados ¿Qué será de México con esta juventud desinteresada? Y mientras tanto, los adolescentes se preguntan ¿Quienes somos, que es lo que hacemos aquí?
Y abrazan los roles extranjeros, se vuelven darketos, rastas, y la sociedad los acusa de perder la identidad como pueblo, sin saber que para encontrar esa misma identidad, primero deben de experimentar y conocer nuevas maneras de ser. Buscan ser ellos mismos y siguen a ídolos y a héroes con quienes se identifican, imitándolos en todo lo que pueden. La sociedad los tacha de impersonales, sin entender que para encontrarse a sí mismos, deben de buscarse en sus semejantes.
Pareciera que nuestra sociedad se ha olvidado que ha tiempo, ellos también fueron carcomidos por la duda, que no nacieron con la frase de Descartes en la boca, diciendo “Existo, puesto que pienso”. Pareciera que se han olvidado de que para transformarse en quienes son ahora, debieron buscar en el mundo que los rodeaba, como un poeta busca el amor en un atardecer, o un cura busca a Dios en una rosa bañada por el rocío.
Napoleón Bonaparte dijo: “Toda hora perdida en la juventud es una probabilidad de desgracia en el porvenir.” Nosotros, los jóvenes de esta generación, estamos aprovechando cada segundo, puesto que con cada experiencia, con cada amigo que hacemos, con cada nuevo día, avanzamos más hacia nuestra meta anhelada, la de encontrarnos a nosotros mismos.
Aprovechamos cada hora porque, aunque no lo sepamos, es nuestra propia pregunta la que se responde a sí misma, el medio que justifica el fin.
Es la búsqueda que hacemos de una identidad, la que nos transforma en las personas que seremos el día de mañana.
Esto ha sido olvidado por la sociedad y la juventud mexicana lo desconoce. No sabe aún que al preguntar “¿quiénes somos?” se está respondiendo, porque somos producto de nuestras experiencias, la enseñanza de nuestros padres y maestros; de nuestra forma de ser. Somos las decisiones que tomamos y lo más importante, somos nuestra búsqueda de identidad, nuestra necesidad de identificarnos con algo o alguien es nuestra manera de llegar a ser más nosotros mismos. Conforme avanza el tiempo y parece que nos sumergimos en más confusiones y dudas, en nuestros momentos más negros son cuando, cual fugaz centella en el cielo nocturno, nuestro verdadero yo sale a relucir, como una muestra de lo que seremos más adelante, pues los seres humanos no cambiamos con el tiempo. Simplemente nos transformamos más en nosotros mismos.
El adolescente actual está rodeado de un clima de incertidumbre; de un no saber hacia donde va ni hacia donde se dirige. Hemos cambiado mucho desde los tiempos griegos y ahora, lo que más necesitamos es de la unión de nuestros semejantes y de la comprensión y guía de la sociedad en la que vivimos. En nuestra búsqueda por independencia, nuestra escala de valores se ha transmutado. Nosotros, como adolescentes, nos enardecemos contra las injusticias del mundo y estamos poseídos por un deseo de transformarlo, con nuestras propias manos, en un lugar mejor, más justo.
Como todo infante, buscamos divertirnos y juntarnos con personas de nuestra edad para pasar un buen rato. Sin embargo, como todo adulto, nos carcome la duda de cuál será nuestro camino y cuál será nuestra meta. Somos llevados del miedo a no ser nadie y al fracaso. Lo que necesitamos ya no es templanza ni pudor ni modestia. Lo que el adolescente de hoy necesita es seguridad para lanzarse tras sus metas y cumplirlas. Arrojo para defender lo que cree y siente que es correcto ante una sociedad que no lo comprende y lo tacha de rebelde y caso perdido. Está necesitado de autoestima, pues si una persona no hace lo que todo el mundo hace, no significa que sea una "aburrida", como hace creer la sociedad materialista y deberá estimarse mucho para evitar sucumbir ante este gigantesco monstruo de consumismo que busca llevarnos a una sociedad dedicada por entero a la economía y a invertirla en asuntos banales, sin crecer espiritualmente ni como personas.
Nosotros, como adolescentes, somos a la vez los mayores enemigos y los más activos aliados de la sociedad de consumo, pues ésta se sustenta con mayor fuerza en aquellos jóvenes que, en busca de ídolos, los encuentra en aquellos seres sin valores que les ofrece la sociedad de consumo. Pero somos los únicos que, con el transcurso del tiempo, podremos derrotarla y someterla con la fuerza de nuestros valores que, en secreto, hemos forjado con la ayuda de nuestros padres, de nuestros malos ratos, de nuestros amigos, nuestro cabello despeinado y nuestra búsqueda de nosotros mismos.
Aquellos valores que sin saberlo estamos desarrollando y explotando, están basados en el apoyo mutuo, en el respeto hacia nuestros semejantes, en el arrojo para sobresalir en un mundo que no nos comprende, basados en la autoestima que tanto buscamos el día de hoy, en la curiosidad y rebeldía que nos han caracterizado, basados en el amor hacia lo que hacemos, basado en nuestra amistad. Llegará el día en el que la llama que arde en los ojos jóvenes sea transmitida hacia los ojos experimentados de la madurez, y así, logremos lo nunca antes logrado, lleguemos hacia fronteras nunca antes vistas, acabemos con la sociedad de consumismo que nos ahoga en nuestros días y nos unamos como individuos que importan por el hecho de ser quienes son y no por lo que tienen.
Es un camino que la humanidad ha recorrido a lo largo de todas las épocas, en los que la juventud del día de mañana aprende de la sociedad de antaño y cuando toma su lugar, la cambia y la mejora según lo que ha aprendido. Ha sucedido antes, con otros valores, y seguirá sucediendo con las generaciones que nos sigan, con el fruto de nuestro esfuerzo, con la búsqueda de nuestra identidad. Todos nosotros formaremos un México y un mundo que se mejorará a sí mismo con el paso de las generaciones, que aprenderá de sus errores y no los repetirá. Tal vez, cuando nosotros seamos mayores, miremos a nuestros hijos y nos veamos a nosotros mismos. Y entonces, unidos como una sola raza de hombres, avanzaremos hacia delante con la vista al frente, desconocedores de lo que sucederá el día de mañana, pero dispuestos a afrontarlo juntos, con la seguridad de que todo lo que hagamos contribuirá a un mundo que podamos llamar, con orgullo: Nuestro.
Ha sucedido antes y volverá a suceder mañana. Tal es nuestro destino.
Suyo, el Genio Maligno
|
 |
| |
|
|
|
|
 |
|
|
|
| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
 |
| Tema: |
Autor: |
Fecha: |
|
comentario |
|
|
22-09-2006 03:03 |
|
Hola. Pensé en un principio que hacías una crítica, pero al final me pareció una apología. La verdad a los jóvenes de hoy no les veo ni rebeldía ni conciencia ni valores, y no creo que los estén buscando, y estoy de acuerdo con que, "el consumismo los consume", pero muy a gusto con ello se les ve. Por cierto, no estoy tan viejo, jeje, pero estos chamacos......
|
|
|
|
|
|