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La increíble historia de los hermanos Thomas I


Relatos de Ciencia Ficción

04-10-2006 18:11
Por: squeetrasgonavaz

Mi primer relato largo de Ciencia-Ficción. ¿Se pueden escribir historias de náufragos después de LOST? Espero vuestras opiniones y críticas.

“El cómo llegué aquí no lo recuerdo. El cómo saldré de aquí aún no lo sé. El cómo me mantendré con vida es una cuestión por concretar día a día”

Roy no entendía cómo diablos había ido a parar a aquella isla desierta. Con los brazos en jarras y oteando el horizonte marino, no alcanzaba a ver nada que le resultara familiar. Probablemente habría sufrido un aterrizaje de emergencia o la embarcación en la que iba navegó a la deriva. Aún así, a primera vista, no había restos de fuselaje ni rastro que indicara que allí mismo hubiera sucedido un hipotético accidente. Tal vez la marea acabaría arrastrando aquello donde fuese.

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Ante esta tesitura, dio media vuelta y observó anonadado la frondosa jungla que se levantaba a sus ojos. La inmensidad de la vegetación hizo que las piernas de Roy temblarán de improviso. Él, entusiasta lector de historietas de náufragos e islas misteriosas, sabía que, allá donde había jungla, con total seguridad había tribus indígenas hostiles, animales deseosos de comer algo diferente o monstruos que agitaban las palmeras sin tan siquiera mostrar su aspecto.

Desde luego se lo pensó dos veces antes de adentrarse. Se escrutó de arriba abajo y metió la mano en el bolsillo trasero del pantalón corto como buscando algo, para luego proseguir indagando en su camisa de botones de nylon sin éxito. Girando sobre sí mismo regresó sobre sus huellas, aún marcadas en la arena mojada, que le condujeron hacia la orilla. Con atención, recorrió con la mirada el agua azulada y los pequeños peces que surcaban veloces como si de un depredador dependiesen sus vidas. Sea lo que fuere lo que intentaba hallar, no se mostraba. Lo más seguro era que hubiera quedado sepultado por las olas, aunque, convencido de que no podía encontrarse muy lejos, continuó durante largo rato hasta desistir. El anochecer comenzaba a vislumbrarse y la escasa luz presente no acompañaba, por lo que decidió aplazar la tarea para el día siguiente; ahora, más que nunca, su cuerpo estaba exhausto entre tanto movimiento de un lado para otro y necesitaba descansar.

Durante gran parte de la mañana su principal preocupación había consistido en bordear la mayor extensión de isla posible. De vez en cuando se sobresaltaba por el aleteo raudo de algún ave que cruzaba su cabeza, pero no cabía momento para contemplaciones. Cuanto más avanzara más conocimiento del entorno tendría, pues, de alguna forma, intuía que allí pasaría bastante tiempo. La influencia de sus lecturas predilectas podría tener gran parte de culpa, pero no entendía por qué esa seguridad irrefutable. Tanto era así que al verse rodeado de arena y mar por vez primera, tuvo sensaciones encontradas, confrontando soluciones fugaces para abandonar la isla con el instinto básico de supervivencia. Sabía que para mantenerse con vida debería adaptarse de inmediato y recabar todo aquello que le fuese útil. Y para ello tenía que perder su congoja hacia la jungla, el lugar por explorar que le otorgaría recursos con que fabricar herramientas, alimentos que posiblemente no había degustado en sus treinta y siete años de existencia, y respuestas que le orientarían en una odisea que no había hecho nada más que dar sus primeros pasos.

El amanecer se presentó nublado. El sol se mostraba reticente a salir y los nubarrones tampoco ayudaban lo más mínimo. Tal día como hoy, Roy despertó tumbado boca arriba totalmente seco en la playa, o al menos no se sentía mojado. Este detalle fue el que más le contrarió: ¿cuánto tiempo habría permanecido inconsciente? No recordaba nada anterior, ni siquiera hacia dónde se dirigía y por qué motivo. Su ropa tampoco orientaba sobremanera. Se trataba de un náufrago, como los de las películas, perdido y aislado sin saber del mundo, ajeno a cualquier responsabilidad cotidiana.

Cuando se hubo desperezado lo suficiente, miró hacia la bóveda celeste con desconfianza, consciente de que se le echaría encima de un momento a otro. Caminó hacia el mar con la intención de deshacerse de la arena pegada a su cuerpo, pero un objeto voluminoso le sorprendió en su camino. Un maletín de aluminio yacía medio enterrado ante sus ojos, que no daban crédito. Se apresuró hacia él preguntándose qué contendría. Ansioso como estaba, comenzó a cavar como un poseso hasta lograr sacarlo del todo. Ya en sus manos, sonrió al reparar en un único cierre, con forma de ancla, que no necesitaba ningún tipo de llave. Lo deslizó hacia arriba y el maletín se abrió de golpe como empujado por un muelle.

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En su interior pudo hallar cosas muy interesantes, las cuales fue cogiendo de una en una y amontonando según le llamaban la atención: un cajetín granulado negro en cuyo dorso se podía leer Parker 51, una botella de coñac, un revólver de tamaño estándar, papeles escritos a máquina y un juego de llaves al que difícilmente encontraría utilidad. Intrigado y sorprendido, pero salpicado por las primeras gotas que se precipitaban, decidió que lo mejor era guarecerse.

Anduvo pocos minutos hasta su refugio, que no era otro que una fosa cuyo techo estaba formado por un entramado de ramas que cumplía con creces. Se introdujo y, de nuevo, descorrió el cerrojo del hallazgo, para luego posicionar delante de él los objetos en línea recta. Ahora, sentado, los observó con fijación psicótica unos instantes, cruzando los dedos de las manos y apoyando a su vez la barbilla sobre éstas. Procuraba hacer memoria, aunque resultaba en vano. No llegaba a evocar nada de aquello que le resultase conocido. Empezó por empuñar la pistola e hizo como si apuntara a alguien; siguió con el coñac, que rehusó a probar tras el hedor rancio que despedía; las llaves no parecían tener ningún distintivo ni marca característica que aclararan para qué servían; y los escritos, todos ellos, pertenecían a una especie de cuento o novela. En cuanto al cajetín, dos plumas estilográficas, muy cuidadas, reposaban acolchadas.

El dilema que le asaltó a posteriori resultaba obvio: ¿quién era el propietario del maletín? ¿Podría ser suyo o de alguien que viajaba con él? Con esta duda razonable carcomiéndole por dentro, su estómago avisó que era la hora del desayuno.

Las bayas habían constituido la única comida de Roy desde hacía cinco días, justo cuando despertó por primera vez. A su alcance también tenía cocos y pescado. En cuanto a los primeros, su cáscara compacta hacía difícil obtener agua dulce. Los segundos como si no existieran, pues Roy aborrecía el pescado, sobre todo si se encontraba crudo. Lo cierto era que hacer fuego no resultó una tarea sencilla. En un principio ensayó con el método de percusión, que consistía en chocar una piedra con otra para provocar chispas. El combustible utilizado para tal fin no era otro que el vello de su barba, la cual iba en aumento paulatinamente. Después, probó con la fricción de una rama en una madera ahuecada, que fue el que consiguió dominar con soltura.

Al terminar con la fruta, con una rama alargada, usada a modo de bastón, y la camisa enrollada en la cabeza para protegerse del incesante calor que ahora reinaba tras la lluvia, inició su habitual ruta matutina por los alrededores de la isla, aunque esta vez la emprendería en sentido contrario; así, abarcaría mayor terreno con lo ya transitado.

Ciertamente, el paisaje cumplía el ejemplo de isla paradisíaca. Al menos desde donde se encontraba, se podían apreciar montañas rocosas y árboles de belleza indescriptible. Avanzando sin prisa pero sin pausa, estaba mentalizándose para adentrarse en las profundidades de la jungla. Por mucho miedo que tuviese, no cabía otra que armarse de valor. Además, el revólver recién caído del cielo serviría como elemento disuasorio contra depredadores. En cuanto finalizase la ruta, se equiparía con lo imprescindible y se lanzaría a derrocar sus temores.

El mar, a estas horas, se mecía tranquilo como de costumbre. Solía ser de madrugada cuando el oleaje rugía con fuerza y expulsaba inmundicia marina, aunque lo que estaba presenciando Roy en estos momentos no tenía pinta de ser nada de aquello. Algo a primera vista ovalado y cristalino se acercaba a la orilla. Dejando caer la rama al suelo, comenzó a brincar por el agua hacia lo que parecía ser una botella. Se sumergió de cabeza cuando ya cubría por la cintura y buceó a buen ritmo, calculando la distancia. Ahora, con ésta en la mano y examinándola según regresaba a tierra, una sonrisa se dibujó en sus labios: “un mensaje en una botella” -pensó-. En efecto, contenía un trozo de papel enrollado. Pero más allá de la casual sorpresa que sostenía, justo delante de él, en la playa, se extendía una alfombra de objetos ovalados y cristalinos. También se trataban de botellas. También contenían trozos de papel enrollado.

 



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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Perdido
28-11-2006 12:58
Buen comienzo, intrigante y prometedor.

Un saludo.

   Naufragos
22-10-2006 21:23
Creo que tienes claro por donde va a ir el relato y espero con impaciencia saberlo.

Muchas de las grandes obras de la literatura se escribieron como folletines, y eso no solo no los desmerecío sino que los enriquecío.

Enganchanos con sorpresas y misterios, y no olvides hacer que nos identifiquemos con el protagonista, que nos parezca real y cercano, y queramos saber que le pasa.

Y cada vez solo tendrás unos párrafos para conseguirlo. Animo, por ahora tienes lo más importante: lectores esperando la continuación.;-)

   RE: Naufragos
24-10-2006 23:37
Gracias por tu comentario, Nachob, anima mucho a seguir con la historia que, por cierto, tendrás oportunidad de seguirla en breve. Se agradecen los consejos. Espero no defraudar:-)

   Buen comienzo
04-10-2006 18:16
La historia tiene toda la pinta de dar para algo muy interesante. No obstante, he tenido la impresión de que no aprovechabas todo el potencial. Quizá es que estoy algo espeso, pero creo que podrías haber aprovechado mejor ese filón de imaginario de lector que tiene el protagonista.

En cualquier caso, un buen relato.

   RE: Buen comienzo
05-10-2006 18:39
¡Hey! Gracias por el comentario, Akhul. Si creo haberte entendido bien, te refieres a que explotara mejor el desconocimiento del protagonista con diversas incógnitas, ¿no? En ese caso, tranquilo, pues buena parte del relato transcurre entre las disyuntivas de Roy para...no sigo, no sigo xD

   RE: Buen comienzo
06-10-2006 09:51
squeetrasgonavaz dijo:
¡Si creo haberte entendido bien, te refieres a que explotara mejor el desconocimiento del protagonista con diversas incógnitas


Exacto, creo que siendo un hombre que ha leído mucho sobre el tema de naufragios y tal, podrías haber aprovechado esa faceta suya para sumergirnos en su mente, en el cómo entiende el estar allí desde su propia óptica.

   RE: Buen comienzo
06-10-2006 13:10
Akhul dijo:
squeetrasgonavaz dijo:
¡Si creo haberte entendido bien, te refieres a que explotara mejor el desconocimiento del protagonista con diversas incógnitas


Exacto, creo que siendo un hombre que ha leído mucho sobre el tema de naufragios y tal, podrías haber aprovechado esa faceta suya para sumergirnos en su mente, en el cómo entiende el estar allí desde su propia óptica.


En cierto modo, la mayoría de sus reacciones provienen de esa influencia de las lecturas de náufragos, aunque no lo ponga de manifiesto explícitamente: el no atreverse a explorar la jungla por los 'peligros' que sabe bien puede haber, circundar la isla cada mañana para conocer la mayor extensión posible, sabiendo que no lo rescatarán de buenas a primeras (Roy ni siquiera ha caído en hacer señales en la arena tipo SOS). Conoce dos métodos de hacer fuego y sabe utilizar como combustible su vello, que no hierba u hojas secas, que sería lo común en alguien que no tiene ni idea...Detalles pequeños pero que reflejan la influencia de lector de historias de náugrafos.

No obstante, tendré muy en cuenta relfejar ese tipo de detalles en la psique del protagonista para que gane en complejidad, aunque algo de eso hay ya escrito en los siguientes capítulos;-)

   RE: Buen comienzo
06-10-2006 13:13
dijo:
Akhul dijo:
squeetrasgonavaz dijo:
¡Si creo haberte entendido bien, te refieres a que explotara mejor el desconocimiento del protagonista con diversas incógnitas


Exacto, creo que siendo un hombre que ha leído mucho sobre el tema de naufragios y tal, podrías haber aprovechado esa faceta suya para sumergirnos en su mente, en el cómo entiende el estar allí desde su propia óptica.


En cierto modo, la mayoría de sus reacciones provienen de esa influencia de las lecturas de náufragos, aunque no lo ponga de manifiesto explícitamente: el no atreverse a explorar la jungla por los 'peligros' que sabe bien puede haber, circundar la isla cada mañana para conocer la mayor extensión posible, sabiendo que no lo rescatarán de buenas a primeras (Roy ni siquiera ha caído en hacer señales en la arena tipo SOS). Conoce dos métodos de hacer fuego y sabe utilizar como combustible su vello, que no hierba u hojas secas, que sería lo común en alguien que no tiene ni idea...Detalles pequeños pero que reflejan la influencia de lector de historias de náugrafos.

No obstante, tendré muy en cuenta relfejar ese tipo de detalles en la psique del protagonista para que gane en complejidad, aunque algo de eso hay ya escrito en los siguientes capítulos;-)


Vale, era yo

   Off topic: relato del mes
04-10-2006 18:18
Supongo, compañero, que ya estarás al tanto, pero nunca viene de más recordarlo: tu relato participará en la competición amistosa del relato del mes en el foro de literatura. Espero que te animes y dejes también tus votos.



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