La magia de Blind Guardian hechizó en Barcelona |
|
18-10-2006 14:33
Por: Locky P.
|
|
 |
|
Era necesaria su vuelta para calibrar si todavía tenían la capacidad de hechizar a sus seguidores con la magia de sus canciones. Blind Guardían confirmaron que su poder no ha perdido fuerza, durante su actuación en el Razzmatazz barcelonés.
Mucho tiempo de silencio, un álbum fresco para presentar y el magnetismo de un atractivo repertorio clásico, eran motivos suficientes para mantener la expectación del público a flor de piel ante el regreso a la actualidad de Blind Guardian, quienes, como se dice en el argot futbolístico, jugaron con ventaja. Y es que, los alemanes, tenían al público en el bolsillo antes de salir al escenario del Razzmatazz de Barcelona, dentro de su mini gira española.
Antes, los suecos Astral Doors, dejaron evidente que se trata de una banda con interesantes atributos, a medio camino entre el power metal escandinavo y las influencias de Ronnie James Dio, sobre todo reflejadas en ciertos registros de su vocalista Patrik Johansson, además de una canción con significativo parecido a We Rock.
Aprovecharon sus 90 minutos para demostrar que no hace falta romper tímpanos para satisfacer las exigencias de una actuación en directo. Incluso, las armonías de sus guitarras, sorprendentemente nítidas, sonaron mejor de lo esperado, para un grupo abridor.
Blind Guardian, fueron a lo seguro, durante cerca de dos horas, 110 minutos exactamente, mostraron todas las cualidades con las que ascendieron años atrás al olimpo de los dioses germanos del metal.
En un escenario sobrio, donde solo destacaba un telón de fondo (cubriendo por completo los altavoces) en el que pasaban imágenes relacionadas con los temas interpretados, André Olbrich y Marcus Siepen (guitarras), el nuevo batería Frederik Ehmke, el bajista de apoyo Oliver Holzwarth (no considerado miembro de pleno derecho) y el frontman Hansi Kursch, todos de negro (quizá para ocultar algún que otro kilo de más en el caso del vocalista), demostraron su profesionalidad ofreciendo un concierto sin apenas fisuras.
Arrancaron con War Of Wrath e Into The Storm, aún con el ingeniero de sonido dormido, porque las guitarras apenas se pudieron escuchar. Una vez calibrado el asunto, las cosas mejoraron en los siguiente cortes, Born In The Morning Hall y Nightfall.
Con el público metido en cintura, llegó el momento de probar con un tema del nuevo álbum, A Twist In The Myth, y nada mejor que optar por el single Fly, fresco, directo y con un estribillo sugestivo y contagioso, además de un trabajo de guitarras de ingeniosa viveza.
Pero las nuevas composiciones, a las que solo recurrieron en un par de ocasiones más, perdieron la batalla ante la avalancha de clásicos como Valhalla (con Hansi recreándose en el coro), Lord Of The Rings, Majesty (pedida insistentemente por el público), o And Then There Was Silence, con el que terminaron la parte convencional de su actuación, para resurgir con doble ración de bises. Primero con Welcome To Dying y Another Stranger Me (del último); para seguir luego con Imaginations From The Other Side, The Bard’s Song (la acústica con los aficionados haciéndole la competencia a Kursch) y un expléndido epílogo con Mirror Mirror.
En definitiva, un concierto donde quedó ratificado el poderío del grupo, respaldado por las composiciones más importantes y carismáticas de su trayectoria. De A Twist In The Myth, pocas conclusiones pudieron sacar quienes acudieron al concierto sin tener los suficientes argumentos sobre su contenido.
El resultado final fue la visualización de un concierto de primer impacto, directo y sin demasiados elementos aparatosos.
Después de sus grandilocuentes puestas en escena, Blind Guardian parecen haber optado por una visión más directa y realista, aunque sin perder la magia de sus clásicos.
|
 |
| |
|
|
|
|
 |
|