Pecker : 2 y las Nadadoras |
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20-11-2006 18:39
Por: popX
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Pecker presenta un segundo disco de pop bailable irresistible, que no acepta adjetivos.
Antes conocido como Pequeño Pecker, el músico que se escondía detrás de ese seudónimo, Raúl Usieto ha dejado el adjetivo de lado para dejar tal vez al oyente calificarle. Sus canciones pueden ser pequeñas de vocación pero grandes en potencial. ¿La fórmula? Mezclar todo tipo de músicas bailables (funk, soul, disco, hip-hop) siempre con unas pretensiones pop. Un amante de la fusión que se podría asociar internacionalmente a un Jamiroquai más inocente o un Beck menos marciano y rockero.
El disco descoloca desde el comienzo con tintes disco y hedonismo funk de "Souvenir" para luego sumirnos en el suave rap de "Nada es lo Mismo". Y es que el artista oscense con ayuda de los Pinker Tones, crea una explosiva mezcla de electrónica y pop, que hipnotiza, acaricia y pone a bailar, sin ceder en letras personales, poco habituales.
Así, es capaz de redondear el clásicismo con composiciones ante las que deberían descubrirse Pereza ("Adios Amigos"), gemas pop con la soberbia del funk ("Las Horas"), que a veces se comen el mundo ("Uno y uno"), llaman a la sensualidad ("Tu boca es espiral") o se sumergen en el carácter reflexivo, contagioso y cálido ("De los satélites y de algún Dios"). Y es que una sóla escucha de "2 y las Nadadoras" nos trae a la mente anteriores productos que hemos sufrido y han intentado hacer cosas parecidas sin tino alguno.
Una colaboración que no debía faltar era la del inigualable Miqui Puig, que aporta su experiencia en este tipo de sonidos en "Encantadora Lunática", electro pop de videojuego y pista de baile. Una riff deconstruido enmarca "Algunos Hombre Más" sobre una base juguetona y analógica, mientras "Happy" se acerca a un hip-hop algo más impetuoso, creando contrastes con la suavidad pop. Y ya casi al final, "Cinco", una versión de Housemartins nos apunta otra de sus principales influencias.
No puede decirse que la propuesta de Pecker sea rupturista ni revolucionaria, pero sí divertida y ajena al resto del pop comercial que se escucha por nuestras tierras. Sólo por eso, su fusión amable y apta para todos los públicos ya merece su hueco en la industria.
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