La verdad sobre Maccrage I |
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04-12-2006 14:35
Por: jadgclan
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Rodeados los templarios esperan la marea tiránida, y desean ganarse el derecho a llamarse templarios
1ª parte, el primer asalto
En esos momentos uno de los rhinos de avanzada se lanzó a toda velocidad hacia el recinto defensivo, mientras, sus bolters girados hacia atrás escupían toda la munición que podían. La alarma saltó y rápidamente y sin voces todo quedó dispuesto: el segundo rhino desde una posición ventajosa apoyaba al primero que retrocedía a toda velocidad, conseguía mantener una distancia, pero cada vez, esta se reducía más. Una explosión lanzó gran cantidad de arena sobre el vehículo, pero impidió que los hormagantes acabasen teniendo a su presa. El proyectil del lanzacohetes de la escuadra de armas de apoyo había acertado en su disparo, permitiendo que el vehículo pasara por entre los escombros que hacían de contrafuertes a la entrada del lugar, unos cuantos disparos bien dirigidos de las arañas de vigilancia y la horda de hormigantes fue reducida a la nada. La escotilla del rhino se abrió y apareció el suboficial al mando…
-¡Eso no era nada, tras la colina hay un auténtico ejército de esas bestias! Las comunicaciones no sirven, algo las impide…
Ni acabar de pronunciar estas palabras cuando los iniciados y todos los neófitos se pusieron de pie, mirando al segundo de los rhinos. Éste fue elevado y arrojado una docena de metros por un organismo tiránido que de nuevo se ocultó tras la colina mientras una nueva horda, aún más numerosa que la anterior, pasaba sobre el vehículo ahora destruido. La primera de las arañas giró y comenzó a vomitar fuego, el rhino maniobró para cubrir el flanco y los dos razobakcs abrieron fuego sobre los tiránidos sin moverse de la suya. Los impactos hacían temblar el terreno igual que cuando aquellos monstruos de acero negro cuando pasaban al costado de algún iniciado.
La escuadra de cruzados volvió a cubrir su posición cuando la colina se ennegreció por el paso repentino de los tiránidos, cientos de termangantes y hormigantes deslizándose colina abajo, sin importarles las explosiones de que los tifón les regalaban, ni las bajas que las dos arañas ahora se empeñaban en causarles. Éstas finalmente agotaron la munición y el enjambre continuó avanzando. Los tifón ya usaban sus bolters, y la escuadra de iniciados y neófitos ya comenzaba a disparar, con el hermano capellán junto a ellos cantando y alabando los buenos disparos…. El nuevo mariscal no había querido que luciesen ni neófitos ni iniciados las insignias de los templarios negros, ése era un derecho que aún debían ganarse, de manera que sus armaduras eran blancas, y sólo una cruz templaria adornaba las mismas…
El primero de los razobacks silenció sus armas y el vehículo de apoyo se aprestó a entregarles la munición. El segundo y el rhino estaban casi sin munición también, pero ya habían eliminado aquella amenaza en su flanco.
Un sin fin de explosiones sacudieron la retaguardia y el flanco derecho de los templarios. Blum ordenó al land raider retroceder y apostarse en un ángulo de dominio. Los exterminadores con sus negras armaduras también recibieron la orden de bajar y prestar el apoyo. Por el número de explosiones que habían escuchado todos sabían que no debían de quedar muchas de las cargas situadas durante la noche para su protección contra asaltos… Mientras el fuego de las armas seguía parando la marea negra que se acercaba hacia la escuadra de templarios, la escuadra de armas de apoyo ya había agotado su munición de proyectiles rompedores y de dispersión, y Blum los colocó protegiendo ahora en el flanco derecho. Todo parecía controlado; las únicas bajas eran las del rhino y lo que comenzaba a escasear era la luz del día. La tarde caía y las sombras comenzaban a alargarse.
El Capellan se acercó a Blum y le habló claro:
-Mañana será un gran día y esta noche también lo será. Esos insectos, o lo que sean, acabaran bajo nuestras botas. ¡Son estúpidos y sus ataques inconsistentes! Los muchachos se ganarán hoy su derecho a vestir como templarios…
Blum miró al capellán orgulloso, y a Frederic después. Éste permanecía callado….
-¿Qué pensáis Neófito? ¿Habéis conseguido muchos blancos?
-¡Ni siquiera disparó el cobarde! Mejor, ¡no fuera que le diese a alguno de los chicos!
El capellán impidió así que hablase Frederic, pero el Mariscal insistió.
-Esto señor no tiene nada que ver con los tiránidos, nada de lo que sabemos de ellos ni de su forma de actuar. Sólo han probado nuestras defensas, los ataques han sido…
-Descoordinados y sin peligro. Deberíamos salir y atizarles, o mejor aguantar la noche y mañana acabar con los que queden. Ni nuestros psíquicos han tenido problemas con los sinápticos…
De nuevo el Capellán interrumpió y luego alabo al emperador…
-No, al contrario, eran coordinados miraban nuestro tiempo de reacción y a la vez ablandaban nuestras defensas pasivas, y nos han ofrecido una cosa dañina… ahora confiamos en vencerlos, y eso juega en nuestra contra. Además ni una sola de sus grandes criaturas ha acompañado sus ataques. Esto no es normal…
Blum sopesó estas palabras mientras el capellán seguía tildando de cobarde e inútil al neófito…
-¡Ya vuelven!
Sonó una voz y la sonrisa se adueño de los neófitos e iniciados.
-¡Flanco derecho!
-¡Flanco izquierdo!
Blum miró hacia la retaguardia. La sonrisa se disipó de los rostros de los templarios de golpe.
-Capellán, situaos al frente de los exterminadores y mantened la posición, tened paciencia y…
Se acercó a la cara del clérigo, y mirándole a los ojos.
-…si el neófito muere responderéis, y si os habla escuchadle antes de hacerle callar.
Todas las colinas se tiñeron de negro cual sábana que cubre el lecho.
El flanco derecho con la escuadra de armas de apoyo tendría el peor de los cometidos, y con el sol ocultándose y cegándolos delante de ellos, el paladín y un tecnomarine se les unió para la defensa. Los tifón ya comenzaban a descargar sus bolters en apoyo al flanco derecho, en el izquierdo los dos razobakcs y el rhino esparcían de sangre tiránida la bajada de la loma, dos vehículos de apoyo los abastecían sin cesar de munición. El capellán hacia escuchar su voz atronadora sobre el ruido de las armas de los exterminadores y del Land raider. Al frente, en la puerta Blum saludó a la escuadra posicionada y permaneció junto a ellos viendo cómo bajaban aquellos seres colina abajo. Recogió uno de los bolters de las cajas y un cargador y se dispuso a ayudar. Neófitos e iniciados admiraron el gesto…
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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muchos fallos |
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05-12-2006 13:39 |
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muy corto, ade+ me he quedado = que empecé a leer...tb debo añadir, que aveces esta mal explicado, ya que sin duda algunas veces, no sabes quien habla realmente y a quien se lo dice...falta expresión en este texto
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